Prensa

 

Toda la información generada por el Encuentro Internacional Medellín 2007, lo publicado en los medios escritos de información.

 

 

A viajar en globo

 

 

Comienzan las exhibiciones en firme de MDE07

 

El Encuentro Internacional de Arte Contemporáneo de Medellín (MDE07) comienza en abril a sorprender a los paisas. Globos, murales vivos, fuentes de energía y tatuajes serán las primeras intervenciones.

 

 

Por Mauricio Builes
Fecha: 04/18/2007 -

El artista argentino Tomás Saraceno decidió volar en parapente desde uno de los cerros de Medellín. Fue lo primero que hizo cuando llegó a la ciudad hace veinte días. Volar sobre el Valle de Aburrá era un requisito indispensable para realizar su obra. Saraceno quiere hacer un globo gigante de plástico y lanzarlo desde cualquier barrio y para eso necesitaba conocer las corrientes de aire. Desde hace cuatro años trabaja con globos. Con globos o con cualquier objeto inflable que logre recrear su gran obsesión: las ciudades voladoras. Su trabajo ya ha sido presentado en la bienal de Moscú en 2005 y en diferentes museos de arte contemporáneo de Europa y América.

 

En menos de un mes Saraceno espera tener tantas bolsas plásticas como para formar un globo de, por lo menos, diez metros de longitud. Algunos colegios y líderes comunales de Medellín han sido los encargados no solo de recoger cuanta bolsa encuentren en la calle sino de unirlas hasta formar la obra. La idea es que el globo se eleve gracias al calor solar. Es decir, no hay mechas encendidas ni ningún otro tipo de combustible.

 

 

Pero el cielo no será el único escenario del arte en Medellín. Las quebradas de sus corregimientos también serán intervenidos por una artista. Se trata de Marjetica Potrcis, una arquitecta eslovaca que ya ha participado en las bienales de São Paulo (1996 y 2006) y Venecia (2003). Ella ha decidido aprovechar la riqueza hídrica de Santa Helena –un corregimiento a una hora en carro desde la ciudad– para hacer una obra donde la exclusividad no dependa de la estética. La obra de Marjetica –que se expondrá a mediados de abril– será un generador de energía que le ayude a las personas más pobres de Santa Helena. ¿Que si eso es arte? Sí, dice la artista, es arte contemporáneo.

 

Como también lo es una planta muerta. Rodrigo Bueno, un artista brasileño interesado en trabajar con las comunidades indígenas de su país y con la gente de las favelas ha elaborado todos sus proyectos a partir de la reivindicación de las plantas y su relación con el hombre. En mde07 no será la excepción. Rodrigo, junto con el pintor antioqueño Freddy Serna, está construyendo un mural vivo en el café galería La Jíkara en el barrio Castilla, en la comuna noroccidental de Medellín. Freddy prefiere llamarlo “solar ecológico” porque está siendo construido a partir de la basura (plantas muertas y madera) que se encuentren en la calle.

 

Y para los que no les interesan los talleres o los murales, mde07 les da la posibilidad de tatuarse una planta en el cuerpo. En eso consiste la intervención del artista colombiano Alberto Baraya, quien participó el año pasado en la Bienal de São Paulo con la construcción de un árbol de veinte metros de longitud. “Todos tenemos que ver con ellas así las odiemos” dice Baraya quien buena parte de su vida como artista la ha dedicado a clasificar las plantas de plástico según su uso: plantas de aeropuerto, plantas como complementos de la moda, plantas de apartamento, de iglesia, de consultorio… y dentro de este listado también están las plantas que se tatúan. Después de una búsqueda de imágenes botánicas en el Museo de Antioquia, Alberto seleccionó cincuenta que fueron repartidas entre los principales tatuadores, de la ciudad para que fueran ofrecidas a las personas que quieran tener una en el cuerpo. Al final del encuentro, el artista regresará donde los tatuadores quienes se comprometieron a tomarle fotos a cada imagen tallada. “Se ofrecen tatoos botánicos”, dice un clasificado por estos días en Medellín.

 

Así está la oferta de arte contemporáneo en Medellín. Extravagante, moderna, divertida y popular. A partir del 15 de abril las intervenciones públicas, por fin, comenzarán a notarse.

 

Revista Arcadia, Bogotá, 18 de abril de 2007

 

 

La consagración

 
El artista caleño Óscar Muñoz fue seleccionado como el único colombiano que participará en la Bienal de Venecia en junio próximo. Su obra fue la mejor cotizada en la pasada edición de Art Bassel en Miami. Y fundó en Cali un sitio de encuentro para artistas que le cambió la cara a un medio cultural en decadencia. ¿Qué piensa Muñoz de tanto éxito? Arcadia lo entrevistó en su ciudad.

 

Por Humberto Junca
Para ver a Óscar Muñoz en una reunión hay que buscarlo dos veces. Pasa inadvertido, no se hace notar, tiene la rara cualidad de desvanecerse. Ese estado gaseoso, que para algunos puede ser un inconveniente, es para este artista nacido en Popayán la ventaja que le ha permitido desaparecer para experimentar con rigor durante años los problemas del dibujo como huella (de un elemento que raya o moja o mancha o tizna o flota) y su permanencia sobre una superficie. Así el artista y su obra parecen compartir ese raro y delicado estado inmaterial. Como una vieja fotografía desgastada y borrosa o una sombra tras la cortina. Esto no deja de ser extraño en el medio artístico colombiano que castiga con indiferencia a quien no se mantiene perfectamente enfocado como centro de atención. Sin embargo, ese estado de anonimato amenaza hoy con derrumbarse: Muñoz se ha convertido en el artista colombiano contemporáneo con mayor proyección internacional después de Doris Salcedo, otra presencia invisible. Está claro que los dos saben que lo que vale en las artes no es aparecer en las revistas, sino perseverar sin descanso en la investigación de su propio proceso plástico. Pero es que la invisibilidad en el caso Óscar Muñoz era hasta ahora sobrenatural. A diferencia de Salcedo, que ha preferido no exhibir en Colombia, ¿cómo no reparar en las maravillosas exhibiciones que desde los setenta viene haciendo Muñoz? Claro, la mayoría de sus obras son delicadas y silenciosas, como miniaturas de acontecimientos; todo lo opuesto a lo que nos gusta ver (lo grandilocuente, lo espectacular, lo escandaloso). Aun así, ¿cómo no conocerlo después de Volverse aire el libro de 2003 con el cual María Iovino analiza minuciosamente su obra y su contexto? ¿Y cómo no reparar en el generoso esfuerzo que desde hace poco más de un año viene haciendo como gestor y director de Lugar a Dudas el espacio cultural más importante que tiene Cali en este momento? Para los muchos que no lo conocen, este texto intentará fijar momentáneamente al inasible artista que representará al país en la próxima Bienal de Venecia.

 

La carrera artística de Muñoz comenzó en la Escuela de Bellas Artes de Cali de la cual se graduó en 1970. Por esa misma época se involucró con un grupo de creadores que se reunían en la casa del fotógrafo y escritor Hernando Guerrero, bautizada como Ciudad Solar. "Creo que no había en ninguna otra parte una cosa parecida a eso, era algo muy tranquilo, muy relajado", dice Muñoz sentado en la pequeña biblioteca de Lugar a Dudas. "Sobre todo era un sitio de vivienda y un lugar de encuentro. Como era una casa tan grande había espacio para todo, un espacio de exhibición, otros espacios donde se hacían proyecciones de cine y presentaciones de teatro. Yo la conocí porque exhibí allí como en el 72 o 73 , y porque participé en la grabación de una película de Andrés Caicedo que se llamaba Angelita y Miguel Ángel. La película no se hizo nunca...

 

Inclusive, el productor era el señor que estaba aquí sentado, Simón Alexandrovich".
Ciudad Solar fue para muchos el germen de un estallido cultural sin precedentes en Cali y en Colombia: Pedro Alcántara conformó ahí un grupo dedicado a la gráfica, Miguel González hizo sus pinitos como curador, allí Luis Ospina (recién llegado de Los Ángeles de estudiar cine) y Carlos Mayolo iniciaron la construcción de su Caliwood y Andrés Caicedo tuvo en esa casa su cineclub y su revista Ojo al Cine. El Museo La Tertulia ya funcionaba, pero fue Ciudad Solar el espacio de exposición no-oficial donde Muñoz compartió paredes con artistas también emergentes como el fotógrafo Fernell Franco. Seguramente es más que coincidencia la relación de la primera etapa del artista y lo retratado por Franco; o quizás era el espíritu del momento animado por la influencia del hippismo, de la revolución cubana y la revolución sexual, por la vitalidad que desde la clase trabajadora negra difundía la salsa y por la inconformidad del rock. Fuese lo que fuese, Cali estuvo abierta en ese entonces a los vientos del cambio y Muñoz desde el dibujo hizo lo que Franco con la fotografía: mostraron la desazón tórrida de esa ciudad tropical.

 

Sus dibujos en blanco y negro de fines de los setenta, hiperrealistas y misteriosos a la vez, que copió de fotografías tomadas en el interior de inquilinatos, estaban llenos de luces frías y de penumbras sofocadas. A comienzos de los ochenta, Muñoz abandonó esos amplios espacios interiores e inclinando la cabeza, bajando el punto de vista, comenzó a hacer detallados dibujos de pisos mojados, de esquinas embaldosinadas en baños sucios y solitarios. Así, en un desplazamiento apenas lógico, en 1985, creó Cortinas de baño, delicada serie de dibujos de borrosos cuerpos desnudos sobre cortinas de plástico semi-transparente. Esta obra, que va más allá del dibujo realista de su primera época, nos hace creer que hay un bañista detrás de esa cortina verdadera. Cortinas de baño señaló tanto una experimentación con los soportes y los medios (resuelta de maneras asombrosas por lo elementales) como su preocupación por la presencia, o la ilusión de presencia del cuerpo, puntos que serán desde entonces una constante en su desarrollo.

 

En 1995, Óscar Muñoz realizó Aliento. Imprimió fotoserigrafías de rostros de personas desaparecidas sobre doce discos metálicos de veinte centímetros de diámetro, con una película grasa que permanecía invisible hasta que el espectador se acercaba en busca de cualquier cosa y con su propia respiración, cubría de vaho las áreas no grasosas haciendo aparecer los rostros por unos segundos. Las alusiones políticas y poéticas de semejante dispositivo de memoria que requería de la vida, de la respiración de un ser que diera presencia a la imagen, hacen inolvidable esta pieza.

 

Como inolvidable es su serie Biografías de 2002, proyección de cinco videos que en el piso mostraban rostros tomados de fotos que Muñoz adquirió en un laboratorio fotográfico como material no reclamado y que reveló e "imprimió" de nuevo en fotoserigrafía, pero esta vez con polvo de carbón sobre la superficie del agua empozada en un lavamanos. El rostro de un desconocido flota hasta que se acciona el mecanismo de desagüe y la imagen desaparece arrastrada por el líquido describiendo una espiral que se va por el sifón. Una versión de esta videoinstalación fue presentada por la Galería Alcuadrado en el claustro del Convento de Santa Clara en Cartagena a fines del año pasado. La pieza fue adquirida por un coleccionista. Este enero que acaba de pasar, Muñoz fue el artista mejor vendido en Art Bassel, Miami.

 

Pero el éxito que más alegra a Muñoz es el de Lugar a Dudas, un sitio de encuentro en una casa del barrio Granada en Cali que tiene junto a Sally Mizrachi. Cuando le pregunto por el origen del espacio, Muñoz responde: "Además de Ciudad Solar, he tenido contacto con muchos espacios similares en otros países. Uno de los que más me interesaron fue Teorética, de Virginia Pérez Ratón en Costa Rica. Tiene una sala de exhibición, se preocupa mucho por hacer encuentros teóricos y foros internacionales importantes y saca unas publicaciones buenísimas. Una vez vino Michèle Faguet y me contó de La Panadería en México y de La Rebeca en Bogotá. Y aquí está Helena Producciones que lleva organizando y produciendo por siete años el Festival de Performance. Así me di cuenta de que era viable hacerlo, entre otras cosas, por mí... porque he sido una persona muy aislada, encerrado en mi taller... me hacía falta interactuar con otros. Ahora, yo no quiero tomar una posición radical de no trabajar con instituciones; siempre he pensado que ir en contra de La Tertulia o de la Escuela de Bellas Artes es absurdo, porque son frágiles. Me interesa más para la ciudad que tanto el Museo como la Escuela puedan estar mejor. Y en eso tenemos que colaborar. Por eso no nos llamamos Plan B o Ruta 2, porque nos pusimos a pensar que no tenía mucho sentido esa actitud de confrontarse...¿a quién o a qué? Lugar a Dudas es como un laboratorio abierto y estamos viendo qué pasa".

 

Pese a la modestia del artista los resultados de su laboratorio en sólo un año son impresionantes. En un plan de intercambio de residencias en convenio con la Secretaría de Cultura de Cali, mandó a dos artistas a Cuba, uno a Río de Janeiro, otro a Buenos Aires y otro a Toronto. Además de múltiples exposiciones se hicieron talleres de curaduría con Víctor Zamudio Taylor, José Roca, Juan Fernando Herrán, y talleres interdisciplinarios con historiadores y urbanistas. "Antes la Escuela de Bellas Artes funcionaba por un lado, la Universidad del Valle por otro y el Instituto Popular de Cultura por otro, pero acá se cruzaron y se conformaron grupos de estudiantes de todos esos centros, como Los Descarrilados que ya están haciendo cosas de forma independiente", enfatiza Muñoz con orgullo porque sabe que semejante obra no tiene precio.

 

Revista Arcadia, Bogotá, 19 de febrero de 2007


La nueva compañía de los prohombres de la patria

 

Arte

 

Las fotografías de la artista paisa han sacudido a todos los críticos que han pasado por el Encuentro Internacional de Arte de Medellín. Libia Posada ha hecho una inserción en una sala del siglo XIX en donde rostros femeninos amoratados están junto al establecimiento del arte decimonónico. ¿Quién es esta artista?

 

 

Por Mauricio Builes
Fecha: 05/22/2007 -
El año pasado cincuenta mujeres de Medellín salieron a la calle con moretones en el rostro y el cuerpo. Eran mujeres de todas las edades haciendo lo que hacen en un día cualquiera: estudiar, trabajar en un comedor comunitario, hacer fila en un banco, dar clases, montar en metro o caminar por un centro comercial. Podría parecer rutina si no fuera porque se trataba de Evidencia clínica, una intervención artística de la antioqueña Libia Posada. La gente no sabía que esas mujeres habían sido maquilladas por la artista con la asesoría de expertos en medicina legal y de médicos que trabajan el tema del maltrato femenino. Tampoco sabía que ellas, en su mayoría, eran amigas o conocidas de la artista y que todas darían razón de cómo había reaccionado la gente al verlas. La reacción fue variable. Hubo solidaridad en la universidad, indiferencia en el banco, curiosidad en el centro comercial y cuchicheos en los vagones del metro. “Por puta sería que le dieron tan duro”, fue uno de los comentarios que recibió la obra.

 

En una ciudad en donde nueve de cada diez casos de violencia doméstica es contra las mujeres y los delitos sexuales son un lugar común, cualquier reacción era importante para Posada. El ejercicio se repitió a los pocos días pero en un salón del Centro Colombo Americano. Encerraron a las mismas cincuenta en un espacio no muy grande durante algunos minutos. Allí, el impacto fue mayor aunque quedara en evidencia que se trataba de una intervención artística.

 

Este año Libia Posada ha decidido continuar con su obra: Evidencia clínica II. Los curadores del Encuentro Internacional de Arte Contemporáneo Medellín/2007, que ya conocían su trabajo, querían una intervención sutil y, a su vez, impactante. Lo lograron. En el tercer piso del Museo de Antioquia, en las salas donde están las pinturas del siglo XIX y XX, se reemplazaron once obras de artistas como Lola Vélez, Jesusita Vallejo, Pedro Nel Gómez y Francisco Antonio Cano por los retratos de mujeres golpeadas. A primera vista pasan inadvertidos porque se utilizaron los mismos marcos de las obras republicanas, pero después de cuatro o cinco mujeres amoratadas, los visitantes empiezan a sospechar. “¿Cómo así que aquí pintan mujeres aporreadas?”, dijo hace poco un señor que recorría el museo con sus hijos.

 

Claro, lo primero es que no son pinturas sino fotografías; y lo segundo es que las mujeres “aporreadas” no son una novedad. La violencia contra las mujeres no puede serlo. Y el arte ya había señalado en Antioquia a través de las pinturas aterradoras de Débora Arango y sus prostitutas del barrio Guayaquil. La frase del señor parece una burla. Y puede serlo a oídos de sus hijos. Pero Libia Posada la toma como un gran monumento a su trabajo. Es el premio a la metáfora bien lograda.

 

Ese ha sido el verdadero propósito en la vida de esta artista que sorprende no solo con sus obras sino por su historial. Libia Posada es médica cirujana de la Universidad de Antioquia y una lectora y estudiosa consumada de la obra del filósofo –y también médico– Michael Foucault. Durante la semana trabaja con un grupo de urólogos de Medellín, lee libros de historia de la medicina y en sus ratos libres tiene dos opciones: dar clases de Arte Contemporáneo o hacer figuras con los hilos de una gasa. La mayoría de las veces hace las dos cosas: “Esas son las ventajas de la neurosis”, dice.

 

Camisas de fuerza, Salas de examen, Máquinas de curar, Terapia respiratoria aguda, Neurografías esos son los títulos de sus exposiciones. Incluso, en la época en la que estudiaba en la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia –antes de que descubriera las bondades de las artes plásticas– en sus pinturas había elementos, instrumentos quirúrgicos, por ejemplo, que hasta el más desprevenido podía relacionar con el repertorio médico. Su trabajo demuestra que hay cosas que pueden hacer el tránsito de la medicina hacia el arte.

 

Posada no distingue diferencias. Arte y medicina se hacen las mismas preguntas sobre la vida y la muerte. Y da varios ejemplos: “¿Acaso un hospital no es un termómetro de una sociedad?, ¿por qué hay más suicidios el Día de la Madre que en cualquier otro día? O ¿alguien se ha preguntado cómo son los manejos de poder dentro de un hospital mental?”. Trabajarlas por separado podría considerarse un despropósito.

 

El trabajo artístico de Libia Posada, la médica, no debe confundirse con la afición por el arte de los médicos. Ella lo aclara, porque los médicos en Medellín han tenido fama por su afición a las artes. El Museo de Antioquia, por ejemplo, tuvo entre sus fundadores al médico Manuel Uribe Ángel. El patólogo antioqueño Alfredo Correa, ya fallecido, tuvo una de las colecciones de arte más vastas de la ciudad. En general, es común encontrar que el médico de cabecera, en sus ratos libres, se dedique a pintar cuadros o a escribir novelas. Sin embargo, a la hora de combinar los dos saberes, Libia Posada ha demostrado una poderosa ventaja.

 

Lo ha logrado porque desde antes de nacer ha estado en contacto con la imagen. Desde que era una niña en Andes, su pueblo natal al suroeste de Antioquia, todas las semanas, cuando su mamá llegaba de mercar, esperaba los cuentos en miniatura que traía en el bolso con los dibujos de sus protagonistas. Más adelante, de las cuartillas que utilizaba para estudiar el bachillerato, solo recuerda los dibujos de biología. Luego, lo que más le llamó la atención de los libros gigantes que le ponían a leer en la Facultad de Medicina eran las fotografías de pacientes terminales y los dibujos de anatomía. Incluso hoy, cuando ingresa a una cirugía, se detiene unos segundos a detallar las imágenes que puede encontrar en la sala.

 

Ha sido una vida ligada a la imagen. Una imagen limpia, sin inhibiciones ni artificios, como las cuadrículas que ella misma pinta en la mayoría de sus exposiciones simulando el baldosín blanco de los hospitales. Nada lo da por supuesto. En la competencia por saber el artista que logra camuflar el arte en la sociedad, el nombre de Libia Posada sale a relucir.

 

Y reluce y brilla y se destaca no por suerte o por obra y gracia del azar. La artista ha sabido buscar en ella y en su país. En la medicina y en el conflicto colombiano. En las camillas ginecológicas y en las minas antipersona. Ha utilizado lenguajes como la pintura, la instalación, el dibujo, la fotografía, las acciones grupales o el video para que sirvan como herramientas de formalización, de preguntas en torno a la fragilidad de la existencia humana o frente a las contradicciones de la política. Libia hace crítica inteligente que se aleja de lo panfletario y el cliché. Es sutil con el mensaje, pero directa e impactante como el puñetazo a una mujer.

 

“Me preguntan que si soy feminista o que si mis obras son políticamente correctas. No me interesa ni lo uno ni lo otro”. Posada no cree en los ejércitos de mujeres que se dicen feministas. Sus obras hablan de una experiencia –ella lo llama “una lucha”– personal como mujer en Colombia. Frente a la política, ella cree que hasta tomarse un café es un asunto político. Solo que detesta los grandes discursos. Su interés como artista radica en señalar las contradicciones de la vida de todos los días. La ironía es su gran herramienta.

 

En 2004, por ejemplo, la artista realizó Lección de Anatomía, una intervención que pasó inadvertida para la mayoría de los paisas. Se imprimieron mil afiches –los mismos con los que se enseñan en la escuela las partes del cuerpo humano– en los que al cuerpo de la niña o el niño allí dibujados les faltaba alguna extremidad. Los pósteres se repartieron en diferentes puestos callejeros de la ciudad para la venta. Aunque la gente se detenía a observarlos, fueron muy pocos los que decidieron comprarlo. Claro, ese no era el propósito de la intervención. “Existen una cantidad de cuerpos modificados por razones de fuerza y de conflicto –dice–, muchos desaparecen entre estadísticas médicas y eso pasa desapercibido. Mi intención, precisamente, era redefinir el esquema anatómico humano y darle posibilidad de existencia”.

 

Y así sucede con todos su trabajos. Quien pase por estos días por el Museo de Antioquia se dará cuenta de que dentro del arte también existe la posibilidad de redefinir y cuestionar y criticar. La obra de Libia Posada hace recordar una frase escrita hace cinco siglos por el poeta francés Eustache Deschamps que decía que “la medicina es una arte en espera de ser descubierta”. Tantos años después, la obra de Libia no hace más que darle la razón.

 

Revista Arcadia, Bogotá, 22 de mayo de 2007

 

 

Último envión

 

 

Nuevas exposiciones e intervenciones se inauguran en el último mes del Encuentro de Arte Contemporáneo MDE07 que desde enero se celebra en Medellín.

 

Fecha: 05/26/2007 -1308
Este fin de semana comenzó la recta final del Encuentro Internacional MDE07 Prácticas Artísticas Contemporáneas que desde enero se lleva a cabo en diversos museos, galerías y espacios públicos de Medellín.

 

En esta tanda de nuevas exposiciones e intervenciones se destaca la exposición Memoria de las Bienales en Colombia, que se exhibe en el Museo de Antioquia, y que recoge el legado histórico que dejaron las bienales de arte de Medellín.

 

Delcy Morelos expone en la Galería Suramericana. En la Universidad Eafit se exhibe una colectiva de Beatriz Santiago, de Puerto Rico, Humberto Junca y Fredy Serna, de Colombia. En el campus de ese centro educativo también arrancó el recorrido Observatorio de pájaros, del artista colombiano Gabriel Sierra.

 

Por su parte, Fernando Pertuz, Nicolás Cadavid, Carolina Salazar y el Grupo Bere Bere exhibirán su obra en la sede de la Alianza Francesa y el Palacio de la Cultura.

Pero MDE07 también ocurre en el espacio público de la ciudad.

 

A una cuadra del Museo de Antioquia, en la Casa del Encuentro, sede del evento, se presenta la colombiana María Teresa Cano y Sustracción/Adición - Bar Las Divas, de Héctor Zamora (México), quien armó un bar público a costa de buena parte del espacio de las oficinas de la casa de encuentro. Un bar abierto a los transeúntes y totalmente ajeno a las instalaciones del encuentro.

 

Como señala Zamora, la idea le surgió al percatarse que el Museo de Antioquia y la Casa del Encuentro están en unas de las zonas de tolerancia de la ciudad. “Encontré una coexistencia armónica entre dos mundos antagónicos que muy difícilmente se puede dar en otra ciudad”. Para Zamora, la manera más coherente de buscar esta armonía era con un bar, que reproduce el estilo de vida del sector. Y que, además, “a la gente de a pie tal vez le genere reflexiones distintas a las de un curador o un experto en arte. Eso la hace viva. Ya se salió de mis manos, ya crece sola”.

 

En la Estación Floresta, de la línea occidental del metro de Medellín, se exhibe (Entre.paréntesis), obra que el artista brasileño Cildo Meireles diseñó especialmente para MDE07.

 

En la iglesia del Sagrado Corazón, en Barrio Triste, en pleno centro de Medellín, se inaugura Susúrrame algo al oído, la obra de Tatzu Nishi (Japón), quien construyó una habitación alrededor de la cruz del campanario de la iglesia, a la que el público puede ingresar para entender su propuesta de cómo convertir un símbolo público en el objeto decorativo cotidiano de un espacio doméstico. Renata Lucas, de Brasil, intervino las terrazas del Palacio de la Cultura, el Hotel Nutibara y las Residencias Nutibara, formando un triángulo en todo el centro de la ciudad que evoca el que conforman los tres cerros más altos del valle de Aburrá.

 

En la ciudad ya se encuentran expuestas las propuestas de Federico Herrero, de Costa Rica, quien pintó las columnas del armazón de concreto la estación Berrío. Por su parte, las fotografías de Jesús Abad Colorado y las palabras de Adolfo Bernal viajan en los vagones del Metro.

 

En junio, Gloria Posada, Ana Claudia Múnera y Beatriz Olano, de Colombia; Tomás Sarraceno, de Argentina; Santiago Cirugeda, de España, y Carla Fernández y Pedro Reyes, de México, intervendrán otros espacios públicos. Y, para rematar estos seis meses de arte continuo, Adolfo Bernal será el encargado de despedir a MDE07 con su obra The End.

 

No es tarea fácil que los habitantes de una ciudad tan grande, dispersa y diversa, la perciban como un escenario artístico. Y más cuando varias de las propuestas escapan a lo que comúnmente se entiende como arte. Por ejemplo, Federico Guzmán, artista español, quien combinó arte y ciencias agropecuarias al hacer realidad el tomaco (tomate y tabaco) ideado en un episodio de Los Simpson. “El proyecto consistió tanto en hacer injertos con plantas de tomate y tabaco reales como construir plantas artificiales en espuma y látex en el taller de escultura en la Universidad Nacional”, señala Guzmán. Un proyecto que él ha continuado en Sevilla, España, y cuyos avances se pueden seguir a través de la página www.eltomaco.blogspot.com.

 

¿Cuál ha sido entonces el balance de un evento tan variado y sorprendente? Para Lucía González, directora del evento, no es posible hacer un balance del evento. “MDE07 se pensó para dar frutos en el mediano y largo plazo. Por eso es más hondo que espectacular. Ojalá me preguntaran esto mismo en cinco años”.

 

Pero la respuesta, si no masiva, sí ha sido positiva y ha trascendido el círculo cerrado de los expertos en arte contemporáneo. A las exposiciones en museos han asistido públicos diversos que, por lo general, jamás se asoman a los museos y las galerías de la ciudad.

 

“Es un evento vivo que produce él mismo eventos, acciones, hechos inesperados. Estamos asistiendo a actos de creación, no a la historia ya escrita, como nos toca tantas veces. Hay alegría. Es posible un evento de esta dimensión y riqueza sólo cuando una ciudad ha construido confianza, capacidad de trabajo conjunto, eso que algunos llaman capital social”, dice Lucía González. MDE07, a su manera, le ha medido el pulso a una ciudad que se la ha jugado en todos los órdenes por darle prioridad absoluta a la educación y la cultura.

 

Revista Semana, Bogotá, 26 de mayo de 2007

 

 

¡A la calle!

 

Encuentro de arte en Medellín

 

 

Se espera que durante seis meses la capital antioqueña se convierta en una ciudad museo. Óleos, graffitis, collages, interfaces electrónicas, muebles, computadores y hasta casas voladoras estarán expuestos para que los paisas se acerquen al arte contemporáneo. ¿Qué es lo que va a pasar en MDE07?

 

Por Mauricio Builes
Alguien dijo que el arte contemporáneo es como tratar de seguir el argumento en una sopa de letras. Pocos entienden de arte y, peor aún, sólo a una minoría le interesa el arte contemporáneo. Sin embargo, en Medellín han decidido apostarle al tema. La Alcaldía, el Ministerio de Cultura, algunas embajadas, el sector privado y otras entidades han dispuesto tres mil quinientos millones de pesos para hacer un encuentro con cien artistas nacionales e internacionales durante seis meses.

 

Hacía mucho tiempo que la ciudad no vivía una experiencia de este tipo. Cuatro bienales (en 1968, 1970, 1972, 1981) anteceden a la actual y, en parte, la idea de los organizadores era continuar con la tradición. Decidieron hacer una de mayor envergadura y con algunas diferencias que, según los expertos, la convierte en la bienal internacional más importante que se ha hecho en los últimos tiempos en el país.

 

 

Para comenzar, los organizadores realizaron una encuesta en la que se le preguntó a la gente por el significado de la palabra arte. Muchas respuestas tenían que ver con las esculturas de Fernando Botero que están exhibidas en el centro de la ciudad. Para el ciudadano del común, arte puede ser cualquier cosa. Ese sondeo llevó a las entidades culturales a apostarle al tema pero con dos condiciones dentro de las cuales se iría a desarrollar el evento. Primero, que se cambiara el nombre de bienal por Encuentro Internacional. ¿La razón? En una ciudad cuyos únicos referentes artísticos son Juanes y las gordas de Botero, nadie podía asegurar la continuidad en el tiempo de otras bienales. Y si hay algo que caracteriza este tipo de actividades es que se repiten cada determinado número de años (como ejemplos están la de Venecia o la de São Pablo). Y la segunda condición es hacer que las personas del común, de cualquier estrato de Medellín, logren acercarse al arte como pocas veces lo han hecho. El arte contemporáneo que, salvo por las bienales de Coltejer, no ha estado muy presente entre los antioqueños, espera expandirse por la ciudad.

 

Los organizadores hablan de un Encuentro que incluye un alto número de eventos como las Zonas de activación, El citófono, los Lugares del Encuentro, los Espacios Anfitriones, las Resonancias Históricas, la Columna del Encuentro, el Parasitismo y la Simbiosis, la Hostilidad, la Hospitalidad, la Xenofobia, Rutas Pedagógicas... los constantes boletines de prensa anuncian la visita de artistas y en la página web  (www.encuentromedellin2007.com) rotan cada tanto convocatorias para becas y residencias pero, a decir verdad, somos pocos los que entendemos eso de mde07.

 

¿Se justifica la inversión de tres mil quinientos millones de pesos en un tema tan distante para el común de las personas? Lucía González Duque, directora del Museo de Antioquia, dice que es entendible que a esta fecha sean muy pocos los enterados: "Durante los tres primeros meses estamos realizando lo que hemos denominado las residencias artísticas. Esto quiere decir que veinte artistas han sido invitados en residencia, becas y pasantías, a través de los programas de estímulos del Ministerio de Cultura, el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, el Municipio de Medellín y la Gobernación de Antioquia". Se espera, entonces, que a partir de abril los ciudadanos puedan interactuar con el arte pues se inauguran los grandes eventos expositivos por toda la ciudad.

 

Artistas como Antonio Caro, Freddy Serna, Cildo Meireles o Raymond Chaves expondrán sus obras, bien puede ser dentro de un espacio tradicional como la galería del Colombo Americano o el Museo de Arte Moderno, como también en la cancha de fútbol del barrio más empinado de Medellín. Esa es la idea y, a su vez, el mayor atributo de este encuentro. Como casi todos los eventos de este tipo, mde07 se desarrolla a partir de un tema específico. En este caso han elegido la hospitalidad. Así, por ejemplo, el artista japonés, Tazro Niscino, reconocido por sus obras en ciudades europeas como Liverpool, Ghent o Colonia, hará una intervención artística denominada Candelabros, en una de las zonas más populosas, en el cruce de la Avenida Oriental con La Playa, en pleno centro. Los grandes postes que allí se encuentran serán convertidos en gigantescas lámparas antiguas, conocidas como lámparas arañas. Obras como esta son las que, se espera, comiencen a regarse por los espacios públicos de Medellín e interactúen con la gente.

 

Según los organizadores, ya han confirmado ochenta artistas de todo el mundo que intervendrán con sus obras -elaboradas exclusivamente para mde07- las plazas, los barrios, las calles, las bibliotecas y los museos. Se espera que, durante estos seis meses, la ciudad se llene de todo tipo de herramientas: cinceles, martillos, amoladoras o grúas que transportarán pesados bloques de materiales para sus obras. "La idea es que los artistas estén de visita dos veces en la ciudad. Una, para conocerla y proyectar su trabajo de acuerdo al cómo residir, vivir y habitar Medellín y la otra, para realizarlo y exponerlo", dice la brasilera Ana Paula Cohen, una de las seis curadoras del Encuentro.
mde07 también tendrá entre sus invitados a más de cuarenta académicos de diversas partes del mundo, entre ellos a Félix Duque, Miwon Kwon, Rosalyn Deutsche, Pierre Bruno y Marta Rosler, quienes tendrán charlas gratuitas programadas en diferentes auditorios de la ciudad.

 

Bernardo Ortiz es una artista caleño y ya tuvo su primera visita en la segunda semana de febrero. Él, aunque reconoce el valor de este tipo de eventos, es más realista en cuanto a sus ambiciones, "no podemos ser ilusos y pensar que la gente va a entender lo que estamos haciendo. Esto es un proceso pedagógico que se tiene que repetir en el tiempo para que pueda lograr sus objetivos". Esta misma opinión la comparte Ana Paula Cohen quien está absolutamente convencida de que el gran reto es "que la gente se entere de que nosotros estamos aquí... de que esto existe".

 

 

Ella junto con Ortiz y el diseñador industrial Gabriel Sierra fueron los primeros encargados en diseñar lo que se ha denominado la Casa de Encuentro -antigua sede del Museo de Antioquia-. Es una casa con multitud de muebles y salones de lectura, producción editorial, proyección audiovisual, conferencias, biblioteca, exposiciones y un café lounge. En la medida que vayan llegando otros artistas y otros curadores, el diseño y las exposiciones de la Casa también irán cambiando. La Casa es el eje del Encuentro y los organizadores dicen que con su inauguración, el pasado 10 de febrero, mucha más gente estará inquieta sobre mde07.

 

La idea es que la gente se entere y visite la Casa del Encuentro. El público es el gran anfitrión. Todos: los tenderos del barrio Villa Hermosa, los estudiantes de ingeniería de la Universidad de Antioquia, las mamás de El Poblado, los curas del seminario, los raperos de la Comuna 13 y los travestis de Barbacoas.

 

Lucía González reconoce que ha habido dificultades con los recursos para pagar la pauta y en cuanto a la difusión en los medios, casi todos han estado esperando que ocurran cosas grandes y concretas para hablar de ello. Carlos Uribe, director artístico del evento, tiene otra justificación: "Hay que tener en cuenta que las inauguraciones de las exposiciones serán escalonadas y la gente tendrá mucho tiempo para darse cuenta de los eventos y las actividades".

 

Oscar Wilde alguna vez dijo que "el arte jamás ha de intentar ser popular. El público es el que ha de intentar ser artista". En Medellín quieren contradecirlo. Ninguno de los organizadores duda de la importancia de mde07. "La ciudad está en su mejor momento y había que aprovecharlo", dice Lucía y agrega "el arte contemporáneo siempre se ha preguntado por el hecho de cómo vivir juntos y Medellín tiene todas las características para ser una ciudad hospitalaria".

 

 

"En el 2007 el arte ocurrirá en Medellín", es el lema del encuentro. Hay un intento declarado de robarle el ropaje a la ciudad. De que haya un aire más artístico. En medio de los barrios más marginales y del desorden del centro de la ciudad y del calor de algunas calles, están sacando el arte al encuentro con la gente. Todos esperamos un éxito rotundo, a un poco más del mes de haber comenzado mde07, comienza a sentir la presencia de un asunto llamado arte contemporáneo. Desde abril, la ciudad comenzará a vivirlo.

 

Revista Arcadia, Bogotá, 19 de febrero de 2007 

 

120 venteros de Medellín fueron una obra de arte

 

 

 

La artista Ana Claudia Múnera buscó destacar una forma de rebusque que se hace con coches de bebé.

 

Parecía una marcha de teteros, pero no lo era.

 

En realidad, los 120 cochecitos conducidos ayer en las calles céntricas de Medellín, unos por hombres y otros por mujeres sin apariencia maternal, tampoco llevaban bebés sino dulces o termos llenos de tinto, como parte de un performance de la artista Ana Claudia Múnera.

 

La propuesta se tituló 'A la rueda, rueda' y fue presentada dentro de la programación del Encuentro Medellín 2007 (MDE07), un evento artístico y cultural que se realiza desde febrero en escenarios abiertos de la capital antioqueña.

 

"Quise presentar la estética de los coches usados para las ventas ambulantes y dignificar a estas personas que a diario trazan líneas invisibles por la ciudad. Es la estética de la decoración particular de estos carritos, resultado de la distribución de los productos que venden", explicó Múnera.

 

Durante 15 días, ella y sus auxiliares recorrieron las calles del Centro de esta ciudad en busca de los 'modelos'. La motivación fue darles 20 mil pesos y una foto que les recordara en el futuro su fugaz paso por el mundo artístico.

 

Arte ambulante

 

El acto comenzó a las ocho de la mañana, con un gran círculo de personas y carros, mientras cinco tambores entonaban la ronda infantil 'A la rueda, rueda'. Luego tomaron la congestionada Avenida San Juan, ante la mirada atónita de algunos transeúntes y la rabia de conductores que tenían que parar mientras la caravana pasaba.

 

"¿Están protestando?", "Ese es mi pueblo", gritó alguno de los curiosos.

 

Dentro de la fila, Elkin Ramírez y su esposa Nelsa empujaban los carritos que les dan el sustento diario, pues un accidente le dejó a él casi inservible su brazo izquierdo y se tuvieron que dedicar a la venta de café para mantenerse con sus dos hijos de 5 y 7 años.

 

Viven en el inquilinato Los Arrieros y pagan diariamente 8 mil pesos por la pieza. Pero deben ganar por lo menos unos 25 o 30 mil para echarle algo a la olla.

 

"Estoy feliz, esto es una belleza. Agradezco mucho la oportunidad porque nosotros también tenemos derecho al espacio, por eso salimos a caminar, porque diariamente hacemos parte del arte de la ciudad", dijo Ramírez.

 

Claro que algunos trascendieron a la denuncia. "Esto es una protesta en silencio en contra de los que nos quitan los productos", dijo Navarro Echavarría, refiriéndose a los empleados de espacio público de la Alcaldía. Este vendedor ambulante lleva 7 de los 52 años que tiene recorriendo las calles del sector El Hueco con sus confites, cigarrillos y papitas.

 

El acto terminó pasadas las diez de la mañana en la Plaza de las Esculturas del Museo de Antioquia. Cada uno recibió su foto y después se dispersaron a seguir con la lucha diaria en la que estos pequeños vehículos no son objetos de arte sino instrumentos de supervivencia.

 

Último mes para el arte en las calles

 

En el último mes del MDE07 se presenta el Festival Internacional de Cine del Valle de Aburrá 'Sin Fronteras'. En total son 24 películas que desarrollan el tema de la hospitalidad. Muchos son estrenos nacionales. Los filmes van hasta el 17 de junio en las salas de cine del Centro Colombo Americano, Mayorca, Las Américas, Teatro de Envigado, Puerta del Norte y el Museo de arte Moderno.

 

La música también se hace presente con Experiencias Sonoras. El próximo miércoles 13 de junio, el músico Luis Fernando Franco dejará oír su trabajo 'Ocarinas', y el jueves 14 el Ensamble de Percusión de la Universidad Eafit se presentará en la Casa del Encuentro.

 

El 23 de junio a las 7 de la noche en el Parque de las Luces, es el festival de música electrónica Pixelazo y el viernes 29, en la Plaza Botero, como regalo de despedida van Cabuya y otros grupos invitados.

 

Además, continúan abiertas las instalaciones de Tatzu Nishi en la Iglesia del barrio Corazón de Jesús, de Cildo Meireles en la Estación Floresta del Metro, de Héctor Zamora en la Casa del Encuentro y de Fernando Sánchez en el Parque Lleras.

 

DAVID CALLE
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

 

Periódico El Tiempo, Bogotá, 8 de junio de 2007, página 1-5

 

 

 

 

A Saraceno le gusta vivir en las nubes

 

  • Planea hacer un globo con dos millones de bolsas de basura.
  • Es uno de los cuatro constructores de globos solares del mundo.
  • Un Artista argentino es invitado al Encuentro de Arte Contemporáneo.

 

Por  John Saldarriaga
Medellín

 

"Sarracenos era el nombre que daban los cristianos de la Edad Media a los musulmanes de Europa y África -fue lo primero que explicó el artista invitado al Encuentro de Arte Contemporáneo, cuando intencionalmente le cambié su apellido para escuchar su reacción-. Por eso no soy sarraceno, sino Saraceno: Tomás Saraceno".

 

 

El artista, definido en todas partes como un soñador, pero que más bien debería conocerse como una especie de Julio Verne de la plástica, del arte efímero, inasible, es un tipo de 33 años, con cabello y barba rojizos, ojos verdes y piel blanca. Amable y risueño. Es argentino, de padres italianos, criado de aquí para allá entre el país suramericano y otros de Europa, especialmente Alemania.

 

Hace dos días pasó la tarde en el Museo de Antioquia, diseñando lo que será su nueva fantasía: un globo solar, formado con dos millones de bolsas de basura.

 

De una de las salas de trabajo salió portando una tabla de madera y, sobre ella, una de las caras de una bolsa amarilla, propia de un almacén de cadena, y una regla metálica con la que debió guiar el bisturí con el que recortó esa pieza. Como un niño, estaba contento de que en ella dijera que puede usarse para reciclar cartón, plástico, vidrio, porque su pensamiento alude a la preservación del planeta...

 

Se devolvió a guardar estos utensilios para salir a caminar por los alrededores del Museo y -medio alemán que es al fin y al cabo y, para colmo, en este tiempo de Sol y calor- para tomar una cerveza.

 

En el mundo entero muchos saben que él anda obsesionado con su tema de las ciudades flotantes, ciudades aeropuerto, de las cuales está consciente de que no son un tema del presente sino del futuro, pero que no habrá tales si desde ahora no comienzan los ensayos.

 

Nube en La Montañita
En el bar La Montañita, con la cerveza recién servida en la mesa, salió de prisa un instante a buscar fuego en alguna venta ambulante del Pasaje Calibío para su segundo cigarrillo.

 

Dos canciones de despecho se oyeron una detrás de otra a bajo volumen en el equipo de sonido del bar que amplificaba una emisora. Hombres conversaban y tomaban café en la barra. Otros bebían cerveza en mesas cercanas. Vendedores de cigarrillos y golosinas ingresaban sin tregua.

 

"Lo mío, lo de los globos, es producto de una necesidad de elevarme sobre el planeta, de desprenderme". Y mientras dio un sorbo a la cerveza y una fumada apretada al cigarrillo como que lo pensaba más, por lo cual acto seguido dijo: "pero es un pensamiento doble: por una parte, como decir que no es en la Tierra lo que se desea, pero a la vez que sí lo es.

 

Porque sólo observándola a cierta distancia se conoce más".

 

Y explicó esta idea con las Líneas de la Pampa de Nasca, dibujadas hace 2.000 años, cuyas figuras no se perciben a ras de piso, sino a cierta altura, de modo, entonces, que la distancia es cercanía.

 

Las ciudades deberían ser como las nubes, flexibles. Cuando se arriman a la montaña, se comprimen; cuando se sueltan de ésta y van flotando, se alargan... "Pero no sólo se trata de flotar, de estar en el aire. Llega un momento en que las nubes aterrizan en forma de lluvia y granizo".

 

 

Pasión
Un tango suena -Cambalache- y le hace recordar que en Medellín se adora a Gardel y al tango tradicional, quizás más que en Buenos Aires. Se extraña de que no guste tanto el tango de Piazzola y otros creadores de tendencias más contemporáneas. Aplastó la colilla en el cenicero de cristal, y seguramente fue el último humo el que no permitió que se distrajera de su tema: las ciudades que vuelan.

 

"En Medellín vamos a hacer el gran globo. Un globo con bolsas de varios países. De Colombia, claro; pero también de Alemania, Argentina. Un globo que represente integración".

 

Y esa integración también quiere que se refleje en la elaboración. Ha recorrido barrios de Medellín -Santo Domingo, Moravia y otros-, y ya entusiasmó a decenas de personas fanáticas de los globos de papel de seda que se levantan con fuego, para participar en la elaboración. A Alejandro Uribe, el de Envigado, quien cada diciembre hace el Festival del Globo Solar, pues con Saraceno son dos de los cuatro fabricantes de globos solares en el mundo. Y quiere seducir con la idea a cuantas personas quieran participar.

 

"Es una pasión igual la que embarga a los fabricantes de globos, sean éstos como sean. Un señor de Santo Domingo Savio me decía emocionado esta semana que cuando hace globos de papel hasta sus nietecitos participan. Los elaboran de noche, luego de la jornada de trabajo que seguramente es extenuante, y esa actividad se les convierte en una fiesta, ¿ah?".

 

Otro expositor de lo efímero, de lo inasible, un lotero, pasa repitiendo números por el Pasaje. Nadie parece escucharlo.

 

Saraceno no cree que su arte deba considerarse efímero: aunque los objetos pasen, las ideas perduran. Bebe el último sorbo, inhala profundamente el humo y dice: "no sólo lo material trasciende".

 

Lo veo salir, recorrer el Pasaje Calibío, esfumarse fumando entre la gente y regresar al Museo.

 


  Ayuda al lector 

 

Su casa también ha sido flotante
Tomás Saraceno lleva una semana en Medellín. Invitado al Encuentro de Arte Contemporáneo MDE 07, propone un globo de elaboración colectiva.

 

Por eso convocó a una reunión a los globeros de la ciudad, que tiene prevista para hoy a las 6:30, en el Museo de Antioquia, para hablar de ese tema que los apasiona: la elaboración, dentro de un mes más o menos, del globo de 2.000 bolsas de basura liadas con cinta de embalar y que ascenderá al cielo con energía solar.

 

Que lleven fotos de los globos que hacen, es preferible.

 

Saraceno nació en San Luis, en la provincia de Tucumán, en 1973. Su familia debió salir en exilio a Europa durante gran parte de la dictadura de su país. Regresó en 1986. Estudió arquitectura, pero se siente mejor como artista que como arquitecto. Entre sus obras están Solarmachine y Ciudades Aeropuerto.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 2 de marzo de 2007

 

 

Abril, artistas mil en MDE07

 

 

Abril es un mes fundamental para el Encuentro Internacional Medellín 2007 /Prácticas artísticas contem-poráneas. El día 13 se inauguran las exposiciones de sala y las intervenciones en espacios abiertos, con las propuestas de más de ochenta artistas nacionales e internacionales.

 

Además, continúan las Experiencias Sonoras con dos grandes conciertos en el Teatro Pablo Tobón Uribe, los ciclos de cine en Comfama y en el Centro Colombo Americano, la cátedra Pedro Nel Gómez en la Universidad Nacional, la programación de los Espacios Anfitriones en sedes como Taller 7 y Tres Patios, y el ciclo de video y conferencias Pensamiento y Memoria de Comfenalco.

 

Finalmente, los días 16, 17 y 18, en el auditorio de Comfama de San Ignacio, se realiza el Encuentro en Teoría con invitados internacionales de la talla de Jesús Martín Barbero, Daniel García Andújar, Ana María Cano, Juan Guillermo Uribe, Agustín Pérez Rubio, María Victoria Uribe y Víctor Manuel Rodríguez, quienes disertarán en torno al tema de la ciudad, el arte y los Espacios de Hospitalidad.

 
 

 

Revista Opción Hoy, Medellín, abril de 2007

 

 

Academicismo contemporáneo

 

Una conversación con Hugo Santamaría (Fundación Universitaria de Bellas Artes)

 

Eliana. ¿Por qué crees que la Fundación Bellas Artes fue elegida como espacio anfitrión, si los otros espacios anfitriones eran más bien grupos independientes? Es el único espacio institucional que ha sido elegido como anfitrión dentro de la organización del Encuentro.

 

Hugo. Los espacios anfitriones fueron escogidos con un criterio basado en su relación con la comunidad. Bellas Artes por dos características históricas, tiene una relación con la comunidad más allá de lo académico: la primera es que fue la que originó la plástica en la región. Fue fundada en 1910 y fue el primer referente en Antioquia para producir, promocionar, asentar el arte. Siempre han habido actividades para la comunidad directa. Se hacían eventos de poesía, danza, ballet, presentaciones internacionales de artistas, músicos que venían a la ciudad. Y durante muchos años funcionó una entidad que se llamó Sociedad de Amigos del Arte, que hizo que Bellas Artes más que una institución de educación fuese un referente colectivo. Esa fue la primera característica por la cual se puede decir que fue invitado como espacio anfitrión.

 

La segunda característica es que la institución como tal, ha estado vinculada con el municipio de Medellín y algunas entidades del Valle de Aburrá de educación, o de la cultura en diferentes espacios comunitarios. Trabaja con niños, con señoras de la tercera edad, con muchachos. Por ejemplo, con lo Red Municipal de Artes Plásticas, los niños de barrios populares de Medellín que tienen interés en las artes plásticas se inscriben en una especie de casa de la cultura o centro de apoyo. A ese lugar va Bellas Artes con sus docentes a hacer talleres de educación no formal. Otro tipo de actividades que realiza por ejemplo es la Toma al Parque. En los centros comerciales, por ejemplo un fin de semana, la institución se apodera de un barrio, generalmente de los barrios más marginales y lleva sus músicos del conservatorio, gráficos, caricaturistas de plásticas y de diseño. Se hacen diálogos académicos, informales. Es un trabajo con la comunidad muy directo, y como La Jíkara o Tres Patios que son espacios alternativos de trabajo colectivo y comunitario, Bellas Artes funge desde su fundación en 1910 como un espacio con estas características además de la educación formal que venimos realizando.

 

E. ¿Qué resonancias has visto en la Fundación como consecuencia de ser espacio anfitrión en el Encuentro?

 

H. Este encuentro de Medellín 2007 ha sido fundamental ya que muchos de nuestros estudiantes han tenido el deseo de comunicarse directamente con la comunidad. Han participado en seminarios de curaduría, de guías profesionales, y ello los hace más organizados, estructurados y disciplinados. Digamos que la informalidad del espacio anfitrión se formalizo y eso no es ninguna contradicción: las directivas y docentes de la institución igualmente se han vinculado mucho más con el arte contemporáneo. La institución en los últimos años ha tenido un cambio paulatino, lento pero radical.

 

Miguel. ¿Las instituciones o Bellas Artes?

 

H. En la ciudad Bellas Artes ha sido referente académico, el referente tradicional, decimonónico. Así, el arte contemporáneo estuvo muy ajeno a la institución. Pero en los últimos 10 años paulatinamente, pero de manera contundente, se ha ido vinculando a la realidad contemporánea del arte. Entonces nuestros docentes y nuestros estudiantes han aprovechado para ampliar mucho más su panorama.

 

E. ¿Ha habido una reacción positiva de los alumnos o existe también alguna resistencia frente al Encuentro?

 

H. No la ha habido, ha sido una reacción muy positiva. Ellos han venido entendiendo que siendo fuerte la institución en la formación del oficio y entendiendo que esa posibilidad es totalmente válida, pero también entendiendo que no es la única y que es obligatorio desde el punto de vista filosófico, intelectual, artístico, ampliar el panorama de referentes. Ha sido una actividad maravillosa, la directiva está totalmente identificada y muy contenta sobre todo porque la institución que tradicionalmente fue una universidad en la práctica pero sin título universitario, a partir de este año se llama Universidad de Bellas Artes. Por consiguiente es obligatorio que las funciones de una universidad: la investigación, la extensión y la docencia, se desarrollen.

 

E. Y aparte de estos aspectos tan positivos, ¿qué críticas podrías señalar sobre el Encuentro?

 

H. Yo recojo algunas críticas que aluden la necesidad de que el evento llegue a un núcleo más amplio de población. Ha estado muy restringido, no por la organización sino por la gran cantidad de eventos paralelos, y no ha habido posibilidad de que los interesados estén en tantos lugares al mismo tiempo, pero sobre todo que la comunidad se vincule de una manera más directa. No ha habido mucha posibilidad de, por ejemplo, ir a los colegios, a las escuelas, a las asociaciones de padres de familia. Sin embargo esa falencia se obvio porque el evento termina ahora en junio, y a partir de entonces se inicia el evento real. Es decir, llevar lo aprendido a las comunidades a través de los intermediarios, los funcionarios del evento, los docentes, los espacios anfitriones, los estudiantes de arte. De hecho ya hay un plan que el Museo de Antioquia está coordinando para expandir esos efectos.

 

E. ¿Y cómo fue la relación de Bellas Artes con Casa Tomada, el espacio que recibieron anteriormente?

 

H. La relación fue muy positiva. En primer lugar por ser un colectivo nacional y digamos que había esa imbricación afectiva con la ciudad de Cali, por ser una ciudad fiestera. Además dentro de la institución tenemos un espacio que se llama “Dibujo Contemporáneo’, un taller experimental que hemos realizado en los últimos dos años donde trabajamos el dibujo como elemento expandido y donde invitamos a artistas nacionales e internacionales. El artista más importante que invitamos este semestre fue Oscar Muñoz, de Lugar a Dudas de Cali. Y esa relación de Muñoz, quién además invitó a Casa Tomada al Encuentro, hizo que nuestra presencia fuera más directa.

 

M. ¿Qué diferencias ves con el trabajo de La Culpable en relación a Casa Tomada, pensando incluso a nivel de dinámicas internas o modos de trabajo? Tenemos ciertas nociones sobre lo que hicieron con ustedes pero no lo conocemos aún del todo...

 

H. Casa Tomada realizó tres eventos básicos. Un encuentro televisivo: montaban un espacio de televisión desde diferentes lugares donde grababan y transmitían diálogos con artistas invitados al evento, con público en general, con las preguntas específicas sobre el arte contemporáneo... Cuatro o cinco sesiones de televisión cuyo objetivo era hacer crítica alrededor del evento. El segunda aspecto que trabajaron fue una exposición. Hicieron una convocatoria y luego presentaron artistas de la ciudad, la mayoría de Bellas Artes. El tercer evento fue mostrar durante unos días, en la sede del Instituto de Bellas Artes, lo que han hecho ellas en sus cuatro años de funcionamiento. Una serie de videos mostrando las casas tomadas que han realizado en diferentes lugares del país. Ya desde el lado humano, según nuestros jóvenes estudiantes, la diferencia entre la Culpable del Perú y los chicos de Cali es que éstos últimos son más rumberos, más vivenciales y explosivos, y los del Perú son mucho más discretos y respetuosos, menos desaforados... (risas) Con los otros se sentían mucho más comprometidos a nivel de la vivencia y la energía, y con los de Perú se sienten mucho más comprometidos a nivel intelectual, un afecto mucho más racional y espiritual.

 

M. Creo que no nos conocen lo suficiente aún... (más risas)

 

E. Queríamos que nos hables más de ti, porque tu trabajo tiene más ramas que atraviesan lo artístico...

 

H. Yo soy maestro en artes plásticas de la Universidad de Antioquia, pero además desde muy joven me vinculé con el trabajo comunitario, luego hice una licenciatura en educación en arte. He trabajado en la investigación de lo que se llama el arte popular. Hice un postgrado en Investigación del Folklore y Arte Popular. Esas tres formaciones que se aúnan, han hecho que mi trabajo sea básicamente con la comunidad a nivel artístico, armando por ejemplo programas académicos de arte y escuela, programas académicos de arte popular y arte académico. Dictando charlas, seminarios, conferencias en la ciudad, en los municipios o en lugares alejados de la provincia. Esos talleres donde se implica lo popular con lo contemporáneo.

También he trabajado en la organización de estructuras de programas de educación formal. Desde el punto artístico soy un pintor tradicional que se une con lo contemporáneo en un diálogo visual que me interesa generar con diferentes variantes del paisaje colombiano. Por ejemplo dibujo flora y fauna de nuestro trópico, y luego escribo o hacemos en plotter pequeñas instalaciones en donde hago referencia a esas flores y frutos, su procedencia científica, la relación con las comunidades, para qué sirven esas flores... Aunque en los últimos tres años he dedicado muy poco tiempo a mi producción personal, porque he estado muy vinculado con ese otra tipo de actividades. Actualmente en la Fundación Universitaria de Bellas Artes soy el coordinador de artes plásticas, lo que exige un poquito de trabajo mucho más amplio en donde se sacrifico la propuesta personal.

 

E. Además nos comentaste que eras miembro de algo que se llama ADIDA...

 

H. No es que sea miembro de ADIDA, soy docente en una institución universitaria que es Bellas Artes y además soy docente de una institución secundaria hace muchos años, y ahí los docentes están organizados. En todo el país hay una asociación de docentes que se llama Asociación de Institutores de Antioquia, y todos formamos parte de este gremio. Tiene una estructura interesante y talleres de matemáticas, de biología, de historia, de arte. Se realizan talleres de capacitación aunados con el gobierno municipal y departamental.

 

E. ¿Pero esta asociación se manifiesta también políticamente, ¿o no?

 

H. Sí, claro. La asociación es de tendencia progresista y muy respetuosa, se expresa por las vías democráticas y legales contra concesiones ideológicas o políticas que van en contra de la educación. Recientemente hubo un paro en todo el país porque esta asociación departamental es parte de una nacional, que es la de los educadores en todo el país que se llama FECODE (Federación Colombiana de Educadores). Y FECODE como gremio nacional ha estado en contra en los últimos años de unas políticas centralistas del gobierno nacional, que hacen que se le quiten recursos a las provincias. Se han pronunciado en contra de ese ataque a la descentralización, en formas pacíficas, marchas, manifestaciones culturales, actividades deportivas, actividades artísticas, en el Congreso de la República. En los barrios y en las ciudades pequeñas se ha hecho también un dialogo con las comunidades sobre esta situación.

 

M. Me parece importante porque creo que es muy significativo devolver conciencia de que la práctica artística es por sobre todo una práctica política ya que se genero en un contexto social particular, relacionándose con un conjunto de factores, de entes particulares y colectivos. El arte no es una burbuja flotante sino una condensación de sentidos originados desde una comunidad específica y su sentido está entramado con esa situación.

 

H. En el siglo XX particularmente en América Latina en lo años 60’s y 70’s hubo lo que se denominó arte político, propuestas en relación directa con la ideología política, en este caso de la izquierda. Sin embargo en estos últimos años se ha entendido que el arte no es una vinculación política partidista ni mucho menos, sino que es una opción evidentemente política. El deporte, la recreación, la ciencia y la cultura artística forman parte de ese entramado que son las relaciones políticas sociales. Y aquella producción, creación o investigación en la medida en que es contextualizada es política. No simplemente el artista es el individuo que se olvida del mundo y su sociedad —que también es válido y existe-, pero prefiero esa relación directa con las comunidades de todo tipo. La relación lúdica, poética, estética, recreativa, o incluso las relaciones políticas más frontales.

 

M: ¿Tienes alguna opinión o comentario sobre ajustes que podrían hacerse a la Fundación Bellas Artes ahora que es también universitaria y está formando parte del Encuentro?

 

H: Muchísimos ajustes. En los años 80 existían la universidad de Antioquia, la Universidad Nacional y Bellas Artes como agentes superiores de las artes plásticas de esta región, las otras dos eran universidades ya. Cada una tenía una fuerza importante, la Universidad de Antioquia la ha tenido desde el punto de vista del trabajo teórico comunitario. La Universidad Nacional hace un trabajo prácticamente conceptual, teórico. Es una institución que en la región se ha caracterizado porque sus artistas han elaborado mayormente arte conceptual y propuestas de ese corte. Y el fuerte de Bellas Artes era el manejo riguroso del oficio. Cada uno con falencias. También la Nacional tenía un gran desconocimiento del contexto, de la realidad local del arte, un desapego de la tradición artística de la región. La limitación mayor de la Universidad de Antioquia ha sido la fluctuación entre el arte contemporáneo muy descontextualizado o lo sociológico, entonces ha habido dificultad para equilibrar esas dos realidades. Y la gran falencia de Bellas Artes ha sido la parte teórica, la parte conceptual, las historias del arte han sido muy pocas. Nuestro arte conceptual ha sido muy elemental, en los últimos años hemos tenido profesores contemporáneos a nivel Latinoamericano pero aun así ha sido muy limitado porque la tradición ha sido muy fuerte. Entonces en este momento tenemos que profundizar y hacer un proyecto de conceptualización fuerte sin perder los referentes históricos, el respeto por el pasado histórico de la región, del país, del mundo. Es decir amar a Leonardo y sin ninguna contradicción amar a Joseph Beuys, porque cada uno es lo mismo en su momento. Para corroborar eso hay que conocer una historia del arte, la teoría del arte, la antropología, la historia, la sociología y en ese proceso estamos. Como coordinador de artes plásticas el énfasis en los próximos cinco años de la institución va a ser enfocado particularmente a eso, equilibrar las faltas que tenemos históricamente por no haber conocido muy bien lo teoría con la inserción profunda y seria del arte contemporáneo.

 

Juanacha la Revista, No. 0, Ediciones La Culpable, junio de 2007, páginas 46 a 49

 

 

Adolfo Bernal altera la ciudad

 

  • Muchas de sus obras están hechas en carteles y grafitis.
  • Será una de las figuras nacionales del Encuentro Medellín 2007.
  • Fue uno de los primeros en usar el código MDE para identificar a Medellín.
  • Hacía Performances mucho antes que lo llamaran así.


Expresiones artísticas como las de la imagen, en las que Adolfo Bernal retoma el concepto de afiche y grafitis, se podrán ver en el Encuentro de arte 2007, que próximamente se abrirá en Medellín. 

 

Por  John saldarriaga
Medellín

Adolfo Bernal es un artista salido de lo común. Se interesa por los soportes de sus obras, por el impacto que pueden causar y, por lo general, se despreocupa por aspectos tales como la fugacidad de su duración.

 

Desde hace más de 30 años se ha interesado por experiencias casi dramáticas y rituales, en las que se involucran aspectos plásticos con teatrales -"las mismas que en los últimos años comenzaron a llamar performances. Uno las hacía sin saber que así se llamaban"- y nunca ha parado, así su nombre no sea retenido por los espectadores. Es una obra más bien anónima, aunque muchos la hayan conocido.

 

Adolfo Bernal tiene el nombre MEDELLÍN, en hierro, enterrado en el terreno frontal del Museo de la Universidad de Antioquia.

 

Durante mucho tiempo -"cuando no se dañaba la capa de ozono"- mantenía con un tarrito de pintura en aerosol en el bolsillo y, cuando menos pensaba, lo sacaba para pintar en la pared o en una puerta abandonada un símbolo angular, como una flecha, que se fue convirtiendo en impronta.

 

Muchas de sus obras han sido hechas en carteles. Él se dio cuenta hace mucho tiempor que los carteles son una manera de expresión y de representación plástica sin par.

 

Los primeros los hacía a mano, con ayuda de esas plantillas de letras que se consiguen por ahí, en las papelerías. Palabras simples o pares de palabras, que generaran imágenes en los espectadores: The end, Ex factory, Camisa bicicleta, Neón plomo, Seda beatle, Miel, Medellín...

 

"Las de inglés eran para conseguir una forma amorosamente excluyente"

 

Y fue quien empezó a usar la sigla MDE, para llamar a la ciudad, acudiendo a la clave Morse.

 

MDE 07
En fin, el arte de Adolfo Bernal se verá en el Encuentro MDE 07, un certamen que intenta recuperar el espíritu de las bienales de arte que tantos frutos dejaran en la ciudad.

 

Así que en estos días, Adolfo, quien encabeza la lista de los colombianos, está desenterrando el letrero, haciendo carteles, pensando manchones, buscando palabras, soñando con embadurnar el metro con frases sonoras e impactantes, buscando paredes para escribir sus grafitis y craneando qué dibujo o mensaje representar en papeles para arrojarlos de lo alto, bien desde un helicóptero, bien desde una avioneta.

 

Y el sonido que significa Medellín en clave Morse proponerlo para un timbre de teléfono celular.

"No me ha interesado el arte objetual -explica Adolfo Bernal, quien es también profesor de artes de la Universidad Pontificia Bolivariana-. He buscado un arte conceptual", alimentado, según comenta, por la poesía, el cine y la música.

 

Este es el logo que identifica el Encuentro de arte 2007 

 

 
¿Qué es MDE y cuando arranca?
MDE 07 Ciudad + Arte Contemporáneo es el Encuentro artístico de nuevas tendencias o propuestas no convencionales que se efectuará en Medellín durante el primer semestre de este año.

 

En su realización se integran los Museos de Antioquia, de la Universidad de Antioquia y de Arte Moderno, Suramericana de Seguros, Eafit, Colombo Americano, Alianza Colombo Francesa, Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, entre otros. Las actividades serán en las locaciones de estas entidades, pero también en parques y cerros de la ciudad.

 

En las actividades participarán artistas colombianos y extranjeros.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 5 de febrero de 2007, página 11a

 

 

Adolfo Bernal.

      

 

      Idea-Vuelo. Anónimo-Ciudad.  

Tierra-Aire. Ojo-Raro.

Medellín-Galería. Profesor-Oficio.

Encuentro-Retrospectiva.

Único-Adolfo. Artista-Bernal.

 

 

                                 Adolfo Bernal 

Por Juan Fernando Rojas

Adolfo Bernal prende un cigarrillo y sale al pequeño balcón de su apartamento. Desde el piso once de un edificio en lo más alto de Loreto mira, admira. Donde está el aeropuerto Olaya Herrera no ve una exñlanada en la que aterrizan aviones, sino un tapiz de soporte para una obra de arte. Gira un poco su cabeza hacia el norte y se detiene en el cerro Nutibara, y no se le pasa por la cabeza el Pueblito Paisa, sino una gra alborada donde mil tambores despiertan a Medellín alguno de estos días. Después mira las montañas del occidente, al otro lado del valle y se detiene en la manera como se tocan con el cielo, porque vive mirando el cielo así esté nublado y también los atardeceres, que para él son las mejores instalaciones de arte porque no necesitan explicación.

 

Así es este hombre de 52 años, que nunca se ha llamado artista así lo sea, que huye de cualquier adulación y prefiere pasar como uno más, que en algún momento eligió el anonimato y dejó de firmar sus obras para regalárselas a la ciudad, porque "lo importante es el hecho, no el artista", insiste.

 

De Medellín se ocupó no sólo por saber de ella, sino de comprenderla; siempre le interesó pero no para residir -para eso prefiere el campo-, sino para volverla como un gran museo abierto donde cualquier espacio pueda ser parte de algo que no sabe si es arte, pero que transforma en paisaje.

 

Así fue como desde chiquito le daba por sembrar árboles en el cerro Nutibara y moler cáscaras de huevo para abonarlos. Salido de una familia tradicional de clase media, lo tocó el cuento de la imagen después de recorrer la Bienal de 1970: ahí entendió que el arte va más allá del marco del cuadro, que también podría ser efímero.

 

Tras dos años de estudirar periodismo y pasarse a diseño gráfico, Adolfo sería una rueda suelta de todo engranaje corriente y técnica artística para tener como soporte su ciudad y conjugar en su obra letras e imagen.

 

Así se le ocurrió escribir un poema que en la medida que leía, lo lanzaba por palabras a la corriente del río Medellín. En otra ocasión, en 1975, se consiguió una avioneta con el papel de un amigo y los permisos necesarios para sobrevolar la ciudad y lanzar 200 mil volantes pequeños con una única inscripción THE END. Muchos desconcertados recogieron el papelito con tal sentencia y creyeron que había llegado el fin del mundo.

 

"Yo simplemente quería hacer un homejaje al cine, no más, porque el cine educa el ojo, porques abre la mente para construir nuevas imágenes, pero no esperaba que la gente llegar a pensar tal cosa", comenta Adolfo, sorprendido más con el hecho de que ahora ya son pocos los que proponen con la imagen nuevas cosas , y muchos lo que hacen es recomponer y capturar la ya creada.

 

Su serie de pares de palabras nace de una experiencia muy personal con la poesía, esa que no ha dejado de leer desde muchacho, y de su estudio profundo del grafiti como imagen misma del hombre.

 

 
REY-NAVAJA, ORO-ARAÑA, BAR-OPEN, SEDA-BEATLE, LABIO-LAGARTO, CAMISA-BICICLETA, NEÓN-PLOMO. No se trata de pares de palabras puestas al azar, siguen para él una lógica que deriva en una tercera idea: el mensaje.

 

No en vano durante la Bienal de 1981, su obra no se recorría en un espacio cerrado sino por toda la ciudad, a la que empapeló con carteles que repetían la palabra Medellín, como recordándoles a los de aquí cuál es su ciudad.

 

Un año después la misama palabra quedó en relieve sobre una placa de plomo fundido. De ella sólo se sabe que está enterrada en la entrada del Museo Antropológico de la Universidad de Antioquia y que le quedará a la tierra para aquellos que "dentro de cientos de años lleguen a este valle, la descubran y sepan que algo aquí se llamaba Medellín. Podría decirse que es una obra arqueológica", dice Adolfo entre risas y un cigarrillo.

 

El arte de las palabras 

Medellín, la palabra y lo que representa, también fue sonido en clave y viajó por el espectro electromagnético hasta meterse a las casas de los oyentes. Adolfo pidió al Ministerio de Comunicaciones una frecuencia para que por un mes se emitiera las 24 horas, cada cinco segundos ese pi-pi-pi, el MDE que en Morse decodifica Medellín.

 

Pero sus señales, como las llama él, también son lumínicas, cardinales. Siempre inquieto por saber qué lugar del espacio ocupa, por saber dónde queda el norte y el sur, el oriente y el occidente, se fue en 1984 para la fábrica de Cales de Colombia, se consiguió una donación de varios bultos de cal agrícola y llegó a la cancha de fútbol de Castilla. Con una brújula en mano trazó una inmensa flecha que indica el norte geográfico de Medellín, desviado 15 grados al occidente del norte que todos señalamos. Ayudado por sesenta niños y muchachos del barrio la rellenó de cal y la llamó Norte. Al otro día llovió, de Norte quedó poco, pero la cancha quedó abonada para ponerle grama.

 

Y como los cerro de Medellín son su referencia siempre, no vio problema en darle la bienvenida al cometa Halley, en 1986, con una fogata de 15 toneladas de madera de árboles sembrados para sacar papel que fueron prendidos en lo alto del cerro Nutibara. No se sabe si esa noche el cometa lo avistaron en toda la ciudad, pero muchos sí advirtieron esa señal roja.

 

Ya de día, Adolfo también emitió señales de luz. Llevó a treinta muchachos al cerro El Volador y otros treinta al Nutibara, cada uno con un espejo mediano. Así un 23 de junio de 1995 se comunicaron por destellos que jugaban con la refracción de los rayos del sol. "Fue muy bonito porque era otra señal de la que participaba la gente y desde otras partes nos contestaban con espejitos".

 

De ñlo que hace Adolfo Bernal muchos podrían decir "eso lo puedo hacer yo, es una carajada", cosa que le encanta escuchar porque se da cuenta que la gente lo entiende, siente cercana su obra o como se llame lo que hace. Pero detrás de cada idea está su imaginación, el aventurarse a hacerlo cuando a nadie se le había cruzado por la cabeza.

"Yo me hice la mascota de esa generación de los once artistas antioqueños, a donde ellos iban me invitaban. Pero como de las cosas que yo hacía no había referencias en ese tiempo, no había como nombrarlo, pues la crítica se limitaba a lo descriptivo", recuerda Adolfo, quien desde hace 30 años participa en muchas exposiciones individuales y colectivas en Colombia y el exterior.

 

 

 Ahora sabe que su trabajo puede llamarse performance, instalaciones o de muchas otras maneras estilizadas, y que tiene un discurso hermenéutico complejo al que no le cree mucho. Con más de 25 años de ser profesor de futuros artistas, comunicadores, diseñadores y publicistas, está convencido de que el arte entre más sencillo y fácil de entender es mejor, que antes de que busque afiliarse a una corriente o escuela artística, hay que hurgar dentro de sí para saber qué se quiere expresar, que las convenciones castran y que las propuestas coherentes son las que se sostienen en el tiempo, más allá del esnobismo.

 

 Mientras saca otro cigarrillo de una cajetilla que ya  piensa convertir en soporte de otra de sus obras, cuenta que lo sorprendió la invitación de los organizadores del Encuentro Internacional de Arte Contemporáneo Medellín 07 para hacer una exposición retrospectiva de su obra y traer una nueva propuesta para la ciudad. Entre ideas, poesía, trabajos de estudiantes y música clásica, que escucha día y noche, en su cabeza ya retumban unos tambores que despierten en la madrugada a Medellín. Es una señal, la de Adolfo Bernal. 

        Medellín con un cartel de arte. 1981

   

El amigo y artista

Por María Teresa Cano*
Hay amigos que tienen sombra de árbol, es lo que en principio puedo decir cuando pienso en Adolfo, y entonces pasan mil imágenes por mi mente, imágenes en las que la risa se teje en narraciones asombrosas donde las cabras embisten en medio de la autopista, bandadas de palomas acuden al despliegue de migajas de pan y la casa es un cubo inscrito en medio de la montaña.

 

Capacidad de asombro es el nombre del ángel que acompaña a Adolfo y con él restablece diálogos interpersonales que lo conducen a los secretos más íntimos del ser, para devolver al mundo la humanidad que hemos ido alejando tras el descuidado fluir de exigencias que nos deja indefensos y vulnerables frente al tablero del ajedrez cultural.

 

La facultad de gestionar los procesos de vida a través de una poética de relaciones que involucren la percepción de la mirada, la intuición, la sensibilidad artística y el espíritu mágico, se vuelve en la obra de Adolfo Bernal una cualidad comunicativa esencial.

 

Destellos de luz que devuelven la pulsión de la vida en palabras silenciosas que parecen bucear en las profundidades del inconsciente colectivo, puntos cardinales que demarcan territorios, mapas, planos, signos y signos de signos que captan el sentido de las cosas con una mirada de filigrana tan rica como la línea ecuatorial.

 

Adolfo Bernal redefine su papel en el medio desde su hacer plástico, al adquirir nuevos conceptos del valor y la función del arte, a través de nuevas coordenadas de acción que construyen un punto de cruce de un gran potencial creativo y con ramificaciones hábilmente flexibles que preinstaurarán la dimensión de la experiencia pública.
*Artista y profesora de la Universidad de Antioquia

 

Revista La Hoja de Medellín Edición 291, diciembre de 2006 -  enero de 2007, páginas 20 y 21 

 

 

Adolfo Bernal: arte fuera de molde

 

Por José Ignacio Roca
Adolfo Bernal es uno de los artistas claves en la articulación entre la generación moderna y las propuestas contemporáneas, no sólo en Medellín sino en Colombia. Es pionero en la utilización de recursos sonoros, en la acción escultórico efímera a escala urbana, en la investigación sobre las posibilidades y los límites comunicativos de la palabra, en la creación de espacio público, de espacios de encuentro a través del arte. Hablamos en él:

 

Es común ver en el arte de hoy estrategias como uso de texto, intervención en muros de la ciudad y acción colectiva en el espacio público. Estas prácticas no eran comunes hace 25 años, cuando iniciaste. ¿Cuáles eran tus referentes?
"Dos circunstancias generales permitieron llegar al escenario del arte: el interés por la literatura y en especial la poesía, de lo que quedaron bastantes lecturas individuales y colectivas de poesía y un pequeño librillo llamado Antes del día. Se sentaron las bases con la palabra que definitivamente después se verían traducidas en un leguaje "plástico", en aquel momento relativamente desconocido por mí y actualmente, percibo, por los críticos del momento.
Mi primera exposición individual fue en la Alianza Francesa, alrededor de 1975. Aparte de una lectura de poemas trabajé con espejos y cartones. Esa exposición la capitalizaría la Galería de la Oficina donde luego participé en una muestra colectiva, iniciando ´oficialmente´ ese devenir en mi carrera como artista."

 

¿Cuál fue la primera obra pública que realizaste?
"Haberme inmiscuido tempranamente en el asunto del significado/significante me llevó a producir un cartel de pequeño formato producido manualmente, 25 ejemplares fueron fijador en el centro de la ciudad... hay apenas un registro precario. Fue un reto personal por comprender el problema de la imagen sin imagen igual que el asunto cognitivo, funcional, al considerarlos tímida y riesgosamente "obra" de arte. Datan quizá del 74."

 

Medellín ha aparecido con frecuencia en tu trabajo. ¿Cuál es la intención detrás del uso del nombre de la ciudad?
"La palabra "Medellín" aparece como concepto en tres obras: como cartel en el 81, en la bienal, como señal sonora, en el Coloquio de Arte no Objetual y como placa fundida en una exposición en el Museo de la U. De A. Más que explicaciones hermenéuticas, creo que me refería más a un susurro urbano que te recordaba la ciudad. Esos carteles "te miraban"."

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 12 de febrero de 2007, página 11a 

 

 

Alborada de arte despierta a Medellín

 

  • A las 5:30 a.m. sonarán tambores desde los cerros Nutibara y El Volador.
  • En seis sedes se podrá apreciar el concepto de hospitalidad en el arte.
  • Hoy se abre el primer ciclo expositivo del Encuentro Internacional Medellín 2007.

Por Jaime Horacio Arango Duque
Medellín

Con música, con una alborada en la que sonarán tambores desde lo alto de los cerros Nutibara y El Volador, Medellín despertará hoy, de cuenta de la creatividad del artista Adolfo Bernal.

 

Esta instalación artística servirá para abrir el primer gran ciclo de exposiciones del Encuentro Internacional Medellín 2007, MDE07

 

Después de más de dos meses de actividades, MDE07 hará visible el trabajo de varios de los artistas contemporáneos más importantes de Colombia y de varios países del mundo.

 

 

Tal como lo expresó ayer Jorge Melguizo, secretario de Cultura Ciudadana, Medellín vibrará en abril con el arte plástico, después de un mes (marzo) dedicado a la lengua, a la literatura.

 

El Museo de Arte Moderno (Mamm), Suramericana de Seguros, Museo Universitario de la Universidad de Antioquia, Casa del Encuentro de MDE07, Museo de Antioquia y Eafit son los espacios en los que el público podrá alternar, debatir y compartir con las nuevas concepciones del arte contemporáneo.

 

A diferencia de las tradicionales bienales, el Encuentro Internacional Medellín -comentó el curador Jaime Cerón- permite observar prácticas artísticas, mucho más que simples obras de arte.

 

Hospitalidad
MDE07 convoca durante seis meses, desde el pasado mes de enero, a artistas contemporáneos (67, entre nacionales e internacionales) para que reflexionen a través del arte sobre la noción de hospitalidad.

 

Justo desde hoy se verá cómo diferentes espacios de la ciudad serán intervenidos artísticamente, en una muestra de esa interpretación de la palabra hospitalidad.

 

Esos trabajos, de 47 artistas, se podrán apreciar desde hoy en el primer ciclo expositivo de MDE07.

 

Precisamente, para que el público se acerque con más facilidad a las muestras se programó para hoy, a las 4:00 p.m., un recorrido gratuito por los diferentes escenarios del ciclo expositivo. La salida será de la sede del Mamm.

 

Lucía González, directora del Museo de Antioquia, y cabeza visible del Encuentro Internacional Medellín 2007, comentó que MDE07 representa una evolución frente al tradicional concepto de arte, el de galería, el de exposición. Para ella, el Encuentro permite sembrar una cultura y posibilita que el público de Medellín disfrute del concepto y de las diferentes interpretaciones del arte contemporáneo.

 

A propósito de este concepto, en la Casa del Encuentro (sede alterna del Museo de Antioquia) es donde mejor se puede apreciar y visualizar lo que MDE07 ha hecho en estos tres meses largos de actividades.

 

Allí, 14 artista de Colombia, México, España, Brasil y Alemania presentan su concepto de hospitalidad, a través del arte.

 

Los tambores que sonarán a las 5:30 de la mañana desde el Volador y el Nutibara son el anuncio, el preámbulo, de una explosión de arte contemporáneo en seis diferentes sitios de Medellín.

 

Así, que suene -y bien duro- el arte de MDE07.

 

Ayuda al lector

  Tambores desde el cerro Nutibara

 

 

El artista colombiano Adolfo Bernal, quien siempre ha trabajado bajo el simbolismo, es el proponente y realizador de la alborada de saludo al Encuentro, a partir de un diálogo musical entre dos grupos de tambores entre el Cerro Nutibara y el Cerro El Volador.

 

La alborada comenzará a las 5:30 de la mañana.

 

La partitura de este concierto está basada en tambores de las tradiciones indígena, afro y europea. Esta alborada, que conectará, vía microondas, a los dos cerros más representativos de la ciudad, será transmitida en directo por el canal Telemedellín.

 

Con música Medellín despertará hoy.

 

 Periódico El Colombiano, Medellín, 13 de abril de 2007

 

Ampliando el concepto de comunidad

 

Conversando con Taller 7 (Mauricio Carmona, Adriana Pineda, Julián Urrego) y El Vicio (Simón Hernández)

 

Eliana: ¿Cuáles creen que son las particularidades del taller siete como espacio anfitrión dentro del grupo de espacios anfitriones que fueron seleccionados?

 

Julián: Bueno, por un lado este espacio lleva más tiempo que los otros, casi 4 años. Lo que hizo el Encuentro fue activar lo que estaba sucediendo en la ciudad, desde que empezamos estamos haciendo exposiciones colectivas, con grupos, con artistas, con recién egresados y estudiantes.

 

Adriana: Sí, es un espacio conformado por gente muy joven. Tampoco es que haya veinticinco espacios y escogieron cuatro, realmente escogieron los que habían. En este eje la presencia de Bellas Artes resulta interesante porque tiene una propuesta de todo lo que se genera alrededor de lo académico, y su sede es un espacio donde suceden muchas cosas. Partiendo de eso, yo creo que uno diferenciaría, como que el taller es una propuesta donde todos estamos surgiendo. Entonces es donde cada uno tiene una propuesta plástica y un interés individual y colectivo.

 

E. Aparte del factor del tiempo cada uno tiene una forma de relacionarse con la comunidad. Creo que ustedes son los que se relacionan de un modo más a un nivel de exposiciones, menos con un tipo de trabajo enfocado en proyección social. ¿Eso es como una decisión tomada por el grupo o es una cosa que se va dando?

 

J. Creo que todo se ha ido dando. Y otras alternativas como el cine, publicaciones, trabajo con la comunidad, se irán dando en la marcha. Nunca nos hemos planteado un guión a seguir sino que se ha ido construyendo en estos cuatro años, y frente a las experiencias se han ido sumando. Hemos trabajado con la comunidad, pero no directamente con el barrio. Hemos hecho tres proyectos, uno con personas desplazadas para el cual nos unimos con una corporación. Eso empezó hace aproximadamente 7 u 8 meses, y se estuvo trabajo con hombres y mujeres que viven en la calle.

 

A. lo que pasa es que nosotros no bajamos el nivel de la plástica sino que le exigimos al espectador, lo cual es muy complejo. No tenemos una cosa tan directamente pedagógica, hacemos las cosas al nivel de lo que consideramos importante, de lo que nos interesa o queremos mostrar.

 

E. Tampoco es obligatorio lo otro. En La Culpable antes de venir a Medellín nos cuestionamos mucho sobre cómo trasladar la forma en que trabajamos en Lima hacia una ciudad diferente. Sobre todo porque es un evento que tiene el nombre de Encuentro y el eje de Hospitalidad, lo cual puede, no se si la palabra es forzar, pero sí tal vez condicionar de antemano las acciones. Aunque también es como una tendencia actual de que el arte tenga que ser vivido de esa forma relacional.

 

A. Algo como más social, claro, si te entiendo. Nosotros lo hemos hecho desde otros puntos. Hemos hechos proyectos específicos con comunidades donde investigamos y hacemos, no una cosa abierta con el barrio, pues no tenemos una relación de ese tipo. No porque no nos guste, simplemente como que no se han generado los proyectos, no ha aparecido aún esa necesidad.

 

J. Ni el interés directo... Mientras que por la parte de las exhibiciones y del proyecto que ha sido Taller 7 se genera un tipo de público que es en sí otra comunidad: la comunidad docente, artística, estudiantil y a la que precisamente le están llegando estas experiencias. Yo creo que antes no se respetaba tanto y no había una mirada tan directa hacia lo experimental, y hacia el poder mostrar lo que los estudiantes están haciendo, que es básicamente lo que hemos estado presentando en nuestro espacio. Y es que como artistas nos educan a que hay que buscar la galería, el museo, una pared blanca, etc.

 

Miguel. ¿Ustedes creen que esto ha generado un tipo de tensión con lo institucional o con los valores más conservadores?

 

J. No, más que la tensión, es el apoyo. La posibilidad de que a partir de estos espacios podamos acceder y conversar más directamente con esas instituciones y que ellos se interesen en lo que está sucediendo. Porque siempre, así estemos en la misma ciudad, siempre las propuestas van a ser muy aisladas, pero hay propuestas interesantes en cada una de las facultades o instituciones, entonces aprovechemos y mostrémoslas.

 

A. Eso permite ver que es lo que está pasando académicamente en la ciudad. Además de presentar a los estudiantes tenemos también una dinámica que intentamos mantener, y es invitar a un artista con trayectoria y que sabemos que en los jóvenes puede despertar interés.
Es como cruzar generacionalmente las cosas, públicos muy diferentes. Me he quedado pensando en eso que decías Eliana sobre la comunidad y creo que nosotros cometemos un error que me parece muy tenaz, y es pensar que ‘comunidad’ es algo en situaciones muy específicas.

 

J. la marginalidad...

 

A. Claro, como personas con niveles socioeconómicos específicos o la comunidad que no sabe nada de arte. Y es que también hay otra comunidad que si no se atiende también se va relegando, y es la comunidad propia, los amigos, la gente cercana, la familia.

 

J. Es como que nos van acostumbrando cada vez más a circunscribirnos y señalar a los pobres, a las personas con carencias extremas. Pero las comunidades somos todos, eso es tema de discusión alrededor de muchos otros proyectos. Y es la frase común:
“Sí, pero ellos no tienen tantas necesidades”. ¡Todos tenemos necesidades! Es importante saber que la población es el público todo.

 

A. Claro, hay como esos errores muy populistas...

 

J. Lo delicado es que se empieza a transformar el arte y corre el peligro de volverse cartelera...

 

Mi. ¿Simón por qué crees que invitaron a Ganga Internacional Gallery al Encuentro dentro de este eje de los Espacios Anfitriones?

 

S. Nosotros estamos haciendo una pequeña sociedad con Lugar a dudas y logramos hacer un intercambio con ellos. Y así Oscar se puso al tanto de lo que estábamos haciendo en Bogotá. Ellos buscaban como galerías independientes que tuvieran esta particularidad de ser artistas que generan espacios. Cuando abrimos nuestra sala en Bogotá en el 2003 había el típico problema de los artistas jóvenes que no tenían lugar donde exponer y que todos los espacios que se abrían eran por medio del distrito, el Estado o las galerías que eran demasiado formales. Pero como nuestro espacio no es el centro de todas las cosas que hacemos le dijimos a Oscar que preferíamos entrar al Encuentro como El Vicio Producciones, que somos en realidad las mismas personas.

 

Mi. Nos contabas hace algunos días que la Ganga International Gallery se había disuelto...

 

S. Sí, me fui a vivir a Buenos Aires y por el momento quedó todo en stand by.

 

Mi. ¿Eso hace cuánto tiempo fue?

 

S. Eso fue hace tres meses y lo que estamos tratando de replantear es una propuesta que sea una galería más manejada a nivel de ideas, sin necesariamente contar con un espacio físico.

 

E. ¿Como evalúas la experiencia de El Vicio/Ganga en Medellín?

 

S. Con Taller 7 más o menos no más (risas)...

 

A. Realmente para nosotros tampoco ha sido nada interesante, pero bueno. .. (risas)

 

S. Hemos tenido bastantes problemas... (más risas)

 

E. Invitaste a artistas de otras ciudades...

 

S. Sí, eso fue muy divertido. Nosotros conocimos gente de Cúcuta, de Popayán, de Tunja, que estaban planeando cosas que juegan mucho como con el límite del arte. Trabajamos con estos tres grupos de personas y lo que se fue relacionado con una acción política o con una actitud política en relación a la acción, y no puramente plástica. Como por ejemplo Rened Varona que se vino de Popayán en silla de ruedas, echando dedo, entonces es como un performance pero casi a modo de una posición política frente a no gastarse un peso para llegar a este Encuentro.

 

E. ¿Qué le ha dejado a Taller 7 este Encuentro en tanto espacio conjunto? ¿Qué nuevos planes?

 

A. Ver tantas posibilidades de funcionamiento es interesantísimo, las miles de alternativas, cómo se activan, cómo consiguen dinero. Sobre todo eso. Súper bacano porque nosotros queremos hacer un montón de cosas y ahora es como ponernos la tarea de definirlas.

 

Mi. Es decir, preferían participar como El Vicio y no como Ganga...

 

S. Sí, porque El Vicio es más que Ganga. No es solo una galería, es como un todo de ánimos y proyectos. Ganga es un espacio que salió de tomarse unos tragos, y porque teníamos un espacio vacío que podía funcionar como espacio expositivo, Con El Vicio sí hemos hecho proyectos mucha más amplios que considero incluso más relevantes.
Mauricio. Como que las cosas van apareciendo y se van formando nuevos objetivos, pero hay algunas cosas que ya se habían discutido como la posibilidad de constituirnos legalmente solo para obtener ciertos beneficios de gestión. De alguna forma lo interesante del Encuentro es ver todo eso llevado a la práctica y estar con personas o colectivos que ya trabajan de esa forma.
Y es una buena oportunidad tanto por el apoyo económico como por la experiencia misma. Tratar de superar etapas y permitir que el proyecto crezca.

 

A. Claro, lo fabuloso de eso son los vínculos y si uno consigue los recursos ya hay como un circuito de personas con las cuales puedes contar.

 

E. Después de todo este tiempo, lo aprendido y además que ya están al parecer en una etapa de formalizar un poco más las cosas o apostar a más. ¿Sienten que tiene sentido el uso de las palabras ‘independiente’ o ‘alternativo’ dado su nivel de inserción en el medio?

 

Mau. Pero ¿qué es alternativo? De hecho no me gusta utilizarla, prefiero pensar en lo independiente, aunque de todas formas uno siente que una propuesta de este tipo está todo el tiempo a punto de caer en lo institucional. Yo creo más en el carácter de las iniciativas independientes que en lo propiamente institucional con recursos, con programación de un año. Muchas instituciones con grandes presupuestos y calendarios son espacios muertos, sin vida. Creo que lo principal es ver como estos espacios pueden lograr autosostenerse y que continúen bajo esos mismos parámetros y con cierta espontaneidad.

 

A. Pues yo creo es más una cosa de nombres o etiquetas. Si uno le interesa activar ciertas cosas debe ir por su rumbo, eso de alternativo es solo una forma de llamarlos porque de seguro también se les dice espacios flexibles, alternos. Y claro, cada uno de ellos genero dinámicas de acuerdo a sus necesidades. Aquí peleamos todos y nos peleamos mucho pero luego nos movemos y empezamos a hacer las cosas. Como dice Mauricio la institución a veces suena a que el movimiento tiene que tener muchos avales, un montón de gente para hacer cualquier cosita, si vas a montar tienes que esperar a que esté el tipo que sabe poner el clavo porque nadie más lo puede hacer, es casi ridículo. Lo que sí es interesante son las diferencias en su accionar, pero como te digo el problema no es nominal.

 

Mi. ¿Y en Bogotá cómo fue la presencia de Ganga International Gallery en tanto espacio alterno? ¿Hay más o menos tensiones con lo oficial, por decir algo? Porque en Bogotá hay definitivamente un sistema galerístico más consolidado que en Medellín...

 

S. Hay mucho mercado del arte, varias galerías comerciales, y es muy bueno que haya estas otras opciones ya que al no pertenecer a lo institucional tienen toda la libertad para mantener líneas curatoriales muy diferentes. Nosotros sosteníamos la Galería haciendo conciertos, con la entrada y la cerveza se pagaban los gastos básicos. Lo interesante finalmente es que se generan canales para experimentar y mirar cosas diversas, que el arte puede ser una exposición de fotografía muy bien montada, un montón de basura en la mitad de la sala o simplemente no ser nada. Jugar con esos límites es donde yo veo el mayor potencial. El Bodegón también trabaja de manera similar en Bogotá. Es decir, manejan este tipo de ideas con inauguración de un día, lanzamientos de libros. Es como pensar prácticas que le colaboren al espacio artístico y no sólo obras como tal, lo vital es buscar generadores de intercambios, como una conversación, que eso nunca pasa una galería comercial.

 

Ahora mismo en Bogotá hay como un boom y tiene que ver con las academias, porque antes a la gente no le interesaba tanto estudiar arte. Cuando yo estudié salimos 4 personas, ahora hay una academia con cuatro salones de 30. Cada año están graduándose 100 ó 200 artistas. Casi todas las universidades grandes manejan un programa de artes plásticas. Entonces es un gremio en crecimiento, pidiendo más y que existan mayores espacios y posibilidades...

 

Mau. Lo interesante allí es que nunca se hizo la galería con la intención de ganar dinero...

 

S. Cuando comenzamos nos llamábamos ‘Lonly’, parodiando al almacén de ropa que en Bogotá se llama Lonely. Ganga se llamaba Lonly, como solitario y haciendo referencia directa al lugar donde venden todo lo más barato. Nuestro slogan era “Ionly, arte y calidad a precios bajos”. Y a cualquier artista que quería exponer le decíamos que haga lo que se le de la gana pero con restricciones en cuanto al precio de venta de las obras. Tratamos de generar un mercado en relación a la economía que uno manejo, y no con las grandes obras pero sí con buenas obras para personas interesadas en arte joven. Claro que al final eso no pasó, y eso idea fue dejada de lado, abortada (risas)...

 

Mi. Y en cada uno de sus espacios así coma hay una práctica viva, ¿hay también algún momento destinado a la discusión teórica o reflexión sobre lo que está presentándose? Complementar la práctica artística con un pensamiento sobre la creación, intentando salvar también las ausencias editoriales...

 

Mau. Siento que realmente hay una ausencia total. Pero es sumamente importante propiciar un diálogo, poder ver que sucede no sólo a nivel de circuito ya establecido sino también en las generaciones emergentes. Medellín ha sido una ciudad que ha estado bajo el poder de un solo curador desde hace 30 alías, que a duras penas escribe. Y no hay muchas posiciones críticas, uno siente que en Bogotá hay ciertos espacios de discusión, pero aquí en Medellín no hay interlocución, no se ve de qué manera el diálogo puede enriquecer el discurso, fácilmente te ven como el enemigo. Aquí somos muy cerrados y todo tiene que ser bonito sino no me digas nada.

 

E: Como decía Freddy Serna de la Jíkara: “O te quiero o te boto con machete”. (~)

 

Mau. Exacto. Es que yo creo que es una labor por hacer y me parece importantísimo que se escriba también, es la única forma que queden registros de esos momentos en la historia.

 

A: Creo que podemos tener diálogo con artistas jóvenes porque es mucho más fácil acceder a ellos, los visibilizas o los pones en escena. Y allí se generan diálogos, pero es una cosa mucho más circunstancial, no es algo buscado necesariamente o que se haya hecho juiciosamente.

 

S: Además el arte contemporáneo que es tan complejo, y donde los límites ya se han llevado más allá del límite, pues la relación con el espectador debe ser muy bien pensada. Para que esos espacios de reflexión existan es necesario volver a pensar sobre el arte, que es algo que está haciendo Arteria, Esfera Pública... Nosotros cuando teníamos el espacio procurábamos hacer una charla con el artista. Nuestra galería queda en Chapinero, así que dejábamos en las tienditas unos flyercitos, para tratar de insertar el arte en la dinámica del barrio, pero van muchas veces van solo dos gatos. Una viejita que pasó por ahí y un desempleado...

 

Mau. Que llega buscando trabajo... (risas)

 

A: Igual en el Encuentro. No toda la ciudad, pero mucha gente sabe y no aparece. Entonces si van es porque hay cerveza o una inauguración, quieren una cosa como de fiesta o de encontrarse con gente para hablar.

 

Ma. También hay resentimiento de los mismos artistas de la ciudad, querían estar todos. Si el Encuentro hubiera sido sólo con artistas de Medellín todos estarían felices. Hay como 10612 artistas de acá, a mí no me parece poco. Todo el mundo quiere estar y seguir mirándose a sí mismo. Entonces muchas personas no van, inclusive desde el ámbito académico, los profesores de las universidades van poco porque ellos quisieran ir a verse como siempre, muy pocos están realmente interesados en mirar al otro.

 

(*)Ver entrevista con La Jikara en este mismo volumen: pp. 39-45.

 

Juanacha la Revista, No. 0, Ediciones La Culpable, junio de 2007, páginas 15 a 19.

 

 

Ana Mendieta en Medellín


La sacerdotisa de la tierra

 

Por Sol Astrid Giraldo
El fantasma de Ana Mendieta esta allí. … En el primer piso del Museo de Arte Moderno. El espectador desprevenido tal vez sólo vea una serie de fotografías en blanco y negro, sin mucha definición. En la primera hay una mujer al lado de una silueta en la tierra. Después está sólo la silueta. Después hay humo, en las siguientes, más humo. Finalmente, una cruz de ceniza sobre la hierba. La mujer ha desaparecido. Y es que eso fue lo que siempre hizo Mendieta: desaparecer. Por eso es extraña esa primera imagen, donde aparece de cuerpo entero aunque agachada, con la cara borrosa, mínima, intangible, con sus pies sobre la tierra de Medellín. Los curadores de esta exposición de las memorias del Coloquio de Arte no Objetual se sorprendieron cuando revisando el material de archivo, aparecieron estas fotos incunables, escasas, apetecidas por los coleccionistas internacionales y que sin embargo como empolvados negativos yacían anónimas, sepultadas por los años y los recuerdos.

>

 

Estas fotos son un documento invaluable de la participación de la mítica artista cubana en ese coloquio y en la IV Bienal de Medellín en 1981. Mendieta vino a la ciudad y trabajó con quien entonces era su mentor y novio, el artista minimalista Carl André. En ese entonces él estaba en la cima de su carrera y ella iniciaba su ascenso. Dos personalidades, dos rumbos, dos desarrollos profesionales que se oponían como el agua y el aceite, que provocaban y provocarían chispazos eléctricos en los que terminaron por quemarse. Pero aunque uno de estos cortocircuitos los llevaría a la tragedia años después, otros los alimentarían y los encenderían artísticamente. Él, 46 años, blanco, hombre, estrella de la sociedad neoyorquina, ciudadano de un país del primer mundo, quirúrgicamente minimalista. Ella, 33 años, latina, mujer, feminista, exiliada cubana en Miami, escultora de la tierra y del cuerpo. El uno siempre fue un abismo para el otro en una situación límite de la que tenían conciencia, como lo demuestran las palabras que André le escribiría a ella cuando se casaron 4 años después: “Tu tema es la tierra preñada. Mi tema es el universo antes y después de la tierra. Tuya es la joya, mía es la montura”. André, minimalista, formalista, aséptico, estructural, objetivo, geométrico, matemático, racional. Ella posminimalista, subjetiva, orgánica, ancestral, ritual, sensorial, artista de los materiales sucios, del barro, la sangre, la tierra. El encuentro los llevó primero a la aventura, luego al desastre. Pero antes de la caída hubo momentos creativos como el protagonizado en Medellín, donde periodistas locales como Juan José Hoyos los describieron idílicamente como “el hombre con barba de profeta y la pequeña y dulce mujer”. Entonces parecían simplemente dos jardineros que cada tarde regaban amorosamente su pequeña parcela; mientras en otros recuerdos la imagen que ha quedado es la de André tejiendo mientras Mendieta incendiaba la tierra con sus ideas y su pasión. Esta colaboración en Medellín fue tan especial, que críticos como la estadounidense Laura Roulet, la han calificado como “la más sorprendente de sus aventuras artísticas en conjunto”.

 

De este trabajo efímero, siguiendo el credo de Mendieta, no quedó nada. Sólo esta serie fotográfica en la que la delgada y leve artista es captada indiscretamente por la cámara y nos mira con un rostro borroso mientras agita la tea de la creación en sus manos. Es solo un instante antes de que surja la verdadera protagonista de estas imágenes que es la tierra. Esa en la que Mendieta se enterraba, en la que buscaba diluirse, transformarse, en una alquimia cósmica. Esa en la que surgía de nuevo la voz ancestral de los ritos cubanos. Esa a la que le hacía sus preguntas subjetivas de mujer, de latina, de exiliada. ¿Cómo se está en el mundo? ¿Cómo se crea el mundo? ¿Cómo se instala el cuerpo en el mundo? ¿Hasta dónde llega el cuerpo? ¿Hasta dónde el mundo se deja atravesar? ¿Cómo se da este diálogo? Esa en la que buscaba redefinir el espacio que en su obra nunca fue una abstracción sino esencialmente material. Las huellas también lo eran. “Aquí estuve. Ya no estoy”. ¿Cómo devolverse a la naturaleza? No dominándola, domesticándola como el soberbio homo faber, sino mimetizándose esencialmente como un manso paisaje japonés. El cuerpo se vuelve vegetal, el árbol se vuelve cuerpo. Alquimia cósmica, baño de sangre, de plumas, de agua. Alquimia del fuego. La forma se deshace. Los elementos se transmutan. La vida y la muerte se suceden. Como en la naturaleza que no conoce principios ni fines.

 

Mendieta, mujer, imbuida del pensamiento feminista de los 70 y 80, afrontó el problema de la imagen femenina desde el land y el body art. Buscó su forma en la tierra y la encontró en una hoja, lejos de los esquemas publicitarios, del estereotipo de la mirada masculina. Hurgó en su cuerpo para encontrar la redención de la sangre. Mendieta desplazada de su Cuba natal, en su vida de artista no se cansó de enterrarse, de buscar desaforadamente ese lugar en el mundo que parecía esquivo para las mujeres, los latinos, los seres de la diáspora. Resolvió el problema desapareciendo, desvaneciéndose, dejando un rastro de barro, ramas, honduras, huellas. Desapareciendo como lo hace en estas fotografías, que a falta de cenizas se convirtieron en el rastro de su breve paso por esta ciudad. Quedó también ese fantasma potente que esquiva la mirada cuando parece regalarla. Ese fantasma que hoy puede verse en las limpias paredes del Museo de Arte Moderno de Medellín donde se recuerda esa fiesta de ideas que fue hace 25 años el primer y último coloquio de arte no objetual en la ciudad. Ese coloquio que entre sus sacerdotisas tuvo a esta mística hija de la tierra antes de que se devolviera dramáticamente a sus entrañas, cuando se lanzó o la lanzaron desde un treintavo piso 4 años después.

 

Portal m3lab, Encuentro Internacional Medellín 2007

 

 

Arte con mente abierta

 

 

Por:
Sol Astrid Giraldo,
Comunicadora Encuentro Internacional Medellín 07
De enero a junio se realizará en la ciudad el Encuentro Internacional Medellín 07 / Prácticas Artísticas Contemporáneas. La ciudad entera será el escenario: los parques, las calles, los espacios públicos y, claro, también los museos (el de Antioquia, el de Arte Moderno, los de Eafit y la Universidad de Antioquia, la Galería del Centro Colombo Americano y la Alianza Francesa, entre otros) estarán abiertos a las obras de artistas contemporáneos del país y del mundo, quienes nos van a poner a pensar sobre los Espacios de Hospitalidad: ¿Cómo podemos convivir con los otros?

 

¿Qué es arte contemporáneo?
Cuando hablamos de arte contemporáneo no nos referimos a lienzos, caballetes, pintores con boina o museos grises. El arte contemporáneo más que obras es una actitud. El arte contemporáneo es un "niño terrible", al que no le gustan las ataduras.

 

Sus lemas son la libertad, las mezclas, la irreverencia, el humor, el diálogo, la participación, la observación, las nuevas relaciones. En fin, ¡conectar las neuronas de otra manera! Por eso poco de cuadros en las paredes, de marcos, de pedestales o de caminos conocidos.

 

¿Cómo se muestra?
Al arte contemporáneo le gusta saltar al espacio, a los parques, a las calles.

 

Usa todas las técnicas desde el óleo hasta el grafiti, el collage, los computadores y las interfaces electrónicas. Todos los materiales le sirven: las pinturas, el hierro, la basura, la tierra, los residuos industriales.

 

Aborrece las jerarquías. Le gusta mezclar lo nuevo con lo viejo, lo sofisticado con lo burdo, las artes plásticas con la música, la escultura con la arquitectura. Mira la vida: por eso le interesan la ciudad, el medio ambiente, la política y la gente. Quiere hablar de este mundo, no con discursos sino a través de imágenes o ideas que más que respuestas le planteen preguntas...

 

Es contemporáneo hacer ciudades en el aire como las del argentino Tomás Saraceno, donde tú puedes flotar e imaginarte lo que sería una ciudad perfecta. Es contemporáneo un Mickey Mouse hecho con las técnicas de los indígenas precolombinos para preguntar acerca de nuestra identidad como lo hace el colombiano Nadín Ospina.

 

Es contemporáneo un circo de pulgas como el de la bogotana María Fernanda Cardoso que nos fascina con la contemplación de otros mundos. Son contemporáneas las estructuras tecnológicas de Ángela Bulloch y Carsten Höller, y los objetos cotidianos de Zoe Leonard, entre otros artistas reconocidos.

 

Pero sobre todo son contemporáneas las preguntas, las ideas, las construcciones, las imágenes que tú mismo hagas, porque como lo dijo el artista alemán Joseph Beuys, "todo hombre es un artista".

 

El Encuentro te espera el año entrante con la única condición: que llegues con la mente abierta.

 

Periódico El Colombiano, suplemento El Colombianito, Medellín, 29 de noviembre de 2006, Página 4

 

 

Arte contemporáneo abarrotó museos paisas

 

Se inauguró Encuentro Internacional MDEO7

 

En La apertura del certamen, Los principales escenarios de artes plásticas de la ciudad fueron invadidos. Jóvenes con cámaras hicieron filas para entrar a los museos, que lucieron atestados.

 

Centenares de personas, la mayoría jóvenes de hasta 25 años, llenaron el Museo de Arte Moderno de Medellín (Mamm), la sala de exposiciones de Suramericana de Seguros, el Museo de la Universidad de Antioquia y el Museo de Antioquia, en la apertura de las exposiciones del Encuentro Internacional Medellín 2007 (MDEO7), el pasado viernes.

 

Tal vez, desde 1997, cuando se desarrolló el Festival Internacional de Arte, los paisas no acudían tan masivamente a sus museos, como sucedió el viernes.

 

Ese día, una fila estrecha de gente recorría a paso de tortuga las paredes de sus plantas alta y baja, en medio de un calor agobiante, para ver las obras. Afuera, había más gente que adentro.

 

Jóvenes con cámaras de video y fotográficas registraban el acontecimiento.
“Me asusté por el gentío y el calor. Me parece espectacular lo que he visto y también que tantas personas hayan venido”, dijo Juliana Mesa, estudiante de Arquitectura.

 

Llamó la atención la juventud de los que acudían por su cuenta, aunque también hubo grupos de colegios.

 

En Suramericana, tal vez la sala más importante y amplia de la ciudad, luego del Museo de Antioquia, hubo filas para entrar. Lo mismo pasó en el Museo de la Universidad de Antioquia. Allí la seguridad que exigía a los visitantes dejar sus bolsos en el guardarropa, no dio abasto y tuvo que dejarlos pasar para no ocasionar un caos a la entrada.

 

“Había mucha expectativa, por eso esta locura, esta cantidad de gente’, opinó Mario Agusto Arroyave, profesor de la facultad de Artes, refiriéndose a la asistencia.

 

Motos, tatuajes y fiesta
En lo que se refiere a Las exposiciones, el arte contemporáneo sigue con lo que para muchos, no familiarizados con él, pueden parecer ‘rarezas’. Aunque ha sido recibido con entusiasmo. La mayoría de obras que se ven son de artistas colombianos, y se espera que en el transcurso de los días sigan llegando extranjeros a mostrar sus propuestas.

 

Algunos de ellos están trabajando ya en la ciudad. El japonés radicado en Alemania Tatzu Nishi, que construirá una habitación alrededor de una cruz de una iglesia; Dennis McNulty, de Irlanda, que presenta su performance con imagen y sonido en casas de la ciudad, a cambio de un plato de comida y de que le dejen invitar a una persona.

 

Otro que impactó fue el colectivo de canadienses y japoneses Instant Coffee Collective. Armaron una suerte de discoteca, con arte callejero en la paredes (stickers y afiches) colchones forrados en croché muy colorido en el piso, lámparas de espejos y luces.

 

El recinto se llenó con gente de todas la edades, incluso niños de colegios, en un escándalo impresionante.

 

Por su parte, el bogotano Mateo López presenta en el Mamm su proyecto para el certamen: su moto Vespa en la que viajó desde Bogotá, haciendo dibujos por la carretera.

 

DIEGO GUERRERO

 

Periódico El Tiempo, Bogotá, 15 de abril de 2007

 

 

Arte del mundo en Medellín

 

 

  • El 13 de abril se inauguran varias exposiciones. Los artistas se inspiran...

 

El Encuentro Internacional Medellín 2007: prácticas artísticas contemporáneas es un rompecabezas en el que participan espectadores y artistas invitados que llegan de diferentes países. Intervenciones en la calle y en la plaza; exposiciones en museos y galerías hacen parte de lo propuesto.

 

Esta semana es la cita, cuando se inauguran varias exposiciones en recintos cerrados, y los artistas previstos para abril (otros llegarán en mayo y en junio) comenzarán sus montajes e intervenciones.

 

El encuentro se inicia el 13 de abril con una alborada prevista para las cinco de la mañana por el artista Adolfo Bernal. Los sonidos de tambor saldrán de los cerros Nutibara y El Volador, en una singular apertura para un evento que, sin duda, también es singular, pues se desarrolla a lo largo de seis meses (empezó en enero) e invita con exposiciones, intervenciones urbanas, proyecciones de cine, conciertos, eventos académicos...

 

Los ejes o puntos de reflexión de los artistas invitados son los espacios de hospitalidad, la relación con el museo, el parasitismo y la simbiosis de la obra de arte y las formas de habitar los espacios. Un evento plural que invita al goce de la obra de arte, a compartir con los invitados, a conocer nuevos pensamientos y a la reflexión sobre lo que ocurre en la actividad plástica cuando ésta se propone de una manera no convencional.

 

Presentamos aquí algunos aspectos fundamentales para vivir este encuentro y estar atento con las numerosas actividades.

 

Los artistas invitados presentan una gran variedad de propuestas. Así, hay quienes exponen grabados o pinturas, otros proponen al espectador hacerse un tatuaje, como ocurre con el colombiano Alberto Baraya. Para el irlandés Dennis Mc Nulti es importante la interacción y hará una convocatoria para realizar conciertos en las casas de aquellos que lo deseen. La colombiana Gloria Posada intervendrá las afueras del Museo de Antioquia y el Gabriel Sierra, que hace el amoblamiento de la Casa del Encuentro, se inspiró en los pájaros.

 

* Estos artistas tienen su obra en proceso. No han definido aún los espacios

 

Encuentro en cifras
32 artistas internacionales
14 artistas locales
19 artistas nacionales
14 colectivos de arte
18 conciertos
16 publicaciones invitadas
Más de 20 artistas por convocatorias y pasantías
Más de 40 conversatorios en la Casa del Encuentro
12 ciclos de cine
7 talleres
2 seminarios especializados
70 exposiciones en espacios cerrados
Más de 30 intervenciones artísticas en espacios públicos.

 

Las primeras inauguraciones

 

El próximo 13 de abril se inaugurará de manera formal el encuentro con la apertura de varias exposiciones llamadas De resonancia histórica:

 

El encuentro será en el Parqueadero del Museo de Arte Moderno a las 4:00 de la tarde, cuando se iniciará un recorrido que se prologará hasta las 9:30 de la noche.

 

Los lugares que se visitarán son:
Museo de Arte Moderno que presenta las exposiciones Memorias de las Bienales y Memorias del coloquio de arte no objetual. En el Museo de Antioquia se presenta Orígenes del arte conceptual en Colombia y en la Galería 10-36, Poéticas de lo efímero.

 

El sábado 14 de abril, a las diez de la mañana, se inaugurarán las muestras en la Universidad Eafit, entre ellas las de Gabriel Sierra, con su observatorio de pájaros, y las de las alemanas Anny & Sibel Öztürk y del colombiano Fredy Serna.
Igualmente, en el Museo de Arte Moderno se abrirá la muestra del artista español Antoni Muntadas.

 

Experiencias sonoras
Son numerosas las actividades que tiene este encuentro, algunas se programarán sobre la marcha, por cuanto los artistas llegan apenas a conocer la ciudad y a hacer sus propuestas. Pero además de sus intervenciones o exposiciones, es fundamental en este evento lo académico.
En la Casa del Encuentro se vienen desarrollando una serie de conversatorios los miércoles y los viernes. Y, además, se realizará en Comfama de San Ignacio el Encuentro en teoría, que permitirá ahondar en las prácticas artísticas contemporáneas.

 

Se proyectará también un Ciclo de cine dedicado a la hospitalidad. Las sedes serán Comfama de San Ignacio, Casa del Encuentro y Centro Colombo Americano.

 

Algunos artistas realizarán talleres y estos serán en la Universidad Pontificia Bolivariana, la Universidad Nacional y Casa del Encuentro. Para la realización de este evento se formó un equipo interdisciplinario en el que participan curadores de Bogotá, Cali y Medellín. Son varias las entidades que convocan. La dirección general es de Lucía González. www.encuentromedellin2007.com.

 

Periódico El Colombiano, suplemento Generación, Medellín, 8 de abril de 2007, página 6

 

 

Arte efímero se toma las calles de Medellín

 

 

El Encuentro MDE07 busca difundir la vanguardia de la creación artística. Quince obras efímeras y curiosas se exhiben en los espacios públicos.

 

En una esquina del callejón que se forma entre la Casa del Encuentro del Museo de Antioquia y la iglesia La Veracruz, rodeado por trabajadoras sexuales, habitantes de la calle y vendedores ambulantes, abrió sus puertas el bar Las Divas.

 

A primera vista se trata de un local como cualquier otro: un espacio de ocho metros de ancho por quince de largo, con seis mesas de cuatro puestos, una barra, una nevera llena de botellas y latas de cerveza, y un equipo de sonido que amplifica rancheras y música guasca.

 

Muralistas y meseras

 

Sin embargo, un mural de coquetas mujeres en bikini, que disfrutan del sol en una paradisíaca playa, rompe la monotonía.

 

La llamativa pintura fue hecha por Beatriz Velásquez y Yamile Muñoz, de la Corporación Rescatando Valores, una entidad sin ánimo de lucro que educa y protege a los grupos más vulnerables de la sociedad, en especial a las mujeres en riesgo de sufrir el abuso o la explotación sexual.

 

Además de 'decoradoras', las jóvenes son las meseras del lugar, administrado por Luz Marina Duque, fundadora y directora de esa organización. Ella no dudó ni un instante en aceptar esta "idea loca" de levantar un bar en ese sitio, propuesta por el mexicano Héctor Zamora.

 

El artista es uno de los 70 participantes, entre colombianos y extranjeros, del Encuentro Medellín 2007 (MDE07), que comenzó en febrero y se extenderá hasta mediados de julio. Su principal objetivo es difundir las prácticas de arte contemporáneo en la capital antioqueña.

 

Estas se caracterizan por ser efímeras y curiosas, servirse del espacio público y alejarse de la idea cotidiana de que el arte solamente se puede apreciar en los museos.

 

Según los organizadores del MDE07, la idea es ofrecer espacios de hospitalidad y rescatar aspectos de las calles y de los barrios que son comunes para la gente, pero que los artistas se encargan de enaltecer con alguna puesta en escena o performance.

 

Zamora, por ejemplo, quiso robarle un espacio al Museo de Antioquia para cederlo a las personas que diariamente circulan por sus alrededores. Por eso su propuesta se llama Sustracción-adición. "El bar se convirtió en una manera de insertar la Casa del Encuentro en la vida exterior", explica el artista.

 

"Me siento complacida porque me incluyeron en una obra de arte. En ella estamos personas que tenemos que ver con el entorno y, a pesar de que no tengo experiencia en la administración de un bar, todo esto me ha parecido sensacional", dice Duque.

 

En su primer día, el bar tuvo un lleno total. La gente del sector lo disfrutó y no dejó de agradecerle al artista por haberlos tenido en cuenta.

 

Además de la barra de Sustracción-adición, los amantes del arte contemporáneo pueden visitar otras 14 exposiciones en distintos lugares de la ciudad. Entre ellas, Acto reflejo 2007, de Humberto Tonca, en la biblioteca Eafit, que exhibe tres esferas como las que tenían las discotecas de los años 80.

 

600 personas participaron en el segundo ciclo expositivo del Encuentro Medellín 2007 (MDE07). Las visitas a cada una de las obras son gratuitas y cuentan con guías expertos en arte contemporáneo.

MEDELLÍN

 

Periódico El Tiempo, Bogotá, 28 de mayo de 2007, página 1-6

 

 

Arte en el aire

 

Fotos: Juan Erasmo Rojas

Textos: Natalia Villa

 

Tatzu Nishi es un artista oriental que se ingenió una casa, un hogar para la gran cruz que reposa sobre la cúpula del templo del Sagrado Corazón en Barrio Triste.

 

 

 

Ellos también son artistas. Artistas que trabajan y que con su mano de obra construyen arte en la ciudad.

 

 

La mayor parte del trabajo tanto de estos obreros como del artista japonés tiene que ver con las alturas.

 

 

 

 Son tres obreros los que trabajan desde las 5 hasta las 8 de la noche, pronto los ciudadanos podrán subir los casi 38 metros de altura para apreciar de cerca esta obra.

 

Este artista japonés ya ha encapsulado en Europa varios monumentos sobre castillos y templos. Llegó a Medellín para el Encuentro Internacional Medellín 2007. Prácticas artísticas contemporáneas.

 

 

Periódico Contexto, Facultad de Comunicación Social UPB, Medellín, junio de 2007, No. 12, página 12

 

 

Arte en la calle y en la galería

 

Por Beatriz Mesa Mejía - Editora

 

Memoria
París revela en Europa el arte sagrado de los Gupta
La primera exposición en Europa sobre el arte de los Gupta, creado en la Edad de Oro de la India clásica, entre los siglos IV y VI, abrió sus puertas este miércoles en el Grand Palais de París.

 

Once años de ardua negociación entre los grandes museos indios y el Museo Guimet de París, especializado en las artes asiáticas, fueron necesarios para poder reunir hasta el próximo 25 de junio un conjunto excepcional de 110 piezas que será difícil volver a ver en un mismo espacio en cualquier otro lugar del mundo. Ni siquiera en la India, pues el arte de la dinastía Gupta, reflejo, soporte y pedestal de las tres religiones -budismo, jainismo y brahmanismo o hinduismo- que pacíficamente cohabitaban entonces, se conserva disperso en diecisiete museos del país, informó la agencia Efe.

 

La ascendencia de los soberanos Gupta, al igual que la de los miembros de la primera dinastía histórica del subcontinente, los Maurya (del siglo IV al II a.C.), y otras familias reales de la Historia india, sigue siendo un misterio.

 

La exposición propone un recorrido cronológico y no oculta su vocación pedagógica, para dar a conocer los fundamentos de la rica cultura Gupta, Edad de Oro espiritual, filosófica, plástica, literaria, científica y teatral.

 

París revela en Europa el arte sagrado de los Gupta
La primera exposición en Europa sobre el arte de los Gupta, creado en la Edad de Oro de la India clásica, entre los siglos IV y VI, abrió sus puertas este miércoles en el Grand Palais de París.

 

Once años de ardua negociación entre los grandes museos indios y el Museo Guimet de París, especializado en las artes asiáticas, fueron necesarios para poder reunir hasta el próximo 25 de junio un conjunto excepcional de 110 piezas que será difícil volver a ver en un mismo espacio en cualquier otro lugar del mundo. Ni siquiera en la India, pues el arte de la dinastía Gupta, reflejo, soporte y pedestal de las tres religiones -budismo, jainismo y brahmanismo o hinduismo- que pacíficamente cohabitaban entonces, se conserva disperso en diecisiete museos del país, informó la agencia Efe.

 

La ascendencia de los soberanos Gupta, al igual que la de los miembros de la primera dinastía histórica del subcontinente, los Maurya (del siglo IV al II a.C.), y otras familias reales de la Historia india, sigue siendo un misterio.

 

La exposición propone un recorrido cronológico y no oculta su vocación pedagógica, para dar a conocer los fundamentos de la rica cultura Gupta, Edad de Oro espiritual, filosófica, plástica, literaria, científica y teatral.

 

Encuentro Internacional Medellín 2007: prácticas artísticas contemporáneas es la oportunidad para que más de sesenta artistas nacionales e internacionales se reúnan en torno a la ciudad y su gente.

 

Locura, dicen algunos; una sensación de expectativa tienen otros y desconcierto sienten los que no se han acercado a conocer de cerca lo que se vivirá en Medellín.

 

Es un encuentro superlativo que tiene exposiciones en espacios cerrados, intervenciones en espacios públicos, encuentros académicos, conciertos, proyección de películas.

 

Se hablará sobre hospitalidad y sobre bienales, sobre arte parásito y sobre intercambio artístico... En fin, esta semana, a partir del 13 de abril se abrirán varias exposiciones y algunos artistas comenzarán a trabajar en los espacios escogidos.
Presentamos una información puntual sobre lo que ocurrirá en Medellín.

 

Además, en esta edición, Norella Marín Vieco hace un Ranking sobre grandes músicos que han sido ciegos, entre ellos Joaquín Rodrigo, a quien se le rendirá homenaje en el Teatro Pablo Tobón Uribe. El periodista Carlos Sánchez visitó el pueblo de César Vallejo, en Perú, y ofrecemos una crónica desde el monte Teide, en las islas canarias, que está en vísperas de ser declarado patrimonio.

 

Cartas al Editor

 

Me gustó lo que ví y lo que oí

 

Me pareció un poco exagerado el encuentro de los académicos en Medellín, pues no hubo tiempo para asistir a tanta cosa. Y creo que la mesura hace parte vital del éxito de las cosas.

 

No pude ir a todo, como ya lo dije, pero me llamó la atención que en muchos de los encuentros a los que asistí se notó una gana enorme de los escritores por hablar y conversar con el público. Esto me parece fascinante si se tiene en cuenta que a ellos en estos eventos los tratan como a "violín prestado", y me perdonan la expresión, porque con ella quiero decir que los llevan de un lado a otro con agendas apretadísimas.

 

Bueno, pero todo esto sólo es para afirmar que a pesar del exceso de eventos, encontré una oportunidad sin igual para acercarme a los escritores y a los académicos y conocer de cerca a algunos de los que he leído. Maravillosa oportunidad.

 

Patricia Gómez, estudiante.

 

Estuve feliz de que Medellín tuviera una fiesta con la palabra y el español como la que vivió las semanas pasadas. Creo que la ciudad merece tener este tipo de eventos que nos permiten mostrar una cara amable y más si es desde la cultura, que casi nunca ocurre.

 

Luz Elena González, estudiante.

 

Sus comentarios y sugerencias son bienvenidos
en la edición de Generación Pueden ser enviados a:
beatrizme@elcolombiano.com.co
Carrera 48 No. 30Sur-119, Envigado. Tel.: 335 94 80.

 

Periódico El Colombiano, suplemento Generación, Medellín, 8 de abril de 2007, páginas 1 y 2

 

 

Arte en la piel: tatuajes botánicos

 

Por Carlos Julio Álvarez
Tatuajes Botánicos, esa es la propuesta de Alberto Baraya para el Encuentro Medellín 2007, un plan para dar a conocer las acuarelas botánicas del artista viajero Ruperto Ferreira, por medio de nuevos soportes para el arte, que permita llevarlo a la intimidad y así mismo a las calles de Medellín.

 

Tatuarse en una decisión muy personal. Los tatuadotes recomiendan que el momento de elegir el tema a tatuar debe ser personal e individual, en el que se debe elegir un diseño especial, original y exclusivo, para que no pase nuevamente lo de hace unos años, que por cuestiones de la moda, cientos de piolines y tasmanias resultaron dibujados definitivamente en la piel del mismo número de personas.

 

En la antigua Polinesia se realizaban tatuajes artísticos en diseños geométricos renovados y embellecidos durante toda la vida de las personas hasta que cubrían su cuerpo entero. Hoy, por cuestiones de pasión, arte o simplemente moda, las personas se realizan generalmente diseños como los célticos, trivales, caligrafías o nativos, entre otros.

 

No obstante, diferentes opciones surgen cada día para enriquecer el arte de tatuarse, como ocurre actualmente con un plan para el Encuentro Internacional Medellín 2007, el Tatuaje Botánico, un proyecto para la circulación de acuarelas botánicas de Ruperto Ferreira con los tatuadotes de Medellín.

 

Pero, ¿qué es un tatuaje botánico?

El Tatuaje Botánico surge por iniciativa del artista Alberto Baraya, quien busca que la colección de acuarelas del viajero Ruperto Ferreira salga de los depósitos del Museo de Antioquia a la calle, pero inscritos en la piel, en forma de tatuajes.

 

“Para esto hemos realizado unos catálogos para dermo-grafistas a partir de las acuarelas de los álbumes de Ferreira y los hemos distribuido entre artistas del tatuaje en varios puntos de la ciudad de Medellín. Las imágenes a partir de las cuales la gente puede realizar un motivo para el tatuaje son flores de distintos tipos, entre ellas el Quereme o La Colombianita, una rana y una lagartija, dibujos que realizara este viajero en sus trayectos por la geografía colombiana”. Explica Baraya.

 

Y es que los viajes de Ferreira empezaron desde el día de su nacimiento, cuando en un viaje de Londres a Santa Marta su madre lo dio a luz en medio del Atlántico. Aprendió a dibujar con Ramón Torres Méndez, habilidad que combinó con su gusto por la botánica, llevándolo a plasmar en dibujos paisajes, imágenes pastorales, animales y plantas que veía en sus expediciones por Colombia.

 

Diego Arango, Director del Museo de la Universidad de Antioquia, explica que esta propuesta es muy contemporánea, pues busca nuevos soportes para el arte, en este caso el cuerpo humano, “la obra de arte no es un cuadro, se convierte en un elemento móvil que carga el sujeto en la piel, como la marca de un identidad que guarda, que entra en el territorio de lo íntimo, que al desnudarlo sale a lo público”.

 

Para Arango, este proyecto es interesante en la medida que toma la investigación de la ciencia para llevarlo al arte, “no es haciendo un transfer, sino que los resultados de una investigación científica encuentran una realización estética y se acomoda a la cultura de una persona que usa una parte de su cuerpo para ello”.

 

Es así como las personas que quieran tatuarse una flor, una planta o un anfibio, pueden acercarse a centros de tatuajes como Tattos Art, Acero y Plata, Sándalo u Opio, en los que ya se repartieron los catálogos. Pero, ¿que tan dispuesta puede estar la gente a tener una obra de Ferreira incrustada por siempre en la piel?

 

• No me gustan los tatuajes, sea lo que sea, así sea una obra de arte, por que no me gusta hacerme nada en la piel. Patricia Rojas.
• No me haría un tatuaje de esos. Me parece que es algo personal, que significa algo para mí y no sólo por que me pareció bonito. Ximena Arias.
• No me gustan los tatuajes sin importar dónde. Muy linda la obra, pero no me lo haría, de pronto en el talón. Muy lindo apoyar el arte pero no de esa manera. Gloria Ruiz.
• Si me lo haría. Experimentar con el cuerpo es muy propositivo, por que el cuerpo por si es un lenguaje que involucra gestos, emociones, sensaciones y un nivel de complejidad que va desde lo relacional hasta lo biológico; entonces que una propuesta artística proponga un diálogo entre el cuerpo y el espacio en el que habita es interesante. Jhon Álvarez.

 

Revista electrónica De la Urbe Digital, Medellín, Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia, Boletín 156, 8 de mayo de 2007

 

 

Arte para los sentidos

 

  • En el Encuentro Medellín 2007 la participación del espectador es clave.

 

Autora Beatriz Mesa Mejía
Profesión: Periodista   Nacionalidad: Colombiana

 

Contexto
El Encuentro Medellín 2007, prácticas artísticas contemporáneas entra en su fase final en este junio. Un nuevo ciclo expositivo se abrió.

 

Observamos las propuestas de los artistas invitados, también nos detuvimos en los rostros de los espectadores que decidieron hacer parte de las obras puestas en el Museo de Antioquia, en la Casa del Encuentro, en la Alianza Francesa, en el templo de Barrio Triste, en la Estación Floresta... Nos detuvimos en las fotografías presentadas por Libia Posada, que hace una profunda reflexión sobre el maltrato a las mujeres...

 

Leímos las cartas enviadas al Correo de la Esperanza, abierto por Nicolás Cadavid, y escuchamos las palabras dichas al artista Fernando Pertúz en su búsqueda por encontrar un mundo mejor. Nos acercamos a propuestas como la de BereBere, en la que se hace un mapa de aquello que no se ve, o las del brasileño Cildo Meireles, que en la sala del Museo de Antioquia se hace sugerente con sus instalaciones misteriosas, inquietantes, y en su intervención urbana provoca a los transeúntes a que recorran un laberinto o espiral... Muchos han logrado disfrutar de esta cita, que incluye una intensa programación académica.

 

 

Algunos lo han visto demasiado extendido en el tiempo -se inició en enero y termina en junio- y encuentran que pierde impacto: se diluye. Otros, los que lo han seguido con cuidado, han logrado acercarse a diversas maneras de ver y sentir el arte, y la sociedad de hoy. La hora del balance se acerca, lo que es claro es que debería quedar una puerta abierta para continuar este diálogo que se inició en 2007.

 

-----------------------------------------------------------------------------------------------------

 

La escalera conduce a las alturas de una Iglesia. Decenas de personas ascienden con cuidado. En algunos rostros el temor es evidente, en otros se esboza una sonrisa nerviosa.

 

La invitación es del artista japonés Tatzu Nishi quien intervino la fachada de templo del Sagrado Corazón de Jesús, en el sector conocido como Barrio Triste.

 

"¡No puedo creerlo, estoy aquí arriba, tocando esta cruz!", exclamó emocionada una mujer que se unió al particular grupo de espectadores que querían ver el trabajo del oriental. La cruz sobresalía en una habitación improvisada, parásita, al unirse al monumento público, donde una mesa, un reloj, una estantería daban forma al ambiente.

 

Los que subieron allí no olvidarán esta experiencia. Es el arte que provoca los sentidos, la imaginación y el pensamiento. Tatzu convoca y hace sentir emoción. Hay una lucha contra la inercia y el cansancio, y un alto nivel de irrealidad que logra conmover a los visitantes de tan particular escenario.

 

La obra de Tatsu hace parte del Encuentro Medellín 2007, prácticas artísticas contemporáneas.

 

Suplemento Generación, Periódico El Colombiano, Medellín, 3 de junio de 2007, páginas 2 y 3

 

 

 

Arte por las calles

 

 

De la mano de artistas extranjeros y colombianos, el arte se materializa en diversas expresiones sobre el espacio público

 

Llevar el arte contemporáneo del mundo a instalarse en el espacio público de Medellín, es una de las misiones que tiene el Encuentro Internacional Medellín /07 Prácticas Artísticas Contemporáneas, con la hospitalidad como hilo conductor de este evento que busca proyectar la ciudad como una de las urbes que aporta a la difusión artística.

 

Medellín, sede de bienales en 1968, 1970, 1972 y 1981, mismo año en el que se desarrolló el Primer Coloquio de Arte no Objetual, además del Festival Internacional de Arte en 1997, propicia de enero a junio un encuentro de lo local con el mundo.

 

Alberto Sierra, Curador del Museo de Antioquia y director de la Galería La Oficina, cuenta que durante el MDE 07, lo que se busca es revaluar, abrir posibilidad a otro tipo de arte, brindar una especie de reconciliación de comunidad, de encuentro comunitario.

 

Hostal Maracaibo
Una obra que se desarrolló de la mano del concepto de hospitalidad gracias al trabajo en equipo: Ann Chamberlin, Albany Henao y Julián Urrego, también porque el mural lleva una reflexión de la relación adentro/afuera, lo que transmite sensaciones intimas, detalles domésticos que se visualizan al acercarse a la pintura. Ann Chamberlin, pintora en pequeño formato, comenta entre risas y español entrecortado, que esta obra es más grande que todas las pinturas que ha hecho en su vida; Julián Urrego, también en medio de sonrisas habla del proceso para desarrollar este mural, acordándose de la invitación que ella les hizo, y del tiempo empleado en Hostal Maracaibo, título en concordancia con la hospitalidad y la ubicación. Es una pintura en un espacio vecino, un mural contiguo y que pertenece al Colombo Americano.

 

Un mundo mejor
Fernando Pertuz, un colombiano que viene desarrollando una investigación en la que el cuerpo, su interacción con otros y su entorno son el eje central de su propuesta plástica, recopila propuestas en www.unmundomejor.info que generen una reflexión por un mundo superior, además de construir una comunidad online, un espacio de intercambio de ideas para producir una posición activa y efectiva, un espacio público abierto a la discusión y participación colectiva.

 

Pertuz desarrolla un performance por las calles, en el que le regala una calcomanía a los transeúntes y los invita a participar con las ideas por un mejor planeta.

 

“El mundo está tan gris, tan ausente, tan distante, que lo que queda por hacer es cuestionarnos de una u otra manera”, dice Fernando Pertuz, que refleja una búsqueda que lleva un propósito de devolverle vida a la madre tierra.

 

Para él, la importancia radica en generar espacios públicos callejeros y en red (internet), momentos para que las personas reflexionen sobre sus problemas sociales, “que sea la misma gente la que construya el proceso de creación de la obra, en un mundo donde solo hay espacio para vivir a máxima velocidad, detenerse y pensar en el compromiso para construir mundo, me parece lo más bello del proyecto”.

 

Transformadora relación con la escultura
Tatzu Nishi, artista japonés que primero se instaló y realizó un trabajo de campo, de observación en la ciudad, con el objetivo de conocerla, aguzar los sentidos frente a la urbe, para estudiar el proyecto, “propone una nueva manera de relacionarse con el mobiliario público, urbano”, comenta Conrado Uribe Pereira, Coordinador de Curaduría del Museo de Antioquia.

 

Las intervenciones de este japonés buscan llamar la atención de espacios arquitectónicos que normalmente pasan desapercibidos.

 

En la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Tatzu Nishi propone una lectura diferente en la relación con la cruz de la fachada, la que inserta en un espacio cotidiano, y así genera una recontextualización del objeto por medio de la desproporción y la ubicación de la cruz dentro de la obra.

 

Tatzu Nishi crea dentro del contexto en el que se encuentra, no crea con muebles de un estilo europeo por decirlo de alguna manera, la obra se desarrolla en un ambiente propio, informa Conrado Uribe, al explicar que el japonés visitó espacios típicos colombianos con la intención de crear una nueva mirada del objeto y el espacio público y/o privado.

 

Periódico Centrópolis, Medellín, mayo de 2007

 

 

Arte por todos lados

 

Razones para ir a Medellín siempre hay muchas, pero por estos días hay una muy fuerte: MDE07, el Encuentro Internacional de Arte 2007. Si le aburren los museos, tranquilo que hasta en las calles verá arte.

 

 

Desde hace rato se venía con el cuento de que Medellín estaba rezagada en materia de artes plásticas en comparación con Bogotá. Se hablaba como de un letargo y de un aislamiento en el que nadie, aparte de los propios paisas, sabía muy bien en qué andaba el arte por esos lados. Ya las dudas están disipadas y, además, la ciudad dio una lección con un evento que ha integrado no solo espacios de exposición sino también varios lugares públicos. Si usted ha estado en Medellín en los últimos seis meses o piensa ir antes del 30 de junio, seguramente se ha topado con arte por todas partes. Ni siquiera tiene que meterse a los museos. El artista japonés Tatzu Nishi, por ejemplo, construyó una "minicasa" justo en lo más alto de la iglesia de Barrio Triste, a la que pueden subir los visitantes y ver, en todo su esplendor, la cruz que domina la iglesia y que en condiciones normales no verían. El brasileño Cildo Meireles hizo dos paréntesis enormes en un parque, con el mismo material que se hacen los canastos, para que la gente pudiera recorrerlos. Las estructuras de cemento que sostienen el metro también fueron pintadas, y hasta la Casa del Encuentro (antigua sede del Museo de Antioquia), cambió su fachada: el artista mexicano Héctor Zamora rompió la pared que da a la calle y construyó un bar que permite que las prostitutas y los habitantes del sector lo usen.

 

 

 

 

La ciudad luce transformada y el movimiento en los museos es evidente. No puede dejar de ver la obra de Libia Posada en el Museo de Antioquia. Tomó fotografías de mujeres que han sido maltratadas físicamente y las ambientó de tal manera que, a simple vista, parecieran una pintura más de la colección del museo, confundiéndose entre retratos de mujeres en otras actitudes. Por donde vaya, hay arte. .

 

 

 

Revista SoHo, Bogotá, edición 86, junio de 2007, página 78

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

Arte toma Medellín e Ushuaia

 

Mostra na Colômbia celebra queda da violência, e cidade Argentina inaugura Bienal do Fim do Mundo

 

A brasileira Ana Paula Cohen está na curadoria do evento colombiano; 11 artistas do Brasil irão expor sua obras na Patagônia

 

 

FABIO CYPRIANO
DA REPORTAGEM LOCAL
Neste primeiro semestre, a América do Sul é palco de duas mostras em seus extremos com caráter de bienal.
Na Colômbia, já teve início o Encuentro Internacional Medellín 07 - Prácticas Artísticas Contemporâneas, mostra que retoma a Bienal de Medellín, que teve sua última edição realizada em 1981.

 

Na Argentina, será inaugurada, no próximo dia 30, a 1ª Bienal do Fim do Mundo, já que irá ocorrer em Ushuaia, na Patagônia, considerada a última cidade do planeta, pois é localizada no ponto mais ao sul antes da Antártica.
Com caráter bastante distinto, cada mostra cria novos pólos para os aficionados em arte contemporânea.

 

Em Medellín, o evento se distende por seis meses, com mostras distintas em diversos locais da cidade, tendo como um de seus curadores a brasileira Ana Paula Cohen assim como o colombiano José Roca, um dos responsáveis pela última Bienal de São Paulo.

 

"O que propusemos foi estabelecer, de forma menos visível e mais efetiva para a cena local, uma relação a médio e longo prazo com a cidade, criando um contexto para o debate e a produção artística", afirma Cohen.

 

Uma das razões para a retomada da Bienal de Medellín foi,segundo a curadora, a vertiginosa queda da violência na Colômbia: "Há uma mudança radical na política do país, que além de repressão e controle dos diversos grupos de atuação política e criminosa, inclui projetos voltados à  cultura e à inclusão social, como os parques e bibliotecas, construídos em comunidades periféricas onde havia antes muita violência".

 

Em janeiro, a exposição em Medellín teve início com workshops nas universidades e entrevistas com artistas
publicadas num jornal.

 

Em fevereiro foi aberta a Casa del Encuentro, novo espaço de arte contemporânea, com mobiliário desenvolvido pelo colombiano Gabriel Sierra e, em abril, deve acontecer a parte mais intensa do Encuentro, quando todas as instituições de arte terão exposições, como a do brasileiro Cildo Meireles.

 

Já em Ushuaia, a Bienal terá mais caráter de evento, com apenas um mês de duração e curadoria da brasileira Leonor Amarante. A curta duração ocorre, em parte, por conta da diminuta população da cidade, de cerca de 35 mil habitantes, muitas vezes o público diário de uma grande mostra num fim de semana.

 

"Essa Bienal nasce com a idéia da descentralização e da radicalidade. Quando a Documenta de Kassel foi criada, numa cidade com 200 mil habitantes, houve muitas críticas, mas desde 1972, quando Harald Szeemann deu nova orientação a ela, a mostra se tornou uma referência importante", conta Amarante.

 

Serão 67 artistas selecionados, sendo 11 brasileiros, e grande parte das obras está sendo criada para a mostra, que se divide em três núcleos, tendo o tempo como eixo central: Urgências Ecológicas, Que Outro Mundo é Possível, União dos Pólos.

 

"Há cientistas que dizem que o futuro está nos pólos, enquanto outros afirmam que ali está nossa maior ameaça. Nossa intenção é que os artistas reajam a essas questões usando os espaços locais, como a prisão em forma panóptica, a primeira que foi construída no mundo, e que deu início a população da cidade", afirma a curadora.

 

Periódico Folha de Sao Paulo, São Paulo, segunda-feira, 05 de março de 2007 

 

 

Artista hizo visible problemática de ventas ambulantes de Medellín

 

 

 

Agencia de Noticias UN – Sede Medellín. - Un centenar de vendedores ambulantes recorrió el centro de Medellín como parte de un performance de la artista Ana Claudia Múnera, profesora de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín. Fue una creación para dignificar a quienes obtienen su sustento de esta labor y para mostrar la estética característica de las pequeñas ‘chazas’ de ventas.

 

“Gracias por acordarse de que nosotros existimos, de que valemos la pena”, gritó en plena Plazoleta de la Luz, en el centro de Medellín, Ana Acenet Alcaraz, una de las cien personas dedicadas a las ventas ambulantes que tomó parte del performance de la profesora Múnera.

 

La obra, titulada A la rueda, rueda, consistió en un desfile de vendedores ambulantes que utilizan coches de bebé para llevar sus productos por la ciudad. El desfile fue acompañado de música de tambores de una banda marcial.

 

“Desde hace cuatro años vengo investigando sobre este tema de las ventas. Hoy quisimos mostrarle a la ciudad la estética de los carritos usados por estas personas, pero, sobre todo, hacerlas visibles, lograr que los transeúntes se fijen en ellas y las miren distinto, pues en muchas ocasiones pasan inadvertidas en medio de la cotidianidad de las calles”, explicó la profesora.

 

El recorrido cruzó por la carrera Carabobo, un sitio vetado para estos vendedores. “Todo fue muy bueno, un día muy feliz para nosotros, porque nunca habíamos llegado a ver esta clase de reunión. Trabajar en la calle es muy duro porque Espacio Público (dependencia de la Alcaldía) no nos deja hacer nada, nos quita los termos, los coches, a veces se roba los cigarrillos. Ojalá con esto vean que somos personas que solo queremos trabajar honestamente”, dijo Doris Aguirre, quien iba empujando su coche con su pequeña hija que cursa segundo de primaria.

 

Muchos de los ciudadanos que fueron sorprendidos con este desfile creyeron que se trataba de una protesta pacífica por el derecho al trabajo. Cuando se les explicaba que era una propuesta artística, algunos no creyeron que se tratara de arte. El vigilante Robert Jiménez, sin embargo, opinó que había “una estética en el buen comportamiento y una estética en la proyección que tiene la fila a lo largo de la calle”.

 

Este trabajo hace parte del Encuentro Internacional Medellín 2007–MDE 07 Prácticas Artísticas Contemporáneas, Espacios de Hospitalidad, que se realiza en esta capital.

 

 

 

Junio 7 de 2007 (538)

 

 

UN Periódico, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 7 de junio de 2007

 

 

Artistas en abril

 

 

  • Sobre el encuentro Medellín 07 habla Jaime Cerón, curador de la muestra.

 

En nuestra época, los artistas, además de exponer sus obras pueden ponerlas a circular de maneras tan diversas como realizar intervenciones en espacios concretos, inserciones en diferentes medios de comunicación o participaciones en proyectos editoriales.

 

Espacios de hospitalidad, es el eje conceptual que guía las prácticas artísticas que se incluirán en el Encuentro efectivo con la ciudad de Medellín y con sus habitantes. De esta manera, la relación tácita que se establece entre las personas que participan de la realización del certamen, tanto los artistas, como los gestores, docentes, auxiliares, colaboradores, como los propios ciudadanos se concibe como un aspecto fundamental para generar un potencial arraigo en la ciudad.

 

La hospitalidad se concibe como una estrategia política que busca replantear y activar las formas de comunicación entre las prácticas artísticas y la ciudad, entendida como un contexto específico. Se basa en la experiencia cotidiana de acoger a otro, que puede implicar algún nivel de tensión tanto en la figura del anfitrión, como del huésped.

 

Esta situación se puede compensar por la posibilidad de establecer una relación de mutuo provecho.

 

En el caso del Encuentro de Medellín 07, se traslada esta idea a la ciudad, a sus infraestructuras, a sus grupos humanos y se busca que sustenten un tipo de relación que desborde lo que acontezca en los seis meses de duración del Encuentro.

 

Medellín 07 presenta muestras de revisión histórica que contextualizan a los espectadores sobre las formas de arte contemporáneo que proponen reactivar la relación con otros campos y saberes.

 

Así mismo, diferentes espacios de la ciudad, acogerán distintas muestras o intervenciones concebidas dentro de los diferentes ejes conceptuales que estructuran la noción de hospitalidad, tales como Hospitalidad/Hostilidad, Parasitismo/Simbiosis, Xenofilia/Xenofobia, Habitando el museo y Residentes Urbanos.

 

Ranking | Estos son diez de los artistas que estarán en Medellín

 

1. Adolfo Bernal
Artista Colombiano. Su obra propone una nueva lectura de la ciudad. Es un observador permanente que le apuesta a un arte muy participativo.

 

2. Tatzu Nishi
De origen japonés, sus intevenciones recrean el pasado en una interesante apuesta por trascender los espacios. Una obra que rompe.

 

3. María Teresa Cano
Sensibilidad e inteligencia se unen en esta artista colombiana, cuyas obras parten de la investigación. Lo cotidiano, lo sencillo, lo invisible está allí.

 

4. Antonio Caro
Siempre irreverente, es un artista que indaga sobre nuevos códigos. En una época logró impactar con sus juegos gráficos, contemporáneos.

 

5. Nicolás Consuegra
Ofrece una investigación que tiene los espacios como punto de encuentro. Interviene de manera provocativa.

 

6. Tomás Saraceno
Es un ciudadano del aire, así se denomina este artista a quien le interesa la arquitectura, también los juegos con posibles utopías.

 

7. Rodrigo Bueno
La calle, lo simbólico, lo decorativo son parte vital del trabajo de este artista, que tiene obras de experiencias sonoras.

 

8. Cildo Meireles
Marca una identidad en Brasil, su lugar de origen. Transgrede la realidad. Sus obras se ubican en lo conceptual. Juega con
los soportes.

 

9. Mabe Bethónico
Le interesa experimentar los límites del leer y el ver al interior de los contextos expositivos. Artista brasileña. Su trabajo parte
del museo.

 

10. Carla Zaccagnini
Dice que le "obsesiona ese algo que siempre se pierde en la representación". También investiga sobre la relación imagen y texto.

 

Periódico El Colombiano, suplemento Generación, Medellín, 1 de abril de 2007

 

 

Artistas misioneros

 

Por Pascual Gaviria
Está bien que las salas de exposición hayan tomado la reputación de las cámaras de tortura y que los artistas del día repitan en coro que no les interesa el espacio sacro y mohoso de los museos. Según ellos la vida palpita en la calle y el arte palpita en la vida. Concedido. Pueden dedicarse a las caminadas largas, la observación y la elección a ojo de las obras que se prodigan en todas las esquinas. Tal vez sea un simple y momentáneo acceso de claustrofobia. Y tal vez el espacio que verdaderamente los aburre sea el taller.

 

Está bien, igualmente, que los artistas se dediquen a exponer ideas, a señalar con una varita distinta al pincel o el cincel. No importa que nos aburran en su intento de mostrar "intertextualidades" o nos desconcierten con "el fluir de las nuevas dinámicas" representado por un elocuente reguero de su cajón preferido. Tienen todo el derecho a "instalar" sus caprichos y a explicarlos en fichas técnicas que toman la forma de ensayos de gran formato. Puede que se trate de un intento valioso para desvirtuar la maligna frase manida: "Más bruto que un pintor".

 

Y cómo no estar de acuerdo con los artistas que toman la realidad social y política como un componente esencial de sus reflexiones, sus intentos y sus delirios. El artista pueden ser el cronista más lúcido o el observador más agudo y descarnado o el comentarista más original. La España de Goya y de Picasso lo sabe muy bien. Pueden ser incluso activistas de gran calibre, genios del panfleto.

 

Pero ha surgido una nueva estirpe de artistas, una congregación de poetas de la acción que no se conforman con las imágenes ni con la representación de ideas ni con la simple reflexión que provocan sus atrevimientos. Se han cansado de los símbolos y las interpretaciones. El festival de arte que se desarrolla actualmente en Medellín, con un énfasis en las "practicas artísticas contemporáneas", ha traído algunos de estos artistas con complejo de misioneros. Vienen, influenciados por la sensibilidad de la Madre Teresa de Calcuta, y se dedican con bondad probada a realizar labores dignas de la Unicef o las oficinas locales de bienestar social.

 

Resolver un problema de vecinos o canalizar una fuente de agua puede ser una labor loable, pero para convertirla en obra de arte se necesita el uso abusivo de una retórica arrevesada. Una cháchara académico-altruista que logrará que el benefactor de turno exponga su preocupación en un catálogo de arte. Por ejemplo: "el levantamiento de la ciudad informal y la crisis ecológica como una reflexión a los conflictos geopolíticos en nuestro tiempo de globalización. Se entiende que los proyectos sugieren las posibilidades concretas para mejorar la relación entre individuo y sociedad". Semejantes pretensiones harían necesaria la verificación de esas obras de arte utilitarias por parte de la contraloría de turno y las veedurías ciudadanas. Obras que deberían ser juzgadas por burócratas y no por el público raso o los entendidos.

 

El grupo de artistas inspirados por el activismo mamerto y la piedad del primer mundo, por el apocalipsis ecológico y la desigualdad insoportable también se ha encargado de tomar a los niños como herramienta preferida. Hacen de recreacionistas y se dedican a construir globos con los escolares o a preguntarles por su concepto de la ciudad. Luego publican el resultado de sus juegos con seriedad pueril y orgullo de padres. Y hablan de la mirada transversal de la infancia y de la inocencia como valor fundacional. O de cosas por el estilo.

 

Está bien que los misioneros intenten salvarnos de miserias al tiempo que curan los ataques de mala conciencia. Pero que además se hagan llamar maestros y cambien su cielo de buenas intenciones por un parnaso de creadores, pues no sé? Tal vez sea demasiado.

 

rabodeajip@hotmail.com

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 4 de mayo de 2007
 

 

 

Bocas de hielo, bocas de fuego

Por Sol Astrid Giraldo
Al bajarse en la estación Tricentenario del Metro, hay que cruzar un puente largo sobre el río Medellín para llegar al otro lado. Un puente que rompió decenas de años de incomunicación entre las populosas comunas nororiental y noroccidental de Medellín. Estas, las dos zonas de la ciudad que condensan la mayor parte de su población, vivieron por años mirándose cara a cara todos los días pero ignorándose. La barrera física del río no era más fuerte que la mental. Pero hoy ahí está el puente. Y ahí están experiencias comunitarias que quieren volver a tejer este pedazo de ciudad aislado por la historia, la guerra, los prejuicios. Las banderas amarillas que se empinan en una calle que también se empina y que se pueden ver desde la estación son unas de esas agujas delicadas, sutiles, porfiadas pero sobre todo potentes, empeñadas en tejer de nuevo los fragmentos en los que durante los últimos años explotó Medellín. Esas banderas marcan en el mapa físico y simbólico de la ciudad la casa de Nuestra Gente. Una corporación que decidió enfrentar el miedo con la fiesta, las balas con el carnaval, las amenazas con el movimiento de los cuerpos, el confinamiento con la apropiación del espacio, los silencios subterráneos con la altura de los zancos… la muerte con la vida. Una corporación que sintió en carne propia el cambio de un barrio de obreros, poetas, putas y locos a otro de bandas, “priscos “ y pistolocos. Un barrio que resistió y hoy recoge las cenizas alrededor de la ritual Casa Amarilla. Esta, a unas pocas cuadras de la estación, ocupando la esquina más alegre del barrio, pintada de amarillo intenso, salpicada con un mural que representa la ciudad, hoy es el epicentro del Encuentro Internacional Medellín.

 

El boca a boca había corrido desde el día de la inauguración del Encuentro. Se iba a presentar allí un video que se ha vuelto un hito y un mito, no solo en la historia del arte contemporáneo nacional sino en la del país: “Bocas de Cenizas” de Juan Manuel Echavarría. Una experiencia fuerte, concentrada, cargada y un verdadero documento de la historia no oficial de la guerra colombiana. Por eso, algunos entramos a la pequeña sala con un ánimo respetuoso. Íbamos a asistir a un exorcismo. Sin embargo, la sala negra con su sábana blanca para la proyección nos recibió risueña, liviana, festiva. Es que a pesar del negro de adentro estábamos en el corazón palpitante de La Casa Amarilla. Las graderías estaban llenas de ancianas con camisas amarillas y el ánimo tranquilo, de mamás jóvenes con niños pequeños, de adolescentes de pantalones anchos, de muchachitos escapados de su clase de instrumentos de percusión en el segundo piso. Sí, parecía un matinée, a no ser por la presencia de curadores, personal del Encuentro, periodistas bogotanos de los principales medios de comunicación nacionales. Y de un grupo de gente morena, en un rincón de la gradería, que miraban todo con extrañeza y silencio.

 

Las luces se apagaron y empezaron a aparecer en la pantalla, en un primer plano, las mismas caras de los hombres y mujeres silenciosos que estaban al lado. Pero en la pantalla no callan más. Tampoco hablan. Tampoco lloran. Solo miran a la cámara. Sólo cantan. Uno por uno van desfilando. Luzmila, Vicente, Rafael, Dorismel… En la pantalla, con nombre y voz propios, salen de la vorágine trituradora de la violencia. Esa que lanzó al techo de la iglesia de Bojayá vísceras, uñas de mujer pintadas de rojo, dientes, estómagos, brazos, esa que todo lo confundió en una masa informe de miembros, niños recién nacidos, partes de ancianos. Salen del anonimato del río de sangre de Colombia. Emergen de la oscuridad de la cara de los NN. La antropóloga María Victoria Uribe habló en su conferencia del Encuentro en Teoría de la deshumanización de las víctimas en la guerra colombiana, de cómo el agresor primero se encarga de quitarle la categoría de humano a la persona a quien ataca y así puede no tener límites en su sevicia: en su lógica no está descuartizando a un humano sino a algo que no alcanza la categoría de ser. En el video de “Bocas de Ceniza” ocurre una operación completamente contraria. Si en la guerra colombiana, el victimario borra la dignidad, la identidad, la humanidad de su víctima, en este video la víctima emerge de la barbarie, recupera su cara, sus ojos, su sufrimiento, y sobre todo su dignidad a través de algo tan complejo como sencillo: la palabra. Una palabra ritual, catártica, fundamental. Una palabra que además se canta. Hace pocas semanas se presentó en la ciudad el grupo de cantaoras Alé Kumá que revive toda esta tradición juglaresca de los litorales colombianos. Estos hombres y mujeres del video de Echavarría bien podrían estar cantando en aquella agrupación sobre la pesca del sábalo, sobre “la choca”, sobre el nacimiento de sus hijos, sobre los pájaros. En fin, sobre su vida. Pero aquí están con estas mismas voces cantándole a la muerte de la que se escaparon, a la tierra que les quitaron, a las raíces que les arrancaron. No son cantos gozosos pero tampoco de guerra ni de venganza. Son cantos de dignidad, de afirmación, de sobrevivencia. Han escapado al horror, al “diablo”, a la “equivocación”, como a veces suelen referirse a esa violencia que pasó destruyendo su entorno, pero a la cual no terminan de verbalizar y entender. El camino que sigue no es más fácil. Pero están vivos y de alguna manera se sienten talismanes de vida. No fueron tocados por la muerte a pesar de haber caído en su remolino. Aquí están vivos, pidiéndole a la vida y a Dios por la vida misma. Sin gritos, sin quejas, sin ruido. Hasta sin instrumentos. Sólo sus caras, sus rostros, sus ojos, sus cantos, su palabra. Echavarría rescata esta afirmación esencial a través de un despojamiento formal absoluto. Logra “mostrar esos ojos como ventanas del alma”, que fue lo que en un principio buscó, dejándolos en su desnudez primordial: el primer plano de un rostro y su voz sobre una pared blanca. Nada más. El público no respira: ni las ancianas, ni los curadores, ni los niños que antes se estaban jalando el pelo y empujándose. Algunos lloran en voz baja. Casi no es posible dejar de hacerlo. Y no es que el video apele a la sensiblería o al dramatismo. Pero es una experiencia demasiado fuerte. Inédita. Directa. Visceral. Estremecedora. La guerra hecha carne, el dolor habitando un cuerpo, rescatado de la abstracción de las estadísticas, del espectáculo de los noticieros.

 

Cuando la luz se prende, pasan al frente Luzmila y su turbante colorido, Dorismel y su camisa recién planchada, José y su traje limpio de domingo, Rafael y su camiseta de rap con frases en inglés. Echavarría los ha invitado a varias de las presentaciones del video. Pero nunca han hablado. Esta vez rompieron el silencio. Hablaron de los mil sufrimientos, de historias donde la tierra tiembla y el cielo se abre, de inundaciones, de decapitados que caminan sin cabeza algunos metros, de guerrilleros que se beben la sangre de su víctimas, de manos esposadas, de noches de huida en el laberinto de los manglares, de cuerpos mutilados recogidos por palas. De cómo surgieron sus canciones en los pliegues rojos de la guerra, de cómo les sirvieron primero para mascullar su dolor, de cómo después circularon sanadoras entre los oídos y almas de sus vecinos golpeados en cada hueso y cada memoria. Los hombres con sus propias cicatrices de Santa Cruz escuchan, también sus hijos, también sus madres, también los periodistas, también nosotros. La sesión se demoró más de lo esperado. Nadie se atrevía a pararse, a pesar del calor infernal, de la falta de aire, de las piernas entumecidas. Finalmente todos fuimos a comernos un sanduche con chocolatina y gaseosa, porque en Nuestra Gente los encuentros terminan siempre alrededor de un plato de comida, como en la casa de las abuelas. Cuando acabamos, bajamos de nuevo a la estación del Metro, atravesando la que fuera una zona de guerra pero que hoy se convirtió en una generosa zona de distensión. Los cantaores del desplazamiento, los testigos de la barbarie, descargados de sus penas por un momento, se subieron a una buseta a seguir sus vidas en los inciertos terrenos de Urabá, Buenaventura, Bogotá, mientras los niños de Santa Cruz los despedían desde la terraza, con sus banderas amarillas. Las banderas de un nuevo, vulnerable y frágil mapa que entre todos están luchando para que nunca más vuelva a deshacerse entre las manos.

 

Video “Bocas de Ceniza” de Juan Manuel Echavarría
Corporación Nuestra Gente.
Barrio Santa Cruz.
Sábado 14 de abril. 10 a.m

 

Portal m3lab, Encuentro Internacional Medellín 2007

 

Buenos tiempos para la cultura

 

Después de una década de esfuerzos se ven los resultados

 

Los eventos culturales gratuitos e incluyentes de todos los sectores sociales son para los gestores culturales, los aspectos más determinantes al justificar el aumento del público en las actividades de agenda cultural de la ciudad.

 

Autor: Diana Carolina Jiménez Bermúdez
La queja de las entidades culturales por la falta de público se escucha en un volumen más bajo que diez años atrás. Una de las razones, para Lucía González, directora del Museo de Antioquia, ha sido el proceso de formación cultural que se deriva de las universidades en las áreas humanísticas y en las facultades de arte.

 

Otra, y tal vez la más importante, es la gratuidad y la inclusión de toda clase de públicos en los programas culturales, ya que cerca del 90% de estos espectáculos tiene como asistentes personas de clase media y baja, y es perteneciente a los sectores populares.

 

“Por fin se entendió que las élites económicas y las élites ansiosas de cultura no necesariamente coinciden. Se ha democratizado el acceso a la cultura y a los eventos artísticos; ahora hay más gente partícipe y ávida por encuentros de ese tipo”, afirmó.

 

Y es que cómo revertir la merma en la asistencia del público a eventos culturales valiosos fue la pregunta que las instituciones culturales se han hicieron durante las últimas décadas.

 

Al respecto, entidades como La Fanfarria y la Fundación Prolírica de Antioquia, han realizado esfuerzos inmensurables en la formación de públicos, sumados a la iniciativa de la Administración Municipal y de otros agentes culturales de presentar conciertos al aire libre, de convocatoria masiva y en un escenario natural. Dichos gestores reconocen los resultados hoy cuando los aplausos en el escenario crecen y la inquietud por el arte desborda las paredes de museos y galerías con exposiciones, como es el caso del Encuentro Internacional Medellín 2007.

 

Asimismo, este año, cuando la Fundación Prolírica de Antioquia cumple una década de realizar la temporada de manera ininterrumpida y doce años de gestión cultural en la ciudad, la entidad resalta la mejoría en su público. “Durante estos años hemos trabajado para que la lírica no sea un género con público de una sola edad. Somos conscientes de que cuando uno no sabe qué es la zarzuela no la puede querer”, expresó Luis Carlos Rico, director de la Fundación.

 

“Hay que rescatar la perseverancia del Colombo Americano para darnos cine culto y de calidad, de la Biblioteca Pública Piloto al programar agenda académica de fondo con filosofía e historia, de la Cátedra Pedro Nel de la Diversidad Nacional y de la programación de la Universidad de Antioquia y las Cajas de Compensación familiar, al alcance de todo el mundo. Pero ¿qué puede ser mejor que las cosas sucedan tanto en Aranjuez, como en Manrique y en El Poblado?”, concluyó la directora del Museo de Antioquia.

 

Periódico El Mundo, Medellín, 23 de abril de 2007, página B/3

 

 

Bulla endiablada, en el Pablo Tobón Uribe

 

 

  • Mañana miércoles 13 de junio es el concierto del proyecto Experiencias sonoras.

Medellín
El proyecto Experiencias Sonoras vuelve mañana a escena, una vez más con un concierto de instrumentos prehispánicos.

 

Ocarinas: bulla endiablada es la propuesta del compositor, productor e intérprete antioqueño Luis Fernando Franco, en el Teatro Pablo Tobón Uribe, a partir de las ocho de la noche

 

El ingreso a esta novedosa propuesta es gratuito, con boleta que se puede reclamar en las taquillas del Pablo Tobón Uribe.

 

El maestro Franco es un compositor, productor e intérprete musical nacido en Medellín que ha estado dedicado a la consecución de nuevos sonidos, a través del proyecto Experiencias sonoras.

 

Dentro de estos trabajos se destaca su investigación sobre instrumentos de viento colombianos.

 

Este concierto se enmarca dentro de la amplia y diversa programación del Encuentro Internacional de Arte de Medellín 2007, MDE07.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 12 de junio de 2007, página 2a

 

 

Choc Quib Town tiene el flow del Pacífico

 

 

  • Jaime Pérez Larry, Goyo, Tostao y Slow son cuatro de los integrantes de esta banda que se prepara para su segunda gira por México y Estados Unidos. Asistirán a la Feria del libro de Guadalajara.Fusionan el folclor del Pacífico con ritmos de hip hop y electrónica.
  • Hoy estarán en concierto al lado de Siete, en el teatro Pablo Tobón Uribe.
  • Sus conciertos registran lleno total y sus discos no se consiguen ya.

Por Juliana Correa H.
Medellín
Si usted quiere comprar el disco de Choc Quib Town, tendrá que esperar un par de meses a que vuelvan a editarlo, porque está agotado.

 

Lo mismo sucede con sus conciertos, a los que es mejor madrugar a conseguir las entradas. Hace poco, en un bar de Cali, 100 personas tuvieron que quedarse sin escucharlos, porque el bar se llenó.

 

Tostao, Larry, Slow, Anabel, Andrés y Goyo son los integrantes de Choc Quib Town, una innovadora agrupación musical con raíces del pacífico y sonido electro-funk-rap y otras cosas más.

 

Aunque no son reconocidos en la ciudad y su música no suena en las emisoras de pop o tropical, entre un público más underground son una revelación.

 

Vienen del Chocó; unos son de Quibdó, otros de Condoto, y ahora viven en Bogotá.

 

Fue en Cali donde comenzó la historia del grupo. Varios de ellos emigraron a esta ciudad y allí comenzaron a crear las primeras canciones.

 

Después viajaron a Bogotá, donde se conformó definitivamente la banda. Empezaron a empaparse de la cultura del hip hop y el rap de esa ciudad, conocieron Mojarra Eléctrica, Sidestepper, grupo con el que cantó Goyo, la vocalista líder de la banda, y ganaron una beca de 10 millones de pesos en una edición de Hip hop al parque.

 

Su sonido original e innovador fue calando entre la comunidad hip hop y rapera de la capital y empezaron a hacerse sentir con fuerza.

 

Pronunciar su nombre es casi tan difícil como definir su música. Tostao, que figura en los créditos como el encargado del flow o la gozadera, -o sea que rapea al lado de Goyo- explica que un concierto de Choc Quib Town es como subirse a una montaña rusa.

 

El grupo va del funk al currulao, del boogalo, de la salsa al reggae. Cualquier cosa es posible menos un sonido acartonado y tradicional. Claro que el folclor del Pacífico siempre está presente, Ese con el que crecieron y que identifica su particular sonido.

 

Y por venir de donde vienen, del Pacífico colombiano, no pueden ignorar la realidad que vive esta zona del país. Está en sus letras, pero no se expresa a través de la ira o la violencia, es ante todo una expresión llena de buena energía y una nueva manera de presentar el folclor tradicional. "Vamos de la alegría a la tristeza. Somos Pacífico", señala Tostao.

 

Slow en los beats (sonidos electrónicos), Tostao en el flow, Larry en la percusión, Anabel en el bajo, Andrés en la batería y Goyo en la voz líder, conforman este grupo que hace la música que le gusta, pone a gozar al público y hace visible el Pacífico colombiano.

 

Hoy, se presentarán en vivo al lado del grupo Siete, en el teatro Pablo Tobón Uribe, para mostrar por qué sus discos se venden con locura y hacer gala de su flow en escena, esa energía que los hace únicos.

 

Ayuda al lector  

 

A vivir experiencias sonoras con MDE
Choc Quib Town y Siete se presentarán hoy como parte del ciclo de experiencias sonoras de MDE 07, organizado por Comfenalco y el Museo de Antioquia.

 

Siete es una agrupación local con influencias de múltiples expresiones sonoras: electrónica y de cámara, jazz, ambient, trip hop, pop y rock. Una música de matices y colores con un sonido y estilo particular. La música de Siete busca estremecer sutilmente integrando sensualidad, calma y acidez.

 

El concierto será a las 8:00 p.m. en el teatro Pablo Tobón Uribe.

 

La boletería tiene un valor de 10.000 y 20.000 pesos y se puede conseguir en las taquillas del teatro.

 

Mayores informes en Cultura Comfenalco, en el teléfono: 511 38 60.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 31 de mayo de 2007, página 6d

 

Cine... Sin Fronteras

 

 

Por Jaime Horacio Arango Duque
Medellín

Son muchos los intentos que se han hecho en la ciudad para que Medellín tenga su propio festival, ciclo o muestra de cine.

 

La mayoría de esta propuestas, sin embargo, no han tenido continuidad.

 

Precisamente para llenar ese vacío se inaugura hoy en el Valle de Aburrá el Festival Internacional de Cine Sin Fronteras, un proyecto que busca que el público local tenga contacto con otras narrativas, con otras propuestas del cine del mundo.

 

Será, de paso, la oportunidad de integrar el Valle de Aburrá a partir del cine, con proyecciones en Sabaneta (Mayorca), Envigado, Medellín (Las Américas y Colombo Americano) y Bello (Puerta del Norte).

 

En total se proyectarán, hasta el 17 de junio, 24 películas provenientes de 17 diferentes países.

 

El Festival Internacional de Cine Sin Fronteras se enmarca dentro de la programación de MDE07, el Encuentro Internacional de Arte de Medellín.

 

Tal como lo dice Lucía González, directora del Museo de Antioquia y cabeza visible del MDE07, la muestra de cine servirá para hacer una reflexión sobre la hospitalidad -como eje central del ciclo- y como ésta altera la vida de los ciudadanos.

 

Óscar Molina, director del festival Sin Fronteras, destaca que la muestra permite ver el tema de la hospitalidad expresada en diversas formas: la responsabilidad, la solidaridad, el desarraigo, el afecto, la naturaleza y el fundamentalismo.

 

A lo largo de MDE07 se realizaron 12 ciclos de cine, alrededor de la hospitalidad, de allí que para el Festival que hoy comienza no se tuvo en cuenta programación académica.

 

La idea es que el próximo año y los venideros, Sin Fronteras tenga una programación paralela de ciclos y conferencias, así como la presencia de realizadores y personas vinculadas con la cinematografía.

 

Nuevas narrativas, otras miradas y concepciones sobre la hospitalidad y el mismo cine es lo que se verá desde hoy en Medellín, Sin Fronteras.

 

Para no perderse

 

El camino de San Diego
Cinta del argentino Carlos Sorín, el mismo de Historias mínimas, ganadora del premio especial del jurado en el Festival de Cine de San Sebastián. La historia gira alrededor de un joven fanático de Maradona.

 

Tierra de abundancia
Esta coproducción de 2004 entre Estados Unidos y Alemania tiene la dirección de Wim Wenders. El filme tiene como escenario natural a Los Angeles, en una propuesta llena de humor negro sobre "América".

 

Manderlay
Realización del danés Lars von Trier, del año 2005, que hace parte de la saga denominada Dogville. Es la historia de Grace, una joven que abandona Dogville para radicarse en Manderlay, una población de Alabama. Un guión sobre esclavitud.

 

Tu, yo y todos los demás
De las cintas del festival es una de las que más premios suma en su palmarés. Tiene la dirección de Miranda July y se enfoca a la manera cómo se conecta o comunica la gente de hoy.

 

 

Festival de cine Sin Fronteras

 

Centro Colombo Americano

Carrera 45 N°53-24. Tel. 513 44 44.
$6.500
Sala 1: Kebab Connection 3:00 p.m., Al otro lado 4:45 p.m. y Tu, yo y todos los demás 6:45 p.m.

Sala 2: Caché 8:30 p.m.

 

Las Américas
Diagonal 75B N°2A-120. Tel. 444 22 44 .
$7.500
Sala 2: Buena vida delivery 5:10 p.m. y Cama adentro 7:10 p.m.

 

Mayorca

Estación Itagüí metro. Tel. 444 22 44 .
$7.500
Sala 6: El sabor de la vida 5:00 p.m. y Hacia el sur 7:10 p.m.

 

Museo de Arte Moderno
Carrera 43A N°6sur-25. Tel.360 24 63.
$8.700 y $11.200
Oro carmesí 3:00 p.m. Viva Argelia 5:00 p.m. y Estupor y temblores 7:00 p.m.

 

Teatro Envigado
Tel.339 40 00.
$6.000
Días de Santiago 4:00 p.m., Noticias lejanas 6:15 p.m. y La muerte del señor Lazarescu 8:30 p.m.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 7 de junio de 2007, página 6b

 

 

Circulación, ínterlocución y convivencia

 

Un diálogo con Jaime Cerón -y la colaboración de Humberto Junca-

 

Miguel. ¿Cómo fue el proceso de discusión curatorial para escoger los espacios anfitriones?

 

Jaime Cerón. Digamos que como la estructura, lo que da cuenta del concepto curatorial del Encuentro son los espacios anfitriones. Y la idea es examinar todos los imaginarios que la ciudad de Medellín ha ido recibiendo históricamente. Muchos de ellos de la herencia de la actividad del narcotráfico, Pablo Escobar y los demás capos de las drogas de los ochentas. Ello fue generando en la ciudad todo un sentida de zona de guerra en donde la población siempre estaba en la mitad, era una ciudad donde cada tres días había una bomba con muchísimos muertos, heridos, destrozos y miedo.

 

La ciudad se fue cubriendo entonces con una imaginería altamente hostil vista desde lejos. Como que el único imaginario posible desde Europa o de otros países latinoamericanos era de una ciudad aterradora. Pero adicionalmente quienes conocíamos la ciudad teníamos un imaginario distinto, y era esa disposición de la gente de ser altamente amable, para hacer acogedora cualquier visita, para hacer que el espacio de ellos sea el espacio de uno, aunque sea transitoriamente. Entonces nos interesaba hacer hipotéticamente una traslación y proponer todo el espacio público como un lugar de hospitalidad, y no únicamente el espacio privado. Partiendo de esa idea es que llegamos a potenciar la figura de la residencia, buscar que hubiera la mayor cantidad de artistas y curadores en residencia.

 

Nos interesaba que se debatiera ampliamente y se vivenciara la idea de qué es un espacio independiente, por qué existe y qué sentido tiene. Pero no queríamos hacer este encuentro como una reunión en un auditorio donde la gente viene y presenta su power point, lo cual terminaría por homogenizar la forma en que trabajan. Queríamos generar una identificación de espacios que tuvieran la capacidad de repotenciar el medio artístico en Medellín, ya que la ciudad parece que por su propia cualidad geográfico tiende a aislarse, como a circunscribirse sobre sí misma. Eso generó la tarea de identificar aquí espacios: dos muy visibles eran ‘Casa Tres Patios’ y Taller 7’, que tenían una conexión directa con la escena del arte en la ciudad y que eran una respuesta clarísima a la debilidad de las instituciones, a la falta de oportunidades para que los artistas se muevan en el ámbito público y para que intercambien experiencias y trabajos con artistas de otros lugares de Colombia y del mundo.

 

Esos espacios dan un síntoma de que en Medellín hay una especie de transformación en su manera de gestionar proyectos artísticos. También identificamos dos espacios más que eran ‘la Jikara’, que tenía una imbricación social muy fuerte en un sector que tuvo una etapa muy oscura en los años ochenta con las historias de sicariato, y la otra fue ‘Fundación Bellas Artes’ que es una institución pública débil. En el caso de Bellas Artes lo importante era ver como esas experiencias podían fortalecer o replantear el alcance de esa institución que era como secundaria a muchas de otras instituciones que tiene la ciudad de Medellín. Así nació la idea de enlazar todos esos espacios y tenerlos en residencia para que el encuentro sea algo que ocurra a través de la propia actividad, permitiendo que esos lugares trabajen desde aquí y ampliando la posibilidad de producir ecos locales. Para nosotros son estas experiencias las que pueden generar más cambio artístico en Medellín. Lo demás es un poco más pasajero, viene y va. En cada cohabitación y vivencia un poco forzada que implica una residencia se generan unos vínculos de un orden u otro, personales, afectivos, conceptuales, teóricos, que es lo que puede permitir que la ciudad luego se mantenga abierta, que tenga cuatro canales de entrada y de salida de cosas.

 

Eliana. ¿Cómo ha sido la recepción de la gente no relacionada con las artes frente el Encuentro?

 

J.C. Ha sido muy impresionante, esto está funcionando desde el 20 de febrero, con mucha actividad. Venía muchísima gente antes, y se mantuvo así como por un mes y medio. En esos espacios estuvo muchísima gente que no pertenecía al campo artístico. En el evento inaugural no entendí por qué pero fue tan masivo como nunca lo había imaginado.

 

M. Ya está terminando el Encuentro, junio es el último mes de actividades. ¿Tendrías alguna evaluación con respecto al trabajo de los ‘espacios anfitriones’?

 

J.C. Aún no sabría decir si se entiende como completado todavía, aunque ya estamos en la recta final...

 

M. Nosotros [La Culpable] somos los últimos, creo, con Ganga Internacional Gallery que está actualmente en Taller 7...

 

Humberto Junca. Y ‘El Bodegón’ fue el primero... Que creo llegó con pocas ganas de hospitalidad, casi con el revolver en mano...

 

J.C. Y eso está muy bien porque la idea de hospitalidad está asociada también a la de hostilidad. No sabría si se podría evaluar porque no han culminado muchas publicaciones que estaban planteadas. Por ejemplo ‘La Culpable’ vive una experiencia del Encuentro totalmente diferente de la que vivió ‘El Bodegón’, ya que cuando ellos llegaron no se había ni siquiera inaugurado La Casa del Encuentro. Se fueron incluso antes de que se abran las exposiciones.

 

lo que creo es que abril fue tan intenso por la cantidad de actividades e inauguraciones que puede haber generado un letargo después, demasiada intensidad emocional, demasiado estrés, demasiado trabajo. Yo me fui luego de esos días inaugurales pero la gente me decía que seguían las actividades y que eran los espacios anfitriones los que mantenían viva la cosa moviendo públicos muy diferentes. En ese sentido creo que el balance es muy positivo, pero como hubo tanta actividad habría que revisar todos los documentos y ver cómo cada uno tomó su camino, que era lo ideal.

 

M. Te preguntaba si tienes un balance porque en La Culpable’ estuvimos discutiendo en Lima sobre este tipo de dinámicas que empiezan a surgir de manera constante. Incluso poco antes de venir a Medellín ‘La Culpable’ estuvo en Cambridge (Inglaterra), realizando una acción titulada ‘Canned Radio and Fresh Food’, donde articulaban un espacio de conversación alrededor de sesiones de radio y del propio acto del cocinar y el comer. Y nuestros cuestionamientos apuntaban a ese límite difuso donde lo relacional se vuelve en una especie de retórica, muy ligado en el momento actual con ciertas formas de espectacularidad. Entonces la misma idea del ‘espacio anfitrión’ nos planteaba una interrogante sobre el asunto...

 

J.C. Sí, a nosotros nos interesaba articular los espacios de hospitalidad como una dimensión política de ese campo imaginario que rodeo esta ciudad. Explorar la hospitalidad como un espacio donde se tejen relaciones posibles que no necesariamente son favorables, es decir, te puede pasar de todo. No había ninguna expectativa de que fuera un jardín de rosas sino que se evidencian conflictos y divergencias. Y en ese sentido lo que nos parecía suficientemente explicitado con los espacios anfitriones era el hecho de ser recibido en un lugar y ver como ese lugar le da espacio para que uno desee aquello que quiera ser, y no sea el que recibe el que desee lo que uno sea. Nosotras estamos muy en contra de la noción de tolerancia, pero tolerancia como decía Passolini que es un “camino de una sola vía”. Es decir, que alguien cree que tiene el derecho de tolerar a otro, y al tolerar uno se cree en la posibilidad de ser tolerado por alguien más, entonces hay como una cosa autoritaria. La idea es darle espacio a uno para que haga lo que quiera. Eso es un poco lo planteado, no tuvimos expectativas de cualquier actuación particular en el marco del Encuentro más que el hecho de vivir en Medellín un mes. Nos interesaba ver qué relaciones se tejen, qué amores y odios se articulan en el camino, y además han habido amores y odios literalmente (risas), ha habido lágrimas en despedidas y cosas así...

 

H.J. ¿Y cómo llegó ‘La Culpable’ a Medellín?

 

J.C. Pues mirando 35 sitios de todas partes del mundo. Aquel era un momento donde queríamos hacer vínculos con lugares como (oreo del Sur y Australia... teníamos poco tiempo y éramos algo disparatados. Se barajaron muchísimas opciones con discusiones fuertísimas y un agotamiento excesivo. Empezamos a mirar todas las opciones detenidamente para luego tomar una decisión, y así nos interesó especialmente examinar espacios que tuvieran vínculos culturales más fuertes, que permitieran generar lazos de trabajo y diversos tipos de relación...

 

E. Algo más a largo plazo...

 

J.C. Sí, y no sólo esta cosa eventual, por eso nos negamos a hacer una Bienal. Queríamos sacarnos esa especie de modelo organizativo y de funcionamiento, un tanto espectacular y que casi nunca tiene en cuenta el lugar en donde ocurre. Una Bienal coge todo el presupuesto de cultura de una ciudad y se recupera luego a través del turismo. Nosotros no queríamos nada parecido y nuestro objetivo era principalmente la gente que vive en Medellín. Entonces mucha gente al principio estaba molesta porque tenía que venir como 5 veces dado la extensión del evento, ya que era como saber de antemano que te vas a perder muchísimas cosas.

 

M. Me parece interesante pensar esta idea del espacio independiente porque evidencia ciertos intereses de comunicación locales que no pasan por lo institucional, esa necesidad de asumir el arte como un espacio de reflexión que no suelen compartir las galerías comerciales. Y los espacios tienen sus diferencias que hacen más rico el panorama, desde Casa Tres Patios más vinculada a la escena del arte local hasta La Jíkara que está más apartada del centro artístico pero con un trabajo social muy valioso.

 

J.C. Claro, y yo diría que ‘Taller 7’ está como por la mitad. ‘Tres Patios’ tiene cualidades que rozan con la institución, lo cual de por sí es muy válido. Lo que sí me parece interesante es que hayan tres espacios visibles ‘Taller 7’, ‘La Jikara’, y ‘Tres Patios’ en una ciudad tan pequeña como Medellín, lo cual muestra que las instituciones no están haciendo nada. En Cali hay un solo espacio físico y es una ciudad casi como Medellín, un poquito más pequeña. Pero si en una ciudad encuentras tres sitios te preguntas si la institucionalidad de la ciudad está funcionando o no. Uno puede ver claramente las programaciones de los Museos en Medellín y uno diría que están enteramente de espaldas al arte contemporáneo de la propia ciudad. Me imagino la situación hace algunos años de ser artista joven, salir de alguna de las tres escuelas de arte y encontrarse con que cada espacio ya está ocupado o que hay un circuito ya establecido de gente que era joven hace 30 añas. Y no creo que la idea es echar a toda esa gente pero sí abrir un espacio para poner a circular ese tipo de proyectos nuevos y hacerlos dialogar. Además estaba la situación compleja de que en Medellín las pocas instituciones eran manejadas por una misma persona, y eso es algo que pasa en mucha partes del mundo.

 

H.J: ¿Te refieres a Alberto Sierra?

 

J.C. Sí claro, Alberto Sierra... Y claro, Alberto Sierra es una persona muy interesante y muy valiosa, participó directamente en I Coloquio de Arte No-Objetual y Arte Urbano, que es en parte lo que generó la oportunidad del Encuentro: los casi 25 años del Coloquio. Fue una figura muy importante allí y montó también una galería. El era arquitecto y tenía una oficina muy chiquita de arquitectos que nunca funcionó, empezaron a exponer arte porque no tenían idea de que vivir y empezó a irle muy bien. Entonces como que la única galería seria en Medellín era ‘La oficina’ pero Alberto era luego también curador de la colección de arte Suramericana, y luego se volvió curador del Museo de Arte Moderno, y luego curador del Museo de Antioquia...

 

H.J. Pero es casi como ilegal ser tan curador... (risas) Porque claro, si soy curador de un espacio para que querer serlo de otro...

 

M. ¿Pero eso no señala también una ausencia de personas para asumir esa responsabilidad?

 

J.C. Claro, y cuando la gente empieza a crecer y tiene ambición en ese campo pues qué posición podrían tener si todos los espacios están ocupados. Eso hizo que en ese lapso de tiempo no haya relevo generacional posible, que no haya ninguna alteridad. Y aunque un discurso sea interesante llega un punto donde se estabilizo y pierde toda posibilidad de acción. Un artista aquí a quién le propone un diálogo si el interlocutor siempre es el mismo.

 

M. Claro pero ahí también debería surgir la figura del curador independiente. No es necesario estar posicionado en un espacio institucional para armar un discurso crítico o expositivo.

 

JC. Claro, apareció por ejemplo un curador independiente que trabaja muy bien que es Juan Alberto Gaviria, que hizo y sigue haciendo cosas muy interesantes...

 

M. Bueno, justo cuando nosotros llegamos a Medellín le pregunté a Adriana [Pineda] de Taller 7 si habían curadores jóvenes y me dijo de modo rotundo que no. Y eso es preocupante, no estoy pensando en que el curador es la figura estrella, simplemente me interesaba saber por donde podían ir esos otros discursos más jóvenes, aquellos dirigidos a interrogar y cuestionar esa institucionalidad de la cual hablas, o al menos el funcionamiento administrativo de las narraciones artísticas en la ciudad.

 

J.C. Claro, y cuando esta gente se retire quién va a ocupar estos cargos si no hay nadie que esté haciendo carrera en ese ámbito porque no hay perspectiva.

 

M. Pero la carrera de curaduría no existe, al menos no para nuestros países... Y no lo va a haber por lo pronto me parece.

 

HJ. Pero tú [Miguel] por ejemplo eres curador.

 

E. Sí, pero no eso no pasa por la educación, las acciones mismas te hacen la carrera.

 

M. Claro, es la experiencia directa, las ganas de ejercer, las necesidades de respuesta frente a tu contexto. Por ejemplo me parece muy interesante que se recuperara como coordenada el 1 Coloquio de Arte No-objetual y Arte Urbano de 1981, porque eso te podría hacer pensar en una tradición de experimentación crítica desde la práctica artística.

 

JC. Yo tengo mucha expectativa con todos los asistentes de curaduría del Encuentro porque son personas con formación y ahora con una experiencia súper intensa, además han internalizado esta idea de hospitalidad no como tema sino como forma de actuar en el Encuentro. Para ellos ha sido clarísimo, es la gente más amable que uno puede encontrar para acompañar a quien llega de afuera. Y ellos son la mejor posibilidad como grupo de gente joven que haga en un futuro estas cosas.

 

M. Mi manera de entrar a la curaduría ha sido también a través de la experiencia directa e intercambio con gente más experimentada en el campo. En ese sentido valoro mucho que se hayan decidido a formar desde el propio ejercicio.

 

JC. Claro esa es la experiencia del día a día. Estos chicos inicialmente estaban asustados porque no tenían experiencia, era coma lanzarse directamente al agua. Pero en verdad todos estamos aprendiendo todo el tiempo. Estamos probando si funciona tener dos veces por semana actividades de discusión durante cuatro meses, o si tiene sentido propiciar más escenarios de formación pedagógica. Por ejemplo hay un Taller de Curaduría montado desde el 30 de enero hasta ahora, cada mes viene gente a la ciudad a dictar algunas sesiones. Hay un Taller de Guías de Exposiciones, un Taller de Diseño y de Edición. Escenarios que tal vez no son visibles pero que están pasando todo el tiempo y estamos evaluando si valió la pena mantenerlos seis meses o tal vez era más favorable trabajar menos meses, o si deberían ser semanas, qué resulta más pertinente, qué es lo más favorable. Hay como mucha incertidumbre pero en el fondo yo estoy muy satisfecho.

 

Juanacha la Revista, No. 0, Ediciones La Culpable, junio de 2007, páginas 10 a 14

 

 

Ciudades flotantes

 

El arquitecto y artista argentino Tomás Saraceno provoca a la escena artística internacional con su propuesta de crear ciudades flotantes. Así habló de su obra para Panorama de las Américas

 

Por Sol Astrid Giraldo
Como el protagonista de la película de Eliseo Subiela, Hombre mirando al sudeste, el argentino Tomás Saraceno tiene su mirada clavada en el cielo. Pero no desde la mitología, sino desde su antípoda: la tecnología. Saraceno es un arquitecto, que ha dado el paso a los planteamientos artísticos usando la ciencia, pero con una fuerte visión sociológica, urbanística, antropológica que salpica después con una potente lírica.

 

Cuando llegó a la ciudad lo primero que hizo fue dirigirse a las montañas vecinas, tomar un curso de parapente y... despegar los pies de la tierra.

 

Pero nada de eso parece evidente, ni tampoco su amplio periplo internacional, cuando lo conocemos en el Encuentro Internacional Medellín 07: prácticas artísticas contemporáneas. Allí, parece más un joven turista mochilero, con bluyines y botas y una mirada inquisidora. La eleva en cuanto puede hacia arriba. Busca el aire. Por eso, cuando llegó a esta ciudad a hacer su residencia artística no visitó museos, ni preguntó por la historia ni se entretuvo en ningún monumento. Lo primero que hizo fue dirigirse a las montañas vecinas, tomar un curso de parapente y… despegar los pies de la tierra. Es la estrategia que requiere para ver la ciudad desde la perspectiva que le interesa. Allí arriba se enfrenta a los cambios climáticos, a los vientos feroces, a la eterna transmutación de las nubes, a sus golpes sobre el valle, a sus inquietantes formas, a sus preferidas, las cúmulos, las más blancas, las que parecen espuma o agua, a que el calor de la ciudad las derrita, a la alquimia atmosférica, “que todo el tiempo transcurre de lo visible a lo invisible; de lo sólido a lo líquido a lo gaseoso; de lo perceptible a lo imperceptible”. Ciudad y cielo, en una simbiosis orgánica, imbricada, indestructible.

 

El cielo es su laboratorio. Le interesa este techo maleable, móvil. Es un adicto a la movilidad. Es la metáfora que quiere oponer a la rigidez territorial. Y es que Tomás no es de aquí ni de allá. Nacido en Tucumán, en plena época de las dictaduras argentinas (1973), aprendió desde pequeño lo que eran los desarraigos, las migraciones, los éxodos en Europa, en Italia, y en Alemania, el país donde vive actualmente. Los padeció pero también los convirtió en una estrategia de vida. “Es retrógrado, inmoral e impensable -dice- pensar en este milenio que sos de un determinado punto, sin tener la conciencia de que también vivimos en este planeta tierra”. Por eso, tal vez, después de aguantar varios años de un aprendizaje ortodoxo de la arquitectura, al final de su carrera encontró el oasis en la teoría de las ciudades flotantes del también argentino Gyula Kosice. Desde entonces y hasta ahora el aire se ha vuelto su metáfora.

 

"Todo el tiempo transcurre de lo visible a lo invisible; de lo sólido a lo líquido a lo gaseoso; de lo perceptible a lo imperceptible."

 

Todo lo sólido se desvanece en el aire” es la famosa frase de Marx que se ha convertido en el símbolo de nuestros tiempos. Y este es el lugar que quiere explorar: el aire, en un sentido real y metafórico. Ante los retos que plantean unos tiempos de migraciones, movilidad, interculturalidad; Saraceno ha venido desarrollando el concepto y la estructura de las ciudades-aeropuerto.

 

Con ellas, Saraceno se atreve no sólo a pronunciar sino a concretar la palabra ou-topía: ese sueño que según la etimología sucede en un no-lugar, que en este caso es el aire. ¿Cómo sería la vida en unas ciudades que construidas con materiales más livianos que el aire pudieran flotar sobre las fronteras? Estas ciudades serían una especie de células habitables que se agruparían en megaciudades y atravesarían la atmósfera siguiendo el curso de los vientos. Y para garantizarles su movilidad en el espacio aéreo totalmente controlado de nuestros días podrían estar, ya no bajo las jurisdicciones terrestres, sino bajo las áreas internacionales, que hoy por hoy rigen los aeropuertos. Saraceno piensa en términos de utopía, movilidad, convivencia, cooperación, colectividad, organicidad.

 

La búsqueda de esta flexibilidad apunta por un lado al conflicto no dirimido entre esta intensa movilidad física, mental y social de principio de siglo, y los tradicionales e inmóviles estados nacionales con sus fronteras definitivas que ya no cuadran más en los nuevos parámetro. Pero por otro lado, a un nuevo urbanismo lúdico y maleable, donde las personas puedan apropiarse creativamente de sus propias soluciones de vivienda: “me gusta pensar en un urbanismo más adaptable, sensible y móvil, en relación tanto al medio ambiente, como a las exigencias de las comunidades hoy en día”.

 

Lo que hace a Saraceno realmente particular en la escena de las artes, la arquitectura, la tecnología y las ciencias es que ha sido capaz de concretar su sueño en una mezcla audaz de todas estas áreas. Las ciudades-aeropuertos de Saraceno no son para el futuro: él ha desarrollado el diseño, la estructura, la tecnología que las puede hacer posibles. Solarmachine (globos que elevan a pasajeros utilizando la energía solar como combustible), globos aerostáticos hechos de bolsas de basura, son algunos de los desarrollos concretos de su idea obsesiva de habitar el aire. “Las ciudades flotantes son hoy una cosa totalmente factible. Solo que en su momento no era factible construir las pirámides egipcias o alzar la Torre Eiffel. Pero se va a llegar a un momento también en que se van a poder hacer”.

 

¿Cómo sería la vida en unas ciudades que, construidas con materiales más livianos que el aire, pudieran flotar sobre las fonteras?

 

Su empeño no se agota en la fabricación ingeniosa de artefactos novedosos, sino que intenta socavar muchos paradigmas. Saraceno pone sobre el tapete las transformaciones mentales, sociales, culturales, económicas y políticas que acarrearía un mundo sin pasaportes, sin fronteras, con comunidades autónomas, autárquicas y auto sostenibles -gracias a fértiles jardines aéreos- que flotaran sobre las leyes territoriales. Desde que Saraceno ha tenido esta claridad, todos sus pasos se han dirigido en esa dirección. Así patentó un material llamado aerogel, más liviano que el aire. Así desarrolló sus globos solares. Así fotografío épicamente el Salar de Uyuni, en Bolivia, el desierto de sal más grande del mundo donde, cuando llueve, la tierra se convierte en un espejo gigante que refleja el cielo, y en el horizonte termina por confundirse el arriba y el abajo.

 

El artista plantea una obra que no es arquitectura, no es pintura, no es escritura, no es un experimento físico. Es un sueño, una utopía, una estructura arquitectónica, una estética, una propuesta escultórica, un pensamiento profundo, una poesía...

 

Su trabajo se ha presentado en centros influyentes como el Barbican de Londres, en la exhibición "Ciudad del futuro: experimento y utopía en la arquitectura 1956 a 2006”, en “Buenos días Santiago - una exposición como expedición”, y en la última Bienal de Sao Paulo, entre otros lugares. En estos espacios ha planteado sus metáforas, sus pensamientos, sus provocaciones. En Medellín, por su parte, planea hacer un globo gigante con bolsas de basuras recogidas en todo el mundo. Aunque podría trabajar con material de tecnología de punta, le interesa el reciclable porque, dice, “todo el mundo en su casa tiene bolsitas de residuo. Me gustaría construir esta obra de abajo hacia arriba, trabajar con la gente y reflexionar, tal vez, acerca del momento que estamos viviendo, y llevar la imaginación a otro tipo de formas”.

 

Otro paso más, de Tomás, el hombre mirando el cielo. El artista que plantea una obra que no es arquitectura, no es pintura, no es escultura, no es un experimento físico. O tal vez, sea todas las anteriores: un sueño, una utopía, una estructura arquitectónica, una estética, una propuesta escultórica, un pensamiento profundo, una poesía, una provocación, una declaración… Simplemente, ciudades- nubes que sobre todo propician un espacio de vinculación comunitaria, en una utopía con los pies sobre la ciencia, la tecnología y la tierra.

 

Revista Panorama de las Américas, la revista oficial de Copa Airlines, Ciudad de Panamá, Mayo de 2007, páginas 200 - 211

 

 

Colombia de mil maneras

 

Por Juan Fernando Gutiérrez
Dentro de la programación de MDE07, encuentro de prácticas artísticas contemporáneas, el Museo Universitario, de la Universidad de Antioquia, exhibe una propuesta donde los espectadores pueden dibujar su idea particular de Colombia. Pueden verse dibujos amorosos, irónicos, abstractos, etc. Se encuentra en la sala central del primer nivel del museo y tiene la siguiente invitación: "Por favor dibuje el mapa de Colombia, si tiene tiempo y le suena la propuesta. Cuando termine, puede pegar su dibujo en la pared."

 

Revista electrónica De la Urbe Digital, Medellín, Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia, Boletín 156, 8 de mayo de 2007

 

 

 

 

Revista electrónica De la Urbe Digital, Medellín, Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia, Boletín 156, 8 de mayo de 2007

 

Colombia en Venecia

 

 

artes plásticas

Óscar Muñoz, José Alejandro Restrepo y Rosario López estarán en la Bienal de Venecia. ¿En qué consisten las obras elegidas?

 

Por Diego Garzón
Fecha: 05/12/2007 -1306
Piensa con los sentidos, siente con la mente”. Bajo este planteamiento, el norteamericano Robert Storr hizo la curaduría de la Bienal de Venecia, Italia, que comienza en junio y que ya llega a su versión 52 con obras de artistas de más de 70 países. Storr estuvo en Colombia el año pasado y finalmente seleccionó trabajos de Óscar Muñoz, José Alejandro Restrepo y Rosario López, quienes estarán en esta bienal, la de mayor tradición artística en el mundo.

 

Muñoz presentará una obra que parte de un proceso similar a Re/trato, ganadora del Salón Nacional de Artistas de 2004. En este video se veía el registro de una mano que pintaba con pincel y agua, sobre una losa caliente, un rostro que se evaporaba por la luz del sol. La acción se repetía una y otra vez ante lo inevitable: el retrato nunca se fijaría en la losa porque el agua siempre iba a evaporarse. Esa metáfora de la obra de arte ‘inmortal’, que debe perdurar en el tiempo y esa frustración de que todo desvanece (la presencia de ese rostro que alude a la vida misma), entre tantas interpretaciones, fue logrado por Muñoz con lo mínimo: agua, un pincel, la luz del sol y su habilidad de dibujante, que es evidente a medida que su mano insiste en fijar el retrato.

 

Lo que se verá en Venecia tiene relación con esto. La obra Proyecto para un memorial consiste en una video-instalación de cinco videos sincronizados que registran una mano que pasa de una pantalla a la otra dibujando rostros que no se pueden fijar a esa losa caliente debido a la acción del sol. En cada video va apareciendo el rostro de una persona diferente y se percibe el afán, la angustia de esa mano ante la evaporación del agua y su imposibilidad de que los dibujos perduren. Según el propio artista, es un trabajo tan infructuoso como interminable que nos recuerda el mito de Sísifo y su relación con el absurdo, pero que también nos evidencia la frustración por un soporte incapaz de contener y retener sus imágenes, para convertirlas en memoria. Muñoz dibuja los retratos de personas fallecidas y cuyas imágenes fueron publicadas en obituarios de algunos periódicos.

 

Es una obra que condensa, al igual que sus trabajos anteriores, su interés por la memoria. En Fantasmagoría, una exposición que estuvo abierta al público hasta hace pocos días en Bogotá, un video registraba otra acción similar: el reflejo del rostro del artista se posaba sobre agua que, a su vez, intentaba mantenerse intacta entre sus manos que se entrelazaban formando una especie de recipiente. El agua inevitablemente se escurría entre los dedos y con ella, la imagen del artista.

 

José Alejandro Restrepo, por su parte, también estará en la bienal con una obra que recoge sus preocupaciones más recientes en torno a la religión, el fanatismo, y sobre todo a la transformación de los íconos. En obras como Iconomía y Santoral había trabajado en estos temas recurriendo a un archivo de imágenes de crucifixiones, hombres flagelándose, procesiones, mujeres lamentándose, rezando, entre otras cosas. Video-Verónica es el nombre de la obra que estará en Venecia y alude a la mujer que limpió el rostro ensangrentado de Cristo, camino a la cruz, dejando impresa su imagen en una tela. Tanto de la historia como de la imagen se ha discutido su veracidad, pero los creyentes la asumen como cierta. Hoy, hay quienes se aferran a otro tipo de imágenes que vendrían a equivaler a un manto ensangrentado con el rostro de Jesús, son las fotografías que conservan las madres de sus hijos desaparecidos o secuestrados. El dolor de estas mujeres llorando y pidiendo por ellos se ha vuelto una imagen rutinaria en medio de la violencia colombiana. Los espectadores de la bienal verán en una tela, una retroproyección con imágenes de madres colombianas que lloran a sus hijos. Sobre la tela, la imagen de un policía secuestrado, así como en su momento estuvo Cristo. “La imagen es el arma fundamental en la batalla teológica-política”, dice Restrepo.

 

Abismo es la obra con la que participará la artista Rosario López, quien se ha preocupado especialmente por el tema del paisaje. Hace años en Bogotá sus primeros trabajos tuvieron como escenario las esquinas de las calles del barrio La Candelaria, ‘rellenadas’ por ella con cemento. Esas mismas esquinas donde duermen los indigentes o que los peatones usan para orinar descaradamente, lucieron inútiles después de su intervención. Desde ahí hizo evidente el problema escultórico que la inquieta y es que la escultura en sí misma trascienda del museo para adquirir connotaciones en otros espacios y una dinámica que ya no depende del artista. En esa medida, la fotografía sirve de registro de esas esculturas concebidas en lugares específicos. Así ocurrió con obras que hizo en California donde, por ejemplo, una cobija tendida sobre una playa iba adquiriendo formas en el aire cuando el viento soplaba fuerte o como en una muestra que hizo en Casas Riegner, donde la imagen del mar proyectada en una pared se ‘extendía’ al piso de la galería a través de pequeños papeles de aluminio.

 

¿Qué es realmente el paisaje? ¿Dónde comienza? ¿Dónde termina y quién lo determina? En Abismo, seis fotografías de gran formato se convierten en el registro de un espacio desértico que la artista encontró al sur de Lima, Perú, y que fue habitado por pescadores y campesinos a través de unas casuchas improvisadas. En la Galería Casas Riegner pudimos ver esta muestra con la reproducción física de una de estas casas, con una pequeña ventana por la que el espectador podía mirar hacia adentro. Y adentro no había nada. La problemática del paisaje queda presente sin que la artista se involucre directamente con el tema político, le interesa más el aspecto formal del paisaje mismo.

 

Con tres artistas, la representación de Colombia es muy importante respecto a versiones anteriores. Hace dos años, en la selección oficial sólo estuvo María Teresa Hincapié, y hace cuatro años, María Fernanda Cardoso presentó su obra en el Instituto Italo latinoamericano, que hace una exhibición paralela. Allí también estará en esta ocasión el artista Mario Opazo. El 10 de junio comienza este evento que por primera vez en su historia tiene como curador a un norteamericano.

 

Revista Semana, Bogotá, 12 de mayo de 2007

 

 

Con el Encuentro Internacional, Medellín residencia de artistas de todo el mundo

 

Después de años durante los cuales los viajeros internacionales y nacionales temían visitar a Medellín, este año todos quieren venir. Artistas de Brasil, Irlanda, Puerto Rico, Canadá, Panamá, Eslovenia, Cuba, Estados Unidos, México, Japón, Argentina, España, Dinamarca, Alemania, Inglaterra, Portugal, España, Escocia, Venezuela, Holanda, Costa Rica, Perú, Francia, Argentina, entre otros países y, por supuesto, de todas partes de Colombia, llegan a la ciudad a crear en museos, parques y calles, espacios artísticos de hospitalidad durante el Encuentro de Medellín 2007/Ciudad + Arte Contemporáneo.

 

Pero estos artistas no mandarán sus obras por correo ni vendrán sólo un día a inaugurarlas como en las anteriores bienales. Al contrario, llegarán a residir en la ciudad, la cual le abrirá sus calles, barrios, comunidades, esquinas, puertas, casas, habitaciones para que permanezcan en ella, interactúen con sus habitantes, la conozcan de primera mano. La vivan y la recreen posteriormente en sus obras contemporáneas. 40 artistas internacionales y 40 nacionales vendrán por períodos de un mes, quince días, o una semana, a palpar la ciudad, olerla, investigarla, sentirla, a conocer su cultura, a tener un contacto profundo con las comunidades y con otros artistas, antes de realizar sus intervenciones artísticas.

 

Foto: Juan Fernando Ospina
Tatzu Nishi, un artista japonés. Llegó a Medellín en diciembre y recorrió la ciudad con el fin de escoger el lugar de su intervención. Volverá en abril con su propuesta concreta.  

 

 

 

Revista Opciónhoy, Medellín, febrero de 2007, página 1 

 

 

 

Con excusas para estar ‘Fuera de Casa’

 

 

Medellín fue epicentro del encuentro internacional de prácticas artísticas contemporáneas y tuvo tanto éxito la muestra que fue trasladada a Bogotá y se podrá observar en el Museo de Arte de la UN. ¿En qué consiste la exposición?

 

César Enrique Herrera De la Hoz,
Unimedios

Entre los meses de enero y junio del 2007, la ciudad de Medellín fue inundada por el arte contemporáneo. En seis meses, diversos museos, parques, calles y plazas de la capital antioqueña se convirtieron en epicentros y escenarios para la reflexión artística.

 

Las muestras de arte se presentaron en el Encuentro Internacional Medellín 2007/ Prácticas Artísticas Contemporáneas en torno a la noción de hospitalidad, entendida, según los organizadores del Encuentro, como “la disposición temporal de un espacio, ya sea físico, discursivo o político, para acoger a otros y permitirles desplegar sus intereses y posiciones”.

 

A partir de los espacios de hospitalidad, los artistas invitados a Medellín fueron organizados en cuatro ejes curatoriales: Hospitalidad/Hostilidad, Xenofilia/Xenofobia, Parasitismo/Simbiosis, Habitando el Museo y Residentes Urbanos.

 

Las obras del eje hospitalidad/hostilidad presentan alternativas de residir en la ciudad, de vivirla, de habitarla y sobrevivirla. En el eje Habitando el museo el punto de la reflexión lo constituye el museo y el archivo. En este conjunto se encuentran formas de considerar los espacios de la memoria y el patrimonio como espacios vivos, a través de la relectura de sus colecciones, arquitecturas o usos.

 

Las diversas obras que reflexionan sobre lo foráneo, lo regional y el desplazamiento interno se organizaron en el eje Xenofilia/Xenofobia. Mientras los artistas que abordan temas como la cohabitación, la infiltración, y las diversas estrategias para cuestionar los sistemas y circuitos tienen sus obras en el eje Parasitismo y simbiosis.

 

En el eje Residentes urbanos se localizan las obras que hablan sobre la ciudad. El debate se plantea de dos formas: por un lado, para miles de personas la ciudad es su lugar de residencia, su espacio doméstico, debido a fenómenos como el desplazamiento interno, ya sea por razones políticas o económicas, y el incremento de los niveles de pobreza.

 

Y por otro lado, los artistas también reivindican el espacio público urbano como el sitio en donde “la verdadera vida social de la ciudad” toma forma porque se permite el intercambio y el aprendizaje entre culturas.

 

A Bogotá

El éxito de este Encuentro Internacional en la ciudad de Medellín llevó a sus organizadores a ‘sacar’ la muestra de la capital antioqueña y llevarla a otros sitios del país. Durante el mes de octubre, la Universidad Nacional de Colombia acoge parte significativa de este “megaproyecto cultural” en el Museo de Arte ubicado en el campus universitario.

 

La exposición tiene el nombre MDE07 ‘Fuera de Casa’, o en otras palabras, el Medellín 2007, es organizada con la colaboración de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá y el Museo de Antioquia.

 

Según William López, director del Museo de Arte, Medellín 2007 “es un exposición antológica del gran proyecto realizado por el Museo de Antioquia. Con esta muestra, aquellas personas que no pudieron viajar a Medellín el semestre pasado, encontrarán un resumen de los eventos y de una buena parte de la exposición”.

 

Algunas de las obras que se presenta ‘Fuera de Casa’ fueron realizadas por Antoni Muntadas, Antonio Caro, Lucas Ospina, María Angélica Medina, Nicolás Consuegra, Jaime Iregui, Ana Mendieta, Adolfo Bernal y Héctor Zamora. La lista completa de los artistas que participaron en Medellín incluye a más de 60 artistas nacionales e internacionales de reconocida trayectoria.

 

Las muestras en Bogotá proponen una estrategia para comunicar las prácticas artísticas con la ciudad, por medio de registros documentales en video, fotografías e impresos de diversas exposiciones e intervenciones en lugares públicos y en los espacios anfitriones.

 

Mientras MDE07 se encuentra en las salas 1 y 2, en la sala 3 del Museo de Arte de la Universidad se encuentra la exposición titulada ‘Ejercicios con la Colección Pizano’ del artista antioqueño José Antonio Suárez Londoño.

 

Suárez, dibujante de reconocida trayectoria nacional e internacional, realizó su obra a partir de la Colección Pizano, una de las muestras de artes más importantes que tiene la Universidad Nacional. La colección fue traída en 1926 por el maestro Roberto Pizano, cuando era director de la Escuela de Artes Plásticas.

 

La exposición ‘Ejercicios con la Colección Pizano’ nació cuando Marta Combariza, ex directora del Museo de Arte de la UN, invitó a José Antonio Suárez para que dibujara las piezas de la Colección.

 

La exposición de Suárez consta de 68 de los 72 dibujos que realizó en sus libretas de apuntes cada vez que venía a Bogotá desde Medellín, durante más de tres años. “El público se puede encontrar allí un conjunto muy delicado de trabajos que representan esculturas de la colección”, explica el director del Museo de Arte de la UN.

 

Las muestras MDE 07 ‘Fuera de Casa’ y ‘Ejercicios con la Colección Pizano’ estarán abiertas durante el mes de octubre en la Universidad. “Son dos exposiciones que configuraran un hito muy interesante dentro de la programación de exposiciones temporales de este año. Vale la pena visitarlas y conocerlas”, puntualiza William López.

 

El Museo de Arte, que hace parte del conjunto del Sistema de Patrimonio y Museos de la Universidad Nacional, está abierto de lunes a sábado de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. Para acceder al campus están habilitadas las entradas peatonales por la carrera 30 y la calle 26 y la entrada de vehículos por la calle 53.

 

La entrada es libre y a usted le sobran excusas para estar ‘Fuera de Casa’.

 

UN Periódico No. 105, Bogotá, 14 de octubre de 2007, página 24

 

 

Con masiva asistencia, comenzó el viernes pasado el Encuentro Internacional Medellín 2007 (MDE07)

 

 

Tal vez, desde 1997, cuando se desarrolló el Festival Internacional de Arte, los paisas no acudían tan copiosamente a sus museos, como sucedió ese día.

 

Centenares de personas, la mayoría jóvenes de hasta 25 años, llenaron el Museo de Arte Moderno de Medellín (Mamm), la sala de exposiciones de Suramericana de Seguros, el Museo de la Universidad de Antioquia y el Museo de Antioquia.

 

Ese día, una fila estrecha de gente recorría a paso de tortuga las paredes de sus plantas alta y baja, en medio de un calor agobiante, para ver las obras. Afuera, había más gente que adentro.

 

Jóvenes con cámaras de video y fotográficas registraban el acontecimiento.

 

"Me asusté por el gentío y el calor. Me parece espectacular lo que he visto y también que tantas personas hayan venido", dijo Juliana Mesa, estudiante de Arquitectura.

 

Llamó la atención la juventud de los que acudían por su cuenta, aunque también hubo grupos de colegios.

 

En Suramericana, tal vez la sala más importante y amplia de la ciudad, luego del Museo de Antioquia, hubo filas para entrar. Lo mismo pasó en el Museo de la Universidad de Antioquia. Allí la seguridad que exigía a los visitantes dejar sus bolsos en el guardarropa, no dio abasto y tuvo que dejarlos pasar para no ocasionar un caos a la entrada.

 

"Había mucha expectativa, por eso esta locura, esta cantidad de gente", opinó Mario Agusto Arroyave, profesor de la facultad de Artes, refiriéndose a la asistencia.

 

Motos, tatuajes y fiesta

 

En lo que se refiere a las exposiciones, el arte contemporáneo sigue con lo que para muchos, no familiarizados con él, pueden parecer 'rarezas'. Aunque ha sido recibido con entusiasmo. La mayoría de obras que se ven son de artistas colombianos, y se espera que en el transcurso de los días sigan llegando extranjeros a mostrar sus propuestas.

 

Algunos de ellos están trabajando ya en la ciudad. El japonés radicado en Alemania Tatzu Nishi, que construirá una habitación alrededor de una cruz de una iglesia; Dennis McNulty, de Irlanda, que presenta su performance con imagen y sonido en casas de la ciudad, a cambio de un plato de comida y de que le dejen invitar a una persona.

 

Otro que impactó fue el colectivo de canadienses y japoneses Instant Coffee Collective. Armaron una suerte de discoteca, con arte callejero en la paredes (stickers y afiches) colchones forrados en croché muy colorido en el piso, lámparas de espejos y luces.

 

El recinto se llenó con gente de todas la edades, incluso niños de colegios, en un escándalo impresionante.

 

Por su parte, el bogotano Mateo López presenta en el Mamm su proyecto para el certamen: su moto Vespa en la que viajó desde Bogotá, haciendo dibujos por la carretera.

 

En la apertura del certamen, los principales escenarios de artes plásticas de la ciudad fueron invadidos. Jóvenes con cámaras hicieron filas para entrar a los museos, que lucieron atestados.

 

DIEGO GUERRERO
REDACTOR DE EL TIEMPO
MEDELLÍN

 

Periódico El Tiempo, Bogotá, 16 de abril de 2007

 

 

Concierto de lanzamiento de encuentro artístico

 

Tarde de fusión musical 

 

Tres grupos colombianos se presentan hoy en la Plaza Botero para el lanzamiento del Encuentro de Medellín 07. La ciudad y el arte contemporáneo se unirán hasta junio del año entrante.

 

Una mezcla de ritmos tradicionales colombianos y sonidos electrónicos se presentará hoy en el escenario abierto de la Plaza Botero. El objetivo, reunir más de 5.000 personas en torno a un concierto de música de fusión con los grupos Sidestepper, Systema Solar y Parlantes, como lanzamiento del Encuentro de Medellín 07, que se realizará los primeros seis meses del año entrante.

 

El evento será una exposición internacional que acogerá el arte contemporáneo del mundo, no sólo en los museos, sino también en parques, calles y espacios públicos de la ciudad.

 

"Este es el comienzo de un proceso que pondrá a Medellín en contacto con los artistas internaciones, le permitirá reconocer los propios y encontrar un mundo contemporáneo al que ha estado un poco cerrada. Nosotros tenemos todo para dialogar con el mundo del arte", afirmó Lucía González, directora general del certamen.

 

Asimismo, el Encuentro Internacional Medellín 07 busca generar la circulación de proyectos artísticos y concepciones culturales a través de las más representativas propuestas plásticas de la escena de las artes visuales internacionales y locales.

 

"Buscamos recuperar la tradición y vocación cultural que tuvo Medellín a través de las bienales que se realizaron durante los últimos 40 años. Por eso convocamos no sólo al público especializado, sino a diferentes personas interesadas en conocer las prácticas artísticas actuales", aseguró la directora del Encuentro.

 

 Concierto - Parlantes

Para hablar un poco del sonido de esta banda de Medellín, es necesario reconocer el fondo que el piano otorga a su música, además de los aportes de la voz. La banda cuenta con un copioso patrimonio musical que reconoce las deudas contraídas con prestamistas llamados rock, pop, salsa, jazz y tango, entre otros. El bajo, la batería y la percusión son la base rítmica. Buena parte de los integrantes de este grupo ha participado en experiencias musicales como Bajo Tierra, Planeta Rica, Estados Alterados y Los Cucuyos

 

Espacios de hospitalidad

Los 650 eventos planeados para el primer semestre de 2007, estarán compuestos por exposiciones, recorridos por el espacio público, conversatorios, seminarios, muestras curadas de cine y experiencias sonoras. Todos ellos, en torno al concepto propuesto por la curaduría del evento, de Espacios de Hospitalidad. "Este concepto propone a la ciudad hacer reflexiones diversas a través de los artistas que van a permanecer en ella durante varios meses en pasantías y diversos programas de formación. La hospitalidad es la relación de quien recibe y quien nos visita y desde el Encuentro queremos que haya un nexo que transforme", afirmó Carlos Uribe, coordinador general. La selección de artistas y obras partirá de un proceso de investigación curatorial con el objetivo de representar los creadores internacionales con una destacada participación de artistas colombianos. 

 

Concierto - Sindestepper

Sidestepper une la música popular colombiana con ritmos electrónicos. El responsable de esta fusión, el británico Richard Blair, se enamoró de Colombia cuando produjo el disco que Real World editó de Totó la Momposina y sus tambores. Resulta ejemplar la forma en la que Blair, quien ha pasado varios años de su vida en Bogotá, ha desmenuzado los sonidos del país. Por esta razón sus discos suenan auténticos y retienen el infeccioso vigor rítmico de su música. Con integrantes de Inglaterra, Chocó, la Costa Atlántica y Bogotá, Sidestepper es un digno trabajo colombiano, a la vez que "una refrescante visión de la música tradicional" como el mismo Blair lo considera

 

Hoy comienza el encuentro de ciudad y cultura con un concierto que reúne dos géneros musicales. A partir de éste, Medellín comenzará a preparase para la llegada de artistas y obras que llenarán los espacios de arte contemporáneo.

 

Concierto - Systema Solar

Systema Solar es un proyecto colombiano, que propone una mezcla de estilos electrónicos y folklóricos. En esencia es un grupo de músicos provenientes de Bogotá, Cali y Bélgica que trabajan en conjunto para poner a la gente a rumbear por medio de interfaces electrónicas y parlantes gigantes. A diferencia de los grupos tradicionales, donde los músicos improvisan ritmos y cantos encima de canciones hechas por terceros, el 90 por ciento de la música de Systema Solar es original.

 

Periódico El Mundo, Medellín, 3 de noviembre de 2006

 

 

Congelando el tiempo

 

Por Alexander Rodríguez H.
La cámara estaba dispuesta. El tiempo, como siempre, marchaba vertiginoso; era imposible detenerlo. De pronto el obturador se dispara y el tiempo se congela por unas milésimas de segundo, pero sigue su curso, somos presos del tiempo. Aquella imagen sólo será evidencia de que el tiempo si se puede congelar.
 

Aferrados a este tiempo
El fotógrafo español Alejandro Castellotes estuvo, hace un par de días, como invitado al evento Medellín 2007. En éste, dictó una conferencia, que más que esto fue una profunda reflexión sobre la fotografía y el arte contemporáneo.

 

En ocasiones relacionamos la fotografía con la pintura, ¿y por qué desvincularla? Si ambas tienen una estrecha relación. “En el siglo XIX, se empieza a usar la fotografía de la mano de los propios dibujantes, cuyo lenguaje era de representación de uso arquitectónico. Hablamos de alzados, de tipos de perspectivas ¿como la de puntos de fuga. Este lenguaje se va incorporando a la fotografía de ahí que, en lugar de tener una visión subjetiva de todo el ser humano, de cómo una persona se relaciona o interactúa con un sitio, con unas proporciones, o con unas relaciones entre las dimensiones de uno y otro, o la manera en que experimenta esto, se tenga una arquitectura manteniendo siempre la verticalidad, verticalidad que no estuviera ‘contaminada’ por lo subjetivo de las representaciones sensoriales”. Estas representaciones arquitectónicas se podían y se pueden ver en las mismas obras, propias del siglo en mención.

 

Las reflexiones sobre arte y fotografía continuaron en una dinámica que nos llevaba, a través de las imágenes, en el tiempo, nos regresaba para sabernos aferrados al mismo, pero diciéndonos que no necesariamente nos condiciona.

 

Hubo un punto bien importante dentro de estas reflexiones y es que la fotografía de esta parte del mundo, de Latinoamérica, ha sido una gran sorpresa para algunos países europeos, pues, “de cierta manera, está siempre anclada a un ‘realismo mágico’ propio de la fotografía documental y social; aunque sigue ¿a mi modo, influenciada por modelos de Estados Unidos, ¿y esto me lleva a decir que fotografiamos en inglés. Y es que, la mirada hegemónica de la fotografía está, en muchísimos de los casos, destinada o en función de subrayar el valor y la hegemonía cultural de los europeos y los norteamericanos en su relación con nosotros. Y aun así, yo como fotógrafo, perteneciente a esa periferia iberoamericana, digo que la manera de ver el mundo es distinta. Se tiene una perspectiva distinta”.

 

Hago un paréntesis para decir que: cuanto más ambigua es una imagen, más posibilidades tiene un pensador de reflexionar en cualquier dirección a partir de ésta. “Mientras que cuando la opinión del fotógrafo o del artista es la que emerge a través de sus propias imágenes, deja muy poco espacio para su interpretación”.

 

“En la fotografía del siglo XXI, por ejemplo en Alemania, en la Escuela de Dusseldorf, se retoman propuestas del siglo XIX. Me sigue sorprendiendo la acogida tan grande que ha tenido estas propuestas. Propuestas que nos ‘retrotraen’ a una mirada objetiva como siempre, desprovista de cualquier subjetividad, etc., y se dejen de lado otras aproximaciones que se pueden hacer desde el lenguaje de la fotografía, que incluye con toda naturalidad: la música, la poesía, el cine, las emociones. En este caso creo que priman aspectos culturales, económicos”.

 

La fotografía también se relaciona con otras artes, como el cine.
“Una película como Como Agua para Chocolate se correspondería con esa Latinoamérica rural, mágica, etc. Y la fotografía contemporánea del siglo XXI, se correspondería más con la película Amores Perros, por ceñirnos al cine mexicano y, ahorita incluso, a un determinado momento en el que tiene una cierta relevancia los directores y el cine mexicano”.

 

Ahora bien, el artista, el fotógrafo tiene un poder, que en ocasiones se vuelve un poco arrogante “Esa falta de horizontalidad entre la relación del fotógrafo y los sujetos fotografiados, también ha caracterizado a la fotografía y se sigue viendo así, al punto que muchas de las opciones con respecto a la fotografía documental que está relacionado con minorías, bien de origen étnico, de género o económicas, pasan por compartir el poder”, un ejemplo de ello es cuando el fotógrafo sede el lente, la cámara a los propios sujetos y “son ellos quines se auto-fotografían y acceden a la auto-representación”.

 

 

 Alejandro Castellotes referencia una última reflexión, pues el tiempo es ‘limitado’: “Pero el arte no es el estamento último y más importante al que pueda aspirar la cultura contemporánea, lo que hace que mucha gente esté regresando en el tiempo a la recuperación de muchos archivos de fotografía, para acceder a todas esas capas semánticas que el tiempo ha ido depositando sobre estas imágenes, y así mirar con otra educación cultural y visual estas imágenes”.

 

 

Esta actividad también permite descubrir y redescubrir obras que simplemente han pasado desapercibidas por el tiempo. “A su vez, al servirse de esta iconografía, hablar de otras cosas”. En este ejemplo la imagen de Marco López habla de la pintura del 'mundo occidental' y también de un hecho tan relevante para América Latina como lo fue la muerte del Che.

 

El obturador vuelve a dispararse y nos congela en el tiempo.

 

 
Revista electrónica De la Urbe Digital, Medellín, Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia, Boletín 156, 8 de mayo de 2007

 

 

 

 

Contra la comunicación

 

 

Texto sobre la exposición Acto reflejo de Humberto Junca

 

1. Iluminar el fracaso

 

En la sesión de preguntas de una conferencia titulada Pensamiento Crítico dictada por Luís Camnitzer, el artista y escritor comentaba que para él una forma de felicidad podría ser transmitir sus ideas usando sólo telepatía; el artista y escritor explicaba que una transmisión telepática le evitaría usar un soporte externo y entonces, la comunicación de un mensaje, se podría limitar de manera exclusiva a lo importante: la idea. El comentario de Luis Camnitzer, dicho por fuera del rígido libreto que había escrito para su conferencia, reforzaba un dogma que mantuvo a lo largo de todas sus intervenciones: el arte es comunicación. Pero, si el arte es comunicación ¿qué gana y qué pierde el arte?

 

[Nota al margen: no sé bien que surgiría de un encuentro telepático con un artista como Francis Bacon o Vincent Van Gogh; tal vez lo mejor sería limitar este método a artistas parcos o a escritores diáfanos como el propio Luís Camnitzer. Sin embargo, todo indica que la telepatía ya ha sido usada con gran éxito por algunos artistas. Por ejemplo Carlos Jacanamijoy o Fernando Botero (en su periodo tardío), han rebasando con amplitud sus limitaciones formales y han sido capaces de transmitir telepáticamente —al público interesado— sus ideas (ideas que podrían ser yagé para uno e inflación para el otro). El público interesado está contento; gracias a una comunicación clara y efectiva hay un acuerdo general sobre la interpretación de las obras, una ley que rige y le da un marco seguro a cualquier transacción que se haga con los productos de estos artistas.]

 

2. Celebramos el espejismo

 

En la agenda de recomendados de Arcadia —una publicación neta de periodismo cultural— se invitaba a ver la exposición Acto reflejo con las siguientes palabras: “Usando las bolas de espejos de las discotecas, Humberto Junca da un mensaje sobre la realidad política y la vida cotidiana en América Latina”. En otra publicación, el impreso Ciudad Viva, de la secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, el texto variaba de la siguiente manera: “El artista Humberto Junca presenta una obra en la que seis esferas de cristal —como las de las discotecas— de 1,20 metros de alto cada una, girarán reflejando en la pared mensajes que señalan la dura realidad política y cotidiana que nos rodea. Es una polaridad entre lo frívolo y lo político, que dará mucho de qué hablar.”. Ambos textos periodísticos, luego de hacer una breve descripción, donde mencionan obra y artista, pasan a definir el tipo de mensaje a que el espectador de la muestra se verá enfrentado: “realidad política y la vida cotidiana en América Latina” y “polaridad entre lo frívolo y lo político”. Los textos no solamente informan al lector, (o al “lector de Arcadia”, o “al lector de Ciudad Viva”, para usar las formas posesivas con que los editores de estos medios se apropian de la figura singular del lector) sino que el periodismo cultural le da forma al pensamiento que va a surgir de la exposición (“Primero estaba la prensa, luego vino el mundo” decía el escritor satírico Karl Kraus).

 

Al decir que la exposición tiene un mensaje, no solamente se informa sobre el arte, también se le da forma al arte. Y además se instaura una manera particular de interrogar a las obras de arte, se enseña al espectador una pregunta que es comienzo y fin de toda interrogación: “¿cúal es el mensaje de la obra?”. Para el periodismo cultural el arte se diluye, como un Alka-seltzer, en la aguas de la comunicación: sólo hay que esperar unos segundos para salir de un molesto extrañamiento y sentir el alivio instantáneo que causa el sabor del mensaje y la digestión de una idea. Para ciertas formas de periodismo cultural el arte se comunica y consume de igual manera que la comida chatarra.

 

[Nota al margen: lo anterior no significa un elogio a la lentitud, pues de igual manera, un tratado sobre arte producido en las universidades, opuesto en longitud y densidad a la síntesis fugaz del periodismo cultural, puede surtir el mismo efecto: convertir la obra de arte en un concepto que responde a una finalidad única. Es más, la aproximación académica puede ser más peligrosa que la periodística pues escudada bajo una apariencia de rigor evita toda refutación que se salga de los cauces narrativos y formales de una tesis. Además, el periodista, siempre ávido de información, necesita de un proveedor de glosas eruditas que le sirva para confeccionar sus fabricaciones y acude al académico, o al que lo aparenta ser, para irradiarse de cultura (uno de las fuentes de opinión más usadas por los periodistas es la del opinador y escribidor Eduardo Serrano quien ha demostrado tener una capacidad retórica ilimitada que le permite emitir brevísimas máximas sobre cualquier tema, cualquier día y a cualquier hora)]

 

 

3. Optimismo ante el abismo

 

 

En la página de Internet http://cronopiadiario.spaces.live.com/feed.rss, un espectador de Acto reflejo escribe sobre la exposición. El escritor parece ser una joven que ha comenzado a trabajar o a “insertarse en el sistema”; su labor podría estar relacionada con la comunicación social pues al final del texto, tal vez refiriéndose a un rechazo en el trabajo, dice: “me acaban de tumbar un artículo”.

 

““March 18

 

Optimismo ante el abismo

 

No creí que fuera a utilizar este blog. Es más, no quería hacer uso de él. Sin embargo, como me encuentro 'atolondrada' por el trabajo y la rutina, aquí estoy, escribiendo pendejadas. El viernes fui a la inauguración de la nueva exposición de Humberto Junca ‘Acto reflejo’ comprobé que este gran tipo está sollado, mejor dicho, es un loco cuerdo: la propuesta es una discoteca crítica, seis esferas de discoteca que tienen escrito —con los mismos espejitos— frases contundentes de nuestra realidad latinoamericana, una de ellas es la que le da título a esta farsa de blog: ‘optimismo ante el abismo’, de César Pagano (el gran hombre que nos dió la disco de salsa 'el goce pagano'). Al entrar a la exposición me sentí mareada —tanta luz y espejo me dan náuseas— pero pronto comprendí que esa era la vil intención de Humberto, quien se rió al ver que todos salíamos al borde de la 'guasqueda', y no precisamente por el efecto luz-espejo: es un ambiente tan frívolo como una discoteca, en el que te interrumpen el goce con una realidad que prefieres no escuchar, ni siquiera mirar de reojo, es una Latinoamérica de colores con un trasfondo gris, lleno de incertidumbre. / Asistir a los reflejos de Junca, además de ponerme verde, me generó una gran 'esperanza', sobre todo ahora que ando con montones de egos colgando de las ventanas de la oficina […] en este momento en el que comienzo, como dice mi madre: a insertarme en el sistema (del trabajo). Hay ocasiones en el que el brillo nos enceguece, y no nos deja ver cuando la realidad muta. ¡Ahora si! dejo de lado el idealismo, para acercarme a un optimismo más terrenal... aunque sea en el abismo. / p.d. me acaban de tumbar un artículo.....ahí comprenderán el texto tan sentimentaloide.

 

8:06 PM”

 

4. Gracia ante la desgracia

 

 

La revista Cambio 16 (que se jacta por decir “Las cosas como son”) en una de sus ediciones hizo una reseña y una encuesta a los resultados de otra encuesta: “Según el World Database of Happiness, un registro permanente de estudios e indicadores sobre la felicidad en 112 países, realizado por la Universidad Erasmus de Rotterdam, Holanda, Colombia es el país del mundo donde la gente se siente más feliz. […] Una encuesta de Cambio y Datexco confirma un estudio en 112 países, según el cual los colombianos somos los más felices.” Joseph Goebbels, ministro de propaganda del gobierno Nazi, decía que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. La encuesta a una encuesta que hace la revista Cambio 16 podría ser fiel a este proceso de repetición: “En Datexco [la compañía encuestadora contratada por la revista Cambio 16] el grado de felicidad de los colombianos es similar al del World Database of Happiness: 8,18 vs. 8,1”

 

El corolario “Colombia, país más feliz del mundo” no está solo y su demostración ha sido reforzada por una campaña institucional donde hay un mensaje que no cesa de repetirse: “Colombia es pasión”. Ésta frase se ve y se oye nacional e internacionalmente gracias a una estrategia de mercadeo que busca hacer del país un icono pues, como lo dicen los promotores de esta empresa, “una marca propia significa poseer una identidad, un nombre y una reputación”. Joseph Goebbels, ésta vez en uno de sus 11 Principios para la propaganda, dice: “Principio de la vulgarización: Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”. En su página de Internet la campaña “Colombia es Pasión”, explica por qué es importante definir una marca país: “porque la pasión es la fuerza motora que guía lo que los colombianos hacemos día a día. Es la fuente de donde surge esa intensidad extraordinaria, la creatividad, la habilidad recursiva y la tenacidad a las más difíciles circunstancias. La pasión es lo que nos une, lo que nos distingue como colombianos. No es forzada o falsa en nosotros, es natural, es parte de nuestro ADN. No somos uno de los de los países más felices del mundo por casualidad, es gracias a la pasión que sentimos por la vida, por el trabajo, por la familia, por la paz.”

 

Los textos de las frases escogidas para la exposición Acto reflejo [Iluminar el fracaso, Perseverar sin esperanza, Celebramos el espejismo, Gracia ante la desgracia, De adversidad vivimos, Optimismo ante el abismo] parecen ser de la misma naturaleza de “Colombia es pasión”, sólo que a éstas se les ha sumado un pequeño giro tragicómico, “es una Latinoamérica de colores con un trasfondo gris” como lo decía la joven escritora en su cronopiadiario. Pero el carácter paradójico de los textos incluidos en Acto reflejo no es suficiente para evitar que su estímulo en el cerebro no genere un mensaje de respuesta que se acomoda al hábito de un nuevo paradigma nacional: “Colombia, país más feliz y más violento del mundo” o “Colombia es pasión por la rumba y la metralla”. Las frases de Acto Reflejo no pueden evitar el convertirse en un mensaje utilitario: hacen una identidad, un nombre y una reputación, hacen una relación que “no es forzada o falsa en nosotros, es natural, es parte de nuestro ADN”.

 

Leídos como comunicación los textos de Acto reflejo refuerzan un estereotipo nacional, tal vez de una manera menos vulgar que la campaña “Colombia es pasión”, pero aun así apelan a una formula “sentimentaloide” que nos hace lucir interesantes ante el observador extranjero y que nos hace sentir orgullosos del patetismo sublime de nuestra medianía; las frases retoman el sueño romántico de suspensión entre la vida y la muerte y nos mantienen en ese realismo mágico al que la comodidad de un estilo narrativo —certificado mundialmente por un premio Nobel— nos tiene habituados. Los textos escogidos en Acto reflejo tienen un carácter apologético propio de toda una tendencia artística que, con solapada soberbia, intenta destacarse por vampirizar una imagen glamorosa de la derrota, un nuevo vanguardismo que se caracteriza por bajar las expectativas para que las exigencias no sean muy altas; un arte de bobos vivos que se autoproclaman como bobos para que no se le vea, ni se les exija, lo vivo.

 

¿Qué hizo Acto reflejo para no pintar un panfleto comunicativo? ¿Es Acto reflejo una muestra más de todo ese esfuerzo vanguardista —o arte social— que busca religar arte y vida?

 

5. Perseverar sin esperanza

 

 

Las bolas. Eran seis. Estaban distribuidas a lo largo y por en medio de la galería Santa Fe. Estaban suspendidas del techo. No eran inmensas pero tampoco eran pequeñas. Las bolas estaban cubiertas con un mosaico hecho con pequeños espejos. Todas giraban lentamente y a cada una le daba un haz de luz blanca que hacía que la sala se llenara de reflejos que se movían en varias direcciones. Sobre una franja, en la mitad de cada bola, los pedacitos del mosaico de espejo habían sido extraídos de manera que los pedazos restantes formaban letras y las letras formaban frases. El área que quedaba descubierta sobre las bolas mostraba restos de pegante, algo de mugre y el soporte plástico que daba forma a cada esfera. Sobre la pared de entrada había una franja horizontal a la altura de los ojos que tal vez estaba hecha con los pedazos de espejo que se habían extraído del mosaico de la bolas. Estar en la sala, atento a las luces, producía mareo. El día de la inauguración vi bajo una de la bolas a una pareja de jóvenes, estaban acostados, ella sobre él, y se miraban y miraban alrededor obnubilados. En la sala no había nada más.

 

Acto reflejo no intentó hacer una instalación mediante plataformas inclinadas de láminas de aserrín aglomerado y pintadas de colores vivos; o de habitar el espacio con performances, danza, recitales de música electrónica, conciertos de baladas o de rock (basta recordar la exposición Arquitectura Sonora de Ana Laura Aláez, que se hizo en la Casa de la Moneda de Bogotá, para tener un ejemplo de “arquitectura de la emoción” o de obra de arte total). En Acto reflejo el desinterés, la discreción y la moderación parecían evitar que la instalación fuera parte de esa vanguardia que busca forzar a las galerías y museos a ser puntos para el encuentro social —por supuesto, no hay nada de malo en ver gente (o en un cóctel de inauguración), pero esta moda ideológica de socializar el arte parece obedecer más a las carencias y necesidades de curadores y artistas que a una aguda reflexión: con este tipo de eventos los curadores, o gestores culturales (o d.j.’s del arte para decirlo con glamour), insertan con espectacularidad lo social en el museo y de esa manera pueden justificar la ejecución u obtención de fondos con indicadores sociales (cifras de participación que señalan los miles de espectadores o docenas de artistas que participan de una exposición). Es difícil pedir apoyo para el arte sustentando los motivos en razones de arte, en cambio, pedir apoyo para el arte sustentando los motivos en razones sociales es mucho más fácil —decir “el arte es la vida, la vida es el arte” es el abrete sésamo para el artista, curador o gestor cultural.

 

Y los artistas, que han tenido una vida social algo apocada, tienen en este tipo de exposiciones, la oportunidad de convertirse —gracias al encuadre seguro y aséptico que provee el espacio museal— en estrellas de porno suave, cantantes de baladas o activistas; la ilusión de un acto trasgresor —desnudarse, cantar, drogarse o denunciar— además de asustar al burgués y profanar el espacio sacro de la institución, hace que el artista tenga una experiencia virtual en un mundo al que —por falta de talento, estrato o convicción— no puede o no quiere pertenecer (por ejemplo, el mundo de las putas, los cantantes de feria de pueblo o los trabajadores de una ONG). Además en este tipo de actos lo que importa no es la materialidad de la obra sino la situación; sin embargo toda situación se materializa en video, audio y fotos —como lo haría un turista cultural; en el mundo de este artista de vanguardia, aunque todo sea inmaterial, se atesoran los registros materiales para efectos de reproducción en prensa, catálogo y conferencias de autopromoción. Pero no todo arte que usa lo social carece de interés, por ejemplo, se puede mencionar el performance Mugre de Rosemberg Sandoval, hecho en el Tercer Festival de Perfomance de Cali, donde cargando al hombro a un ayudante mugriento, el artista lo desplaza por las paredes del museo haciendo un dibujo de manchas; a veces de manera explícita, a veces de manera sutil, lo importante es usar lo social como lenguaje para el arte y no al contrario, usar el arte como justificación para socializar por socializar.

 

El arte es insaciable, todo lo devora, pero no por ello todas las obras que genera lo social como lenguaje, pueden regresar al lugar que las origina; la misión de boy-scout de ayudar a la comunidad, o de por ejemplo, hacer un video artístico con desplazados para validarlo en el mundo del arte y luego mostrarlo con grandilocuencia en un salón comunal —para luego hablar de lo que pasó en el salón comunal y, con la misma inmediatez de la publicidad, mostrárselo de nuevo al mundo del arte—, parecen más un gesto simple y maniqueo de un artista y su corte que un acto consistente y bien organizado de ayuda humanitaria (la red de turismo comprometido por la que circula la obra Bocas de Ceniza —o Mouths of Ash— del artista Juan Manuel Echavarría es ejemplo de lo anterior). Ante la labor continua, discreta y efectiva que hacen algunas ONG muchos de los actos que hacen los artistas, curadores y gestores parecen más un acto reflejo de culpabilidad que una demostración clara y consistente de acción política social.

 

Acto reflejo se mantenía al margen de esta religión que busca unir arte y vida, y sin embargo, en el tedio de su relectura, Acto reflejo, era capaz de sugerir todo lo anterior. Acto reflejo con el acto escultórico de cincelar seis esculturas hechas de espejos, iba más allá de entregar un mensaje o de “convertir la galería en una discoteca”; o por decirlo de otra manera: la obra no iba más allá, iba siempre menos allá. Acto reflejo —con la misma superficialidad con que funciona el humor— daba una sensación parecida a la que se tiene al llegar demasiado tarde o demasiado temprano a una fiesta; la fiesta o el paraíso siempre están en otro lado, en el aburrido mundo del arte sólo hay unas formas extrañas y anacrónicas, donde de vez en cuando, si se mira con atención, se asoma la poesía.

 

6. De adversidad vivimos

 

 

En la pasada edición del premio Luís Caballero hubo una obra que, al igual que Acto reflejo, tenía texto, tenía brillo y tenía mensaje. En la exposición Cuarto Mundo de Jaime Ávila además de unas esculturas de cubos de cartón, había un texto impreso en letras brillantes sobre la pared de fondo de la galería Santa Fe. De los cuatro comentaristas de la obra que participaron en el catálogo de la tercera versión del premio, sólo dos hicieron mención al texto (Jaime Cerón y Ana María Lozano lo ignoraron). Miguel Ángel Rojas dice en su comentario que el texto “orienta” la obra hacia el tema general de la muestra, que para Rojas es la “intolerancia con el otro”. Por otro lado, el comentario de Carmen María Jaramillo sobre el texto de Cuarto Mundo es más generoso, inclusive lo cita y, al ser menos preciso que el comentario de Rojas, su interpretación parece ser más acertada: “los escritos remiten a la relatividad del concepto centro-periferia, dependiendo del punto de vista de quien los mire”. En la Galería Santa Fe el texto de Cuarto Mundo requería que el lector moviera de manera pendular su tronco para poder leer —el brillo de las letras impedía hacerlo sólo con el movimiento de los ojos; pero el efecto del texto no se limitaba a su forma de lectura, la trascripción que hizo Jaime Ávila de un diálogo que sostuvo con otro artista era poderosa: movía el centro, mareaba.

 

El texto de Cuarto Mundo es el siguiente:

 

“Estábamos sentados a la salida del FONCA [Fondo Nacional para la Cultura y las Artes], en Ciudad de México. Éramos diez y habíamos llegado de diferentes partes del mundo, de Ecuador, Brasil, Argentina, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Perú, Etiopía y Colombia; todos estábamos becados para residencias artísticas en México, 10 artistas que llegaban con la curiosidad y las ganas de conocer nuevos horizontes. Silvia era la encargada de guiarnos a nuestras respectivas habitaciones. Cada uno tomó su maleta y la seguimos, pero el etíope, un negro de 1.90 m., delgado y de mirada fría, se adelantó y le dio su maleta a Silvia para que se la cargara. Llevaba puestos una camisa amarilla dorada con rojos fuertes, un pantalón de mezclilla color rape, su piel era de un negro intenso casi púrpura y sus ojos guardaban una frialdad egoísta. Se adelantó a todos y Silvia estaba furiosa, la maleta pesaba demasiado. No entendí porque el etíope era tan atrevido y obligaba a la directora a llevar esa maleta. Ella, ofendida, le pidió una explicación y él no le habló.

 

Llegamos a una casa amplia. El olor que salía de la cañería de los baños me produjo nauseas. Seguí hasta mi habitación y me encontré al etiope abriendo la maleta: era mi compañero de cuarto y no me habló ni llevó a cabo ningún gesto de amabilidad. Realmente me perturbaba y trataba de evitarlo, pero decidí preguntarle –hablaba un inglés elemental igual al mío– por qué había obligado a Silvia a cargar su maleta. Sin inmutarse me dijo que las mujeres estaban al servicio de los hombres y que ellas debían seguirlos llevando sus pertenencias. Sentí una rabia absurda, traté de mirarlo a los ojos y le pregunté que por qué no se unía al grupo de nosotros; me contestó que no quería mezclarse con latinoamericanos, que Latinoamérica estaba contaminada de sangre de todo el planeta, eran indígenas con piel violada de todo el mundo, que un latinoamericano tenía tantas mezclas como un perro callejero. Sentí un intenso vacío y lo miré a los ojos, finalmente me dijo:

 

Apenas pueda me voy de aquí, necesito llegar a Norteamérica, África es el tercer mundo, y ustedes son el cuarto mundo –dio media vuelta y se fue.

 

—Jaime Ávila

 

El texto de Cuarto Mundo comunicaba un mensaje de una manera tan contundente que los parcos o nulos comentarios hechos por algunos de los comentaristas y jurados del premio no pudieron corresponder a su gravedad y, con el fin de solucionar el encargo de hacer un texto sobre la obra, los escritores sometieron su escritura a un proceso habitual: se busca un paradigma que esté amparado por la moral, la sociología o la teoría y a él se adhiere toda la intención de la obra (o la intención del artista —pues arte y vida son lo mismo para muchos comentaristas). La sofisticación del discurso con que fue interpretado el texto de Cuarto Mundo es una muestra de erudición pero a la vez de negligencia. Algunos comentaristas no fueron capaces de sopesar el mensaje oscilante de la obra y en un acto de facilismo recurrieron a una arraigada costumbre: resolver la interpretación de una obra a partir de los estereotipos que provee un vademécum de frases y conceptos sobre arte (por ejemplo hablar del no-lugar es un lugar común de curadurías, comentarios e imaginarios urbanos). Algunos de los comentaristas y jurados de la pasada versión del premio Luís Caballero no parecían estar listos a aceptar que la obra Cuarto Mundo no viviera exclusivamente de la adversidad que plantea el “concepto centro-periferia”. Enfrentar, o intentar interpretar el arte a partir del materialismo que se tiene enfrente, no parece ser parte del acto reflejo de muchos comunicadores del arte.

 

Si el arte es comunicación ¿qué gana y qué pierde el arte?

 

 —Lucas Ospina

 

 

 

 

  

¿Más allá de estar en contra?: texto sobre Contra la Comunicación de Lucas Ospina y sobre Acto Reflejo de Humberto Junca.

 

No hay relaciones de comunicación o conocimiento que no sean, inseparablemente, relaciones de poder.[1]

 

 El ensayo crítico de Lucas Ospina tiene un nombre breve y atractivo ”Contra la comunicación”. Esta es una estrategia de venta eficiente (cual campaña publicitaria), pues sería cómicamente impráctico que su texto se llamase “En contra de los mecanismos de instauración de significado que se ejercen a través de los medios de comunicación”. Es paradójico que dicho ensayo, cuyo mayor aporte es precisamente el señalamiento de tales dinámicas, sea en sí mismo un mecanismo de instauración de sentido. En un travieso juego borgiano, podríamos proponer que el texto de Ospina se llame Acto Reflejo.

 

  i De planetas girando y de mensajes utilitarios.

 

Precio del transporte urbano: 2400 pesos ida y vuelta. Precio de la boleta para la galería Santa Fe: 1500 pesos. Precio de las papas fritas, de la gaseosa, del chicle: 3500 pesos. Total: 7400 pesos. Sentarse en una tarde soleada en el parque de La Independencia a pensar que no hubo que pagar veinte millones de dólares para ver planetas girando, no tiene precio… La comisión por los lectores de esferapública que saldrán corriendo a sacar una tarjeta de crédito Mastercard, producto del estímulo generado en su cerebro por el anterior mensaje utilitario, se la dono a la campaña Colombia es pasión.

 

Al proponer que los textos escritos en las esferas de Acto Reflejo funcionan de manera análoga a la frase (mejor la campaña) Colombia es pasión, Lucas Ospina   les apuntala una carga específica, desde una perspectiva determinada, con unas intenciones precisas de instauración de sentido.

 

La forma en que Ospina fiscaliza cómo se impone una lectura a una pieza, a través de artículos y frases en medios de comunicación, es ágil e implacable: Primero cita el artículo de Arcadia donde se dice que Acto Reflejo “da un mensaje sobre la realidad política y la vida cotidiana en América Latina”, luego el de Ciudad Viva y, seguidamente ejemplifica con maestría su tesis al citar el eco en el blog de la aficionada, quien replica el mensaje instaurado al escribir que “la propuesta es una discoteca crítica – (…) es una Latinoamérica de colores con un trasfondo gris.”

 

 

Quizás genera desazón ver cómo la intensa agudeza de Ospina –que pone sobre la mesa asuntos neurálgicos- pareciera propiciar a su vez entropía con respecto a las posibles lecturas del trabajo de Junca.

 

El sentido de una práctica artística no existe per se. Luego de que el fenómeno tiene lugar, socialmente el significado del mismo se va instaurando plenamente (o a las patadas con bota o con zapato fino, sucede en nuestro país del collar bomba) a partir de las acciones que ejercen otros actores (periodistas, críticos, historiadores, etc.) sobre dicho fenómeno. Esto es lo que Pierre Bourdieu define como luchas por la hegemonía de sentido dentro de un campo.[2]

 

 

El mensaje no existe por si mismo. La generación de significado se da en la medida en que existe un emisor, que pone en relación un conjunto de unidades de sentido, en un contexto, y un receptor -mejor llamarlo participante- que con base en su capital simbólico[3] genera imágenes y conclusiones. El problema radica en la carencia de capital simbólico, la cual implica que el individuo tiene menor capacidad de elaborar sentidos complejos y mayor posibilidad de ser presa de mensajes utilitarios. Nadie con suficiente educación cae en la trampa de Colombia es pasión.

 

“Leídos como comunicación los textos de Acto reflejo refuerzan el estereotipo nacional...” [4] es a su vez una reducción. Tal frase, que critica la simplificación estereotípica, es un estereotipo en sí misma: equipara una cosa (los textos escritos) con el concepto de comunicación. Unos textos escritos no son equivalentes a comunicación. El asunto de fondo es: ¿Qué estrategias ejercer, para que quienes producen conocimiento desde el campo del arte (desde exposiciones, clases en universidades, artículos escritos) confronten eficazmente a los formidables andamiajes de simplificación de sentido que se ejercen desde los medios de comunicación? (Sin que la estrategia se vuelva un dispositivo de simplificación en sí misma). Dos paradojas más: 1. Si hacemos mucha plata y compramos un medio de comunicación masivo, para que siga siendo masivo, probablemente terminaremos siguiendo los 11 pasos de propaganda que Ospina cita de Goebbels. 2. Si escribimos para 2500 personas en un blog, no es eso casi perseverar sin esperanza?

 

Regresando los pies a tierra, para liquidar cualquier posibilidad de acoso, las esferas de Acto Reflejo podrían tener un letrero electrónico  conectado a un procesador y a lo Jenny Holzer reproducir "truisms"[5]; o mejor, reproducir todos los textos que se han publicado en formato escrito en el mundo, incluyendo este, el de Ospina, la partida de nacimiento de Galileo Galilei, las palabras de Anousheh Ansari[6] al ver la tierra desde un trasbordador, las poesías de sor Juana Inés, Mein Kampf, la Odisea y el Ulises, el Popol Vuh, crónicas de Indias, los escritos sobre teoría de la relatividad de Einstein, el Aleph... Uno de los más preciosos enunciados que podrían reproducirse, sería el último del Cándido de Voltaire, cuando luego de tanto trajín (no por hegemonía de sentidos precisamente) concluye “Todo eso está bien dicho, pero hace falta cultivar nuestro jardín”.

 

 

 ii El mundo es un pañuelo: Tres referencias breves.

 

En esta segunda parte, traeré a colación tres trabajos, que pueden servir para reflexionar sobre Acto Reflejo.

 

 

 

 

Junca dice no conocer el sol de Olafur Eliasson en el Turbine Hall de la Tate[7] . Creíble, a pesar de Internet. Y si lo conociera daría lo mismo. Ambos trabajos pueden relacionarse pero van por senderos diferentes. El trabajo de Eliasson “ha cuestionado continuamente la idea de naturaleza sostenida por el hombre, así como los mecanismos empleados por la ciencia para el registro y la observación de ésta. Su obra circula entre la naturaleza y la tecnología, entre lo orgánico y lo industrial"[8]. Por otro lado, el trabajo de Junca en la galería Santa Fe, primordialmente yuxtapone cosmos y banalidad. La instalación, en categórica congruencia con el sitio específico (un ala del Planetario Distrital de Bogotá), está constituida por seis bolas de discoteca girando (y los textos), cuyos reflejos contra las paredes sugieren cuerpos luminosos en órbita. Difícil imaginar un recurso más económico y trivial para  emular un trozo de universo dentro de un ámbito anodino como el planetario.

 

 

 

 

 

 

Avalancha, de Wilfredo Prieto[9], en la 8va bienal de La Habana consistió en una línea recta de esferas que aumentaban de tamaño progresivamente, empezando con un grano y terminando con un cocotaxi (motocicleta con una carrocería esférica, para turistas) y con una gran bola anaranjada de fibra de vidrio traída de un anden de la ciudad, la cual cotidianamente funciona como caseta de venta de jugo. Mientras duró la obra, la persona que diariamente trabaja en dicha caseta, exprimía jugo de naranja y se lo daba a los visitantes.

 

  

Usted está aquí:

 

 

 

 

El mundo en un chícharo (un mapamundi pintado con tinta en un garbanzo), otro trabajo de Prieto que también puede traerse a colación. En Cuba, se come el chícharo casi tan a diario como el fréjol. La primera vez que Wilfredo exhibió este trabajo fue sobre un podio, en el ala de psiquiatría del hospital Hermanos Almeijeiras en La Habana. También congruente… solo los locos se permitirían pensar -a pesar de las dosis de pepas del tamaño de un chícharo que tienen que tomar- que el mundo es diminuto, que puede verse desde lejos, dando vueltas, que es posible tragárselo con uno mismo estando en él… Hasta de pronto repitiendo vertiginosamente una ligera frase de filosofía de discoteca, como “Celebramos el espejismo (de estar vivos)”.

 

 

Andrés Matute 

 

 


[1] Canclini Nestor, en la introducción a la edición en español del libro Sociología y Cultura de Pierre Bourdieu, Grijalbo, México, 1990, Pág. 40

[2] http://www.ucm.es/info/especulo/numero6/bourdieu.htm

[3] Idem

[4] http://esferapublica.org/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=209&Itemid=2

[5] http://mfx.dasburo.com/art/truisms.html

[6] http://www.spacefuture.com/journal/journal.cgi?art=2006.11.01.ansari_speaks_to_spacefuture

[7] http://cuantoyporquetanto.com/htm/artesbellas/tatemoderm.htm

[8] http://www.fundacion.telefonica.com/arte_tecno/colecciones/colecc_fotografia/eliasson/00.html 

[9] http://noguerasblanchard.com/wilfredo.html

 Apolítico, de Wilfredo Prieto fue la pieza más prominente de la bienal de La Habana de 2003

 

Portal Esfera Pública, http://esferapublica.org/portal/ , 27 de abril de 2007

 

  

Controversia

 

En esta

 

Dos caras de un debate nacido del arte hecho y visto en el Encuentro Medellín 2007. Pascual Gaviria versus Carlos Uribe. Blanco y negro

 

Por Cristian Zapata
El Encuentro Medellín 2007 (MDE07) que concluye este mes no sólo llevó arte a museos y calles de la ciudad desde febrero, sino que dio pie a discusiones sobre el arte contemporáneo y su papel en la sociedad. Uno de los debates lo empezó el escritor Pascual Gaviria con una columna de El Colombiano en mayo, La Hoja lo dispone ante los lectores y como contraparte tiene en la otra esquina a Carlos Uribe, artista y coordinador del MDE07. Ambas partes esgrimen sus argumentos en una controversia que enriquece la mirada a ese arte llamado contemporáneo.

 

“Hoy el artista es un

ser político”: Carlos Uribe

 

1 “Es importante que eventos como el MDE07 generen debate. Pienso que no hay que ser tan peyorativo en los términos. Pascual nos llama misioneros, que creíamos que se iba a redimir el mundo con nuestras obras. No, con esto no salvamos el mundo pero podemos trabajar sobre esa sociedad indiferente ante estos acontecimientos de calamidad social. Porque la gente ve la imagen en el periódico y al otro día piensa en otra cosa. El arte hace que esa imagen permanezca en el tiempo”.

 

2 “El artista es hoy un pensador contemporáneo, tan importante como un antropólogo, un sociólogo o un historiador. Es un individuo que se cuestiona sobre la ética del mundo y a veces hasta tiene una posición mucho más centrada e inteligente que las de otros, en otras disciplinas. Sí, es un peregrino y un misionero, yo no discuto eso. Pero yo no lo vería peyorativamente, sino que le daría todo el sentido”.

 

3 “Hoy día debe haber una relación directa de los artistas con las comunidades. Ya dejó de ser el arte un evento intelectual que sólo los especialistas entienden de qué se trata. Ahora hay muchos artistas que han salido de los museos, que se han profesionalizado, que investigan y que hacen trabajo de campo con las comunidades mismas en la elaboración de las obras de arte. Así aportan a la construcción de ciudad a través de mensajes que son indirectos, pero que de alguna manera entregan a quien observa un significado reflexivo, que lo pone a pensar”.

 

4 “Está por ejemplo la obra de la eslovena Marjetica Potrc, (expuesta en el Colombo Americano en abril y mayo). Ella fue una persona que en un mes y medio supo retratarnos como no hemos podido hacerlo nosotros mismos. Somos una región muy rica en agua, el potencial del siglo XXI, lo cual va a ser importante de cara a nuestro futuro (…). Marjetica en mes y medio nos mostró lo que a veces nosotros no somos capaces de ver. Ella propone un arte relacional, propone objetos que ayuden a una comunidad, por ejemplo, cómo llevar el agua a una escuela. Muchos otros se quedan desde su escritorio o computador, dando un diagnóstico de lo que es la realidad”.

 

5 “Hablo como artista. Ahora lo más importante es el proceso de relación con las personas que trabajan en la elaboración de la obra arte. Ahora el espectador también es parte activa. El artista crea la obra, y luego hay mediadores y espectadores participantes. Hoy el artista es un ser político, un ser que apuesta por una cantidad de problemas que estamos viviendo, han demostrado que no es un turista cultural”.

 

6 “Por supuesto que el arte aporta a la reconstrucción de un tejido social, pero no lo hace directamente como quien va a ir a salvar ya la situación, como un bombero o un médico. Es un proceso que es más lento, pero mucho más coherente. Tiene que ver con la cultura y con un proceso de comunicación y de educación. El arte ayuda porque trata de educar. Es, digamos, una campaña de cultura ciudadana. Al menos ese es el concepto general del Encuentro”.

 

7 “Recibo bien que el concepto general que el equipo curatorial le dio a este evento sea el de los espacios de hospitalidad. Que parece una cosa demasiado abstracta, pero que tiene que ver con cómo nos relacionamos con el otro, es reflexionar sobre la convivencia, sobre cómo podemos vivir juntos y cohabitar en estas urbes contemporáneas donde aún persisten focos de hostilidad”.

 

esquina...

 

 

“Tenemos cantidad de artistas con la vocación torcida”: Pascual Gaviria

 

1 “Mi queja va en dos sentidos: un arte que se quiere volver activismo y un activismo que quiere tomar el estatus de arte. El MDE07 invitó a unos artistas que todo el tiempo andan con la retórica de que el arte no está en los museos y que ya es otra cosa. Dicen que van a hacer el arte en la calle y allí lo van a buscar. No estoy en contra de eso y encuentro en performances e instalaciones reflexiones bacanas e interesantes”.

 

2 “El problema es cuando estos artistas convierten su obra de arte en una actividad misionera. Por ejemplo, vi a uno de los participantes (Nicolás Cadavid, artista colombiano), quien fue al barrio La Esperanza con unas carticas con un membrete que dice ‘Correo de La Esperanza’, le entrega esas carticas a la gente y allí escriben los desasosiegos que tenga, y luego él se encarga de devolverlas con consejos para su desesperanza. Yo no le veo a eso ninguna entidad de obra de arte. Encuentro ahí algo comunitario, algo social, pero que me digan que eso está enmarcado dentro de un festival de arte, me parece absolutamente desfasado”.

 

3 “Yo no creo que sacar el arte a la calle esté vinculando a la mayor parte de la ciudad al MDE07, más bien lo está vinculando específicamente en algunos lugares donde los artistas están trabajando con la gente. Ahí hay cercanía. Pero el resto de la ciudad desconoce absolutamente eso”.

 

4 “Me parece de misionero que una artista (Marjetica Potrc) vaya a Santa Elena a arreglar un problema de aguas en una comunidad y a canalizar no sé qué y después dice ‘esto es arte y el arte del siglo XXI es así’. Ella tendrá su concepto de arte, pero ese trabajo en la época mía lo hacían los alfabetizadores. Lo que le deben dar es el puesto de corregidora de Santa Elena.
Creo que muchos artistas vienen un poco por saciar cierta curiosidad tercermundista, y descrestan en quince días, y en quince días supuestamente hicieron una obra de arte y nos dieron una lección sobre la sociedad que nosotros conocemos, en la que hemos vivido todo el tiempo. No creo que esos artistas en esas condiciones tengan demasiado que enseñarnos”.

 

5 “Imponer al artista ciertos modos de actuar me parece ridículo. No se puede decir que el artista de ayer era así, y que es mejor el de hoy que interactúa con la gente. Eso sólo crea una comunicación restringida con grupos en específico, sólo con las comunidades con las que está trabajando, y así se renuncia al espectador general”.

 

6 “Frente a la idea que el arte puede ayudar a reconstruir tejido social, aportar a la convivencia, pienso que el arte puede hablar de absolutamente todo. De la política también, si quiere. Pero cuando eso se vuelve una obligación ya es otra cosa. Hay muchas más maneras de restaurar el tejido social (…)”.

 

7 “Eso de que el Encuentro gire en torno a los espacios de hospitalidad a mí no me gusta y creo que es más un eslogan. No me parece que se deba poner rótulos desde antes a cualquier actividad artística. Además eso se presta para que un artista dé cualquier vuelta para justificar que se está hablando de la hospitalidad. Terminan siendo obras que necesitan una explicación tan grande que las desvirtúa”.
“El MDE07 cada vez se me parece más a una oficina municipal de desarrollo social. Creo que es una puesta por lo experimental, pero es un riesgo. En eso soy de alguna manera conservador (…) habrá que ver qué queda al cabo de 20 años de esas vanguardias del arte”.

 

Revista La Hoja de Medellín, edición 296, junio de 2007, páginas 20 y 21

 

 

 

Creaciones de colectivos

 

 

 

El encuentro irá hasta junio próximo

 

Este fenómeno mundial de promoción de arte también hace parte del MDE07, el encuentro de prácticas artísticas contemporáneas de Medellín.
Lina María Gómez González / Medellín

 

 

sábado, 21 de abril de 2007

Un colectivo es la reunión de personas, en este caso artistas contemporáneos, quienes pocas veces coinciden con las iniciativas artísticas tradicionales. Un colectivo está concebido para activar espacios de creación artística y la interacción entre artistas y el público. Este fenómeno ya se evidencia en el país y actualmente tiene su máxima expresión en la capital de la montaña durante el “Encuentro Internacional Medellín 2007 Prácticas artísticas contemporáneas Espacios de hospitalidad”.

 

En el programa Espacios anfitriones, los colectivos de Medellín Taller 7, Tres patios, La jíkara han sido ocupados por los colectivos Helena Producciones, El camión y Casa tomada, de Cali; El bodegón y Ganga Internacional Gallery, de Bogotá; Capacete Entretenimiento, de Brasil; El basilisco de Argentina e Instant Coffee de Canadá. “Nos parecía importante darle visibilidad y posibilidades a este fenómeno y promover sus iniciativas. Quisimos incluir los colectivos que funcionan en Medellín y en el mundo y que son desarrolladas de manera independiente por artistas o gestores culturales”, explica Óscar Muñoz, artista plástico y uno de los curadores del encuentro.

 

Según Muñoz, quien en 2004 emprendió su propio proyecto de colectivo en Cali, llamado Lugar a dudas, este fenómeno responde a una práctica artística contemporánea, que va más allá de la producción de una obra tangible y que va encaminado al intercambio de servicios. Por ejemplo, en Lugar a dudas, explica el artista, existe un programa de residencias artísticas, uno de exhibición con un formato particular llamado La vitrina y un centro de documentación de consulta abierta. Es importante el intercambio en doble vía. Esto alimenta y enriquece las experiencias.

 

Colectivos convocados

Para los colectivos invitados, los espacios anfitriones han sido una oportunidad de intercambio y discusión de sus propuestas. Wilson Díaz, de Helena Producciones, afirma que fue importante discutir, conversar, llevar debates, intercambios con los artistas de la ciudad, en especial con los emergentes. Fue una especie de oportunidad para desarrollar una investigación del trabajo mismo. “Nosotros como colectivo funcionamos a manera de colaboración para generar proyectos, mezclamos curaduría con gestión y producción, nuestro trabajo no es una obra de arte aunque se acerca a ello”.

 

Una de las experiencias colectivas más interesantes se dio en Taller 7 con El basilisco, grupo invitado que a su vez trabajó con el artista argentino en residencia Marco Bainela. Esteban Álvarez, de El basilisco, afirma que la razón de ser de su colectivo es hacer que se produzcan cosas. En su trabajo junto a Bainela (una especie de conversación con un muñeco de dinosaurio que se hacía preguntas sobre el espacio habitado) los integrantes de El basilisco hicieron las veces de pares. “Nuestro trabajo está apuntado a la generación de posibilidades artísticas que no necesariamente terminan en una obra colectiva”, explica Álvarez. Por su parte, Marco Bainela dice que el resultado final no hubiese sido posible de manera individual.

 

La creación de Bainela ocupa uno de los cuartos de la casa de Taller 7. En las paredes blancas están expuestos los diálogos entre el artista y el verde dinosaurio. Esta muestra también fue intervenida por los visitantes en su inauguración, quienes tomaron unas piezas de plastilina de colores y decoraron las paredes del lugar.

 

Un espacio para la rumba

Los integrantes de Instant Coffee, el colectivo canadiense, no imaginaron que el público se fuera a apropiar de su instalación en la Casa de Encuentro, sede del MDE07: un amplio salón decorado con bolas de espejos, carteles con mensajes como “Super bueno”, en el piso dispuestos colchones y frazadas y ambientado con música electrónica y disco.

 

“Nuestro trabajo consistió en recrear la cocina de una de nuestras compañeras, lugar de encuentro de artistas y la intención era precisamente que fuera un espacio para dialogar con los artistas invitados a este encuentro. Pero fue genial que el público se tomara el lugar como propio”, cuenta Jinhan Ko.

 

El curador Óscar Muñoz afirma que lo que pasó con Instant Coffee fue una prueba de que estas prácticas contemporáneas se están abriendo un espacio y que el público se lo toma de una manera natural. “Me produce satisfacción ver cómo un público joven se involucra con los artistas, los espacios y las prácticas artísticas contemporáneas”, concluye.

 

Periódico El Espectador, Bogotá, 21 de abril de 2007

 

Cruz de una iglesia de Medellín tendrá 'casa propia'

 

Se trata de una de las instalaciones que llenarán la ciudad de arte, con motivo del 'Encuentro Internacional Medellín, prácticas artísticas contemporáneas MDE07'.

 

La cruz de dos metros de altura, ubicada en lo alto del pórtico de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, en pleno centro de Medellín, será encerrada en una habitación, con muebles y un tapete incluídos.

 

Se trata de la última creación del artista japonés Tatzu Nishi y quedará a la vista de los que suban a ella como si estuviera puesta sobre una cama.

 

Por extraña que parezca, es una de las más sonadas instalaciones MDE07, que se desarrolla desde enero e irá hasta junio, con alrededor de 70 artistas de Colombia y el exterior.

 

'Por favor, susúrrame algo al oído' es el nombre dado por el autor, de 49 años, famoso en el arte contemporáneo por obras como esta, cuyo fin es rescatar para la mirada de la gente elementos de la ciudad que son ignorados por ser parte cotidiana del paisaje.

 

El templo, una edificación de estilo gótico levantada en 1941, está en Barrio Triste, un sector muy concurrido pues alberga diversidad de talleres de mecánica y almacenes de repuestos de vehículos, y es recordado porque muchas de las escenas de la película 'La vendedora de rosas' fueron grabadas allí.

 

No es la primera vez

Nishi realiza sus instalaciones desde hace diez años. Entre las más destacadas está la construcción de una habitación de hotel alrededor de la estatua de la reina Victoria, en la bienal del 2002 de Liverpool (Inglaterra). Fue tan acogida, que algunos pagaron por pasar la noche allí.

 

Según Tatsuro Bashi o Tazro Niscino, como también se hace llamar el artista, los que vayan verán una casa sostenida por un andamiaje en lo más alto de la iglesia.

 

Quien lo desee, podrá entrar para apreciar el decorado de la habitación, donde, al parecer, está su esencia: "Escoger los muebles es muy importante, pero no se deben notar demasiado, porque no deben ser muy llamativos. No me interesa cómo se ve el trabajo desde afuera, la estética está por dentro", explica Nishi.

 

Los antecedentes de MDE07 son las bienales de 1968, 1970, 1972 y 1981, el Primer Coloquio de Arte no Objetual (1981) y el Festival Internacional de Arte (1997). Involucra espacios públicos y privados y participan artistas como Dennis Mcnulty y Cildo Meireles.

 

Periódico El Tiempo, Bogotá, 13 de abril de 2007, página 2-2

 

 

Cuadro por cuadra

 

El Encuentro Medellin 2007 se tomó calles, museos, parques...

 

Abril hizo posible muchos encuentros en el Encuentro MDEO7, que desde febrero está dispersando el arte por barrios y calles de Medellín, para producir una discusión sobre la hospitalidad y la hostilidad como temas del arte y de la vida diaria.

 

Artistas extranjeros que hacen su obra en la ciudad: un japonés, Tatzu Nishi, quien en la iglesia del Corazón de Jesús construye su obra en la torre.

 

El brasilero Cildo Meireles que quiere mostrar en el Museo de Antioquia cómo lo diminuto y lo insignificante pueden ser arte y cómo insertar mensajes en circuitos ideológicos, en botellas de Coca Cola o billetes de dólar. Álvaro Barrios muestra la prehistoria del concepto en el arte en Colombia en el mismo museo. Adolfo Bernal cuenta cómo ha hecho señales urbanas con las que quiere conectar resonancias colectivas. Libia Posada, una médica artista de nuestro país, hace del maltrato una obra efectiva que está tejida dentro del arte expuesto en el Museo de Antioquia. Juan Manuel Echavarría muestra en los cantos del Chocó los testigos de la masacre de Bojayá.

 

En el Museo de la Universidad de Antioquia, Milena Bonilla propone que cada uno deje plasmado su mapa de Colombia para hacer un gran mural en la pared con ellos en posít.

 

Antonio Caro recibe como gran conceptual del arte en Colombia el homenaje de una retronspectiva desde Colombia-Coca Cola, hasta Su salud está en el suelo (el diente de león que crece en las aceras), en la Casa del Encuentro (antiguo Museo de Antioquia). Cristina Lucas, de España, propone en Eafit la transformación del mapamundi como un asunto de colores, lo llama Pantone.

 

Marjetica Potrč, de Eslovenia, hace un testimonio de su paso con La gran ciudad de Medellín, período de educación en el Colombo Americano.

 

En las calles tienen lugar encuentros como el de la extensión de los museos que propone David Palacio con su inauguración del encuentro en el Parque Berrío. El paseo urbano que llevó a una legión de espectadores entre cinco sedes del Encuentro, una tarde de abril. Un encuentro en teoría en el que las ciencias sociales y humanas miraron el arte como una expresión personal y social de primera necesidad, en Comfama.

 

Aquí en imágenes apartes de lo que ha pasado. Si aún no se ha subido al bus del Encuentro, hágalo, no se pierda lo expuesto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Revista La Hoja de Medellín, edición 295, mayo de 2007, páginas 10 y 11

 

 

 

Cuando el sustento se vuelve arte

 

 

Por Alejandro Millán Valencia
Medellín
Este Ford 100 a duras penas puede moverse y esta sobre la calle como una obra de arte.

 

Sobre el capó donde las manchas de las peladuras tienen más extensión que la pintura, está su dueño, León Isaza.

 

"Yo me conseguí este carrito y logre acomodarlo para que me sirviera para subsistir", dijo León mientras mostraba una de las puertas del carro, que no le pertenecía originalmente, sino que se las consiguió de otro modelo y se las puso.

 

Con esta obra de arte, así como suena, León se gana la vida. Una vez, mientras recorría la calle con un trasteíto, lo interceptó Carolina Salazar, una artista plástica bogotana que andaba en búsqueda de automóviles transformados, convertidos en manera subsistir, para su exposición El Garage de los Deseos, en el marco del Encuentro Medellín de Arte Contemporáneo 2007.

 

"Cuando ella me dijo que mi carro era una obra de arte, me pareció fabuloso y por eso lo traje para que la gente lo pudiera apreciar", explicó León.

 

Opiniones divididas
Pero no solo a León, Carolina les echó el cuento de su rollo estético. A más de quince automóviles, desde la Chiva Rumbera hasta un Renault 4 convertido en un pequeño camión de carga, estaban ayer frente al Parque de los Deseos dentro de la exposición de Salazar.

 

Frente al tema había opiniones divididas. Jairo García se vino con toda la familia a observar estos automóviles, que por momentos de la tarde, se transformaron en juegos infantiles, discotecas, venta de guarapo y camiones de carga.

 

"Me parece interesante lo de la exposición porque uno pone otra visión sobre estos vehículos. Sin embargo, no estoy de acuerdo que carros tan maltratados hagan parte del arte", afirmó García.

 

Sin embargo, a Gladis Arboleda le gustó por el reconocimiento que se le da los carros que no son último modelo, sino que sirven para sobrevivir.

 

"Este es una especie de homenaje a los personajes que trabajan diariamente y que utilizan su ingenio, cuando no hay recursos, para salir adelante", dijo Gladis.

 

La perversión del objeto
Pero el origen de todo este reconocimiento a la subsistencia surgió de una hornilla de la estufa colgada del techo.

 

"Una amiga lo utilizó para darle calor a su bebé que era sietemesino. Ese uso fue como un golpe seco y fuerte para mí".

 

Por esa razón se metió por los aires del bricolaje y buscando en Medellín encontró como algunas personas pervierten el uso de los objetos, en este caso un automóvil, y lo transforman en arte.

 

"El carro siempre se ha visto como un objeto de poder. Estos señores casi lo reducen a lo contrario de lo que es su esencia que es moverse", explicó la artista bogotana.

 

Además creó un juego de cartas donde se encuentran las especificaciones de cada uno de los vehículos, que ha conseguido en esa búsqueda y que la sorprendieron por su manera de subsistir.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 25 de junio de 2007, página 2d

 

 

Diálogo abierto desde la estética

 

Por María Inés Rodríguez

Profesión: Curadora e investigadora Nacionalidad: Colombiana

 

Contexto

La investigadora y curadora colombiana María Inés Rodríguez se refirió, en Café Generación, a las relaciones que se plantean entre la obra de arte, el artista y el espectador, partiendo del hecho de que el objeto o la acción en el espacio público van mucho más allá de un asunto estético o decorativo concebido para llenar un vacío en una esquina, una plaza o un parque.

 

De ahí la importancia del Encuentro Medellín 2007. Ciudad + Arte Contemporáneo-Espacios de hospitalidad que se realizará a partir de enero del próximo año, pues posibilitará un diálogo entre artistas nacionales o internacionales, curadores y críticos de arte y el público en general.

 

María Inés Rodríguez es representante del Comité Curatorial de ese Encuentro. Es curadora independiente, y actualmente vive y trabaja en París.

 

Son varias las exposiciones y proyectos de investigación que ha desarrollado en espacios de arte contemporáneo. Ha hecho parte de numerosas publicaciones especializadas y ha publicado los periódicos Instantant city y Bogotham city; hace parte del equipo de editores de la revista Valdez. Entre sus proyectos recientes se encuentran Nuestra música, silenciosamente; Bocas de ceniza y Cuando el río suena.

 
 

 

En el espacio público la obra se le aparece al transeúnte. Ella se convierte en parte vital de su entorno. 

 

  • La relación arte-artista-espectador genera nuevos contenidos. 

 

El arte en la ciudad no es solamente la instalación de un objeto que decora, puede ser también una intervención del artista que va a generar una problemática específica relacionada con el contexto en el que se inscribe. El artista se adapta a nuevos medios al salir del espacio museal y ocupar el espacio público.

 

Y lo público implica en la ciudad una historia, una serie de cruces, de negociaciones y de usos. En cada ciudad han pasado muchas cosas y eso es lo que la convierte en un escenario particular, con unos imaginarios únicos. Cada calle está llena de ideas.

 

El arte en el espacio público de una ciudad plantea un encuentro con el espectador y la realidad que éste vive. Implica, además, una revisión crítica de los vehículos que van entre el público y la obra. Hay allí unas relaciones duraderas, que tienen un carácter emotivo y un alto contenido. El artista francés Robert Filliou decía que "el arte es lo que hace la vida más interesante que el arte".

 

Hay, por tanto, una relación horizontal, no vertical, y allí es donde se tejen una serie de intercambios: algo ocurre y eso que ocurre allí posibilita una transformación, porque se movilizan representaciones y se promueven nuevas nociones de realidad.

 

El Encuentro de Arte en Medellín que se realizará el año próximo parte de la idea de trabajar la ciudad como un espacio, la posibilidad de hacer interactuar al que llega con aquellos que lo reciben. Esto motivará diferentes análisis y lecturas, en un diálogo abierto donde se hace presente lo histórico, lo social, lo político y lo estético.

 

La obra de arte propicia un debate. Hay allí un modus operandi que produce una relación distinta, que motiva la expansión de sentidos e invita a una reacción. Así, el arte lo hacen tanto los artistas como los espectadores, hay una especie de común-unión en la dimensión pública del arte, bien en espacios abiertos o cerrados. Y esa dimensión se plantea por la relación que se produce entre el espectador y el objeto, en lo que pasa ahí entre ambos.

 

No hay una noción de un arte contemporáneo, pues no hay una única verdad. Cada uno propone desde su hacer y desde su propia experiencia. Actualmente el artista no sólo se dedica a la producción de sus obras también ocupa diferentes roles que lo pueden llevar a ser el curador de sus propias exposiciones o el motor y crítico de proyectos que involucran a otros artistas. Hay una gran energía, casi alucinante, que necesita mostrarse, hacerse visible.

 

La práctica artística incluye el trabajo del artista así como también la del crítico, el curador, el museógrafo, el guía de museo, etc. Y de ahí la importancia de la formación en crítica de arte y curaduría en las escuelas y facultades de arte. Encuentros como Medellín 2007 posibilitarán también esa actividad pedagógica.

 

Periódico El Colombiano, suplemento Generación, Medellín, 19 de noviembre de 2006, página 6

 

 

 

Dibujo contemporáneo


Caminando el viejo camino del dibujo con zapatos nuevos

 

Por Sol Astrid Giraldo
Una de las tendencias más claras del arte contemporáneo ha sido su renuncia al objeto por privilegiar el proceso del cual surge el hecho artístico. Es un terreno donde importan más los procesos formativos y de constitución que la obra terminada, donde se subraya el polo mental, donde como ha dicho Duchamp, el arte se concibe no tanto como una cuestión de morfología como de función, no tanto de apariencia como de operación mental, donde lo que interesan son los proyectos, los procesos, las relaciones, los juegos mentales, las asociaciones, las comparaciones, donde se desplaza el énfasis sobre el objeto a favor de la concepción, donde la ejecución es irrelevante.

 

Este cambio de énfasis del polo material al mental ha tenido como una de sus principales damnificadas a la pintura, cada vez menos presente en la escena actual. Sin embargo, mientras la pintura más se apaga, la sensibilidad contemporánea ha presentado una vigorosa reconexión con el dibujo. No se trata sólo del dibujo expandido, ese que ha buscado salirse de los soportes y materiales tradicionales para llegar al diseño, la arquitectura, los comics, la ilustración, el graffitti, la pintura sobre el cuerpo, el computador, el internet; sino del dibujo esencial, el del lápiz sobre el papel que hoy después de 500 años se está practicando vigorosamente, sin prejuicios ni pudores de anacronismo, como si recién se hubiera descubierto

 

Este renacimiento es evidente en la producción de muchos artistas, en las exposiciones retrospectivas en los grandes museos del mundo de sus colecciones de dibujos clásicos inéditas, en productos editoriales, etc. ¿Por qué está sucediendo este resurgimiento del dibujo, esta nueva valoración? ¿Qué sensibilidad o planteamiento de nuestra época le ha llevado a beber en las fuentes olvidadas del dibujo? ¿Qué están encontrando allí los artistas? ¿Qué mecanismo permite esta reconexión con ese continente perdido? La artista argentina contemporánea Carla Zaccagnini define así esta reconexión en su caso personal: “El dibujo es de las técnicas artísticas tradicionales aquella que tiene una visión más sintética. Es siempre una acción que no se puede volver atrás. Una acción directa del lápiz sobre el papel, un corte, una incisión que queda marcada y que es un pensamiento de síntesis. El dibujo es el que tiene menos mediación entre la idea y la ejecución, al paso que la pintura se hace en capas y uno va a agregando. Identifico mi trabajo con esa actitud”. Zaccagnini participa en el Encuentro con su Museo de las Vistas, un proyecto que viene realizando desde el 2004. Se trata de una colección de dibujos a partir de paisajes descritos por transeúntes a dibujantes policiales, especializados en retratos hablados. La idea es que el archivo de imágenes sea un testimonio de los modos como un paisaje se convierte en imagen mental y como esa imagen mental puede transformarse en discurso para luego ser traducido al dibujo. En este proceso hay algo que se pierde y algo que se mantiene, y este proyecto le apunta a las dos posibilidades.

 

El dibujo como un acto mental y manual, inmediato, formal, sintético, develador, profundo, esencial, con una materialidad mínima, siempre en proceso, autónomo, subjetivo, radicalmente bidimensional se ha manifestado con estas características a lo largo del viaje que emprendió desde los apuntes del maestro italiano Leonardo da Vinci en el siglo XVI hasta las hojas sueltas del dibujante colombiano contemporáneo José Antonio Suárez. En el interregno se han presentado, sin embargo, hiatos grandes como el del expresionismo abstracto donde el dibujo pareció agonizar sólo para resurgir potente en una época poshistórica como la nuestra, afecta precisamente a la idea, al concepto, a la síntesis, a la desnudez, al develamiento, a los procesos, a lo inacabado.

 

Para un artista como Bernardo Ortiz este hecho es claro: “Más que establecer un hito que rompe entre pasado y presente se trata de buscar que en el arte contemporáneo lo que permanecía oculto tras el objeto, se haga más explícito. A veces son más importantes los procesos que ha tenido que seguir un artista para producir un resultado. Seguir esos procesos es la obra. Y el resultado es simplemente una consecuencia. En el arte tradicionalmente el dibujo era como el estado previo a la obra, a la pintura o a la escultura. De alguna manera esa historia que tiene el dibujo contiene la idea de proceso. El dibujo no necesita actualizarse mucho en este sentido. El dibujo tiene como implícita esa noción de proceso”.

 

Ortiz es sobre todo un dibujante, aunque de ninguna manera figurativo: no representa objetos ni imágenes conocidas. Su manera de abordar el dibujo es, en todo el sentido de la palabra, contemporánea. En el arte tradicionalmente el dibujo era el estado previo a la obra, a la pintura o a la escultura. Cuando estos objetos artísticos aparecían, el dibujo se desvanecía, quedaba en la trasescena. Pues a Ortiz lo que le interesa es precisamente esa trasescena, lo que hay detrás, las prácticas, los caminos, los procesos: cómo se llega a un destino, no tanto el destino en sí mismo. Y el dibujo se presta, como ninguna otra herramienta, para estos efectos. Por eso en lugar de reproducir miméticamente imágenes del mundo, Ortiz se concentra en los procesos que hacen posible el dibujo. Por ejemplo, una premisa del dibujo es que es una multiplicidad de puntos, entonces él la exagera y llega a dibujar una sucesión de 116 puntos en el lapso de 38 días ininterrumpidos. Lo hizo durante un viaje, en el que como una especie de diario personal trató de repetir durante todos los días una sucesión idéntica de puntos. Pero, como él mismo lo dice, “nadie se baña dos veces en el mismo río”. Y, a pesar de las apariencias, ningún dibujo terminó siendo igual al otro. Cada uno se producía en una ciudad distinta, con un estado de ánimo diferente, a veces llovía, a veces era verano, el fondo musical cambiaba. Así, esta serie de puntos se convierte en un documento silencioso del transcurrir del tiempo. Ortiz quiere dejar huellas en él, marcas, y convierte al papel en el soporte que hace posible dibujar estas cicatrices. “El papel es la ventana al mundo que me interesa trabajar, en la que transcurre mi universo”, dice.

 

José Antonio Suárez
Esta idea de diario, de tiempo, también está presente en un trabajo tan inclasificable como el de José Antonio Suárez. Este, lo ha convertido en su modo de trabajo y las palabras arrancadas de la historia: “ningún día sin una línea” se han convertido en su lema. Suárez registra obsesivamente su día a día en hojas de libretas que son una nueva versión de los “Libros de las Horas”, y ese es el trabajo que expone, sin enmarcar, sin empaquetar. Así ha convertido su diario privado en un documento público, pero no de la manera ostensiva de algunos artistas contemporáneos que agobian al espectador con sus intimidades. A pesar de que los dibujos de las cosas que le interesan: animales, apuntes de viaje, figuras humanas, objetos imposibles, etc, están allí en su inmediatez, al lado de las ideas que se le vienen a la cabeza escritas a mano, anecdóticamente estas hojas son impenetrables. Necesitaríamos estar en la cabeza de Suárez, en su cuerpo, en su historia personal, para poder acceder a la anécdota, para poder seguir el camino de sus asociaciones libres, para descifrar sus códigos privados. Nos queda pues el guante de esta anécdota: un guante fragmentado, lleno de chispazos, de anotaciones visuales, donde la línea se reconcilia con su destino de marcar la hoja, ya sea en forma de letra, ya sea en forma de dibujo. Marca, huella, busca de la forma en la nada potente del blanco del papel, como siempre, como en el Renacimiento, como antes, como después.

 

El dibujo se ha vuelto autónomo, se ha liberado de su destino de soporte, y ahora muestra la cara independientemente. Suárez está concentrado en una actividad compulsiva que no conoce de grandes formatos, de obras acabadas, de palabras fundamentales. El camino, el viaje, bien valen una Itaca. Él la cambia por una bitácora para palpar el transcurrir del tiempo entre los dedos, para palpar el espacio inabarcable de la hoja, para palpar ingenuamente, sin teorías poshistóricas, el placer negado de una forma. Para habitar el aquí y en el ahora. Fragmentos quebrados, dibujos que se superponen, esquirlas de la historia del arte, disecciones de animales, comentarios teóricos, imágenes obsesivas. El mundo de Suárez con su dibujo clásico y virtuoso, sin embargo, es abigarrado, complejo. Hay una especie de horror vacui (todo lo contrario del dibujo de Lucas Ospina fascinado por el vacío), de preocupación por el tiempo, de lucha incesante con la forma. Leonardo emprendió la búsqueda de aquella “cosa mental” con las mismas armas: un lápiz y un papel. Garabateo más de 4.000 hojas buscando descifrar los secretos de la naturaleza y la forma sin nunca llegar nunca a una verdad canónica (tal vez porque tampoco quiso). Al otro lado de la historia, en un tono menor, provocativamente menor, José Antonio Suárez usa las mismas herramientas, pero sin el libreto grandilocuente de la ciencia, la verdad ni el arte en mayúsculas. Lo usa con discreción, juego, humor, pero con la misma fascinación y pasión por el viaje siempre inconcluso de la forma, por las alucinaciones de los fuegos fatuos siempre perdiéndose en el horizonte, por las rutas laberínticas de Itaca. Su trabajo es un manifiesto claro de que no hay que llegar.

 

Lucas Ospina
Por su parte Lucas Ospina, hace también una reconciliación total con el contorno lineal, con la técnica, con la manualidad, con el soporte que el dibujo arrastra desde el Renacimiento. “Uno se la está jugando ahí –dice-, en el sentido en que se tiene un problema en un papel y hay que resolverlo, de alguna manera, pronto y con muy pocos medios. El papel me parece un gran invento, también el lápiz. No me tengo que poner a pensar en el campo expandido del dibujo, en Rauschenberg haciendo un dibujo con una llanta, o en tener que dibujar con semen o con sangre. Suena un poco conservador, pero es como si un pianista encuentra en el piano una máquina que le permite hacer melodías, con una cantidad de teclas y variaciones, y piensa que esas variaciones no se han acabado. Entonces es como si le dijeran a ese pianista: “vaya y búsquese otro instrumento”… A mí el instrumento que es papel, lápiz, acuarela y tinta me basta. Porque me parece que es un instrumento donde se refleja un progreso gigantesco. No progreso en un sentido positivo, si no un logro grande”.

 

Ospina se queda pues en los límites de la técnica, del papel, pero no de la historia. La transgrede. Con un contorno lineal cerrado más que una idea, construye una imagen. Ambigua. Inabarcable. En hojas desnudas, ocupa apenas el centro con unos seres evanescentes, mínimos, esenciales. Nada de detalles, volúmenes, perspectivas, pirotecnias, fondos, decorados o ilusionismos. Sus seres son figuras que tienen una relación oblicua con pequeños títulos escritos a mano, también con lápiz, en una esquina del papel: “Hoy amanecí como nueva”/ una mujer se quita la piel del cuerpo, como la máscara desollada del Juicio Final de Miguel Ángel, y se la cuelga al hombro. “La escultora”/ una mujer se corta un pedazo de estómago. “Sin señal”/un hombre se convierte en la antena de su televisor. “Fantasmagoría”/ una mujer acurrucada estrecha un vidrio sobre sus rodillas y en el punto de contacto se forma un corazón rosado. Seres mínimos, desnudos, a punta de desaparecer, sacados de la nada por un trazo seguro, ácido, desencantado, iluminados con un solo color en una sola parte, inmersos en unos rituales como actos privados, perdidos en el misterio de sus cuerpos, la nada del blanco, en el desierto del mundo. Dispuestos a desaparecer mansamente de la misma manera que han emergido. Son una idea, como esa que está escrita a sus pies con letras, ese otro lenguaje hecho de líneas. ¿Son una respuesta escultórica al lenguaje oral de todos los días? Quién sabe. En todo caso no son una ilustración literal. Más bien hablan de una tensión, de un corto circuito, cuando se enfrentan cara a cara dos lenguajes ricos, plenos, inagotables. Las palabras haciendo formas, los dibujos explotando las palabras. La palabra vista como trazo, el trazo visto como línea que escribe. Y como un imperativo el silencio absoluto del blanco que rodea la figura, que la horada. Polvo eres y en polvo te convertirás, la forma es siempre una ilusión dispuesta a desvanecerse en el escenario. Un escenario expositivo problematizado, donde no hay cuadros enmarcados ni colgados, lo cual aumenta la incomodidad, la extrañeza, frente a unos dibujos que no se regalan fácil al espectador. Unas líneas dando sentido, límite, forma, provisional al vacío circundante.

 

Reconexiones, espejos rotos, quebrados o empañados, el arte que se muerde la cola, que hace círculos elípticos para llegar a la misma parte pero de otra manera… Lo que aparece es el dibujo contemporáneo esencial, sin énfasis, sin retórica, inmediato, conceptual, procesual usando el vocabulario del dibujo clásico para aventurarse en sus propios enunciados poshistóricos.

 

Portal m3lab, Encuentro Internacional Medellín 2007

 

 

Dibujos y objetos de un andante con moto

 

Entre las piezas expuestas está el 'manual' que pintó de las partes de la moto, por si se varaba.

 

Lo que se fijó en la cabeza del artista Mateo López, en el viaje que hizo entre Bogotá, Medellín y Cali, conduciendo una moto Vespa, se puede ver sobre una mesa larga en la Galería Casas Riegner, de Bogotá. El recorrido lo hizo a mediados de este año a todo lo que daba su aparato, cargado de dibujos, lápices, libretas y algo de ropa: 60 km por hora. Velocidad que no estremecería a ningún piloto, pero le permitió apreciar paisajes bajo la lluvia o el sol.

 


López, de 29 años, expone por primera vez en Bogotá, luego de haber sido premiado en la más reciente Bienal de Cuenca (Ecuador) y de sus exposiciones en Buenos Aires y Ciudad de México. Aunque su fuerte ha sido el dibujo, en esta ocasión recurre además a la intervención de objetos encontrados e incluye todo en una especie de instalación.

 

En 'Topografía anecdótica', como tituló su exposición, López persiste en construir con dibujos tridimensionales los objetos que llaman su atención y que, en este caso, son las claves de su viaje. La mesa es el paisaje en miniatura -no en escala- de esa parte de Colombia y de su periplo.

 

"Puse todo sobre la mesa, marcando a veces las alturas y la topografía, tratando de reconstruir una superficie con detalles de la geografía como montañas, plantas y también instrumentos de dibujo, como una regla y un mapa, en una libreta de teléfonos de bolsillo", explica. Cajas de colores, como contenedores, señalan el puerto de Buenaventura; una hoja cortada con decenas de punticas evoca las praderas, un papel arrugado muestra las montañas y los ríos que bordean las carreteras que recorrió.

 

'Hay que renovarse'

 

Acostumbrado a trabajar en su estudio hasta volverse parte de él (en una exposición pasada, López se incluyó mientras reproducía su propio taller), no se sabe si el viaje le quitó ese carácter obsesivo que lo obligaba a crear con detalle y sencillez al mismo tiempo. Antes de partir dibujó todas las partes de la moto en 61 páginas de una libreta: "Lo hice para poder saber cómo era, por si me varaba en el camino", dice.

 

Para qué un manual. En todo caso, el viaje le dio otra perspectiva: "Hay que renovarse. Empiezo a acercarme a la escultura por medio del dibujo", dice. Tal vez por eso dibujó un globo terráqueo en un bombillo fundido y hasta un borracho durmiendo la 'rasca' en una hoja de papel.

 

 

DIEGO GUERRERO
REDACTOR DE EL TIEMPO

 

Periódico El Tiempo, Bogotá, Noviembre 1 de 2007

 

 

 

 

Dos Experiencias Sonoras más

 

Por Sandra Valoyes
Faltan dos conciertos de Experiencias Sonoras del Encuentro Medellín 2007 -MDE 07- en alianza con Comfenalco.

 

Sonidos espirituales, tradicionales, electrónicos, urbanos y especialmente contemporáneos, han sido lo que el equipo curatorial del MDE 07, habían pronosticado: hospitalarios u hostiles, pero esencialmente espacios de encuentro entre las músicas y los habitantes de la ciudad, pues la mayoría han sido gratuitos.

 

En menos de dos meses el Encuentro finalizará y desde que empezó en enero se ha planteado no solo desde la plástica sino desde la música, la vanguardia local, nacional e internacional.

 

Han pasado por tarimas los grupos: Bellavista Social Club de Medellín (mezcla hip hop, reggae y ska); el grupo tradicional San Juan de Urabá; el folclor afrocolombiano de Alé Kumá y el bullerenguero de Maria Mulata; el sexteto de jazz Escalandrum, cuyo líder es Daniel Piazzolla; los barranquilleros Humberto Pernett and The Caribbean Ravers y Antonio Arnedo; El Colectivo de música electrónica local; el bajista, arreglista y productor, Héctor Buitrago; Sidestepper; el colectivo Kamadaclan, también de Bogotá; Puerto Candelaria de Medellín y la cantante emberá chamí, Gladys Yagarí, del Resguardo Indígena de Cristianía.

 

Faltan por estar en otra Experiencia Sonora Jaén Kief y Radiosónica. La primera enmarcada desde el rock progresivo y sinfónico y la segunda, dedicada a un proceso de Mauricio Jiménez con la música electrónica. Este concierto se desarrollará en el teatro Pablo Tobón Uribe el 10 de mayo a las 8:00 de la noche, se puede ingresar sin pagar, pero se deben reclamar las boletas en las taquillas del teatro, la Casa del Encuentro, en la burbuja informativa de Comfenalco en la plaza Botero o en su sede de Colombia.

 

Músicas colombianas: Contemporáneas, de fusión y de tradición

Las músicas que han hecho parte de Experiencias Sonoras han demostrado que la música colombiana de hoy entrega matices y fusiones con las raíces y los sonidos más actuales. Pero éstas sólo aparecen y se conciben desde lo “independiente” a veces llamado “underground”, pues son otros circuitos distintos a los comerciales los que convocan a grupos como los que se han presentado a propósito del Encuentro.

 

“La música colombiana está en uno de sus mejores momentos, desde lo comercial es difícil porque la radio comercial (por lo menos en Bogotá) está enmarcada desde unos géneros muy comerciales y lo que suene diferente y se salga de ahí no lo respaldan”, comenta Héctor Buitrago.

 

Sin embargo éste músico de gran reconocimiento nacional e internacional considera que hoy hay más de 100 grupos que hacen proyectos musicales de gran valor desde lo técnico y el virtuosismo, “También se ha visto una búsqueda con las raíces, hay gente que está investigando, viajando a los festivales de música folclórica, reconociendo a los maestros y tratando de recuperar esas melodías y es un movimiento grande, que hace 10 años no se veía”.

 

Más o menos eso se ha oído desde las Experiencias Sonoras propuestas, que mientras se escuchaban sonidos explorados desde la música tibetana, de la India o África, improvisaba un rapero; aparece también la música electrónica con cumbia o los sonidos eclécticos del jazz y las cantaoras que se tomaron no solo el Bullerengue de San Juan de Urabá, sino de Medellín.

 

Todo ha sucedido en escenarios como el teatro o los parques de la ciudad, también han surgido jams, se han realizado talleres con músicos y por supuesto intercambios.

 

Más allá del Encuentro, que es el autor de esto, las experiencias sonoras y la música como tal, conectan lo que sentimos, pensamos o soñamos; es acomodarse a los sonidos, a los ruidos, a la disposición de la ciudad desde el sentido que propone el oído y es intentar no ver la ciudad sino escucharla.

 

Si usted no ha hecho su Encuentro o no tiene ni una sola Experiencia Sonora, piénselo como hay que pensar muchas cosas en la vida, porque faltan además de Radiosónica y Kief, Choc Quib Town y Siete que se presentan el 30 de mayo en Medellín.

 

Revista electrónica De la Urbe Digital, Medellín, Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia, Boletín 156, 8 de mayo de 2007

 

Dulces sueños

 

 

 

La transformación nos lleva a una realidad distinta, quizá la de las ilusiones

 

El arte contemporáneo se puede desarrollar con medios diferentes a los usados por los artistas en etapas anteriores de la historia del arte. Es frecuente encontrar que han desaparecido, por ejemplo, los óleos y el mármol, e incluso la referencia a la pintura o a la escultura. En otras palabras, el arte de los últimos años puede alejarse tanto del pasado que resulta difícil aceptar que se trata de fenómenos de la misma clase y, todavía más, plantearse los criterios con los cuales pueden ser analizadas, comprendidas, valoradas y disfrutadas esas nuevas manifestaciones estéticas.

 

En cualquier elección se ganan unos aspectos pero se pierden otros. Muchos artistas han dejado atrás los encantos que procedían de las técnicas tradicionales pero, en cambio, se pueden enfrentar de manera más directa con la vida cotidiana y con las realidades que cada día nos entrega el mundo de la ciudad. En este sentido, el arte actual plantea un proceso de investigación, más que el uso de medios novedosos.

 

 

Ana Claudia Múnera (Medellín, 1966) se interesa por asuntos que, sin duda, no podría analizar con la misma fuerza si se limitara a las técnicas anteriores y, por eso, debe recurrir a medios nuevos, aunque no necesariamente de alta tecnología. En este caso, por ejemplo, se trata de un coche de bebé que ha intervenido. Dulces sueños, realizada en 2004, parte de una realidad concreta de nuestro mundo urbano donde muchas personas, especialmente mujeres, en el rebusque del día a día, convierten los cochecitos de bebé en insólitos vehículos de ventas ambulantes.

 

 

Como fenómeno urbano, esta forma de trabajo y de mercado puede generar múltiples reflexiones de orden económico, social y cultural, tanto que es posible imaginar que un artista podría plantear su presentación directa como obra de arte. Sin embargo, Ana Claudia Múnera mira esta realidad en otro nivel. Por eso, pinta el cochecito de blanco y transforma todo su contenido, que envuelve en bolsitas de tela igualmente blanca. Como lo indica su título, Dulces sueños, la transformación nos lleva a una realidad distinta, quizá la de las ilusiones que cada día las personas depositan en estas "chacitas" cargadas de dulces con las que recorren la ciudad.

 

Frente a un hecho que, en el mejor de los casos, los demás miramos como anécdota curiosa, Ana Claudia Múnera nos invita a descubrir una realidad humana cargada de sentido, de drama y de poesía. Quizá a partir de esta obra cambia también un poquito nuestra manera de ver la ciudad y de relacionarnos con quienes la viven con tanta dureza pero también con sueños íntimos y dulces que no quieren abandonar.

 

 

Textos de Carlos Arturo Fernández, profesor de Artes de la Universidad de Antioquia y miembro del Consejo de Curaduría del Museo de Antioquia, para Vivir en El Poblado.

 

Periódico Vivir en el Poblado, Medellín, edición 335 de diciembre de 2006 

 

 

El 'tomaco' se cultiva en Medellín

Un artista español hizo un injerto entre tomate y tabaco.

 

El artista español Federico Guzmán hizo en la vida real lo que Homero Simpson hizo en su natal Springfield: combinó plantas de tomate y tabaco y creo el 'tomaco' (Nicotianatabacum Lycopersiconesculentum).

 

Guzmán es uno de los invitados al Encuentro Internacional Medellín 07 / Prácticas Artísticas Contemporáneas. (MDE07) que se desarrolla hasta finales de junio.

 

El cultivo de tomacos se encuentra cerca del bloque 46 de la Universidad Nacional y recibe los cuidados de estudiantes de agronomía. Se espera que dé sus frutos en aproximadamente cuatro meses.

 

Mientras tanto, la gente puede mirar y tocar varios hechos de goma espuma y látex, que fueron montados con la ayuda de estudiantes de arte de la Nacional.

 

"Con esto quiero transmitir una idea de fusión y mestizaje. El injerto representa el cuerpo y el espíritu. El tomate es el cuerpo y el tabaco el espíritu", explica Guzmán.

 

La idea de cultivar tomacos nació hace dos años luego de enterarse de que un granjero estadounidense lo producía. En la primavera de 2005, amplió la investigación bioartística con la propuesta de un cultivo de 'tomacos' en una finca cerca de Sevilla, ciudad natal del artista.

 

Con la ayuda de un agricultor, preparó y cultivó el terreno con injertos de 'tomaco' y a lo largo de los meses crecieron con éxito.
Esto es posible porque el tomate y el tabaco pertenecen a la familia de las solanáceas, lo cual permite el injerto de ambas plantas en una sola.

 

La 'puesta en escena' de los 'tomacos' es la primera que hace el artista y en enero los exhibirá en México.

 

Pero sus pretensiones van más allá. Quiere producirlo industrialmente y comercializarlo, tal vez sin los altos contenidos adictivos que tenía el 'tomaco' de Homero Simpson, pero con un sabor que sea del gusto de los paladares.

 

Un día de arte

 

Hoy, el recorrido en bus por Medellín para ver las obras del segundo ciclo de MDE07 incluye los museos de las universidades de Antioquia y Eafit, la estación del Metro de La Floresta (allí también hay obra), la sala de exposición de Suramericana de Seguros, la iglesia Sagrado Corazón, en Barrio Triste; la Alianza Francesa, el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, la Casa del Encuentro y el Museo de Antioquia.

 

* MAYORES INFORMES EN EL TELÉFONO (4) 293 04-24 WWW.ENCUENTROMEDELLIN2007.COM

 

Nuevo ciclo en encuentro MDE07

 

Hoy el público de Medellín tendrá la oportunidad de viajar por todas las exposiciones del Encuentro Internacional Medellín 07 / Prácticas Artísticas Contemporáneas, en la segunda serie de exposiciones simultáneas.

 

Para este ciclo habrá cinco buses disponibles, pues las exposiciones se encuentran en distintos puntos. (ver Un día de arte...). Se podrá apreciar, entre otras obras, la esperada construcción de 'Por favor, susúrrame algo al oído' (fotos de arriba), del japonés Tatzu Nishi, en la que una casa rodea la cruz de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús.

 

MEDELLÍN.

 

Periódico El Tiempo, Bogotá, 26 de mayo de 2007, página 2-1

 

 

El año de la cultura

 

 

Encuentros

 
 

En 2007 la cultura invadirá a Colombia por todas partes. En Bogotá, Medellín y Cartagena se concentrarán los principales eventos.
Nunca antes Colombia comenzaba un año con una agenda cultural tan prodigiosa. De enero a diciembre, la literatura, la música y las artes plásticas serán las grandes protagonistas de un país acostumbrado ante todo a ver en las primeras páginas de los diarios acontecimientos relacionados con el orden público y la política.

 

Será un año de homenajes, de grandes conciertos y festivales, de encuentros entre figuras del primer orden de la cultura mundial. De hecho, cuando esta publicación comience a circular, ya habrá comenzado en Cartagena el primer gran evento cultural del año.

 

El I Festival Internacional de Música, que comenzó el pasado 6 de enero y termina el 13, reúne a grandes intérpretes de música de cámara y orquesta de diversos países del mundo. En este festival, organizado por la Fundación Víctor Salvi, participan intérpretes como la reconocida violinista Chee Yun, el pianista Jean-Yves Thibaudet, la flautista Paula Robison y el director musical de la orquesta I Mucisi de Montreal, Yuli Turovski, entre otros, quienes no sólo ofrecerán conciertos, sino que también brindarán conferencias y talleres didácticos porque el objetivo de la Fundación Salvi también es promover el surgimiento de nuevos talentos.

 

También en Cartagena y en enero se realizará la segunda edición del Hay Festival. sesenta escritores de todas partes del mundo, durante cuatro días conversarán sobre literatura, historia, periodismo y la misma música. Esto se debe a que este año el Hay Festival tiene como invitado de honor al músico británico Bob Geldof que, además de hablar sobre sus proyectos filantrópicos en África, también ofrecerá un recital.

 

En Medellín y Cartagena los estudiosos de la lengua castellana se reunirán para discutir diferentes aspectos relacionados con el presente y el futuro de la lengua de Cervantes. Entre el 21 y 24 de marzo se realizará en Medellín el XIII Congreso de las Academias de la Lengua, en cuyo marco se presentará la Nueva Gramática de la Lengua Española. Posteriormente, y ya en Cartagena, en el marco del Congreso de la Lengua, se abrirán múltiples paneles donde se debatirá sobre diferentes aspectos que incumben a nuestra lengua. En el acto inaugural se realizará un homenaje a Gabriel García Márquez, que este año cumple 80 años de vida, 40 de haber publicado Cien Años de Soledad y 25 de haber recibido el Premio Nobel de Literatura.

 

A partir del 23 de abril, Bogotá será declarada Capital Mundial del Libro. Es la primera vez que una ciudad de Suramérica recibe este honor, que ya tuvieron Alejandría, Nueva Delhi, Madrid, Amberes y Turín. Durante un año se realizarán decenas de eventos, entre ellos el Encuentro Bogotá 39, que reunirá a los 39 mejores escritores latinoamericanos menores de 39 años.

 

 

Bogotá también será Capital Iberoamericana de la Cultura y por tal motivo será la sede de foros y encuentros.

 

Y para terminar un año tan rico en eventos literarios, Colombia será el invitado de honor de la Feria del Libro de Guadalajara, en México, que es la más importante de América Latina y una de las más grandes del mundo.

 

El arte también tendrá su gran vitrina este año. El Encuentro Internacional Medellín 2007/Prácticas Artísticas Contemporáneas, Espacios de Hospitalidad (MDE07), que comenzará en enero, se extenderá hasta mediados del año. Uno de los principales valores de este encuentro será el trabajo conjunto entre artistas internacionales y artistas que provengan de comunidades marginales como, por ejemplo, los desplazados.

 

Y como si lo anterior no fuera suficiente, se espera un cartel de conciertos de grandes estrellas de la música del rock y el pop; entre estas, tal vez la visita más destacada sea la de Roger Waters, el ex integrante de Pink Floyd. Eso sí, habrá que esperar que tanta belleza no se quede en el tintero, como tantas veces ha ocurrido en el pasado.

 

Revista Semana Edición No. 1.288, Bogotá,  enero 8 a enero 15 de 2007 

 

El arte conecta la ciudad y el mundo

 

Editorial

 

  • El encuentro artístico internacional 2007 y otros eventos culturales conectan la ciudad con el mundo y permiten incorporar la formación estética a la educación y a la vida misma.

 

El primer ciclo expositivo del encuentro artístico internacional Medellín 2007, que ha hecho posible una relación directa entre artistas y público para conocer y discutir novísimas tendencias, es otra demostración de la vitalidad y el dinamismo del movimiento cultural que está desarrollándose en la segunda ciudad colombiana y descubre una alternativa para el mejoramiento de la educación estética.

 

Los eventos culturales de ciudad son actividades fundamentales para fortalecer la calidad de la educación. El encuentro en el cual han expuesto varios de los artistas contemporáneos más sobresalientes de Colombia y otros países, actualiza el ejemplo de las Bienales y ha abierto una nueva posibilidad de que estudiantes y profesores conozcan en vivo y en directo cómo se piensa, se hace y se socializa la creación artística.

 

En el arte actual no se trata sólo de visitar salas y galerías en actitud de espectadores pasivos. Los creadores entran en comunicación con el público y las obras adquieren vida propia y ocupan espacios públicos. Un ejemplo muy representativo del arte con función social es el de las esculturas de Botero, que la gente siente como propias, incorporadas al paisaje urbano y a los escenarios comunes de encuentro ciudadano.

 

Gran parte de los programas educativos formales adolece de indiferencia ante la formación estética. Las bellas artes han sido materias marginales. No se les cataloga como disciplinas esenciales inseparables de la vida misma. Sin embargo, por fuera de las aulas escolares, en la vida de la ciudad, están ofreciéndose, como se comprueba en el caso de Medellín, múltiples y variadas opciones de educación complementaria que integran el llamado pénsum implícito u oculto.

 

Encuentros como el artístico de estos días, las ferias del libro, las visitas de escritores e intelectuales, etc., además de ser espectáculos llamativos dotados de una gran capacidad de convocación, forman una suerte de menú atractivo y edificante que puede ser aprovechado al máximo en colegios y escuelas para programar recorridos didácticos y actividades de estudio, análisis y seguimiento que repliquen y prolonguen los efectos renovadores de esas formas de contacto real y actual con las corrientes de la cultura universal.

 

El calendario cultural de este año en Medellín está colmado de eventos de verdadera trascendencia nacional e internacional que, por supuesto, benefician la imagen de la ciudad ante el mundo. De ellos está informándose con el justo y necesario despliegue, porque en EL COLOMBIANO y otros medios de comunicación se ha asumido la responsabilidad de anunciarlos y explicarlos como hechos constitutivos de la vida urbana en continuo mejoramiento cualitativo y como sucesos que tienen poder significativo suficiente para demostrar la evolución de la ciudad en los campos cultural y educativo.

 

De Medellín y sus habitantes ha solido decirse en diferentes épocas que han acusado una actitud de ensimismamiento que tiende a mirar con desconfianza la novedad y el cambio y lo que tenga un sello foráneo. Es una apreciación que va desvirtuándose con hechos y eventos como los que comprueban que, en el ámbito local y en este tiempo, más allá de los muros escolares y de las montañas que rodean el Valle de Aburrá hay un mundo pleno de riqueza y de sorpresas que invita a emprender la aventura del conocimiento.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 17 de abril de 2007, página 6A

 

 

El arte está ocurriendo en Medellín

 

Encuentro Internacional Medellín 2007

 

 

Antes se concebía el arte como un objeto que se creaba, exhibía y consumía. Hoy se entiende que los significados de las obras de arte surgen de todo un conjunto de prácticas sociales que no sólo involucran el trabajo de los artistas, sino el de los críticos, los curadores, los museógrafos, los historiadores, los teóricos, los periodistas culturales, los docentes, los coleccionistas. En el arte contemporáneo el rey ya no es el artistas, sino el espectador. Es usted quien le da significado y por eso es el invitado de honor a este encuentro con las prácticas artísticas contemporáneas.

 

En plena realización se encuentra la cita con el arte, la contemporaneidad, la producción artística y la reflexión propiciada por el Encuentro Internacional Medellín 2007: Prácticas artísticas contemporáneas. “Espacios de hospitalidad”. En junio, cuando concluya la vastísima programación, en los escenarios culturales de esta capital habrá quedado el rastro de 32 artistas internacionales, 33 artistas nacionales (14 locales), 20 artistas por convocaorias y pasantías, 14 colectivos de arte, 18 conciertos, 6 publicaciones presentadas, 40 conversatorios en La Casa del Encuentro, 12 ciclos de cine, 7 talleres, 2 seminarios, 70 exposiciones en espacios cerrados y 30 intervenciones artísticas en espacios públicos, adem´`as del goce del público asistente.

 

En La Casa del Encuentro –antigua sede del Museo de Antioquia_, las puertas están abiertas para todo el mundo. Como también lo están, de par en par, las puertas de la Alianza Colombo Francesa, las Biblioteca Pública Piloto, el Centro Colombo Americano, el Centro de Artes Universidad EAFIT, el Jardín Botánico, el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno de Medellín, el Museo Universitario de la Universidad de Antioquia y otros espacios artísticos de la ciudad como el Taller 7, Tres Patios y La Jíkara.

 

En todos estos sitios se vive la hospitalidad, tema alrededor del cual reflexionan los artistas locales e internacionales que nos visitan. ¿Cómo y por qué acoger al otro? ¿Cómo sobrevivir en las ciudades? ¿Cómo vivirlas, cómo habitarlas? ¿Por qué nos fascinan los extranjeros y rechazamos los migrantes locales? ¿Cuáles son las relaciones parásitas?, ¿Cuáles las simbióticas? ¿Cómo se convierte el espacio urbano en la casa de muchos? Esos son los temas que los inquietan y los cohesionan a la vez.

 

Alrededor de estas preguntas gravitan las obras presentadas por los artistas que han venido en residencia durante el primer trimestre del año y a partir de su visita han desarrollado sus proyectos. Obras en las que la mirada del extranjero se confronte con la local.

 

Pero el cerebro y el corazón de la hospitalidad es La Casa del Encuentro. En su cocina se hornea toda la información que luego se puede consultar en la página www.encuentromedellin20O7.com. Como toda casa, ésta tiene salas, pero las suyas son de lectura, producción editorial, proyecciones, exposiciones. Su biblioteca se ha relanzado y hoy es un importante centro de información sobre arte contemporáneo. Su café se ha dispuesto para los encuentros alrededor del sonido y la música. Y, cada miércoles, los artistas, colectivos, teóricos y curadores internacionales, nacionales y locales tienen una cita cálida con los habitantes de la ciudad. Este espacio permanecerá como el gran legado del Encuentro a la ciudad y al país.

 

Hoy los moradores y visitantes de esta urbe se han percatado de que el Encuentro Internacional Medellín 2007: Prácticas artísticas contemporáneas. “Espacios de hospitalidad”, es, en realidad, un evento internacional de arte contemporáneo que está poniendo a circular por museos, universidades, calles, plazas y barrios, las obras de los artistas, las voces de los académicos y curadores, las representaciones de los colectivos independientes y alternativos, las experiencias sonoras, lo mismo que exposiciones, películas, foros, talleres, conferencias y seminarios en más de 650 actividades diseminadas a lo largo de estos seis meses, y en los más variados espacios ciudadanos.

 

Espacios ciudadanos que incluyen, además de los ya mencionados parques, calles y lugares físicos y mediáticos donde son activados los distintos proyectos de los artistas.

 


¿Por qué Medellín?
A esta pregunta los organizadores responden sin titubeos:
Porque Medellín tiene experiencia. Durante los últimos 40 años, la ciudad ha logrado ser centro mundial de arte cuando realizó 4 emblemáticas Bienales (1968, 1970, 1972, 1981), el Primer Coloquio de Arte no Objetual (1981) y el Festival Internacional de Arte (1997).

 

Porque Medellín tiene ganas. La ciudad pasa por un momento de renacimiento, social, político y cultural que se quiere aprovechar. Hay una importante producción de artistas locales, hay reflexión crítica, hay públicos y hay capacidad institucional, hay voluntad política y todas las posibilidades para llevar a cabo y disfrutar un evento de esta magnitud.

 

Porque Medellín está unida. Los sectores públicos y privados trabajar en conjunto en este evento que a través del arte está renovando los lazos sociales de la ciudad.

 

En síntesis, porque en Medellín la hospitalidad hace parte de la naturaleza de su valle y de las montañas que lo circundan. Aquí, todo el que llega es acogido con amabilidad. Aquí, todos encuentran buen abrigo, porque Medellín es como esas órdenes del pasado cuya misión era conceder albergue y procurar bienestar.

 

 

¿Por qué se llama Encuentro y no Bienal?
  Aunque este certamen se enmarca en la tradición de las anteriores Bienales de Medellín, no se le denominó así porque su esencia se aparta de este formato expositivo. Las bienales fueron exposiciones en un tiempo determinado a las que los artistas enviaban sus obras representando diferentes países.

 

Este Encuentro, por el contrario, se extiende en el tiempo y en el espacio. Durante seis meses se encuentran en Medellín artistas que vienen a observar primero la ciudad para ejecutar después su proyecto. Sólo después de este tiempo de residencia y observación, se procederá al gran evento expositivo que va de abril a junio.

 

Los artistas no vienen como delegaciones de países sino que han sido convocados por el equipo curatorial alrededor del tema “Espacios de hospitalidad”. De ahí que el Encuentro también brinde la oportunidad de reunir a profesores, estudiantes, académicos, periodistas, historiadores, especialistas y público en general. El diálogo y el intercambio continuo de saberes, es misión colectiva.

 

Este texto fue elaborado con base en información suministrada por Sol Astrid Giraldo. Oficina de Comunicaciones MDE/07

 

Participantes en el Encuentro MDE07 que presenta su trabajo entre mayo y junio
Ana Claudia Múnera (Colombia)
Beatriz Santiago (Puerto Rico)
Carla Fernández (México)
Delcy Morelos (Colombia)
Federico Guzmán Romero (España)
Ganga International Gallery (Colombia)
Gloria Posada (Colombia)
Grupo Utopía (Colombia)
Héctor Zamora (México)
Humberto Junca (Colombia)
José Alejandro Restrepo (Colombia)
La Culpable (Perú)
Lucas Ospina (Colombia)
María Teresa Cano (Colombia)
N55 (Dinamarca)
Oswaldo Macía (Colombia)
Pedro Reyes (México)
Pulgar (Venezuela)
Raúl Cárdenas (México)
Renata Lucas (Brasil)
Santiago Cirugeda (España)
Tomás Saraceno (Argentina)

 

Socios del Encuentro
Alcaldía de Medellín
Ministerio de Cultura
Ministerio de Relaciones Exteriores
Gobernación de Antioquia
Idea
Banco de la República
Instituto Distrital de Cultura y Turismo
Bancolombia
Compañía Suramericana de Seguros
Cementos Argos
Compañía Nacional de Chocolates
Une
Museo de Antioquia
Comfama
Comfenalco
Inexmoda
Parque Explora Medellín
Museo de Arte Moderno
Centro Colombo Americano
Alianza Colombo Francesa
Universidad Eafit
Universidad Pontificia Bolivariana
Universidad Nacional de Colombia
Universidad de Antioquia
Fundación Universitaria Bellas Artes
Colegiatura Colombiana
Biblioteca Pública Piloto
Lugar a Dudas

 

Periódico Alma Mater No. 554, Universidad de Antioquia, Medellín, mayo de 2007, páginas 28 y 29

 

 

El arte ocurre en Medellín / Art happens in Medellin

 

 

Latinoamérica y el mundo tienen una nueva cita con el arte en Medellín, una ciudad que se está transformando durante seis meses con las prácticas artísticas contemporáneas en un gigantesco “espacio de hospitalidad”

 

Latin America and the world have a new rendozvous wíth art in Medellin, a City which has been in a state of transfomation for the past six months with contemporary artistic practices in one gigantic “hospitality space.”

 

 

Por / By Sol Astrid Giraldo
Fotos / Photos: Cortesía Encuentro Internacional Medellín 2007
El sistema solar del arte en América Latina tiene muy demarcada su órbita. El gran astro rey, el Sol, es definitivamente la Bienal de Sao Paulo. Un evento con 27 versiones y, sin duda, uno de los agrandes acontecimientos artísticos del mundo al lado de la Bienal de Venecia y la Documenta de Kassel. La de Sao Paulo marca tendencias, descubre talentos, pone en la palestra el espíritu de los tiempos y consagra. De cerca le siguen otros eventos expositivos fundamentales como la Bienal de Arte de la Habana y la Trienal Poligráfica de Puerto Rico. Pero este año nace una estrella con luz propia, fresca, original, en este circuito de las artes en América. Se trata del Encuentro Internacional Medellín 07/Prácticas Artísticas Contemporáneas: “Espacios de Hospitalidad”. Un evento que se coloca en este nivel por su magnitud y capacidad de convocatoria. En Medellín se reunirán 100 artistas (40 internacionales y 60 nacionales), 20 académicos reconocidos internacionalmente,12 colectivos de arte independiente nacionales e internacionales para un total de 650 eventos entre exposiciones, intervenciones públicas, cine, experiencias sonoras, editoriales y gráficas, instalaciones, acciones...

 

The orbit for Latin America ‘s solar system of art is very well defined. The king of stars, the Sun, is definitely the São Paulo Art Biennial, an event that has taken place 27 times and no doubt, one of the great artistic happenings in the world next to the Venice Biennial and the Kassel Documenta. The São Paulo event marks trends, discovers talent, and places the spirit of the times in the field and sanctifies. Other fundamental exhibition events follow it closely, such as the Havana Biennial of Art and the Poligraphic Triennial of Puerto Rico. But this year a star is born, with its own new and original light, in this circuit of the arts in America. It’s the Medellín International Encounter 07-Contemporary Artistic Practices: “Hospitality Spaces.” It is an event which is placed at these heights for its magnitude and ability to convene. In Medellín, 100 artists (40 ínternational and 60 national), 20 internationally renowned scholars, 12 international and national independent art collectives will come together for a total of 650 events between exhibitíons, public interventions, cinema, sound experiences, etlitorials and graphics, installatíons, actions...

 

Pero, ¿cómo terminó Medellín, una ciudad fuera del main stream del arte comprometida en la realización de un Encuentro que convocará a los artistas internacionales de mayor renombre de la actualidad? Hay dos factores que pesaron en ello. Medellín fue una protagonista de primer orden en el arte contemporáneo en décadas pasadas. En la ciudad se realizaron entonces 4 emblemáticas bienales (68, 70, 72, 81) donde el arte nacional y sobre todo latinoamericano se consolidó en unos tiempos de absolutas efervescencia creativa. En estas bienales eran invitados cotidianos artistas que transformaron los caminos del arte como Hans Haacke, Robert Motherwell, Duane Hanson, Lydia Okumura, Carl Andre, Ana Mendieta, Jesús Soto, Fernando de Szyzslo, y Luis Camnitzer, entre otros. Asistieron además, personalidades de la crítica tan importantes como Guilio Carlo Argán, Marta Traba, Juan Acha, por mencionar sólo algunos.

 

But how díd Medellín, a city outside of the artistic mainstream end up becoming involved in the realization of an Encounter that will gather the most internationally renowned artists of the day? Two factors weighed in. In past decades, Medellín played a firstrate principal role in contemporary art. At that time, four emblematic biennials were held in the city (‘68, ‘70, ‘72, ‘81). In these events, national art and above all, Latjn American art, were consolidated in a time of absolute creative effervescence. In these biennials, everyday artists were invited who transformed the paths that art would take; among these were. Hans Haacke, Robert Motherwell, Duane Hanson, Lydia Okumura, Carl Andre, Ana Mendieta, Jesús Soto, Fernando de Szyzslo and Luis Camnitzer, as well as such important art critics as Guilio Carlo Argan, Marta Traba, Juan Acha, just to name a few.

 

Pero, al deseo de revivir esta historia, se le suma el renacimiento social y político de Medellín: “Queríamos aprovechar el momento que está viviendo el país y la ciudad para meter un gol”, dice Lucía González, directora del Encuentro. Este es un hijo directo de aquellas míticas bienales pero también un intento de ir más allá. Como dice Carlos Uribe, su director artístico: “Se decidió no denominar Bienal a este nuevo evento porque su esencia se aparta de este formato expositivo. Primero, porque las bienales hoy en día se consideran caducas.

 

But added to the desire to revive this history was Medellin ‘s social and political renaissance. “We wanted to take advantage of the moment that the country and the city are experiencing to get a goal “comments Lucia González, director of the Encounter. This is a direct product of those legendary biennales, but it’s also an intention to go beyond them. As Carlos Uribe, the artistic director, says, “We decíded not to name this new event a Biennial because its essence moves away from that exhibition format and because the biennials today are considered out of date.

 

De otro lado, fueron eventos expositivos en un espacio y tiempo limitados a las que los artistas enviaban sus obras gracias a una invitación delegataria por país. Este Encuentro, al contrario, se extenderá en el tiempo y en el espacio. Durante seis meses se encuentran en Medellín artistas que vienen en residencia a observar primero la ciudad para ejecutar después su proyecto. Luego de estas residencias, se llega a un gran evento expositivo entre abril a junio”. Así, los artistas no participan como delegaciones de países sino que han sido convocados por el equipo curatorial –el cual dirige José Roca, bogotano co-curador de la pasada Bienal de Sao Paulo- alrededor del tema “Espacios de Hospitalidad”.

 

On the other had they were exhibition events in a limited space and time where the artists sent their works thanks to an invitation by country delegation. This Encounter, on the contrary, will extend into time and space. For six months, artists-in-residence will gather in Medellín tofirst observe the city and then create their projects. After these residences, the great exhibition event will take place between April and june. “The artists then don´t participate as country delegations but they have been convened by the curatorial team —directed by Jose Roca, cocurator from Bogota for the past São Paulo Biennial— around the theme “Hospitality Spaces.”

 

Y aquí se llega a un punto fundamental en la historia de la ciudad: la de su legendaria hospitalidad que en los últimos años se vio contrapunteada por una intensa hostilidad en un conflicto urbano que Medellín está empeñada en desactivar. Y una de las maneras es esta gran reflexión desde el arte sobre un tema que no es solo local sino internacional: Medellín se plantea aquí como una metáfora de la ciudad latinoamericana gracias a un arte que se sale de los museos, desborda los marcos, rompe los pedestales, se toma la calle. Medellín es el gran escenario para construir ciudades utópicas, nuevos recorridos, conexiones diversas, arquitecturas imposibles, tecnologías aplicadas, expediciones inéditas, memorias urbanas, diseños, exploraciones secretas, manifiestos públicos. Arte que sucede, se filtra, relaciona, reflexiona, parasita, ocurre, piensa, se inserta en la sociedad.

 

Are here we get to a fundamental point in the city´s history, that of its legendary hospitality which in the past years has been set against an intense hostility in an urban conflict that Medellín is working to deactivate. And one of the ways is through great artistic reflection on a topic which is not only local but international; Medellín is placed here as a metaphor for the Latin American city thanks to an art that exits the museums, runs over the frames, breaks pedestals, takes over the streets. Medellin is the great stage for building utopian cities, new walks, diverse connections, impossible architectures, applied technologies, unpublished expeditions, urban memories, designs, secret explorations, public manifestos. This is art that happens, filters, relates, reflects, is parasitic, occurs, thinks and is inserted into society.

 

La ciudad es la palestra: los parques, las calles, los espacios públicos y, claro, también los museos están abiertos a las obras de artistas contemporáneos de países como Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, Eslovenia, España, Francia, Irlanda, Japón, México, Panamá, Perú, Portugal, Puerto Rico, Estados Unidos y Venezuela, quienes reflexionan sobre los “Espacios de Hospitalidad”: ¿cómo podemos convivir con los otros? Y el cerebro es la Casa del Encuentro, antigua sede del Museo de Antioquia, donde ocurrirán sus actividades más fundamentales y donde habrá la posibilidad de la interacción de artistas, críticos y público a través de conferencias, exposiciones, charlas, películas. Así que si está planeando un viaje a Colombia en estos meses, no se pierda la oportunidad de visitar una ciudad tomada y transformada por el arte. Un arte que le importa el aquí y el ahora, y donde el espectador es el protagonista principal.

 

The city is the arena. The parks, the streets, the public spaces and, of course, the museums, as well are open to the works of contemporary artists from countries such as Germany, Argentina, Brazil, Canada, Costa Rica, Cuba, Denmark, Slovenia, Spain, France, Ireland, Japan, Mexico, Panama, Peru, Portugal, Puerto Rico, the United States and Venezuela. They reflect on “Hospitality Spaces.” That is, how can we live together with others? And the brain is the Casa del Encuentro, the House of Encounters, the former site of the Antioquia Museum, where its most important activities will take place and where artists, critics and the public will be able to interact via conferences, expositions, talks, and films. So if you are planning a visit to Colombia during these months, don´t miss out on the opportunity to visit a city taken over and transformed by art; this is an art which cares about the here and now and which turns the spectator into the main character.

 

Algunos Artistas invitados:
Dennis McNulty (Irlanda); Broke Alfaro (Panamá), Helio Oiticica y Cildo Meireles (Brasil),Félix González-Torres (Cuba/Estados Unidos), Héctor Zamora y Carla Fernández (México), N55 (Dinamarca), Antonio Caro, Adolfo Bernal, Libia Posada (Colombia), Anny & Siebel Ozturk (Alemania); Muntadas (España),Carlos Garaicoa (Cuba),entre otras figuras destacadas del arte contemporáneo internacional.
(Mayor información www.encuentromedellin2007.com)

 

A few of the guest artists
Dennis McNulty (lreland), Broke Alfaro (Panama), Helio Oiticica and Cildo Meireles (Brazil), Feliz González Torres (Cuba/United States), Hector Zamora and Carla Fernandez (Mexico), N55 (Denmark), Antonio Caro, Adolfo Bernal, Libia Posada (Colombia), Anny & Siebel Ozturk (Germany), Muntadas (Spain), Carlos Garaicoa (Cuba), among other important figures of international contemporary art.
www.encuentromedellin2007. com

 

Tatzu Nishi:
Japonés quien lleva viviendo 20 años en Alemania, e interviene las esculturas públicas creándoles alrededor espacios privados como habitaciones de hotel, salas, dormitorios. De esta manera logra una relectura de los monumentos, la historia, el espacio público, y los pone en un nuevo diálogo con el espectador.

 

Tatzu Nishi
A Japanese artist who has been living in Germany for 20 years, and who intervenes with public sculptures, creating them around private spaces such as hotel rooms, living rooms, and bedrooms. ln this way he achieves a rereading of the monuments, of history of public spaces and places them in a new dialogue with the spectator.

 

Alberto Baraya:
Uno de los más importantes artistas contemporáneos de Colombia. Su trabajo, por ejemplo, participó en la 27ª Bienal de Arte de Sao Paulo. “Se puede reescribir la historia con un simple gesto de resistencia”, ha dicho Baraya. Y eso es lo que hace en su obra “Herbario de plantas artificiales”, un proyecto que consiste en investigar, recolectar y hacer una taxonomía de plantas de plástico que recoge en las ciudades.

 

Alberto Baraya
He is one of the most important contemporary artists of Colombia. For example, his work was included in the 27th São Paulo Art Biennial. “History can be rewritten with a simple gesture of resistance, “ Baraya has said. And that’s what he does in his work “Herbarium of Artificial Plants,” a project that consists in studying, collecting and creating taxonomy of plastic plants that he has collected in cities.

 

Angela Detánico y Rafael Laín :
Esta pareja de brasileños crean lenguajes poco convencionales los cuales exigen al espectador un proceso de interpretación lúdica. Están interesados en las tipografías como punto de encuentro artístico entre la imagen y el texto. Para sus trabajos usan diferentes medios como las instalaciones, los libros y los videos.

 

Angela Detanico and Rafael Lain
This Brazilian couple creates unconventional languages which demand that the spectator go through a process of playful interpretation. They are interested in typographies as an artistic point of encounter between image and text. They employ various media in their work, such as installations, books and videos.

 

Tomás Saraceno:
Este argentino es uno de los artistas contemporáneos más representativos. Rompe los límites entre el arte y la arquitectura con sus proyectos inflables, modulares y móviles por los que las personas pueden caminar como si fuesen nubes o ciudades flotantes. Construye así ciudades metafóricas, como espacios en continua transformación, ciudades nómadas, ciudades aeropuertos.

 

Revista Panorama de las Américas, la revista oficial de Copa Airlines, Ciudad de Panamá, Abril de 2007, páginas 206 - 214

 

 

 

 

 

 

 

 

El arte reinventa el Centro

 

El Encuentro Internacional Medellín 07/ Prácticas Artísticas Contemporáneas presentó un nuevo concepto de arte público

 

Federico Herrero, muralista contemporáneo proveniente de Costa Rica la semana pasada transformó cinco columnas del metro en el Parque Berrío.

 

El artista de 28 años que visitó por primera vez a Medellín quiere alejarse del concepto de mural doctrinario, político y religioso, y reactivar los ambientes que interviene a partir de formas que se inspiran en el lugar y la arquitectura donde improvisa colores y figuras. Quiere rescatar lugares deteriorados, y por eso no le interesa la pintura de interiores, sino salir, dialogar con los ambientes, romper los marcos y los límites y darle una función social a su arte. En su estadía también intervino una casa en Manrique.

 

La intervención de Herrero se suma a otras que se vienen haciendo en el espacio público del Centro, como el paradero del bogotano Nicolás Consuegra entre el Museo de Antioquia y la Casa del Encuentro, la intervención alrededor de una cruz de la Iglesia del Sagrado Corazón en Barrio Triste o las lámparas del alumbrado público invertidas del japonés Tatzu Nishi en La Playa, y la sala subterránea en Boyacá que empezará a construir la artista local Gloria Posada. Esto, además de otras intervenciones en distintos lugares de Medellín como los jardines errantes del mexicano Héctor Zamora en Moravia o el globo con dos millones de bolsas de basura que está elaborando el argentino Tomás Saraceno, ya no para intervenir el espacio público terrestre sino el aéreo.

 

Así Medellín está siendo restaurada y modelada por un nuevo concepto de arte público que invita a la hospitalidad y el reencuentro ciudadano.

 

Periódico Centrópolis, Medellín, abril de 2007

 

El arte, huésped de Medellín en 2007

  
 

El Encuentro se realizó en el Parque Biblioteca de San Javier.

  

Medellín
Entre enero y junio del próximo año, Medellín se convertirá en un espacio de encuentro con la plástica y otras manifestaciones artísticas en el Encuentro MDE 2007, Ciudad + Arte Contemporáneo.

 

Ayer, en el Parque Biblioteca de San Javier, espacio aún en construcción, se realizó el lanzamiento oficial de este encuentro que unirá al sector cultural, social y empresarial de la ciudad.

 

Esta iniciativa pretende vincular el arte contemporáneo para establecer relaciones de interlocución con el espacio público.

 

Un evento que remite a las Bienales de Coltejer en 1968, 1970 y 1972, la IV Bienal de Arte de Medellín y el Festival Internacional de Arte y que constituyeron un punto importante en el desarrollo del arte público en Medellín.

 

A partir de enero de 2007, los ciudadanos podrán tener una vivencia del arte en espacios como museos, salas de arte, parques y calles, que contarán con las propuestas más representativas de las artes visuales internacionales.

 

Todo esto estará complementado con una programación académica y pedagógica que le permita al público acercarse a las obras y con la visita de críticos, curadores y periodistas nacionales e internacionales.

 

En la actualidad, el comité curatorial de este evento realiza el proceso de selección de los artistas que participarán. El encuentro comprende cine, conversaciones, exposiciones, música, entre otras actividades.

 

El concepto de la hospitalidad será el hilo conductor del encuentro. La ciudad recibe al arte y después de ese intercambio cultural, creadores, espectadores y los espacios públicos, se enriquecen. Tal como lo expresó el alcalde Sergio Fajardo durante la presentación del evento, este encuentro le brindará a Medellín la oportunidad de mirar hacia afuera y de ser observada como ciudad de arte en el contexto internacional. JCH

 

Periódico El Colombiano, Medellín,  2 de noviembre de 2006 

  

El artista japonés Tazro Niscino expondrá en Medellín

 

 

Es uno de los invitados al Encuentro Internacional Medellín 07/ Prácticas artísticas contemporáneas (MDE07), que se desarrollará desde el 24 de enero al 29 de junio con 80 artistas plásticos.

 
Hace unos días, el japonés Tazro Niscino, de 46 años, estuvo caminando junto a la gente común y corriente de Medellín. Buscaba un lugar para su obra.
 

Miró iglesias, subió a barrios, anduvo el centro. Más o menos al séptimo día, regresó al Museo de Antioquia para decir lo que quería hacer.

 

Con toda tranquilidad, Niscino explicó su proyecto a la directora del encuentro, Lucía González: "Quiero hacer una cafetería en el aire, en un contenedor. Con una grúa se sube unos 30 metros y allí va la gente a tomar café, mientras el contenedor da vueltas".

 

 Niscino no está loco. Esa intervención la hizo ya una vez en Dublín. Por si la idea resultaba exagerada, propuso hacer algo con una de las esculturas que están al tope de una iglesia del centro de la ciudad.

 

 Aunque no especificó de qué se trata, podría ser una de las cosas que más le gusta: convertir la estatua en un objeto dentro de una habitación, pues en varias ocasiones ha construido salas enteras alrededor de grandes esculturas, incluso, de carros. Así, la gente entra a su obra y se sienta en un sofá mientras el auto o el monumento queda convertido en una cosa del lugar.

 

 Otra opción sería hacer fuentes en las calles... por donde circulan los autos.
"Me llama la atención afectar a toda la ciudad y no solo la elite", dice Tazro Niscino, que, para colmo del arte, este año dejó de serlo para convertirse en Tatzu Nishi (2006).

 

 "Mi nombre está en japonés, pero en occidente debo escribir en los distintos alfabetos -vive en Berlín-, entonces nunca pongo mi nombre real. La fecha es porque el nuevo nombre incluye un momento especial y es algo raro para mí porque en Japón tenemos un tiempo muy distinto", dice.

 

 Respecto a por qué hace obras monumentales explica: "Empecé a exponer en galerías. En la inauguración, se llenaban, pero al día siguiente no iba casi nadie. Con este tipo de obras logro que la gente se involucre con mi trabajo".
El encuentro analiza la propuesta de este artista japonés.

 

 DIEGO GUERRERO
REDACTOR DE EL TIEMPO
____
ENTREVISTA CON LA TRADUCCION DE PAULA VILLEGAS

 

 Periódico El Tiempo, Bogotá, 29 de diciembre de 2006

 

 

El camino de San Diego

 

Por Carlos Mario Pineda Echavarría
Colaboración especial

A simple vista un título que podría parecer asociado a un lugar o a una ciudad termina sorprendiendo a aquellos que ingresan a la sala (y a la película sin tener información previa). Porque lo que propone el director Carlos Sorín es un recorrido que realiza un fanático de Diego Armando Maradona, desde su región -al norte de Argentina- hasta Buenos Aires, en el momento en el que el astro del fútbol es internado debido a problemas de salud.

 

El director y crítico francés Francois Truffaut escribió que sus inicios como crítico los asocia al reconocimiento de las películas, los actores y los directores para seguirles los pasos en las pantallas.

 

Esta apreciación ayuda para aproximarse a El camino de San Diego: Sorín ha tenido la gran fortuna de encontrar un tono narrativo que se ha podido apreciar en sus dos películas pasadas: Historias mínimas y El perro o Bombón, (el perro).

 

Las características del trabajo de Carlos Sorín están asociadas a la elección de temas del común o populares; empleo de actores naturales -a semejanza de lo que hace Víctor Gaviria en Medellín- o la elección de actores que cumplan con la imagen en pantalla que sugiere su extracción de clase baja; el empleo de música popular en medio de las situaciones en las que se involucra; la propuesta de conflictos cinematográficos que se alejan del hábito usual del cine comercial y de importancia esencial, el respeto por los personajes a los cuales les brinda un alto nivel de ternura y de inteligencia tanto intelectual como emocional; la solidaridad como un valor constante y pocas veces defraudado.

 

En El camino de San Diego acentúa estas características pues, la película termina siendo una radiografía de un país. En este caso, el road movie (cine de carretera) que propone Sorín presenta las creencias de los descendentes de indígenas asociadas a los de un brasileño que tiene a los orishas (dioses africanos) como protectores. Sorín como un etnógrafo presenta la cultura popular representada en la "cumbia", en los santuarios de gauchos, en la devoción por un ídolo del fútbol, en la solidaridad cotidiana, en la búsqueda de la supervivencia.

Y de paso, plantea los múltiples problemas sociales de Argentina: aserraderos que despiden a sus empleados, según ellos mismos, "con pretextos"; el mercado informal a orilla de autopistas y los conflictos con la policía por esa causa; el burdel de mala muerte para camioneros; el cierre de la autopista por parte de empleados de curtiembres a causa de un anuncio de cierre; la ausencia de oportunidades de la mayoría, presentada en casas sin servicios públicos, mala nutrición, ausencia de oportunidades de recreo, etc.

 

Para presentar esa radiografía el director hace de la cámara un testigo, nunca una herramienta para "embellecer" la carencia. En este caso, el cine de Sorín se asocia más a las propuestas de autores franceses como Robert Bresson o de los neorrealistas italianos que a aquellos otros -nada despreciables, pero diferentes- directores de toda parte que plantean más una imagen impecable en pantalla.

 

En el Festival Sin Fronteras está el ejemplo de la india Deepa Mehta que en su filme Agua embellece la imagen en una cruel realidad: viudas desde los siete años que están sepultadas en vida, y cuyo destino es o la mendicidad o el trabajo sexual como formas de sobrevivencia.

 

Al final, El camino de San Diego reconfirma que Carlos Sorín encontró no solo un tema (la vida de la gente común) sino también una forma (la sencillez de la narración fílmica).

 

El espectador puede no "entretenerse" pero encuentra esa humanidad que tanto le exigen a los cineastas colombianos. ¿Es posible contar de la misma manera en Colombia con condiciones diferentes a las de Argentina? Ésa, sería una pregunta ideal para Sorín.

 

Se proyecta en Mayorca.

 

Festival Cine Sin fronteras

 

Centro Colombo Americano
Carrera 45 N°53-24. Tel. 513 44 44. $7.400
Sala 1: Hacia el sur 3:00 p.m. En este mundo 5:00 p.m. y Pequeño Senegal 6:45 p.m.
Sala 2: El sabor de la vida 8:30 p.m.

 

Las Américas
Diagonal 75B N°2ª-120.. Tel. 444 22 44 $7.400
Sala 2: Días de Santiago 5:40 y 7:20 p.m. Viva Argelia 9:00 p.m.

 

Mayorca
Estación Itagüí del Metro.. Tel. 444 22 44 . $7.400
Sala 1: El camino de san Diego 5:15 y 7:15 p.m. Stand by 9:15 p.m.

 

Puerta del Norte
Exito de Niquía. Tel.444 22 44 . $5.700 Al otro lado 5:15 y El último cazador 7:15 p.m.

 

Teatro Envigado
Tel.339 40 00. $7.400
Noticias lejanas 4:00 p.m. Tu, yo y todos los demás 6:15 p.m. y Tierra de abundancia
8:30 p.m.

 

En cartelera

 

El último cazador
Le Dernier Trappeur es el título original de esta cinta del realizador Nicolas Vanier. Es la historia de una pareja y su perro que viven en el centro de las montañas Rocky, al norte de Canadá.

 

Aislados de la sociedad y de la tecnología, la película muestra la lucha y drama que supone la vida diaria en armonía con la naturaleza.

 

 

 

Viva Argelia
El francés Nadir Mokneche es el director de este filme, del año 2004 y de 113 minutos de duración.

 

Esta película retrata a tres mujeres viviendo en la Argelia de hoy entre una sociedad moderna y el islamismo fundamentalista, entre la autodeterminación y la dependencia. Las tres mujeres, una madre, su hija y una prostituta viven en un hotel.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 13 de junio de 2007, página 6b

 

 

El color de Federico llegó al Parque Berrío

 

El artista considera un honor plasmar su arte en el centro de la ciudad

 

Foto: Angela Patricia Zapata
Autor: Diana Carolina Jiménez Bermúdez
El arte de este joven costarricense inundó el espacio público desde ayer, cuando, como un obrero cualquiera, desplegó la cinta naranjada reflectiva en su área de trabajo. Como quien dice, “hombre trabajando”, “pintura fresca” u “obra en construcción”. Cualquier advertencia sirve.

 

A sólo 30 pasos del mural ubicado en el Parque Berrío, que hace más de 50 años pintó el maestro Pedro Nel Gómez con una técnica magistral, usted puede encontrar a Federico Herrero, muralista contemporáneo proveniente de Costa Rica que esta semana se encarga de transformar cinco columnas que soportan el Metro de la ciudad.

 

“Los murales que pinto nunca tienen un plan. Mi pintura está basada en la improvisación y en el interés por desligar el concepto de mural de las ideas políticas y religiosas que siempre lo han caracterizado en países como México y Rusia”, expresó el artista de 28 años que visita por primera vez a Medellín y siente como “todo un honor” pintar murales al lado de las obras de Fernando Botero y del maestro Gómez.

 

Insistiendo en alejarse del concepto de mural como aquel que pretende adoctrinar masas, Herrero busca, ante todo, darle vida a este espacio céntrico de Medellín, colorear las cinco (y grises) columnas que apoyan el sistema Metro de la estación Parque Berrío y reactivar el ambiente a partir de las formas que lleguen a su mente en el momento de pintar sobre la base azul clara que ya eligió.

 

Maria Inés Rodríguez, una de las curadoras del MDE07, encuentro que trajo a Herrero a la ciudad, afirmó que para el artista, “la inmediatez es una característica fundamental. Él maneja la improvisación en cuanto a colores y figuras, pero está claro que sus tonos son vivos; cálidos, como su tierra natal”

 

Más que inmediatez

Aunque sus figuras son abstractas, Herrero piensa que las formas y los colores son un lenguaje universal; ese que utilizó en su primer mural, en las paredes del baño del Museo de Arte Contemporáneo de San José de Costa Rica, y el que usa hoy en las grandes vigas que componen una de las más transitadas zonas de Medellín.

 

“Me gusta pensar la idea clínica de la pintura. Entonces me pregunto: ¿Cómo ésta puede rescatar un lugar? Por eso, todos los murales que hago tienen cierta relación con el espacio inmediato. El ambiente y la arquitectura específica del entorno, van dictando cómo se da el mural”, explicó Herrero, quien compra sus materiales en el lugar donde trabaja y aprovecha cada circunstancia y cada grieta para inspirarse.

 

“La obra de Herrero es particular por su constante deseo de romper los limites de la superficie; salir del marco y darle una utilidad a la pintura. El siempre quiere intervenir para recuperar, desde el fondo de una piscina hasta dotar de carácter a unas columnas”, concluyó la curadora.

 

En su estadía, Herrero también trabajó con una intervención en una casa del barrio Manrique. Allí pintó la fachada de la casa, y reforzó el concepto de hospitalidad del Encuentro Internacional Medellín 2007, al llenar de color el espacio privado. De esta manera, la cocina, las escaleras y el comedor siguieron el juego de lo público y lo privado en el arte.

 

Con la ayuda de dos estudiantes de Bellas Artes, Federico partió de cero y aún busca las posibilidades que le puede dar un lugar como el Parque Berrío. Ya para el sábado, día de su partida, dejará las columnas transformadas en coloridos murales, así como alguna vez los dejó ese artista anoriceño que marcó la historia de Antioquia y el que según Herrero, “más que la técnica asombrosa, supo contar de la mejor manera y a través de la pintura, las historias de su tierra”.

 

Tres últimos años

Estudios
1999-2001 - Estudia Educación en la Universidad Hispanoamericana, Heredia
1997-1998 - Estudia pintura en Pratt Institute, New York
1996 - Estudios de Arquitectura, Universidad Veritas, San José
Exposiciones individuales
l 2004
“Japan Opera Vertical Thoughts”. Gallery Koyanagi Viewing Room. Tokio.
l 2003
“Paisajes Mentales”. Galería Juana de Aizpuru, Madrid. España Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. San José (Costa Rica)
l 2002
Sies + Hoeke Galerie, Dusseldorf Alemania
Art Basel: liste, the yoybg art fair Basel, Suiza
Wall Drawing Proyect at Lydmar Hotel, Estocolmo Suecia
l 2001
Art Bus Proyect Yamagata, Japon
l 2000
Recuadros (junto con Carlos Garaicoa), Galeria Jacob Kapio, San José
Proyectos

 

Periódico El Mundo, Medellín, 18 de abril de 2007

 

 

El lado salvaje del Encuentro

 

Por Sol Astrid Giraldo
La naturaleza, con su radical ambigüedad, es una de las principales invitadas al Encuentro Internacional Medellín 2007. Pero no se trata en absoluto de la naturaleza inflamada de los románticos, de la idealizada de los artistas viajeros del siglo XIX, de la imagen científica rastreada por cartógrafos y geógrafos del país recién nacido, de la exaltada, original, irrepetible en la que se buscaba la identidad latinoamericana en el siglo XX. No. La naturaleza que aquí ha sido convocada es paradójicamente un producto cultural, artificioso, político, económico, cotidiano. Un terreno humano donde se cruzan los hilos de la globalización y la localidad, del presente y de la historia, de lo ancestral y el consumo, de lo innombrado y el lenguaje, de lo salvaje y lo domesticado, de lo bucólico y la guerra, de lo nacional y lo geopolítico.

 

La naturaleza desde esa perspectiva es un lugar común en las obras de los artistas contemporáneos colombianos que la han trabajado desde hace algunos años como María Fernanda Cardozo y sus instalaciones de flores y animales disecados, Juan Manuel Echavarría y sus arreglos florales con huesos humanos, José Alejandro Restrepo y sus video-instalaciones acerca de plantas emblemáticas como el plátano y el café, entre otros, que para un crítico como José Roca, han terminado por desarrollar toda una “botánica política” a través de la cual se ha podido explorar zonas oscuras y silenciosas del país.

 

Al Encuentro han venido varias obras emblemáticas de esta tendencia. De la primera, que hay que hablar, sin duda, es de “Maíz” de Antonio Caro (Casa del Encuentro), una obra de vieja data, que consiste en un diseño minimalista de esta planta ancestral americana que él viene trabajando sistemática y ritualmente desde los 70, a través de varias técnicas y soportes como la serigrafía, la reproducción en estampillas, hasta la planta misma. En Caro, se trata de un símbolo que nos interroga sobre todos nuestros procesos de identidad, de colonialismo político y económico, de la memoria y amnesia oficial. Pero también es una especie de de fetiche, de pozo ancestral al que siempre se puede de vez en cuando volver a beber. Caro ha convertido su repetición en una especie de meditación, de afirmación, de corroboración de un pasado, en un contexto artístico donde hablar de identidad puede sonar muy pasado de moda. Pero Caro, que nunca ha comulgado con ellas, continúa indiferente en su repetición que nos ubica más allá de cualquier estrategia artística políticamente correcta.

 

“Broadway” de Miguel Ángel Rojas (en el Museo de Antioquia, en la sala dedicada a la exposición “Los orígenes del arte Conceptual en Colombia”) es un prodigio de concisión y fuerza conceptual. Por la pared inmaculada del Museo se expanden pequeños puntos de plastilina con hojitas pegadas, en forma de una colonia de hormigas que logran infiltrarse debajo de otras obras instaladas en el recinto expositivo. Es que es una marcha que no se detiene ante ningún obstáculo. Sin embargo, cuando el espectador conocedor de plantas se acerca a esta procesión vegetal, descubre que el inocente cargamento son hojas de coca regándose impunemente por el espacio sacro del arte. Esta obra fue el origen de una extensa reflexión sobre el comercio de la coca que Rojas continuaría posteriormente en otras obras (Go on, Nowdays, Bratata), sobre el discurso que la sataniza y la práctica que la distribuye, sobre la producción y el consumo, sobre la doble moral de los países importadores y exportadores y, en fin, sobre la guerra que alimenta, sus desastres y sus muertos. Así, en esta visión, Colombia pareciera reducirse a un incesante movimiento, desplazamiento, tráfico subterráneo, tan frenético y ciego como el que sucede en la rutilante avenida de Broadway, el símbolo del patético norte de esta planta tan sagrada como maldita.

 

La maraña vegetal de la U de A
Pero son las salas del Museo Universitario de la Universidad de Antioquia (que, precisamente, en su tercer piso alberga el Museo de Ciencias Naturales más importante de la ciudad) el ojo del huracán de esta reflexión botánica. A la entrada del Museo está como antesala una de las obras más interesantes de este primer ciclo expositivo del Encuentro. Instaladas muy humildemente, sin pretensiones ni señales, se encuentran a ras de tierra una serie de maticas en envases populares. Pero lo que pareciera una apropiación de la costumbre ancestral colombiana de sembrar plantas en tarros, cobra otra dimensión cuando, también el espectador avezado en botánica, descubre que lo que hay plantado en una caja de cereales de Corn Flakes es una mata de maíz; en un frasco de Nescafé, un cafeto; en una cajetilla de Marlboro, tabaco y, por supuesto, que de una botella de Coca-Cola emerge verde y natural una planta de coca. Así, en esta “Huerta Casera”, Milena Bonilla (artista de Armenia) reflexiona sobre el consumo, las multinacionales, la inserción de los países latinoamericanos en la economía mundial, la identidad, los tráficos globales, la transformación de los signos sociales, las migraciones, las mutaciones, los intercambios: “Lo que uno entrega no es lo que uno mismo recibe y uno paga más por lo que recibe que lo que a uno le pagan por lo que uno entrega. Es hablar de un negocio sucio”, asegura la artista. Todas ellas reflexiones políticas hechas sin grandilocuencia. En las que logra volver visibles y concretas las prácticas abstractas de la globalización. Pero también en la que le da un nuevo aire a estrategias del pop como el uso de las marcas, que aquí ya no se sacralizan ni divinizan, sino que se desnudan, desarman y politizan. Es también de destacar la delicadeza con la que se traen a escenas prácticas populares para cargarlas de nuevos sentidos, detonantes reveladores y perturbadores.

 

Pero la compleja naturaleza contemporánea sigue desplegándose al interior de las salas del Museo. Este también es el sitio en el que se despliega el proyecto “Tomaco” del español Federico Guzmán. Este artista explota desde hace algún tiempo todo el potencial mítico, antropológico pero también metafórico de la compleja naturaleza en términos contemporáneos. En este caso se basó en un emblemático episodio de Los Simpson, en el cual Homero lograba injertar el tabaco con el tomate. Guzmán que ya venía en estas investigaciones sobre la naturaleza, descubrió que era posible lograr en la realidad la fusión botánica de estas dos plantas de origen americano y lo convirtió en un proyecto artístico: “Me interesa mucho el componente simbólico, como representación cultural de la naturaleza de las plantas que cultivamos –dice-. La idea de unir, injertar, es la idea de trascender las divisiones, las dualidades. Para mí el tomate que es un jugoso alimento representa el cuerpo, y el tabaco, que es una planta tradicional y una potente droga, representa el espíritu. En su unión estamos trascendiendo la división entre cuerpo y alma, entre alimento y droga, entre enfermedad y remedio, masculino y femenino. Se trata un poco de celebrar la unidad profunda que tiene toda la naturaleza y de la cual formamos parte”. En esta lectura simbólica Guzmán hace todo un despliegue de apropiación mediática (se basa en un popular programa de televisión), pero también deja correr libremente un pensamiento asociativo que bebe en las creencias y usos populares de las plantas, mediante una lectura analógica, mágica y poética. Es una naturaleza prosaica, metida en la cotidianeidad urbana, que domesticamos pero también nos domestica, que dominamos pero que siempre se riega que tratamos de racionalizar pero que permanece indómita. Una naturaleza que siempre seguirá siendo lo otro, esa “sombra verde desconocida” de la que habla Guzmán, pero sobre la que inevitablemente se despliega nuestra cultura.

 

Y para terminar este periplo natural, está la selva particular de Alberto Baraya. Este artista bogotano desde hace algunos años viene haciendo una reflexión sobre el discurso de la botánica con su proyecto “Herbario de Plantas Artificiales”. Baraya recoge flores artificiales en las calles de las ciudades, las retrata en las peluquerías y bares, las filma en las salas de las casas de clase media, las colecciona y las clasifica, parodiando los métodos científicos. Y al hacerlo, pone en duda la objetividad científica, la neutralidad de sus herramientas, reflexiona sobre el buen y el mal gusto, sobre lo cultural y lo natural, observa comportamientos sociales, estrategias de inclusión y exclusión…. Mecanismos, a los que la botánica le ha prestado sus herramientas. En la investigación sobre este pensamiento, Baraya encontró dos álbumes del ilustrador botánico del siglo XIX, Ruperto Ferreira, en el Museo de Antioquia. Y ahora, le propone a los habitantes de Medellín que se tatúen con reproducciones de sus dibujos entre los que se encuentran “queremes”, “colombianitas”, ranas, lagartijas y toda clase de pajaritos. Estos álbumes que hoy se pueden ver en el Museo Universitario son pues un punto de partida para una reflexión sobre la naturaleza como fuente de mitos, creencias, gustos, y sus eternas relaciones de encuentros y desencuentros con los discursos culturales.

 

Esta es pues una invitación a explorar el lado salvaje del Encuentro, sus selvas contemporáneas, su botánica política, sus verdes marañas conceptuales, una zona de la que no puede prescindir el hombre actual y al que el arte contemporáneo le ofrece inéditas excursiones.

 

 

 

Portal www.m3lab.info, Encuentro Internacional Medellín 2007

 

 

El MDE 07 quiere llegar a la cúpula

  • La gente podrá llegar al interior de la casa para verla y mirar la ciudad.
  • Se trata de una instalación del Encuentro de Arte Contemporáneo.
  • Artista fabrica casa junto a fachada del templo del Corazón de Jesús.

 

Por
John Saldarriaga
Medellín

Tatzu Nishi está construyendo una casa en el aire.

Como la de Escalona. Bueno, no como la de Escalona, porque no la sostienen angelitos en el firmamento, a pesar de que está al pie de la fachada de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, y de que los angelitos de yeso miran de lejos. La sostienen andamios de hierro.

 

Bueno y eso de que la construye Tatzu Nishi también es impreciso. Está bien, así se llama el artista japonés que participa en el Encuentro Internacional de Arte Contemporáneo MDE 07, durante estos días, pero después puede cambiar de nombre.

 

Porque su proyecto de arte fugaz cuestiona también la importancia de la autoría. Lo cierto, digamos, es que Tatzu está interviniendo la Iglesia.

La casa, visible de cualquier parte de Barrio Triste y de algunas del Centro y La Bayadera, es un cubo de paredes de cartón enyesado y techo de lata.

 

Situada a la altura del reloj, se accede a ella por un andamio de 200 escalones.

 

Ayer, Ricardo Urrego estaba allá arriba, masillando los empates de los cartones prefabricados, encaramado y moviéndose con soltura de chimpancé en otro andamio, éste de dos cuerpos, para alcanzar la parte más alta, junto al tejado forrado internamente con madera tríplex, a más de tres metros del suelo. Suelo hecho de teleras forradas como el techo.

 

Una cruz de cemento está cubierta con plásticos para no ensuciarla con cales y pinturas.

 

Es la de todos los días, adorno del frontis del templo. Se adivina que, una vez terminada la casa, será la decoración principal y podrán tocarla quienes suban a verla.

 

Por un hueco de la pared, que bien podrá ser ventana, se ven los edificios, los autos, la vida. Y mirando hacia abajo, los tejados y patios de los talleres de mecánica, atiborrados de tarros de aceite.

 

Desde hoy y por varios días, el singular japonés estará en su casa aérea. Vendrá a terminarla. Luego, la gente podrá subir los 200 escalones para estar un rato allí, como en la de cualquier amigo, hablando, ventaneando, mirando de tú a tú a las palomas que se meten por los huecos de los adobes junto al reloj y ver barrer las altas terrazas de ese templo, que desde la calle ni se imaginan que existen.

 

La opinión de los habitantes de Barrio Triste sobre la nueva casa
Hernando Ospina, “No sé qué es eso que están haciendo allá arriba. Desde hace meses que empezaron he visto el proceso. No voy a subir. Tal vez borracho”.

 

Orlando Torres, reparador de radiadores “Uno sí ve que la gente pasa y se queda mirando para arriba, pero entre nosotros no comentamos sobre eso que están haciendo allá arriba”.

 

Armando Echeverri, “A mí sí me parece importante que hagan arte. Sobre todo si eso es ejemplo para los niños. Y cuando dejen subir, claro que voy a hacerlo. Es importante”.

 

Armando Echeverri, “Hay como un suspenso con eso que están haciendo junto a la iglesia. Dicen que casa en el aire, pero si le quitaran esos andamios se caería. No voy a subir”.

 

Antioquia Bilingüe

 

MDE 07 touches the cupola
An eye-catching "house in the sky" is being constructed very near the front of the Sacred Heart Church, clock-high. The structure forms part of Medellín's Contemporary Art Encounter and is the work of Japanese artist Tatzu Nishi, who is world-renown for intervening in buildings throughout the world with the object of bringing them closer to the people.

 

His work in Medellín is made of carton and plaster walls, tinplate ceilings and wooden floors. Scaffolds hold it up, and it is separated from street level by 200 steps. A cement cross, there to decorate the facade, will be the house's main attraction; it may be touched.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 23 de mayo de 2007, página 11A

 

 

El mundo al revés

Este mes de junio termina el Encuentro Internacional Medellín de Arte 07, prácticas artísticas contemporáneas - espacios de hospitalidad. En ediciones pasadas les contamos sobre el evento, pero hoy no se pierdan esta página que trae lo que aún pueden ver y disfrutar.

 

Después de cinco meses de ires y venires de artistas internacionales, locales y nacionales, de aperturas, de diálogos, miradas, confrontaciones, exposiciones, películas y conciertos, junio será el momento en el que el arte en Medellín saldrá con más fuerza a la calle.

 

Y no lo hará tímidamente sino pisando fuerte. Por eso no tendrás que esforzarte por descubrir las intervenciones porque éstas se te atravesarán.

 

A veces, incluso te arrancarán los pies de la tierra como lo propone el artista argentino Tomás Saraceno, que lanzará un globo gigante fabricado con bolsas de basura recogidas en todo Medellín y que se elevará con energía solar.

 

La propuesta del japonés Tatzu Nishi también transcurre a 25 metros sobre la tierra. Ponte unos tenis y trepa por unos andamios hasta la punta de la Iglesia del Sagrado Corazón en Barrio Triste.

 

Arriba encontrarás una cómoda sala y en su centro, esa imponente y rugosa cruz de piedra que siempre miró a la ciudad desde arriba, pero ahora tendrá un encuentro cara a cara con quienes venzan el miedo a las alturas y se decidan por esta escalada extrema y por recuperar, en una experiencia vital, los monumentos dormidos de la ciudad.

 

La gravedad tampoco será ningún problema en estos días. Otra vez por cuenta de Nishi, en el cruce de Colombia con la 70, a unas cuadras del Estadio, dos postes del alumbrado público se han invertido y ahora se transformaron en una imponente lámpara de techo colgada del cielo.

 

Y siguiendo en esta línea verás cómo un bar se ha metido dentro de la Casa del Encuentro, o cómo la quebrada de La Iguaná ha sido techada por unos sutiles jardines colgantes, por cuenta del artista mexicano Héctor Zamora...

 

No te quedes adentro y participa en esta experiencia transformadora de la mente, del arte y de la ciudad.

 

Si quieres conocer la programación completa, los lugares y horas de los eventos que te contamos hoy y de otros, solo consulta www.encuentromedellin2007.com.

 

(Agradecimiento especial a Sol Astrid Giraldo y al equipo de comunicaciones del Encuentro Internacional Medellín).

 

Suplemento El Colombianito, Periódico El Colombiano, Medellín,  30 de mayo de 2007

 

 

El público cruza la frontera hacia el buen cine

Jaime Pérez
El Teatro Envigado, el Colombo Americano, Las Américas, Mayorca, Museo de Arte Moderno y Puerta del Norte son las salas que exhiben las películas del Festival de Cine Sin Fronteras. Un espacio de encuentro para todos los habitantes del Valle de Aburrá, que podrán ver cine de países tan distantes como Rumania, Irán e India y de otros lugares más cercanos como Brasil o Argentina.

 

  • El evento tiene feliz al público por la excelente oferta de películas.
  • Son más de 20 películas producidas en 25 países del mundo.
  • El Festival de Cine Sin Fronteras ha tenido muy buena acogida.

 

Por Juliana Correa H.
Medellín

Son las 4:30 de la tarde del domingo y la fila en la taquilla de la sala de cine de Mayorca es larga. Muchos decidieron aprovechar la soleada tarde dominical para ir a cine.

 

Entre la variada oferta de películas sobresale el Festival Internacional de Cine Sin Fronteras, una muestra que comenzó el 7 de junio y que exhibe cintas de 25 países.

 

Un festival alejado de la propuesta comercial de Hollywood que ha contado con una amplia aceptación entre el público de la ciudad.

 

Oscar Molina, director del Festival, señaló ayer que en salas como Las Américas, El Colombo y Mayorca la respuesta ha sido mejor de lo que se esperaba. "La gente está muy contenta. Los comentarios han sido excelentes", señala.

 

Excelente es precisamente la calificación que Gloria Mejía tiene para el Festival. Ayer fue a Mayorca a ver Agua, una producción india que estuvo nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera este año. (Ver recuadro)

 

Lo único que lamenta Gloria es que el tiempo no alcance para verlas todas. "Además sería bueno que para el año entrante los organizadores pensaran en vender abonos, para poder asistir a más funciones", afirma esta cinéfila en la entrada de la sala 6, que fue destinada por Procinal para exhibir las cintas de este festival en los cines de Mayorca.

 

Camilo Silva y María Claudia Arrieta también estuvieron entre los espectadores de Agua. Dice María Claudia que se sintió atraída por la sinopsis de la cinta y por el hecho de poder ver un cine distinto, que pocas veces se exhibe en la ciudad.

 

Este ha sido justamente uno de los grandes aciertos de esta muestra, que hace parte de la programación del Encuentro Internacional Medellín 2007 MDE 07, traer filmes que nunca antes se habían visto en la ciudad y que muestran otras visiones del mundo.

 

"Conseguir todas las películas ha sido un trabajo complejo", explica Molina y agrega que hasta el sábado estuvieron recogiendo algunos de los títulos que se van a proyectar.

 

Para Natasha Mayungo, gerente de Procinal (Mayorca, Américas, Puerta del Norte y Monterrey), la tarea que se ha hecho en formación de público en salas como Las Américas, que se dedican a exhibir únicamente el llamado "cine arte", comienza a dar sus frutos. Crece el número de espectadores ávidos de propuestas cinematográficas de alta calidad.

 

Así que todavía esta a tiempo de disfrutar de películas como En este mundo, Invisibles, Agua, Oro Carmesí y El día que mis padres salieron de vacaciones, que hacen parte de una depurada y cuidadosa selección.

 

Una oportunidad de acercarse al buen cine y disfrutar de un festival que ya cautivó al público.

 

Hacia el sur
Festival de cine Sin fronteras

Laurent Cantet es el director de esta coproducción entre Francia y Canadá, del año 2005.
Tras el éxito con Recursos Humanos y El empleo del tiempo, el director francés Laurent Cantet presenta sin tabú el tema del turismo sexual de las mujeres de Occidente en el Caribe. Otra mirada sobre la hospitalidad

 

La buena vida Delivery
Festival de cine Sin fronteras

Esta historia, que tiene como escenario Buenos Aires, Argentina, habla de la hospitalidad, a partir del fenómeno de la migración. Es la historia de un joven, que tras la partida de toda su familia hacia España, se queda solo en su país.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 11 de junio de 2007, página 4b

 

 

Empezó encuentro de arte

 

 Con la llegada de los primeros artistas y la apertura de un espacio de exposición, se inició el sábado el Encuentro Internacional Medellín 07/ Prácticas Artísticas Contemporáneas (MDE07).

 

Los brasileños Ángela Detánico y Rafael Laín, y los colombianos Rafael Baraya, Jaime Iregui y Gabriel Sierra estuvieron en la apertura de la Casa del Encuentro, en la sede alterna del Museo de Antioquia, el pasado sábado.

 

MDE07 es una convocatoria de arte en espacios públicos y privados a la que han confirmado 80 artistas y agrupaciones de artes plásticas de Colombia, España, México, Francia y Argentina, entre otros países. Irá hasta junio

 

Periódico El Tiempo, Bogotá, 12 de Febrero de 2007 

 

Encuentro de Medellín

 

 

Una apuesta ambiciosa con balance positivo

 

 

 

 

Por Catalina Gómez y Eduardo Arias

Cuando el arte se confunde con la vida cotidiana, cuando se sale del museo para compartir la calle con el peatón, con el vendedor ambulante, con la fachada, suceden muchas cosas que no es fácil evaluar en el corto plazo; menos en una ciudad tan grande y dispersa, tan ajena en su estructura al típico escenario urbano cultural como Venecia, Spoleto, Salzburgo o Cartagena de Indias.

 

La apuesta ha sido ambiciosa, atrevida, en muchos casos incierta, pero cinco meses después el balance es positivo. Poco a poco los habitantes de la ciudad se han enterado de los posibles significados de un evento que no sólo saca el arte de los recintos propios de la academia sino que, a su vez, le dice a la gente que el arte es un concepto mucho más amplio, controvertible y discutible que las esculturas y las pinturas que, al menos en teoría, se hacen para que perduren en el tiempo y se hagan inmutables.

 

Es así como los habitantes de Medellín han sido testigos de cómo en el arte hay procesos, han sido testigos de cómo esos artistas que vieron a principio de año caminar sin rumbo por las calles o por sus barrios, preguntando cosas y observando todo, terminaron por crear obras que han transformado la ciudad, o por lo menos algunos sectores de ella. No dejará de ser conmovedor ver cómo los habitantes de barrio Triste, donde está ubicada la iglesia del Sagrado Corazón que el artista japonés Tatzu Nishi decidió intervenir, le agradecen por haberse acordado de ellos. Deben ser estos habitantes los primeros sorprendidos al ver cómo ese japonés flaco y sonriente que no hablaba una gota de español terminó por crear un cuarto en las alturas que tiene como protagonista la cruz que protege la iglesia. Y ellos podían subir hasta allí, podían acceder al arte. Este encuentro ha sido un aprendizaje para todos. Para los habitantes de Medellín, que con los meses han ido entendiendo la lógica de un evento que al comienzo parecía tan complicado. Lo que empezó en febrero con una serie de conferencias y encuentros alrededor del arte terminó convertido en una especie de pulpo con muchas manos. Con el tiempo los espacios expositivos de la ciudad se fueron poblando con toda clase de muestras, en los diferentes barrios aparecían músicos que daban conciertos gratis, y las pantallas de algunas salas de cine mostraban películas que hablaban de hospitalidad y hostilidad, el tema alrededor del cual giraba del encuentro. También fueron testigos de cómo esa casa al frente del Museo de Antioquia sí se convirtió en la casa del Encuentro, con salas, material bibliográfico para consultar y hasta una obra en forma de lugar para tomar cerveza. El artista mexicano Héctor Zamora decidió hacer un bar que conectara la casa con la calle por donde transitan las putas, los oficinistas, los indigentes...

 

Una de las cosas más interesantes de este encuentro es que todo estaba permitido. La mentalidad de los organizadores fue la de que todo se puede hacer. Y todo se hizo. Los habitantes de Medellín lo han agradecido, sobre todo los jóvenes que no han dejado de acompañar las actividades. Es cierto que el hecho de que sea tan largo hace que haya picos donde la asistencia de público sea mayor, pero en ningún momento los eventos han estado vacíos. La duración del encuentro, seis meses, ha sido uno de los aspectos a analizar para las próximas versiones. La gente se distrae al pasar e tiempo y para la prensa es difícil mantener el foco en todo lo que sucede. Este es un país donde cada vez la actividad cultural es más movida. Otro aspecto para mejorar será la coordinación con los diferentes centros de exposición para que abran los fines de semana y no pase como en esta ocasión, que muchos visitantes de fuera de Medellín se quedaron sin ver obras importantes porque los espacios estaban cerrados. Pequeños lunares negros para un evento que pasó el examen con una puntuación ideal.

 

Revista Arteria, Bogotá, Año 2 # 10. Junio - Julio 2007, página 16

 

 

 

 

Encuentro Internacional Medellín 2007

 

Medellín es el escenario: sus parques, sus calles, sus espacios públicos y, claro, también sus museos estarán abiertos a las obras de artistas contemporáneos del país y del mundo

 

Encuentro Internacional Medellín 2007
Evento Cultural
Tipo de Actividad Encuentro
Fecha Iniciación 1/15/2007
Fecha Finalización 6/30/2007
Forma de Ingreso Libre
Programación

 

 

Semana del 9 al 15 de abril

 

 

 

El concepto de la hospitalidad será desarrollado en varios ejes curatoriales, entre ellos:

 

Hospitalidad/hostilidad: Este eje reunirá artistas cuya obra reflexiona sobre formas alternativas de residir en la ciudad, de vivirla y de habitarla. Mostrará estrategias para sobrevivir en la ciudad, y propiciará las interacciones entre lo público y lo privado.

 

Habitando el museo: Este eje incluirá artistas que reflexionan sobre el museo y el archivo; nuevas formas de considerar los espacios de la memoria y el patrimonio como espacios vivos, a través de la relectura de sus colecciones, arquitecturas o usos.

 

Xenofilia/Xenofobia: La fascinación con el extranjero, herencia de un pasado colonial, contrasta con una relación conflictiva con el migrante local. Este eje reunirá obras que examinan la relación con los referentes foráneos y el regionalismo, así como el fenómeno del desplazamiento interno.

 

Parasitismo y simbiosis: El parásito se inserta en otro organismo -por lo general sin su consentimiento- para aprovecharse de los beneficios que este cuerpo le brinda. La simbiosis, por su parte, es la cohabitación entre dos o mas seres basada en una mutua conveniencia. Este eje abordará cuestiones como la cohabitación, la infiltración, y las diversas estrategias que permiten cuestionar los sistemas y circuitos.

 

Residentes urbanos: Debido a razones económicas y políticas como el desplazamiento interno o el incremento de los niveles de pobreza, el espacio urbano se ha convertido para muchos en el espacio doméstico: para miles de personas la ciudad es su lugar de residencia. Pero el espacio urbano también puede ser reivindicado como el sitio en donde se da la verdadera vida social de la ciudad, localizando en él la posibilidad de lograr cohesión social e intercambios que permitan nuevas construcciones culturales.

 

Lugares de Encuentro

 

Alianza Colombo Francesa
Biblioteca Pública Piloto
Centro Colombo Americano
Centro de Artes Universidad EAFIT
Eje del Río Medellín
Espacios artísticos de la ciudad, como Taller 7, Tres Patios, Jíkara
Jardín Botánico
Metrocable
Municipios del Área Metropolitana
Museo de Antioquia
Museo de Arte Moderno de Medellín
Museo Universitario de la Universidad de Antioquia
Parque de los Deseos
Parque de los Pies Descalzos
Parque Explora Medellín
Paseo peatonal Carabobo
Plaza Botero
Planetario de Medellín
Red de Bibliotecas de Medellín
Suramericana de Seguros

 

Ver más: www.eltiempo.com

 

Municipio Medellín, Antioquia - Colombia
Teléfono +57 (4) 251 36 36 Ext. 165, +57 (4) 249 79 24
Correo Electrónico comunicaciones@encuentromedellin2007.com
Sitio WEB http://encuentromedellin2007.com

 

Comité Organizador

 

* ALCALDÍA DE MEDELLÍN
* MINISTERIO DE CULTURA
* MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES
* BANCO DE LA REPÚBLICA
* INSTITUTO DISTRITAL DE CULTURA Y TURISMO
* GOBERNACION DE ANTIOQUIA
* IDEA - Instituto Para el Desarrollo de Antioquia
* BANCO DE LA REPÚBLICA
* INSTITUTO DISTRITAL DE CULTURA Y TURISMO
* BANCOLOMBIA
* COMPAÑÍA SURAMERICANA DE SEGUROS
* CEMENTOS ARGOS
* COMPAÑÍA NACIONAL DE CHOCOLATES
* UNE
* MUSEO DE ANTIOQUIA
* COMFAMA
* COMFENALCO
* INEXMODA
* PARQUE EXPLORA MEDELLÍN
* MUSEO DE ARTE MODERNO
* CENTRO COLOMBO AMERICANO
* ALIANZA COLOMBO FRANCESA
* UNIVERSIDAD EAFIT
* UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA
* UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
* UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA
* FUNDACIÓN UNIVERSITARIA BELLAS ARTES
* COLEGIATURA COLOMBIANA
* BIBLIOTECA PÚBLICA PILOTO
* LUGAR A DUDAS

 

Revista electrónica: Servicio de Información Local Medellín, abril de 2007

 

 

Encuentro Internacional Medellín 2007

 

Prácticas artísticas Contemporáneas

 

 

Con 5 Artistas de Alemania
Enero - Junio de 2007
Medellín - Colombia

254 7600 ext. 14 prog1@bogota.goethe.org

 

Medellín ha sido una de las ciudades pioneras en Colombia y Latinoamérica en la difusión del arte contemporáneo, por medio de emblemáticas Bienales (1968, 1970, 1972, 1981), el Primer Coloquio de Arte no Objetual (1981) y el Festival Internacional de Arte (1997) realizados durante los últimos 40 años. El Encuentro Internacional de Medellín es un evento que convoca a 80 artistas contemporáneos nacionales e internacionales, cuyo trabajo propone una reflexión sobre la noción de hospitalidad en un sentido físico, discursivo y político.

 

Mediante este evento, el arte contemporáneo del mundo estará presente en los museos, en los parques, en las calles y espacios públicos de Medellín de enero a junio de 2007.

 

Este Encuentro es posible hoy en la ciudad por el trabajo compartido entre sectores públicos y privados, de carácter local, regional, nacional e internacional. MDE07 propone un encuentro de lo local con el mundo; hace un reconocimiento de la producción cultural y artística como una cara de la ciudad que se muestra con orgullo, y que merece un dialogo más amplio para verse en el otro.

 

Artistas de Alemania en el Encuentro Internacional de Medellín 07 / Prácticas artísticas contemporáneas:

 

Michael Beutler

Nació en 1976 en Oldenburg, Alemania. Entre 1997 y 2003 hizo estudios en la Escuela de Bellas Artes "Städelschule en Frankfurt; entre 2000-2001 estudió en Glasgow School of Arts (Departamento de Maestría en Bellas Artes). Beutler vive y trabaja en Frankfurt.

 

Anny & Sibel Öztürk
Anny nació en 1970 en Istambul y estudió en la Städelschule (de Bellas Artes) en Franfurt/Main con Christa Näher. En 1998 ganó el premio del DAAD y en el 2002 el premio SCA-art. Sibel nació en 1975 en Eberbach/Neckar, estudió en la Escuela Städel de Bellas Artes en Frankfurt/Main con Christa Näher y Ayse Erkmen. Viven en Frankfurt y Offenbach. Muestran en sus exposiciones, dibujos, objetos, fotografía, textos, instalaciones.

 

Tomas Saraceno
Nació en 1973 en Tucumán, Argentina. Entre 1992 y 1999 realizó estudios de arquitectura en la Universidad Nacional de Buenos Aires, Argentina. Entre 1999-2000 estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Nación - Ernesto de la Carcova. Hizo estudios de posgrado en artes y arquitectura con el profesor Entric Miralles y Claudio Vekstein. En el 2001 realizó estudios de arte libre y arquitectura en la Escuela Superior estatal de Bellas Artes "Städelschule" de Frankfurt/Main con el profesor Thomas Bayrle y el profesor Ben van Berkel. Colaboró en distintos proyectos en Venezia, Italia; Viena, Austria y Rotterdam, Holanda. Actualmente vive en Frankfurt, Alemania.

 

Tazro Niscino
Nació en Japón en 1960, estudió en la Musashino-Academy en Tokio y la Academia de Artes en Münster. El artista vive en Colonia y expone construcciones, instalaciones, living environments y fotografía. Es reconocido internacionalmente por la exposición de sus obras. El Ministerio de Relaciones Exteriores en Berlín junto con el Goethe-Institut Bogotá participan en el Encuentro como patrocinadores.

 

Links de interés: http://www.encuentromedellin2007.com

 

Si necesita información adicional puede comunicarse con Theresa Hoppe al 254 7600 ext. 14 Mail Symbolprog1@bogota.goethe.org , prog2@bogota.goethe.org

 

Página electrónica del Goethe Institut Kolumbien, marzo de 2007 

 

 

Encuentro Medellín 07: siete meses respirando arte

 

 

Erika Martínez Cuervo
Bogotá, Colombia

 

El Encuentro Internacional Medellín 07/Prácticas Artísticas Contemporáneas demostró que el arte puede pensarse desde muy diversas dimensiones: la creación, la curaduría, los espacios de exhibición, la naturaleza del espectador y, por encima de todo, la condición misma del artista en la actualidad. Con formas de expresión distintas, la reflexión acerca del tema central (la hospitalidad) se convirtió en un diálogo entre tradiciones, hábitos y costumbres que por esencia son contrarias, pero que intentaron alcanzar un punto de encuentro a través del arte y no con una pretensión de igualdad, sino precisamente en un reconocimiento de la diferencia, de la otredad, esa que observa lo que le es ajeno e intenta establecer un puente a partir de lo propio.

 

Un recorrido por los diferentes escenarios de exposición daba cuenta de las dimensiones del evento, el Museo de Arte Moderno, La Casa del Encuentro, El Museo Botero, las salas de exposición de las universidades, las calles de la ciudad, los parques (donde tuvieron lugar varias intervenciones artísticas), los centros culturales, el Palacio de la Cultura, la Red de Bibliotecas... Toda una urbe organizada en torno a la producción artística, una apertura a las nuevas propuestas a las que acudieron expertos y curiosos.

 

Fue entonces la ciudad el contenedor del MDE07; los espacios públicos y privados se dieron cita para conversar sobre el arte contemporáneo durante siete meses: discusiones, gritos, silencios, pausas, miradas, puntos de vista diferentes le dieron el tono a este gran montaje que tuvo como fecha de cierre el 30 de junio pasado, pero tiene en realidad un final abierto, como el de algunas películas que dejan al público con la necesidad de proyectar la historia o de inventarle un final cualquiera, en medio de la subjetividad que puede suponer hacer el intento.

 

Es importante que los que asistieron al evento y recorrieron las calles de Medellín en busca de arte pongan sobre la mesa las percepciones de sus hallazgos, con qué se encontraron, si sus apuestas como espectadores se vieron recompensadas o si, por el contrario, representaron pérdidas; aunque puede resultar apresurado hacer este ejercicio ahora, es clave hacer la prueba porque hacía mucho tiempo que en Colombia no se realizaba un encuentro cultural de estas dimensiones, en torno al "ser" del arte y sus implicaciones dentro de una sociedad no exenta de las problemáticas a las que puede verse sometida una ciudad como Medellín, conocida en los años ochenta como uno de los lugares más violentos del mundo.

 

Por lo pronto, puedo hacer una breve referencia de algunas de las muestras a las que tuve la posibilidad de asistir durante las dos últimas semanas del evento, una mirada que no tiene la intención de repetir o de citar el contenido de lo expresado por algunos especialistas en el tema y que ha sido recopilado en los boletines, columnas de opinión y archivo de prensa que contiene la página del evento.

 

Un pedazo del MDE07

El imaginario de ciudad se construye a partir de ese archivo visual que uno tiene trazado en la mente y que es único porque está conectado con la manera en que cada individuo asume y vive los conceptos de tiempo y espacio en la ciudad; pensar en el MDE07 me refiere a un imaginario de ciudad donde se cruzan imágenes de Medellín y de las propuestas artísticas que revisé. Resultó interesante hacer una lectura de las obras desde ese cruce porque no permitió desligar el contexto de lo que se estaba observando y en conversaciones con los asistentes, descubrí que esa sensación era un común denominador, sobre todo para aquellos que no eran colombianos, de alguna forma había una concentración en lo urbano, en el encuentro con un lugar que no era el propio.

 

La propuesta del japonés Tatsuro Niscino (Tatzu Nishi) fue una intervención a la que no se podía penetrar sin pensar en su contexto próximo: Barrio Triste, una zona marginal de Medellín en la que el artista puso en juego el tema de la hospitalidad a partir de varios elementos. Uno de ellos, y el más sobresaliente, fue la inclusión de la cruz que está en la parte más alta del portalón de la iglesia del Sagrado Corazón dentro de su propuesta. La cruz atraviesa la mesa de comedor de un espacio que Niscino ha abstraído como símbolo de hospitalidad en Medellín.

 

Luego de que el espectador subía un sinnúmero de escaleras sostenidas por andamios -donde más bien parecía que se estaba llevando a cabo una remodelación y no un proyecto artístico-, cruzaba una puerta que simulaba la entrada de una casa popular y se encontraba con un comedor, una vitrina (o bifé) y una mesa con un televisor prendido. Una vez que el observador estaba allí, podía ver a través de una ventana un pedazo de la ciudad de Medellín que evidenciaba el contraste entre una zona deprimida y una zona acomodada de la ciudad. La apuesta de Niscino descontextualizó y resignificó el fragmento de un monumento religioso a partir de una intervención que cuestionó los símbolos de una cultura y los conceptos establecidos de lo público y lo privado.

 

En un entrevista anexa a la ficha técnica de su obra Acto Reflejo (2007), exhibida en la sala de exposiciones de la universidad EAFIT, Humberto Junca, artista colombiano, manifestó que la hospitalidad es "la manera amable como el nativo de un lugar recibe al extranjero, se comunica con él, lo atiende y atiende a lo que dice". En este sentido, presentó Acto Reflejo, una instalación que en la actualidad participa en el Premio Luis Caballero. Es una propuesta donde el espectador interactúa con unas esferas de discoteca gigantes dispuestas en una sala oscura, donde se pueden leer algunas frases. La experiencia se asimila a esa sensación de no lugar, de extrañeza, donde se produce una permanente tensión entre el querer identificarse con lo que se está observando y la frustración de ese deseo en un mismo instante.

 

Por su parte, José Alejandro Restrepo, con su video Protomártires (2007), proyectado en una de las salas del Museo de Antioquia, puso en juego, a través de las improvisaciones actorales que utiliza para sus proyectos, el asunto del cuerpo en un diálogo permanente con símbolos del santoral católico y que da espacio a una reflexión sobre intereses comunes como el dolor y la violencia. Es interesante la manera como Restrepo viene desarrollando varias propuestas donde el cuerpo, el arte, la religión, la política y la violencia se cruzan en un deseo intenso por revisar lo que ha sido y lo que continúa siendo el cuerpo como lugar de inscripción para la historia; desde allí el artista pone en evidencia un argumento de lo que puede representar la hostilidad, la contraparte del tema alrededor del cual giró el MDE07.

 

Fueron aproximadamente ochenta prácticas artísticas las que participaron en el MDE07, esto sin incluir las actividades teóricas. Medellín se la jugó de nuevo por el arte y eso merece un reconocimiento, pero también un espacio para la reflexión crítica de quienes tuvieron algún vínculo con el evento. En una de las charlas que se llevó a cabo en la Casa del Encuentro, Lucas Ospina, artista y profesor de la Universidad de los Andes (Bogotá), expresó en su ya conocido tono incendiario que dos de las cosas que podrían obviarse en un evento como el MDE07 serían la presencia de lo que se ha denominado curador y el registro que se hizo en pro de unas memorias del encuentro. Estos son sólo dos aspectos sobre los cuales meditar. Habrá otros tantos para poner sobre la mesa. Por lo pronto, me surge una duda: ¿cuándo habrá lugar en Bogotá para un evento artístico de estas características?

 

 

Portal Terra Magazine Latinoamérica, 1 de agosto de 2007

 

 

Encuentro Medellín, entre artistas y ciudad

 

Todo lo contemporáneo en las calles, los museos y espacios públicos de Medellín

 

Una mezcla entre música, performance, arquitectura y pintura es el MDE07, que acercó a los habitantes de la ciudad a las diferentes experiencias artísticas.

 

Por Ana Maria Restrepo Aguilar arestrepo86@gmail.com
Sergio Restrepo Alzate serchos84@gmail.com
De vinilo, canciones, telas y aerosol está Llena Medellín por estos días. La característica común es ver la gente tocar las obras en los museos, a un artista pintar las columnas del Metro, bailar y disfrutar en un teatro de música caribeña y ver cine en el bar de un barrio. Todo esto hace parte del Encuentro Medellín 2007 que se realiza entre febrero y junio.

 

Este evento internacional recoge prácticas artísticas contemporáneas, bajo la temática Espacios de Hospitalidad. “Hay que mostrar lo contemporáneo antes de que se haga viejo” dice Lucía González, Directora del Museo de Antioquia.

 

Para eso es necesario acercarse, sentir lo que se muestra y explorar los espacios de ciudad que están haciendo partícipes a la gente y a los barrios. El MAMM, el Museo de Antioquia, Castilla, Barrio Triste, Eafit, el Parque Botero entre otros son algunos de los escenarios.

 

Un circuito de exposiciones
Primero fue el MAMM, luego Suramericana, todos caminando, la gente del común abría la boca para nombrar lo “tan bonito” “tan maravilloso” de poderse involucrar con esas piezas de artistas, que conocidos o desconocidos los inquietaron.

 

Después, fue el Museo Universitario. Sobre las mesitas de cuatro sillas escolares viejas, había morritos de papel pegante y lapiceros para que cada quien dibujara “el país que tu vives”, y empapelar toda una pared. Bolas de hilo negro que con su tamaño representaban el número de habitantes en cada país de América también levantaron comentarios, haciendo que los artistas y diseñadores discutieran, “es que el concepto...”.

 

Luego La Casa del Encuentro, ubicada en la antigua sede del Museo de Antioquia, fue la última parada. Aquí, un ambiente setentero, con bolas disco, camas con colchas caladas, un tocadiscos como de juguete y un ventanal ficticio, se apoderó de la planta baja. En el segundo piso, las islas de San Andrés y Providencia en monedas de 10 pesos, Colombia en letras de Coca-cola y AQUÍ NO CABE EL ARTE sobre toda una pared, también hicieron hablar a los participantes del recorrido.

 

“EL arte no necesita caras sino obras”
Una media de aguardiente en la mesa, acompañada de unos muebles y una pared ficticia fue el escenario apropiado para iniciar una vez más el programa de televisión realizado por el MDEO7 “El rincn de la crítica”, transmitido por Canal U y Telemedellín. Dos jóvenes caleñas pertenecientes a uno de los espacios anfitriones Casa Tomada, presentan cada semana a nuevos artistas que disfrutan y hacen arte en la ciudad.

 

Locación, la U. de A.; invitados, artistas de Venezuela y Medellín; público, estudiantes e interesados en el arte; dinámica, la improvisación, claro que con el objetivo de superar las barreras y facilitar La interacción de los participantes

 

Los venezolanos de Oficina Número Uno, que ahora hablaban frente al público del Rincón de la  contaron como primero llegaron a Castilla y allí involucrándose con todo y siendo habitantes por un tiempo, construyeron su obra. “Nada puede forzarse, nosotros llegamos con ideas a Medellín pero muchas cambiaron cuando conocimos el barrio y a su gente”, dijo Simón, integrante del colectivo invitado. Muestras de fotografía, póster con mensajes regados en la ciudad y cine en el café-bar la Jíkara fueron algunas de sus actividades.

 

Pablo, otro artista que con un grupo de amigos estudiantes de arte decidieron involucrarse sin ser invitados al MDEO7, ingresó al escenario con una media velada en la cabeza. “El arte es para todos, por eso estamos aquí, queremos mostrar nuestra forma de hacerlo” dice, mientras explica como lo transmiten.

 

“DEMEO7” es un juego irónico utilizado por Pablo para referirse al evento, manejado a través de afiches pegados en diferentes puntos de La ciudad. Su voz distorsionada por la media velada afirmaba que “el arte no necesita caras sino obras”. Su crítica fue bien recibida por los asistentes que estuvieron atentos a su reflexión.

 

Rumba en el Pablo Tobón
El Encuentro Medellín también fue música. En el Teatro Pablo Tobón Uribe el hip hop, el jazz, el reggae, las mezclas sonoras y la música caribeña pusieron a bailar a más de 300 asistentes. A medida que la presentación avanzaba subió el ánimo y el ambiente entre las personas.

 

“Párense, bailen, canten y disfruten con nosotros. No se queden quietos”, repetían una y otra vez los de Bella Vista Social Club, integrado por jóvenes de los barrios populares de Medellín, quienes mezclan sus mensajes de protesta y lucha al ritmo del hip hop.

 

La mesa de mezcla bajó y subieron los timbales, los tambores, los sombreros y las faldas largas, para que la tradición negra conservada por los habitantes de Urabá iniciara su presentación. Los hombros, las caderas y los pies no se resistieron al ritmo caribeño propuesto por el Grupo tradicional San Juan de Urabá.

 

La música también es arte y así lo entiende Víctor vocalista de Bella Social Club quien afirmó “esto es puro arte, porque se lleva en las venas, porque transmitimos sensaciones con nuestra música, porque llegamos a oídos inquietos, porque mostramos más que todo la realidad y traemos conciencia”.

 

Encuentro Medellín 2007 terminará en junio, pero dejará huella de arte en la ciudad. “Cada dos años un evento como esos sería un éxito turístico,... Medellín seria más que flores... ARTE en toda la ciudad”, concluyó Felipe Vanegas estudiante de diseño gráfico.

 

Periódico Contexto, Facultad de Comunicación Social UPB, Medellín, junio de 2007, No. 12, página 11

 

 

Encuentros de otro tipo

 

Hasta junio, pasa por la capital antioqueña una coordenada de arte actual. Ayer empezaron exposiciones en las calles.

 

El título parece el de una tesis rara: 'MDE 07, Encuentro de prácticas artísticas contemporáneas'. En concreto, es el resultado de unos ciudadanos que buscan hacer nuevas marcas a Medellín para superar las pasadas (del cartel, cuna de Pablo Escobar, dueña del sicariato, sede del narcoterrorismo). Para eso creen útil hacerle al arte este 2007 un lugar de encuentro en esta ciudad contradictoria e intensa de la que muchos tienen una opinión o un prejuicio antes de conocerla, pero que terminan dejándose sobornar por la hospitalidad proverbial.

 

 

Hospitalidad que según cuentas crece aquí silvestre a la par con la hostilidad. Preciso esos dos temas, hospitalidad y hostilidad, son a los que se dedica este Encuentro por consejo de los curadores (tutores que ayudan a introducir al común de personas el arte) que con su capacidad para mirar y analizar, tras recorrer a Medellín (provenientes de tres continentes) decidieron convocar aquí a artistas de nuevo cuño, que están conectados con la calle y con el espacio virtual por cordones umbilicales varios y son proponentes de asuntos que rondan desde la meditación hasta el espectáculo.

 

A esta ciudad han llegado 100 artistas y críticos con su bien puesto diferencial del hombre común. Desde febrero pueden verlos en cualquier calle o sitio público con un aire, un deje a la vista en la cara y en la pinta inusual, intentando sintonizar qué entraña esta taza hecha de montañas en la que antes han derramado nadaísmo, diarios contestarios, escritores renegados o constructivos, neorrealismo cinematográfico, bienales de arte latinoamericano, rock pesado en cuanto a sus contenidos, modas, anorexias, calvinismo y caracterizados personajes locales.

 

Antes y después de visitar a Medellín, los reyes de España, el director de la Unesco, con un séquito planetario de buscadores de la libertad de expresión que preservan el nombre de mártires libertarios o incluso antes de que aterrizaran en la villa académicos y cultivadores de la lengua, ya había pasado por aquí esta caravana de tocados.

 

Para omitir sus nombres según recomendación del arte contemporáneo desentendido de reconocimientos y perdurabilidades, han pasado ya por Medellín un japonés que hace habitaciones encima de torres de iglesias; un argentino que opta por un globo descomunal de bolsas de basura; una artista de Europa Oriental que termina encontrando en antejardines de Santa Helena pruebas de supervivencia humana; un colombiano que hace en tatuajes una nueva expedición botánica; un brasilero que busca en lo diminuto despertar la sensación a las personas de lo que se pierden en la vida diaria y mete desconcierto en botellas de Coca-Cola; un artista local que marca la ciudad con flechas, sonidos y resonancias de palabras sugestivas que viajan en Metro; otro colombiano que hace del arte un medio de comunicación incisivo para el inconsciente colectivo, con llamados de atención humanos; un testigo que en un video graba a sobrevivientes de Bojayá cantando en alabaos el dolor que taladra al espectador desarmado.

 

Como desarmado va el visitante que va encontrando mimetizadas en la colección de obras de los siglos XIX y XX del Museo de Antioquia, una puesta en escena de los maltratados domésticos en el siglo XXI, esta vergüenza callada que esta artista despliega de golpe.

 

En muchos barrios, esta caravana ha tenido puntos de encuentro lejanos y cercanos; también en la casa del encuentro en pleno centro con putas siempre vivas, casa que fue redecorada por un diseñador de muebles hechos al natural y sobre medida, dotada con sala de estar retro hecha por canadienses entusiastas y alrededor de tazas de chocolate en las que hablan sin entenderse mucho y en paseos por la ciudad que llevan a estos trashumantes urbanos de museo en museo asombrándose de las propuestas cotidianas que extienden sus dobles miradas sobre la realidad.

 

Una colección de mapas de Colombia hechos por los asistentes en papelitos amarillos pegados en la pared, plantas sembradas en tarros de productos de consumo masivo que evocan el pasado y el presente caliente; la tejedora de una bola infinita de puntos con sus propias horas; el fotógrafo que inunda un vagón del metro con su mirada cercana a la guerra civil que oímos a lo lejos.

 

Todos van y vuelven a esa sala de estar muy retro a la entrada de la casa del encuentro y las personas hacen allí su obra propia: encuentran un adentro estando afuera. Conciertos y extensiones llevan a la calle la idea de que alguien nos mira o nos oye.

 

Esta Medellín que sabe ser endogámica, hiperbólica, a la que le han dicho sus poetas lo mezquina que llega a ser, abre escenografías nuevas, lugares abiertos sin rejas que piden a gritos llenarse de visitantes y dejar entrar estos curiosos descreídos o asombrados peregrinos con la sacrosanta idea de la ciudad como máxima construcción humana, la única posibilidad de engendrar una diversidad para convivir en ella.

 

Al más consagrado observador de la ciudad como productora de sentidos le pidieron que adobara este encuentro con sentires contados: a él como los que hacen parte de este convite se les pide pistas sobre esta hechura en obra negra que es la casa de lo colectivo, la convención en la que sobrevivimos juntos.

 

Dice este sabio lector de sentidos recién nacionalizado (esto es parte de la hospitalidad): para otear la ciudad como casa necesitamos la metáfora en tres sentidos, en la distancia que nos permite una mirada de conjunto, otra como sustrato de la poética y la tercera, la metáfora de los lenguajes y las hablas de la ciudad... la ciudad hospeda en la medida en que se hace espacio público, lugar común, que es el espacio y el lugar donde pueden llegar y también estar, residir todos, los de adentro y los de afuera, desplazados o turistas, emigrantes o vagamundos.

 

El espacio público es un espacio producido, construido, esculpido, grafitado y por eso la hospitalidad pasa por leer sus escrituras. Concluye que el mercado (al que todo hemos entregado) tiene una pobreza íntima: no construye sentido. Es a esto a lo que apunta el encuentro, a desbaratar los mercados para construir sentidos, inéditos, necesitados. Que así sea.

 

Por Ana María Cano
Directora de La Hoja de Medellín y de Bogotá

 

Suplemento Lecturas Fin de Semana, periódico El Tiempo, Bogotá, 26 de mayo de 2007, página 10

 

 

Endogamia discursiva en la crítica de arte actual

 

“nunca se habían considerado las personas más infalibles que entonces en sus sentencias, sus conclusiones científicas, sus convicciones morales y sus creencias […] Todos estaban exacerbados, no se entendían entre sí, cada cual pensaba que sólo él estaba en posesión de la verdad y sufría de creer a los demás equivocados, se daba golpes de pecho, lloraba y se retorcía las manos. No sabía cómo ni a quién juzgar…”

 

Fiódor Dostoievsky (1)

 

Por Guillermo Vanegas Flórez
Actualmente se está realizando la mejor crítica de arte que ha tenido el país luego del desafortunado autoexilio de Carolina Ponce de León. El número de debates sobre arte contemporáneo local que se dan en la red se repite a cada momento; la tensión que despiertan en la opinión pública se incrementa periódicamente, inclusive funcionarios que niegan en público leer las opiniones que se formulan en esos espacios, tiempo después conceden entrevistas para esos mismos sites; el MDE07 posee una “columna del encuentro”, donde se puede dar la difusión de alguna variante de pensamiento crítico en el periódico El Colombiano y en el magazín La Hoja; el número de participaciones al Premio Nacional de Crítica que organiza el Ministerio de Cultura se multiplicó este año casi en un trescientos por ciento y en la actualidad se encuentra abierto el concurso de ensayo histórico o crítico del Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Por otra parte, algunos artistas desarrollan la actividad crítica en medio de su ejercicio profesional: publicando irregularmente fanzines como NQS, de Fernando Uhía o Erguida, del autor de esta ponencia; escribiendo con periodicidad sobre eventos de arte, como Jorge Peñuela en sus numerosos reportes sobre el Premio Luis Caballero, Humberto Junca en su columna mensual en la revista Arcadia o Carlos Salazar en sus profundísimos comentarios sobre filosofía, arte y políticas culturales en esferapublica u organizando espacios para exhibir arte contemporáneo y haciendo escritos sobre las exposiciones que allí se muestran, a la manera de Víctor Albarracín en El Bodegón. Pareciera que los esfuerzos de los críticos-gestores de los años ochenta y de los críticos-curadores de los años noventa están dando sus frutos y que la crítica de arte vuelve a leerse. Pareciera que las tribunas para los críticos de arte se han multiplicado y que el esperado reverdecimiento de esta práctica se hubiera dado con un impulso inusitado. Muchos parecen creer, pues, que la crítica de arte ha vuelto a nacer y ha echado a andar, el problema es que no se sabe muy bien hacia dónde.

 

En realidad, la mayoría de hechos arriba mencionados no supera el centro de atracción de la ciudad de Bogotá, ni se alejan de la tribuna de la web, no alcanzan a difundirse en el único periódico que circula en todo el país, ni son conocidos por un público mayor al que se localiza dentro del campo artístico.

 

Además de estas fallas, en todas esas iniciativas opera un desarreglo que puede evidenciarse como una completa falta de articulación entre su proyecto de construcción de pensamiento crítico y su difusión. Esta situación puede notarse con mayor claridad si se comparan las tareas de una publicación sobre arte y de una institución para exhibir arte, atendiendo la manera como definen y localizan la variable “público” dentro de su estructura operativa. En las entidades museales (sin importar ahora los indicadores que muestren a la opinión pública), existe una comprensión –mediocre o ilustrada-, de la audiencia a la cual se dirigen. Por el contrario, en la gran mayoría de ocasiones, los responsables de una publicación de crítica se contentan con desarrollar una plataforma para montar sobre ella la clase de discurso que pretenden beneficiar y el asunto de su circulación generalmente no es tenido en cuenta. Esta actitud puede estar sustentada en el hecho de que la producción de la crítica implica un esfuerzo bastante alto, tanto que sus autores no podrían dedicarse también a ampliar el rango de su público objetivo. Otra justificación de este fenómeno podría encontrarse en el hecho de que en Colombia no existen editores competentes para trabajar sobre las producciones críticas que se ofrecen desde el campo. En este sentido, la ausencia de una cátedra sobre política editorial en las facultades de arte del país, a excepción de la de Los Andes y su “Programa de publicaciones”, determina que no se sepa bien cómo orientar de manera sistemática y sostenible los proyectos sobre crítica que se lanzan a la arena pública. De esta forma, los roles de director, columnista, editor y productor se fusionan en una sola persona que en ocasiones contempla la posibilidad de hacer una revista, y se pregunta: “si me dedico también a todo lo demás, entonces ¿quién va a escribir?” o “si implicó tanto esfuerzo hacer una revista ¿cuántas más estaré dispuesto(a) a realizar?” Revelando otra de las taras que pesan sobre estas iniciativas: quien quiere hacer pública su postura crítica en letra impresa debe hacerse su medio. En conclusión, el interés de los críticos queda limitado a la producción freelance de su revista y los otros elementos de la producción editorial quedan a un lado. O, cuando los autores son admitidos en medios ya establecidos suelen ser atendidos por editores (a veces) ignorantes del significado de sus posiciones, pero (siempre) bien coordinados con los intereses del medio donde ejercen.

 

Así, la endogamia discursiva en la crítica de arte actual se sostiene en la falta de capacidad de los autores para promover cualquier tipo de actividad que amplíe el número de lectores, tanto como en el persistente antiintelectualismo que orienta a un amplio nicho de la población de productores y maestros de arte en el país. Si se dice que “ser bruto como un pintor” es un halago, poco se hace para comprender porqué es un halago. Pero, en realidad, esta actitud no es tan grave como su contraparte respecto a la palabra escrita. Uno de los efectos del desprecio hacia la lectura ilustrada y la construcción racional del discurso estético, es la de debilitar la posibilidad de construir un discurso propio para describir al campo artístico local. En otras palabras, si no hay posibilidad de saber cómo es el campo artístico, porque no se cuenta con las herramientas adecuadas para definirlo, mucho menos se podrá darle forma histórica o se podrá incidir dentro de él.

 

De otra parte, la endogamia discursiva también se refleja en el silencio que suelen guardar algunas personas cuando tienen la oportunidad de hablar en un evento público y evitan comentar en sus presentaciones algunas circunstancias que despertaron su interés. Como sucede cuando uno es invitado a celebración, a pesar de que la fiesta haya sido un fiasco lo mejor es no hacérselo saber al anfitrión. De hecho, lo mejor es decirle que todo estuvo muy bien y esperar a otra fiesta para dialogar con otras personas sobre lo sucedido. Creo que esto sirve para mantener un poco más firmes las relaciones humanas pero, en el caso de la crítica de arte, alimentar esta actitud entre críticos, gestores, curadores y artistas que pueden hablar en público podría mantener un poco más firme la dinámica de todo el campo en su conjunto.

 

Encuentro internacional en Medellín: ¿Es posible (o deseable, o sirve de algo) escapar al modelo bienal?

 

Ya en Medellín, viendo y comparando algunas de las actividades programadas en el MDE07 es posible preguntarse si lo que uno detecta como espectador es un problema en la formulación de los términos. Desde que leí por primera vez sobre esto en Bogotá, toda su publicidad destacaba en segundo lugar después del nombre principal (MDE 07 ENCUENTRO DE MEDELLÍN), una expresión que parecía una definición: ESPACIOS DE HOSPITALIDAD. Y poco después, cuando comencé a escuchar a algunas de las personas que volvían a Bogotá luego de haber visto o participado en la parte inicial de este encuentro, muchas hablaban de la dificultad que tuvieron entre cumplir sus expectativas y lo que les ofrecía el contexto de esta ciudad. En este sentido pueden tomarse dos casos extremos. Uno podría ser el del colectivo El Bodegón y la manera como decidió participar en el encuentro realizando uno de sus habituales actos de aceptación-contestación institucional (plenos de provocación gratuita, reclamos postjuveniles y militancia despistada), armando una curaduría a partir de la mezcla de las palabras hospitalidad y “hostilidad” (que produjo el desgraciado neologismo de “hostipitalidad”). Por otra parte, estarían las muestras de Adolfo Bernal o Cildo Meireles organizadas en el Museo de Antioquia, que mostraban, en una ordenación adecuada, rigurosa y didáctica la manera como se ha desarrollado la carrera de estos dos artistas, permitiendo valorar sus aportes para el arte contemporáneo colombiano y la forma en que podrían seguir operando como desencadenadores de sentido en el futuro.

 

A pesar de contemplar panoramas distintos y satisfacer pretensiones curatoriales concretas, estas exposiciones no dejaban de estar articuladas en una celebración masiva de actos cuyo índice principal continuaba siendo el de “hospitalidad”. A pesar de que se suponga que los organizadores-curadores intentaron “cruzar rangos generacionales” programando todo de todo, no se puede entender con claridad de qué es de lo que se trata el encuentro en su totalidad. Es decir, ¿busca replicar la experiencia del modelo de reunión de actividades provenientes del mayor número de horizontes culturales para despertar el interés del público de una ciudad hacia el arte contemporáneo?; ¿busca activar al arte contemporáneo y sus prácticas como valor de uso para ser introducidas en una estrategia de mercadeo turístico? Es decir ¿el encuentro MDE07 hace parte, por ejemplo, de la “Cultura metro”?

 

Si se tenía como objetivo despertar cierta forma de hospitalidad desde el campo artístico hacia la población más cercana, además de sustentar exposiciones de arte y talleres y modalidades varias de inserción transcultural, pudieron también haberse fortalecido las actividades en áreas ajenas al circuito de museos e instituciones locales. De hecho, no deja de resultar interesante pensar en lo que hubiera pasado si el encuentro se hubiera realizado exclusivamente en torno a los espacios anfitriones, sin contar con las instituciones tradicionales, ya de por sí experimentadas y capaces de asumir la relativa indiferencia del público hacia sus iniciativas o de responderle a una reducida comunidad de especialistas sin mayor problema. O, también se puede pensar en qué hubiera sucedido si el encuentro se hiciera sin la colaboración-intervención de los principales gurús de la gestión cultural bogotana.

 

Ahora bien, no queda muy clara la manera en que este encuentro enfrenta la brecha existente entre la comunidad y el campo artístico. Esta situación, que afecta a las organizaciones que administran los recursos de la cultura en todo centro urbano, es tanto un obstáculo permanente y a veces insuperable, como la única posibilidad de efectuar modulaciones para materializar mejores acciones. Sin embargo, la atención constante a la Casa del encuentro como eje a futuro de nuevas acciones podría en algún momento eclipsar las posibilidades de otros espacios. De igual manera, si lo que se privilegia es la actividad expositiva y no se observan otras metodologías de activación y dinamización del campo, muy seguramente el esfuerzo por integrar a los Espacios anfitriones quede reducido a una forma de paternalismo que muy seguramente no les hace falta.

 

Del mismo modo, la desconexión entre comunidad y campo no sólo opera entre las instituciones y el público, también afecta a los medios de comunicación. Sobre este particular podría tomarse como referencia un artículo publicado recientemente en Bogotá, en el magazín Arcadia, donde el cronista hablaba a comienzos de su relato de la confusión que tuvo un locutor al momento de querer darle nombre al encuentro de que hablaría: “Para entonces mde07 era apenas un rumor en la ciudad. Pocos sabían qué significaban las siglas. Mucho menos cómo se debían decir (“¿Me7, Medellín 07, Encuentro Internacional Medellín 2007? ¿Carajo, cómo anuncio eso?”, le preguntaba un locutor de la radio local, desesperado, a la jefe de prensa del Encuentro).”.

 

Es posible notar que esa falta de palabra acompañada de exasperación no sólo es un fenómeno de incompetencia verbal transitoria. La molestia del locutor sirve para expresar mucho mejor que una crítica soliviantada que en realidad MDE07 existe sobre un vacío conceptual. No se sabe muy bien qué es y sin embargo, sólo desde esa falta de resolución puede formularse. De esta forma, si durante la inercia de la programación, o después, se intentara comprender con alguna certeza el límite que lo franquea y a partir de ahí se refinaran las estrategias de hospitalidad entre los actores del campo y la población, puede que el encuentro sirviera como una oportunidad real para expandir los flujos de información o de poder, cosa que algunos aun no tienen muy clara.

 

Obviamente que el contacto entre artistas y gestores permite establecer vínculos que podrán servir en un futuro cercano. Como comunidad de especialistas quedamos satisfechos. Sin embargo, como actores sociales, estamos embrollados aun en una falsa asunción de nuestra autonomía y no nos queda claro si actuamos como detonadores de cadenas de sentidos o si funcionamos mejor como animadores culturales. Hasta esta presentación podría verse como parte del espectáculo que representa el encuentro y su impacto no importa gran cosa. Es decir ¿de qué le sirve a un encuentro hospitalario una charla tan poco hospitalaria como esta? ¿Acaso la endogamia de la crítica de arte no es similar a la del discurso artístico, donde una población de especialistas habla entre sí con un dialecto propio? ¿Es posible superar este gesto de distinción y abrir la práctica del arte y su interpretación a otros ámbitos?

 

En últimas, si luego de la conclusión de este evento se estudia qué es lo que podría convertir a encuentros posteriores en iniciativas claramente distinguibles de otras que se replican por cientos en el mundo y que equiparan arte contemporáneo -o profesional- con turismo o (como sucederá en Bogotá con la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte), con actividad física, el MDE07 podría convertirse en lo que busca decididamente lograr ahora: consolidarse como el evento más impactante del arte colombiano durante esta primera década del siglo. Igualmente, si “hospitalidad” fue el significante elegido para definir esta convención de artistas, debería ser tomado como característica ausente. Por esta razón creo que la mejor manera de articular la “hospitalidad” a este ciclo de actividades podría ser a través de los resultados posteriores a los encuentros que se dieron. En otras palabras, muchas personas vinimos a Medellín a dinamizar nuestras actividades particulares, intentando mostrarlas a un público cautivo. Sobre su impacto en la ciudad habría que realizar una lectura que no nos corresponde a nosotros sino a los gestores que trabajen después sobre su estela, alentándola o borrándola.

 

(1) Crimen y castigo, Ediciones Cátedra, Madrid, 2006, págs. 696-697.

 

Jano patrono de los artistas

 

Por Jorge Peñuela
Una vez Dios hubo creado el universo realizó su primera pintura, la contempló, reflexionó y dijo: «no es bueno que el arte esté solo»: creó entonces la crítica de arte. Con tal ascendencia ésta no puede ser parcial, apasionada, ni politiquera, eso sí, ha de ser creativa, –colocarse a la altura de aquello que ha de complementar. Crítica de arte y construcción artística son lados complementarios de la forma artística. Una construcción artística cae en el vacío cuando no encuentra su lugar en el mundo; una crítica de arte que no sondee imaginativamente el adentro de una construcción artística ha de conformarse con ser parcial, apasionada y politiquera, de esta manera distrae su debilidad creativa.

 

No suelen hablar bien los coleccionistas sobre la crítica de arte. Han logrado que las lógicas de las reformas económicas contemporáneas determinen el pensamiento artístico. Para el coleccionista, arte es sinónimo de feria, pocas veces de reflexión preconceptual sobre nuestro mundo. Conforme a esta filosofía, el mercado ha tratado de asumir la tarea de proporcionarle legitimidad a la construcción artística. Al igual que las empanadas, si se venden son buenas: la publicidad reemplaza la crítica: ¡esto es ser pragmáticos! Al parecer los coleccionistas han tenido éxito, así el dinero no pueda ofrecer el mundo que demanda toda construcción artística.

 

Guillermo Vanegas ha tematizado uno más de los muchos desplazamientos forzados que operan silenciosos en Colombia, el de la crítica de arte. Ignoro si el contexto de ‘el autoexilio’ de Carolina Ponce de León es psicológico, político, económico o artístico. En cualquiera de los casos, es afortunada la distinción que introduce Vanegas: ¿este ‘autoexilio’ refleja algo más que un problema personal? ¿No refleja el autoexilio de muchos artistas colombianos? ¿No refleja el autoexilio de la sociedad en su conjunto, su ensimismamiento? ¿No refleja nuestra voluntad de silencio? Los devotos preferirían hablar de resignación. Ahora, ¿las curadurías de los Salones Regionales han contribuido de alguna manera a reforzar este estado de minoría de edad, de desprecio de sí mismos? ¿Existe alguna incompatibilidad entre la crítica de arte y las curadurías artísticas? Por lo menos, la semántica de pastoreo religioso que lastra el término cura es premoderna, a diferencia del espíritu crítico que caracteriza al pensamiento moderno.

 

Los colombianos y las colombianas somos críticos conformistas: somos críticos pero somos renuentes a los cambios; cuando los aceptamos no planeamos con posteridad las evaluaciones correspondientes; carecemos de cultura de evaluación; muchos de nuestros guías culturales son empíricos, carecen de cultura pedagógica. Aceptamos las críticas y los cambios que aquéllas sugieran, porque sabemos que las cosas van a seguir igual para que podamos seguir siendo el país más feliz de mundo: ¿quién nos podrá entender? El ensimismamiento puede ser el indicador que explique nuestra felicidad.

 

Guillermo Vanegas hace una de las primeras evaluaciones sobre los Premios de Crítica de Arte en Colombia, si no es la primera; considera que su impacto ha sido positivo, que ha animado a muchas personas a tratar de restaurar la cabeza cercenada del inmovilizado dios Jano. Vanegas realiza un balance entusiasta, habla de un reverdecer crítico en Colombia, muestra los indicadores respectivos para darle objetividad a sus juicios. Sugiere que algo está pasando después de haber pasado muy poco en este campo. Parece decirnos que hemos comprendido que Jano con una sola cabeza es un dios inútil. No obstante, matiza su entusiasmo: este reverdecer puede ser flor de un día: la endogamia sería fatal. Recomienda abrir más horizontes. Exhorta a nuestras instituciones a reforzar sus estímulos a este respecto. No obstante, le faltó decir que si existe un reverdecer de la crítica es porque los artistas colombianos están regresando de su autoostracismo, –que se están saliendo de las órdenes mendicantes en las que los matriculó la posmodernidad, –que están recuperando la voz silenciada por todo tipo de ruidos, –que se están reconciliando con las tradiciones artísticas, –que están recuperando su voluntad de conversación, –que están experienciando, como aquél niño convaleciente del que hablaba Baudelaire, un renacer. Es cierto que por ahora el fenómeno está restringido a ámbitos especializados, pero es susceptible de ser ampliado.

 

Si Vanegas tiene razón, y los responsables de las instituciones culturales de nuestro país se interesan por lo que piensa la comunidad artística, sugeriría llevar más lejos los Premios de Crítica de Arte, –traerlos a nuestra cercanía, –enlazarlos al día a día de las prácticas artísticas colombianas. ¿Por qué no estimular que las críticas registren lo que pasa en el año artístico en Colombia? La crítica de una construcción artística que no vimos los colombianos, no resulta tan interesante como una que hayamos presenciado en nuestras ciudades, así aquélla sea de una artista famosa en una ciudad del único mundo. ¿Por qué esperar un año para conocer el pensamiento crítico del arte colombiano?

 

Las críticas de arte no deberían escribirse para los concursos, tendrían más impacto si acompañaran el día a día de los artistas y no sólo de los consagrados en nuestro medio. No me imagino a Marta Traba, ni a Carolina Ponce de León, escribiendo crítica de arte para un jurado, que en muy contadas excepciones ha escrito sobre arte o se ha interesado por sus vicisitudes. Si no reconocemos la especificidad de los lenguajes artísticos, ¿quién se los va a reconocer? Percibo poco riesgo en algunas críticas de los galardonados. Registrar las bondades de las construcciones de artistas colombianos consagrados como Doris Salcedo y Miguel Ángel Rojas pueden resultar superfluas, así los textos estén muy bien escritos. Esta fórmula de éxito no es buena señal. Ignoro qué acompañamiento crítico tuvo el trabajo de Raúl Cristancho, Mercedes Angola y los artistas convocados al Viaje sin Mapa, en la Biblioteca Luis Ángel Arango. ¿Fue pensado este esfuerzo por los críticos que participaron en el concurso del Ministerio de Cultura? En mi opinión este esfuerzo no fue suficientemente valorado por la crítica, aunque sí fue apreciado por la ciudadanía bogotana. ¿La crítica no debería visualizar todos estos esfuerzos de los artistas colombianos? ¿No debe registrar lo que acontece en nuestras ciudades?

 

Los gestores de Esfera Pública han logrado encauzar los intereses del arte colombiano, a través de un medio que garantiza libertad y democracia y que, además, es muy atractivo para los jóvenes. Este es un reconocimiento que es necesario hacer. Entre otras informaciones, por Esfera Pública podría circular el día a día de la crítica de arte en Colombia, no tendríamos que esperar un año para enterarnos qué ha pensado la crítica sobre las construcciones artísticas que surgen en nuestras ciudades. Por supuesto, esta modalidad obliga a introducir cambios, uno de ellos es cómo otorgar los estímulos institucionales: ¿este reconocimiento no puede construirse y decidirse más democráticamente, acorde con los nuevos medios? ¿Es muy loco proponer que todos los libres conversadores de Esfera Pública podrían participar en este proceso y dejar obsoletos aquellos jurados que se interesan por el arte en sus periodos de vacaciones? ¿Estas innovaciones no animarían más el arte colombiano? Estoy de acuerdo con Guillermo Vanegas en que los estímulos a la crítica de arte han cumplido un papel importante en nuestro país; no obstante, ¿no es el momento de realizar algunos ajustes?

 

POSDATA: Si la organización del premio Luis Caballero ha logrado sostener la idea de que los trabajos de madurez de los artistas colombianos se pueden construir sin tutorías, ¿con la concurrencia de la nación no se puede realizar un proyecto más abarcante, como complemento a las curadurías regionales? Estas curadurías son benéficas para artistas con poca trayectoria, pero poco estimulantes para aquéllos que han trasegado por esos procesos una y otra vez y que tienen una obra consolidada. Tomémonos en serio la hipótesis de Guillermo Vanegas: si en verdad el arte colombiano está reverdeciendo, las instituciones correspondientes deben procurar que este entusiasmo no se frustre. Convenzamos a nuestra Ministra de Cultura de que el Concejo de Bogotá se equivoca cuando asimila el arte al entretenimiento y al deporte, démosle la oportunidad de comprender las especificidades de las artes.

 

hostipitalidades para guillermo vanegas

 

Por Víctor Albarracín
En la charla «Endogamia discursiva en la crítica de arte actual», presentada por Guillermo Vanegas en el marco del MDE 07, afirma don Guillermo que el ... «colectivo El Bodegón decidió participar en el encuentro realizando uno de sus habituales actos de aceptación-contestación institucional (plenos de provocación gratuita, reclamos postjuveniles y militancia despistada), armando una curaduría a partir de la mezcla de las palabras hospitalidad y "hostilidad" (que produjo el desgraciado neologismo de "hostipitalidad")», y que ...«por otra parte, estarían las muestras de Adolfo Bernal o Cildo Meireles organizadas en el Museo de Antioquia, que mostraban, en una ordenación adecuada, rigurosa y didáctica la manera como se ha desarrollado la carrera de estos dos artistas, permitiendo valorar sus aportes para el arte contemporáneo colombiano y la forma en que podrían seguir operando como desencadenadores de sentido en el futuro.»

 

Vanegas estructura su ponencia en torno a las oposiciones "espectáculo - participación" y "comunidad - medio artístico" cuestionando de entrada la efectividad de los mecanismos operados por la organización del Encuentro y la ausencia de alguna teleología que creo, él considera fundamental para «entender con claridad de qué es de lo que se trata el encuentro en su totalidad». La cuestión es que, al hacerlo, asume un sesgo ya de entrada Institucional en el que se entiende a quienes están excluidos de ese "medio artístico" como "comunidad", es decir, como un «Conjunto de personas vinculadas por características o intereses comunes» o como eso que, «no siendo privativamente de ninguno, pertenece o se extiende a varios», y a los artistas y demás profesionales invitados al Encuentro como un "medio", apenas una «Cosa que puede servir para un determinado fin» o quizás un «Sector, círculo o ambiente social».

 

Habría que pensar en si un Encuentro estructurado por la idea de "Hospitalidad", debería analizarse a partir del apriorismo de categorías como "comunidad" y "medio" unidos por un "fin" particular, pues, si hay algo claro de entrada al pensar en la palabra "Hospitalidad", es que se construye sobre el precepto de su imposibilidad. La Hospitalidad entendida como un gesto transitorio de bienvenida por el cual se recibe a ese que es, por defecto, otro (y en consecuencia, potencialmente hostil), y por ello no susceptible de ser comunado, comunitarizado ni conmutado pues, de hacerlo, se transformaría en un cliché, viéndose apropiado y recluido cuando no abiertamente estigmatizado. Ningún fin debería ser dispuesto para la Hospitalidad, porque entonces se transformaría en alienación o enraizamientos coloniales. Centrar y definir el objeto de la Hospitalidad sería ponerla ya en el contexto de esa "Cultura metro" que permite la elocución de Guillermo y por ello, considero que ninguna razón ni consenso pueden acompañarla, a la Hospitalidad, digo, so pena de verla transformada en una simple agenda gubernamental y en uno de esos indicadores públicos con los que amarra Vanegas a las entidades museales. Es en el desinterés y el desposeimiento donde la Hospitalidad encuentra su espacio, y como, en la práctica, esta suerte de /potlacht/ resulta imposible, es inevitable que la "Hospitalidad" se transforme en "Hostipitalidad" .

 

El «desgraciado neologismo» "Hostipitalidad" no es un despistado juego de palabras diseñado a modo de «provocación gratuita» por los miembros del Bodegón, sino un término acuñado por Derrida en torno a su particular confrontación con Lévinas, en el cual se entrevé un espacio de relaciones con un otro, siempre inesperado, que se niega a ser dialectizado, y a ponerse dentro de un espacio discursivo particular. La Hostipitalidad juega entonces como motor del Acontecimiento, induciendo un movimiento permanente de los interlocutores separados por un "medio" que en el caso particular del texto de Vanegas sería el artístico y cuyo fin, si lo tuviera, no debería ser otro que sacar de sí, desposeer, escindir e intentar el don de lo que no se tiene. Por supuesto, este tipo de nociones son aún difíciles de estructurar en un mapa conceptual de gestión de macro eventos artísticos, pero no por ello debería ser aplanada la reflexión en torno a ellos para que encajen en la ñoñera de las políticas culturales diseñadas en serie por instituciones grises y voceros más que complacientes.

 

Para Vanegas, el problema parece darse en términos de "descentralización" e "institucionalización", cuando en realidad debería considerarse su potencial de desarticulación. La pregunta no sería si el encuentro llega a las comunidades sino si afecta a la construcción y confrontación de subjetividades, no si permite valorar los aportes de un artista equis al arte contemporáneo en Colombia, sino más bien si logra generar algo de ruido en un diálogo sordo de conveniencias y omisiones.

 

En el caso particular de la participación del Bodegón en el MDE 07, llena como estuvo de incoherencias, traspiés y estupidez de nuestra parte, más allá de una militancia despistada, se alojaba el deseo de reproducir pequeñas agresiones que pusieran en evidencia desde la práctica la imposibilidad de esa Hospitalidad en un contexto donde, más que comidas en el Nutibara con Adolfo Bernal y charlas con curadores y artistas internacionales, convivimos con rumores de descuartizamientos en el vecindario, con la muerte de uno de los miembros del espacio anfitrión, con el malestar que terminó causando entre los miembros de la Jíkara (el espacio que nos alojó) nuestra presencia y el objeto mismo de la curaduría que llevamos a cabo, con las críticas a nuestra perspectiva ética al exponer como parte de la muestra la basura robada de la casa de Jesús Abad Colorado en tanto afectaba supuestamente su seguridad personal, con la exhibición de nuestra propia ingenuidad y con la sensación constante de que, precisamente, estábamos hablando más fluidamente con los exconductores de Pablo Escobar, los viejos amigos de la Kika, doña Aura (la productora de las empanadas más increíbles del mundo) y los grupos de punk del barrio Castilla que con ese "medio" que Vanegas supone establecido en el seno del encuentro.

 

A diferencia de Guillermo, creo que el asunto no es ya de planeación, difusión o circulación de una u otra postura crítica o modelo de producción o socialización, en tanto todas están por defecto situadas en una lógica de la cultura como mercadeo de espectáculos, sino de la posibilidad de que el Encuentro permita construir f(r)icciones que estimulen la confrontación abierta entre los individuos particulares que, precisamente, allí se encuentren. Y para que eso ocurra, creo, sobran la omnipresente ausencia de Meireles y la rigurosa ordenación de la obra de Álvaro Bernal en el Museo de Antioquia.

 

Portal Esfera Pública, http://esferapublica.org/portal/ , 25 de Junio de 2007

 

 

Entre el impulso y el escepticismo

 

Una conversación con Paula Usuga

 

Miguel. Mencionabas que la gente de Medellín no estaba preparada para el Encuentro Medellín 2007...

 

Paula. Claro, porque cuando tú hablas cotidianamente con las personas no existe una conciencia colectiva de que el arte se ha transformado, y el pensamiento habitual se queda en colgar el cuadro o en una cosa decorativa. Piensan muchas veces que el arte contemporáneo es como estos cuadros grandes que hay en las galerías, de adorno. No se comprende qué es una performance, una acción. No se entiende que, por ejemplo, el cuestionario que ustedes trajeron puede ser una obra, o que tú puedes ser parte de la obra. Muchas personas se referían a las intervenciones que hicieron en el metro donde se pintaba las columnas, que por qué lo dejaban hacer eso, que estaba dañando el patrimonio de la ciudad. Digamos que la gente no está preparada para asimilar esto, publicidad hay pero eso no quiere decir que se comprenda qué es un encuentro de arte.

 

M. ¿Y crees que con el Encuentro esa conciencia podría sea mayor o lo ves difícil?

 

P. Lo que pasa es que eso tiene que llegar desde las instituciones escolares, que esas perspectivas del arte actual se empiecen a mostrar a los estudiantes. Mi hija María Paula por ejemplo que tiene 14 años tiene una materia que se llama ‘arte’ donde ven historia del arte, hacen proyectos, pintan, pero nunca se muestra hasta donde ha llegado el arte, no se tocan conceptos filosóficos y teóricos contemporáneos. Se quedan muchas veces en el impresionismo, en el renacimiento, ven algunas cosas de estética griega, pero no saben quien es Christo [Javacheff] ni saben que existe el land art. Y es como sentarse a hablar de qué se trata el performance, una acción que puede tener tanto una temática social o de introspección. Muchas veces es muy difícil explicarles a las personas que el arte ha cambiado.

 

M. Pero en las escuelas de arte sí discuten estos temas...

 

P. Sí, por ejemplo Bellas Artes hizo como un quiebre, porque aquí en Medellín esta escuela era como lo técnico, lo formal. Y ahora ya hay profesores como Libia Posada, Joan Mario Ortiz, Jorge Ortiz, que son todos artistas contemporáneos con una mirada más amplia a nivel nacional. Eso ha servido mucho a los estudiantes de Bellas Artes. Incluso en los últimos talleres se está viendo el cambio en los estudiantes, muchos han tomado una orientación hacia la sociología del arte...

 

M. ¿ Qué piensas sobre la elección de Bellas Artes como ‘espacio anfitrión’ dentro del Encuentro, siendo Bellas Artes no un espacio de arte independiente sino una academia?

 

P. Me parece muy importante porque se están logrando abrir el concepto del arte en general. No simplemente se quedan en lo académico, pero tiene que haber lo académico porque yo soy de las que piensan que debe haber una parte del hacer, una parte del comprender qué es hacer y qué es la técnica, pero también hay que manejar un concepto, manejar una idea, qué plantea la sociología del arte, qué plantea la filosofía contemporánea. Entonces tiene que haber un equilibrio, no simplemente el facilismo de poner el objeto o lo no-objetual, y más bien manejar las dos cosas.

 

M. ¿Tú crees que el Encuentro está llegando a los estudiantes de Medellín?

 

P. El Encuentro está llegando sí, porque yo creo que la mayoría de los asistentes a los eventos, el 70%, son estudiantes de artes plásticas. Y profesores, artistas, pero la mayoría de los estudiantes está participando, comprenden qué está pasando en el Encuentro que es lo más importante.

 

M. ¿Y cómo fue la experiencia de Bellas Artes con Casa Tomada?

 

P. Estuvimos seis alumnos de los últimos semestres con este grupo de caleños. Ellos sí tienen unas escuelas o instituciones más abiertas, se manejo arte contemporáneo, tienen parte académica pero también esa parte de experimentación e investigación. Y fue muy enriquecedor porque organizaran una exhibición de arte estudiantil, hubo gente de la Nacional, de la de Antioquia, de Bellas Artes, intervenciones, performances, hubo oportunidad de expresar lo que estaba pasando. Además tenían el Rincón de la crítica que era un espacio de crítica por parte de los estudiantes, opiniones muy subjetivas pero no tan cerradas...

 

M. ¿Criticar a quién... a la institución?

 

P. Sí, a la institución, al evento, a los artistas, lo que tú pensaras. Pero era muy amplio y podías expresarte como quisieras.

 

Eliana. ¿Y cuáles eran las críticas en las cuales la gente más coincidía?

 

P. No estuve muy presente al final de eso, pero se escribían las críticas y se metían a un buzón. Hubiera sido bueno tal vez hacer un censo pero creo que no se recopiló esa información.

 

E. ¿Cuál era la dinámica?

 

R Ellos lo leían y hacían comentarios cuando hacían el programa. Una especie de programa televisivo donde hacían entrevistas a otros artistas y comentaban también lo que los estudiantes y el público en general estaban pensando en relación al evento, las instituciones, los artistas, las exposiciones...

 

E. ¿Y por qué crees que en Cali hay más movida que en Medellín?

 

P. Porque ellos trajeron una revista donde estaban comentando los talleres de formación que se estaba dando allá en Bellas Artes y en las universidades. Entonces se ven los trabajos de los talleres finales y sus propias obras por los videos que trajeron y a través de todo ese material uno se va dando cuenta que hay un campo mas grande. Es también un problema de visión, de conciencia, de mente. Hay mucha gente que dice: “yo pinto y pinto y ya, se acabó’. Se encierran cada uno en su taller y eso es todo.

 

M. ¿Ustedes conocen a los curadores del Encuentro?

 

P. Los conocemos porque se sabe que hacen críticas, que están en el evento. Pero si acercan a los estudiantes pues no, y los estudiantes no se acercan tampoco.

 

M. ¿Y qué opinión tienes sobre las políticas expositivas de las instituciones? Las programaciones de los Museos, las actividades en centros Culturales, etc. Uno de los comentarios que recibimos era la ausencia de curadores jóvenes en la ciudad.

 

P. Lo que pasa es que yo diría que no hay espacios para el arte joven, no hay espacios para los estudiantes, y mucho menos si vas a arriesgar dinero en un proyecto como puede ser unas relaciones interpersonales con determinado grupo o un performance, algo muy efímero. El estudiante no tiene dinero para eso y si tampoco hay patrocinio de una institución pues no se hace, mientras que si tú pintas el cuadro, lo vendes y ya hay algo. Creo que esa es la idea que tienen los estudiantes, por lo menos en Bellas Artes.

 

M. Pero los jóvenes deberían intentar abrir sus propios espacios y no estar esperando todo el tiempo la validación de lo institucional. Es importante que ellos creen nuevas plataformas capaces de interpelar y poner en cuestión al propio circuito oficial.

 

P. Eso fue lo mejor que pudo traer Casa Tomada por que ellos lo que hicieron fue abrir una casa común y corriente y volverla una exhibición de arte estudiantil y eso no lo habíamos visto acá. Nadie se atreve a organizar un evento así, muy pocas personas lo apoyarían. Esa fue una de las mejores cosas que se vio porque no existen esos espacios. Aquí hay pocos artistas muy importantes a nivel nacional, y el resto es gente que se está formando y que lo que espera son becas o estímulos de la alcaldía o la gobernación. Tampoco existe una revista donde uno se entere que esta pasando con las convocatorias o con los estudiantes.

 

M. ¿Pero por qué no lo hacen? Si un grupo de estudiantes se interesa eso se podría lograr. No necesitan un gran presupuesto para sacarla.

 

P. Pero no existe la motivación.

 

M. ¿Y por qué no existe?

 

P. Bellas Artes hasta ahora está haciendo ese doblez en su historia y la Nacional está en este momento en paro. No hay ese ánimo para decir reunámonos y empecemos a hablar de lo que está pasando a nivel estudiantil en artes plásticas aquí en Medellín. No existe esa conciencia entre los estudiantes, de pronto por ser tan cerrados. Tal vez este Encuentro esté abriendo la mente a muchas personas pero también las está cerrando a su modo pues no hay una participación masiva. Los estudiantes están pendientes de sus parciales, de sus finales, de cosas que a veces se interponen para participar en el Encuentro.

 

M. ¿Y qué piensas del trabajo que se hace en Taller 7, La Jíkara, los conoces?

 

P. Sí, son centros muy importantes e iniciativas de egresados

 

E. Pero varios son todavía estudiantes como Adriana o Mauricio

 

M. ¿llegaste a ver El Bodegón cuando hicieron su residencia? Ellos tienen un espacio también en un barrio popular de la ciudad en Bogotá y hace exposiciones de un solo día, inauguran y pasa todo lo que tiene que pasar. Lo menciono porque es una conciencia también de lo efímero. El arte contemporáneo también es una cosa de la que debes estar atento y estar dispuesto a capturarlo...

 

P. Y a pensarlo...

 

M. Claro, sobre todo a pensarlo.

 

P. Yo creo que eso es lo más importante: que llegues, pienses y reflexiones. Porque es que si no llegas a eso pues no hay nada. A la gente le da pereza pensar y más aquí.

 

M. También en Lima (risas)

 

P. Aquí les da pereza leer y pensar. Alguien lleva una revista con imágenes y es como si las fotografías reemplazaran totalmente a las palabras. Y claro, es bueno por un lado ya que la gente se da cuenta lo que está sucediendo a nivel internacional, pero bueno... Por otro lado sigo pensando en que debió haber más participación de los estudiantes, no solo de artes plásticas sino del público general estudiantil de las universidad. Los alumnos de los cursos de Diseño de Bellas Artes perfectamente podrían estar participando del Encuentro y ninguno tiene idea de que está pasando. Y ahora en Bellas Artes la mayoría de estudiantes son de diseño.

 

M. ¿Y qué crees que va a quedar después del encuentro aquí en Medellín?

 

P. Nada.

 

M. ¿Nada? ¿Tú crees que todo seguirá igual?

 

P. Es posible que todo siga igual.

 

M. ¿En serio? ¿No habrá ecos o iniciativas nuevas?

 

P. Puede haber, puede que llegue a pasar algo, pero dentro de la comunidad estudiantil todo el mundo espera a ganarse la beca y salir. Eso es finalmente lo que busca el artista, ¿cierto? Ser reconocido. Entonces todo el mundo pelea por eso.

 

E. Tú ves una tendencia muy fuerte a la individualidad...

 

P. Si, aunque aquí hay muchos colectivos, en la Universidad Nacional hay unos colectivos interdisciplinarios y en la de Antioquia. Pero en último termino todo el mundo busca un reconocimiento individual, vender su obra, que su propuesta sea reconocida. Hubo una convocatorio donde pasan tres artistas a nivel nacional, las propuestas de Carolina [Salazar], de Nicolás [Cadavid] con el Correo de la Paz, o de Fernando Pertuz. Entonces son ellos trabajando en determinadas propuestas, pero se acaba la muestra ¿y qué? Siempre me he interrogado eso, de qué manera se extiende y se perdura en el tiempo.

 

Se gastaron todo el dinero y no pasa nada más. Ya no es sólo tener la idea sino la berraquera, las ganas de decir “bueno, vamos a trabajar arte contemporánea y vamos a hacerlo de una forma social y vamos a tocar puertas”. Pero creo que muy pocos están dispuestos a sacar tiempo y dinero para hacer algo así. Finalmente toda inversión de este tipo se intenta retribuir luego en alguna forma de reconocimiento.

 

Juanacha la Revista, No. 0, Ediciones La Culpable, junio de 2007, páginas 35 a 38

 

 

Epidemia de arte en Medellín

 

Los síntomas de la epidemia están brotando por toda la ciudad. Pero acércate un poco más para que termines de contagiarte de la libertad del arte contemporáneo.

 

Si vas al Parque Berrío verás que las columnas del Metro se llenaron de paisajes urbanos coloridos y encontrarás a un dibujante que pintará la ciudad inolvidable de tus recuerdos.

 

En el Museo de la Universidad de Antioquia te toparás con un jardín casero que es bastante particular: de un tarro de Milo sale una mata de chocolate, de una caja de cereal una de maíz... Adentro, te propondrán tatuarte con una flor inspirada en los dibujos de un botánico del siglo XIX.

 

Acércate al Museo de Arte Moderno en el que encontrarás una moto en la mitad de una sala. Es el vehículo con el que el artista Mateo López recorre el país para hacer dibujos como los de esos viajeros.

 

Encontrarás observatorios de pájaros en la Universidad Eafit, un rollo tejido de 100 kilos en Suramericana, mares de hojas de papel y paraderos de buses adentro del Museo de Antioquia, un bar con luces de discoteca y colchones para acostarte en la Casa del Encuentro...

 

Son las estrategias a través de las cuales los artistas contemporáneos reflexionan acerca de la hostilidad que nos separa pero, sobre todo, sobre la hospitalidad que tal vez nos pueda salvar.

 

No te pierdas las películas, pon en tu celular el ringtone del Encuentro, manda una bolsa de basura para elaborar un globo gigante, asiste a conciertos...pero, en especial, no te quedes afuera. Sal a la calle y deja que el arte te ocurra a ti también. Más información y la programación completa del Encuentro Medellín de Arte en www.encuentromedellin2007.com.

 

(Colaboración especial: Sol Astrid Giraldo, comunicaciones Encuentro Internacional Medellín)

 

Suplemento El Colombianito, periódio El Colombiano, Medellín, 16 de mayo de 2007

 

 

Están ahí los caballos de hierro

Por; Adolfo Bernal   Profesión: Artista     Nacionalidad:  Colombiana

Un detalle
Sus intervenciones artísticas tienen en lo urbano un fundamento esencial. Exposiciones individuales y colectivas han hecho parte del hacer de Adolfo Bernal desde 1974. Es, además, socio fundador del Museo de Arte Moderno de Medellín, del Taller de Grabado de la Biblioteca Pública Piloto y de la Sala de Arte de la Biblioteca de la Universidad Pontificia Bolivariana, donde ejerció como curador. Sus proyectos obedecen a la observación detenida de la ciudad, la cual mira desde su historia y sus habitantes, desde su pasado y presente. Lúdica, acción, acción, reflexión, para un artista que se reconoce en el panorama de la plástica colombiana y quien siempre tiene un reto nuevo que afrontar.

 

  • Este 9 de noviembre, un acto simbólico. Una intervención artística recordará el significado del tren.

 


Archivo
Una fotografía que recoge dos tiempos. La historia del ayer y del hoy. El artista Adolfo Bernal tiene una propuesta plástica que piensa en el significado del tren y que involucra directamente al espectador.

Archivo
Una imagen corriente en pleno auge del tren. Pasajeros ansiosos ante el viaje -ida o regreso- se encuentran en las estaciones.

Archivo
Estación Villa, 1917. La fotografía tomada por Melitón Rodríguez hace parte del archivo fotográfico de la Biblioteca Pública Piloto Medellín. El artista logró capturar en cada una de sus imágenes una historia que perdura en cada una de ellas.
 

Algunos fuimos testigos de su paso por Antioquia. Recorriendo una geografía difícil, pasando por rutas cálidas y frías. Fuimos testigos del sonar en los rieles, de su rugir a través de los túneles; de su llegada de campana y silbato a las estaciones, algunas de ellas hoy destruidas, deterioradas, otras convertidas en museos. Es el tren con su enorme significado para Colombia, con su carga de nostalgia, también. Es el tren, es la carrilera partida, herida; son las ganas de recuperarlo como un transporte de pasajeros y de carga fundamental. Es el maquinista que contaba historias, que era como un héroe para los más pequeños que lo observaban con admiración, aterrados de que fuera capaz de mover aquella máquina, caballo de hierro.

 

El tren ha sido no sólo el punto de encuentro de pasajeros y comerciantes, también ha inspirado la literatura, el poema, el cine, las artes plásticas, la fotografía, y aquí me veo yo, en este momento, cuando pienso en lo que ha representado, tanto en lo económico como en lo social, a lo largo de la historia del departamento y del país, este medio de transporte.

 

El tema nace de mi interés por lo público y por lo urbano, lo mismo que por el uso de nuevos soportes, que han sido una constante en mi obra plástica, enmarcada siempre en el lenguaje que requiere y permite el arte contemporáneo.

 

Como artista invitado al XII Salón de Artes Visuales, Centro Occidente, Zona Antioquia. Confluencias. Arte-Ciudad, título del evento, reflexiono en esta propuesta sobre los desaciertos políticos y administrativos reiterativos que han marcado la historia de los trenes en Colombia, constituyéndose el año 1962 particularmente para Antioquia, en el principio del fin de uno de los emblemas del progreso de Medellín y el departamento, cuando su ferrocarril fuera vendido a la nación.

 

Por suerte reaparece: el sistema de concesiones por parte de la nación para el actual manejo del sistema férreo y especialmente en Antioquia la concesión 'Ferrocarriles del Suroeste S.A. permitirá nuevamente, como otrora, la conexión de la vía férrea entre Barranquilla y Buenaventura, Atlántico-Pacífico, re-habilitando el tramo Medellín-La Felisa, en gran medida sobre el territorio Antioqueño.

 

Este tramo, ahora un 'No Lugar' en el paisaje y la historia de nuestro Departamento, es el punto de partida del proyecto Caballos de Hierro -no lugar, ha lugar- para una Esquina de América más viable, re-activados también los 'Caballos de hierro' en un próximo futuro: ha lugar, entonces.

 

Ha lugar
Dos sentimientos encontrados, la nostalgia y la alegría, se conjugan en esta acción urbana: cuando se fueron los trenes se fueron las estaciones, las despedidas, los paisajes, las cargas…

 

Al atardecer del 9 de Noviembre, 5:00 p.m, nos daremos cita para recibir en los alrededores del Edificio inteligente, sobre la línea férrea urbana, un tren que llorará, modulando el sonido de su triste pitar, la muerte indigna del paso del ferrocarril por Antioquia.

 

Los jóvenes de la Red de Escuelas de Música de Medellín, interpretando cumbias, pasillos, meregues, y música de carrilera reconfortará el corazón del tren y de los antioqueños: un tren entusiasta nos llevará a un corto y simbólico recorrido: Edificio inteligente, Terminal norte, Edificio inteligente.

 

Habrá música, discursos, ponche, hojaldras, voladores y pañuelos blancos.

 

La improvisada estación será la plataforma de reflexiones que nos lleven a pensar la posibilidad de nuevas ilusiones, encomiendas y devenires: 'En Colombia, el futuro viene en tren… por Antioquia, también cargados de azúcar, pasarán nuevamente los Caballos de Hierro.

 

 

Suplemento Generación, Periódico El Colombiano, Medellín, 4 de noviembre de 2007

 

 

Estéticas de la hospitalidad urbana

 

  • Una reflexión profunda sobre la relación entre el arte y la ciudad.

 

Autor Jesús María Barbero. Profesión: Filósofo y escritor Nacionalidad: Colombiana

 

Contexto
Más que el texto de una ponencia, lo que aquí expone Jesús Martín Barbero son pistas y fragmentos de su reflexión sobre las relaciones del arte con la ciudad pensadas desde las hospitalidad.

Una charla que ofreció como invitado especial al Encuentro Internacional Medellín 2007: prácticas artísticas contemporáneas, en la cual presenta una completa mirada al arte en una sociedad que cambia continuamente y donde el diálogo profundo se realiza desde distintos niveles.

 

Su exposición tiene tres puntos fundamentales: la estética de la palabra y el gesto, la estética de la escritura y la estética del carnaval y la fiesta, todo mirado desde la hospitalidad, que es uno de los tópicos del encuentro de arte que convoca a artistas y teóricos de Colombia y de otros países.

 

Jesús Martín Barbero nació en Ávila, España, en 1937 y se nacionalizó en Colombia. Estudió Filosofía y Letras en la universidad católica de Lovaina, Bélgica, donde se doctoró en 1971, y Antropología y Semiótica en la Escuela de Altos Estudios de París. Ha sido presidente de la Alaic (Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación), miembro del Comité consultivo de la Felafacs (Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social) y es miembro del Comité científico de Infoamérica.

 

1. El arte expuesto a las inclemencias del tiempo
"Tal y como ha venido ocurriendo a lo largo de toda la edad moderna es muy probable que también hoy los rasgos más relevantes de la existencia, y del sentido de nuestra época, se enuncien y anticipen, de manera particularmente evidente, en la experiencia estética. Es necesario prestarle una gran atención si se quiere entender no sólo lo que sucede en el arte sino más en general lo que sucede con el ser en la existencia de la modernidad tardía".
Gianni Vattimo

 

Los avatares del proceso vivido por el arte en la segunda mitad del siglo XX dieron al traste con la muy diversa gama de los optimismos. Tanto de los propiamente estéticos como de los sociológicos, tanto de los que creían en la insobornable capacidad emancipadora del arte -por su propia energía simbólica- como de los que creían en su capacidad de fundirse con la vida, de disolverse en ella transformando la sociedad. Lo que no implica que el proceso vivido haya venido a dar razón a los apocalípticos, el pesimismo frankfurtiano tampoco corresponde a la experiencia que el proceso nos ha dejado.

 

Pensar el lugar y la función del arte en la sociedad de cambio de siglo implica hacernos cargo del desencanto que acarrea su extremado des-dibujamiento. Pues atrapado entre la experiencia alcanzada por el mercado en la valoración de la "riqueza" de las obras, la presión de las industrias culturales por hacerlo accesible/consumible por todos, y la reconfiguración tecnológica de sus condiciones de producción y difusión, el arte ha ido perdiendo buena parte de los contornos que lo delimitaban.

 

En esa pérdida hay sin embargo también no poco de ganancia: en la medida en que esa delimitación y distinción fue históricamente cómplice de fuertes exclusiones sociales, una cierta disolución de su aura ha resultado siendo ingrediente e indicio de transformaciones culturales profundas en la democratización de la sociedad. Pero en esa pérdida también se ha producido un innegable empobrecimiento de la experiencia estética.

 

Asimilado a un bien cualquiera, banalizado en la profusión y el eclecticismo de unas modas que devoran a los estilos, o confundido con el gesto provocador y la mera extravagancia, el arte se halla amenazado de morir, esto es de perder su capacidad de oponerse y cuestionar lo real y, por tanto, de rehacerlo y recrearlo. Aun así el arte sigue constituyendo hoy un modo irremplazable de lucha contra el desgaste de la dimensión simbólica y el crecimiento de la insignificancia en un mundo de objetos e ideas desechables.

 

Pero tanto para la crítica como para el debate cultural el arte está hoy especialmente necesitado de entrelazar su reflexión con la que viene del campo de la comunicación. Pues en la relación arte/comunicación se hallan hoy algunas claves constitutivas de las nuevas tensiones y dinámicas entre tradición y modernidad, además de que ahí muestran su envergadura cultural las transformaciones tecnológicas a la vez que encuentran un campo de conocimiento decisivo las ambigüedades y anacronías de los procesos de globalización/fragmentación de los públicos.

 

La relación arte/diseño replantea el sentido de la interacción entre estandarización e innovación estética, entre racionalización y experimentación, entre formas culturales y formatos industriales.

 

También el enlace comunicación/diseño nos está exigiendo, de un lado, pensar la tecnología como dimensión constitutiva del entorno cotidiano y fuente de nuevos lenguajes; y de otro, nos aboca a desplazar la mirada de los efectos de los medios hacia el ecosistema comunicativo que los medios configuran como mundo de representaciones, imaginarios y relatos.

 

El título remite entonces a tres cuestiones que pueden formularse a modo de preguntas así:

 

¿Qué tipo de arte hegemoniza hoy la configuración de la ciudad?
¿Qué imágenes de ciudad comunica el arte hoy?
¿Qué de hospitalidad y qué de hostilidad comunica la ciudad que hacemos entre todos hoy?

 

2. Estéticas de la hospitalidad urbana
Para proponer pistas de reflexión sobre esas preguntas voy a construir un mapa, a mano alzada, de las tres estéticas que proyecta y, desde las que es percibida, la ciudad hoy. Esbozando de entrada qué entiendo por estética urbana.
Se trata de la experiencia estética entendida al modo griego de la aystesis, que es aquello que concierne al sensorium, esto es al ámbito de la sensibilidad: aquella red estructurante de percepciones, operaciones significantes y resemantizaciones.

 

Lo que, desde la mirada de W. Benjamín, atañe a las transformaciones sociales que halla su expresión en los cambios de la sensibilidad colectiva, como esa experiencia de la muchedumbre que irrumpe en la historia con las masas y la técnica moderna.

 

Esa experiencia de las mayorías cuya sensibilidad y expresividad han sido negadas, desconocidas y minusvaloradas por todos aquellos que se abrogan la autoridad sobre el juicio social del gusto. Y que hacen parte de la modernidad excéntrica que es la latinoamericana: las experiencias imaginativas de las mayorías, todo lo que ellas contienen de autopoïesis, performatividad, autoconstrucción.

 

La ciudad-casa o la estética de la palabra y el gesto
Un huésped es alguien que llega tu casa, y tanto más huésped cuanto más desconocido, cuanto más extranjero, cuanto más otro. De ahí la mediación decisiva del lenguaje en la hospitalidad: es en los tonos y acentos, en la calidez o frialdad de la palabra, en la accesibilidad y flexibilidad del vocabulario o en su rigidez y formalismo que el huésped se va a sentir acogido o rechazado.

 

Hay en la palabra una potencialidad acogeradora que hace parte de su entraña poética, esa que señalara J. Derridá como clave de lo que introduce en nuestra vida el extranjero al "poner todo de cabeza, patas arriba".

 

Que es justamente de lo que habla el refrán popular cuando para decir lo que la llegada de un huésped significa para la casa que de verdad lo acoge, afirma "estar echando la casa por la ventana". También el leguaje poético pone todo patas arriba pues desbarata las inercias del lenguaje cotidiano poniendo de fiesta a la palabra, y es que sólo una palabra así es capaz de crear ambiente acogedor, ese que el huésped siente o no más allá de los formalismos de la urbanidad y la civilidad acostumbrada entre la gente-de-bien, según el manual de Carreño.

 

Pero que nadie confunda la palabra acogedora con la cháchara, si la hospitalidad es comunicación de veras es sólo si hace sitio al silencio, pues nos advierte Paulo Freire: "La importancia del silencio en el espacio de la comunicación es fundamental.

 

El me permite, por un lado, escuchar el habla comunicante de alguien, como sujeto y no como objeto, entrar en el movimiento de su pensamiento volviéndome lenguaje; por el otro, torna posible a quien habla, realmente comprometido con el comunicar, y no con hacer comunicados, escuchar la duda, la indagación, la creación de aquel a quien escucha". La palabra se torna así hospedaje, da hospedaje, en la medida en que no se limita a hablar sino que actúa, tiene fuerza performativa como nos enseñaron Austin y Searle.

 

Para otear la ciudad como casa necesitamos de la metáfora en tres sentidos. Primero, en su sentido en griego: lo que queda más allá del foro, o sea la distancia que nos permite una mirada de conjunto, una visión panorámica; segundo, la metáfora como sustrato de la poética; y tercero, la metáfora enfocando los lenguajes y las hablas de la ciudad. Sobre lo que me limitaré aquí a pequeños fragmentos de una investigación en proceso sobre Bogotá.

 

A mediados de los años "90 Bogotá era una ciudad -mojada y sucia, fragmentada, peligrosa y desquiciada", según un cronista- con una población aproximada de siete millones (mal contados), que en los últimos veinte años había vivido un proceso galopante de disminución de sus habitantes autóctonos, y una acelerada heterogenización de su poblamiento por el aluvión de gentes procedentes de todas las regiones del país, y últimamente con la mayor parte del millón y medio de desplazados por la guerra.

 

A la permanente informalidad de sus procesos de urbanización -permanente construcción y destrucción, precariedad de la malla vial, deficiencia en los servicios y caos del transporte público- se añadía la discriminación topográfica: su división entre el norte "de" los ricos y el sur "para" los pobres, entre el territorio de los conjuntos residenciales cerrados y los barrios de pobres a medio hacer llenos de emigrantes y desplazados: una ciudad con ausencia de espacios públicos disfrutables colectivamente y la presencia de enormes espacios "vacíos" con un gran deterioro físico y social.

 

La narrativa de su caos agregaba a ese mapa este otro: la mayor cantidad de lesiones violentas se debían -a pesar de sus altos índices de criminalidad e inseguridad- entre extraños sino en los ámbitos vecinales, privados e íntimos, que es donde operan las "deudas" y las venganzas, el maltrato entre familiares y los delitos sexuales.

 

Y sus habitantes transitaban entre la casa y el lugar de trabajo como si lo hicieran por entre un túnel (Miriam Jimeno), atentos sobre todo a cualquier indicio de peligro y por tanto sin enterarse de lo que pasa en el entorno.
Pero esa misma Bogotá eligió para alcalde en 1995 al ex rector de la Universidad Nacional, matemático y filósofo, Antanas Mockus -de padres lituanos que huyeron de la guerra en su país primero a Alemania y después a Colombia- quien se presentó de candidato sin el apoyo de ningún partido político y casi dobló en votos a su mayor ponente, formando su gobierno con independientes y gente proveniente de la academia.

 

Esa decisión transformaría radicalmente el futuro de Bogotá. El lema de su campaña fue realmente el de su gobierno: formar ciudad. Ello significaba tres cosas: lo que da su verdadera forma a una ciudad no son las arquitecturas ni las ingenierías sino los ciudadanos; para que ello sea posible los ciudadanos tienen que poder re-conocerse en la ciudad; ambos procesos se hallan implicados en otro, el de hacer visible la ciudad como un todo, es decir, en cuanto espacio/proyecto/tarea de todos.

 

Si antes la ciudad era invisibilizada por sus múltiples desastres y los mil fallos desde los que afecta cotidianamente a la gente -fallos en el acueducto, la energía eléctrica, el transporte, etc.- de lo que se trató fue de que la mirada cambiara de foco, y pasara a percibir las deficiencias no como un hecho inevitable y aislado sino como el rasgo de una figura deformada en su conjunto, esto es deforme, sin forma.

 

Y la ciudad comenzó a hacerse visible cuando una serie de estrategias comunicativas callejeras sacaron a sus habitantes del "túnel" por el que la atravesaban provocándoles mirar y ver.

 

La primera fueron los más de 400 mimos y payasos -estratégicamente ubicados en múltiples lugares de la ciudad especialmente congestionados- señalando las líneas de cebra para el paso de peatones y acompañándoles, con el consiguiente revuelo, protestas y desconciertos que ello causó tanto en los conductores de automóviles como entre los asombrados de transeúntes.

 

Lo que en principio se tomó como un "mal chiste" del alcalde se convirtió pronto en una pregunta acerca del espacio público, pregunta que encontró muy pronto su traducción en gesto y conducta: la alcaldía regaló a miles de conductores un tarjetón en el que se veía, por una cara, el gráfico de un dedo pulgar hacia arriba, y por la otra el pulgar hacia abajo, que muy pronto aprendieron a usar para aplaudir las conductas respetuosas de las normas y solidarias o para reprochar las infracciones y violencias.

 

A los pocos meses abrió un concurso para que Bogotá tuviera himno pues una ciudad sin himno no se oye. Y después fue la aparición de la zanahoria como signo de la muy polémica implantación de una hora-tope para los establecimientos de bebidas alcohólicas. Y después los rituales de vacunación contra la violencia, la instalación en los barrios más pobres de casas de justicia para que la gente dirimiera sus conflictos localmente y sin aparato formal o la creación de la noche de las mujeres, etc.

 

Se trata de un rico y complejo proceso de lucha contra la explosiva mezcla del conformismo con la acumulación de rabia y resentimiento y ello reinventando a la vez una cultura política de la pertenencia y una política cultural de lo cotidiano.

 

De ahí que fueran dos los hilos que entrelazan las múltiples dimensiones de esa experiencia: una política cultural que asume como objeto a promover no tanto las culturas especializadas sino la cultura cotidiana de las mayorías, y con un objetivo estratégico: potenciar al máximo la competencia comunicativa de los individuos y los grupos como forma de resolver ciudadanamente los conflictos y de dar expresión a nuevas formas de inconformidad que sustituyan la violencia física.

 

Con una heterodoxa idea de fondo, la de que lo cultural (el nosotros) media y establece un contínuum entre lo moral (el individuo) y lo jurídico (los otros), como lo ponen de presente los comportamientos que, siendo ilegales o inmorales son sin embargo culturalmente aceptados por la comunidad.

 

Fortalecer la cultura ciudadana equivale entonces a aumentar la capacidad de regular los comportamientos de los otros mediante el aumento de la propia capacidad expresiva y de los medios para entender lo que el otro trata de decir. A eso lo llama Antanas aumento de la capacidad de generar espacio público reconocido.

 

El espacio público -arquitectura, monumentos y graffitis- o la estética de la escritura

 

La ciudad hospeda en la medida en que se hace espacio público, lugar del común, que es el espacio y el lugar a donde pueden no sólo llegar sino también estar, residir todos, los de adentro y también -y especialmente, los de afuera, los extranjeros, sean desplazados o turistas, emigrantes o vagamundos. Pero como el espacio público es un espacio producido, construido, esculpido y graffitado, es necesario pensar la hospitalidad que pasa por esas escrituras.

 

Pues ¿desde dónde mirar la ciudad para hacer comprensibles sus dinámicas e incidir sobre las lógicas perversas de la funcionalización y la exclusión? Desde la lectura: leyendo la ciudad no como un objeto sino como escritura que se deshace y rehace día a día en muchos planos y con muy diferentes materiales. Y en la que participan tanto gerentes como actores, tanto los gobernantes como los ciudadanos.

 

La ciudad se escribe aun hoy en el más antiguo y denso modo de escritura, el del palimsesto: esa primera forma humana, quizá la más elemental, de escritura móvil, porque se inscribe no en una pared o una columna celebratoria sino en una tablilla de cera. Y resulta que cuando se escribía sólo en esas tablillas -como en nuestros viejos pizarrones- había que borrar para volver a escribir, y entonces muchos fragmentos, pedazos de palabras o frases, de las escrituras borradas, emergían borrosas entremezclándose con las palabras de la nueva escritura.

 

Es palimsesto ahora la escritura que se hace no sólo con lo que se escribe en el presente sino también con todos los residuos que resisten y operan desde la propia memoria del soporte y de su materialidad. Así está escrita la ciudad. Y de ahí mi propuesta para leerla en la multiplicidad de sus capas tectónicas y la polifonía de sus lenguajes, en su fecundo caos y su desconcertante laberinto, transformando al palimsesto en apuesta metodológica: un lugar de vislumbre y fuga de los sentidos, en cuanto dispositivos del sentir, del mirar, del oler, del tocar o el oír.

 

Si como escritura el palimpsesto es el pasado volviendo a emerger en las entrelíneas con que se escribe el presente, ahora los asumimos como foco y fuga, esto es como modo de ver en una percepción que, como la entendió M. Merleau-Ponty es percepción constituyente del conocer.

 

Para esclarecer este planteamiento me voy a servir de alguna miradas a la sociedad y la ciudad desde el foco-palimpsesto. Uno de los grandes politólogos italianos habla hoy de esto cuando afirma que a lo que ahora nos asomamos es a la "perspectiva de estratos profundos de la memoria y la mentalidad colectiva sacados a la superficie por las bruscas alteraciones del tejido tradicional que la propia aceleración modernizadora comporta" (G. Marramao). Pues la brutal aceleración y el estallido de la escritura contemporánea sacan a flote muchos trozos y trazos del tejido más tradicional de la vida urbana.

 

Así, la aceleración ha hecho salir a flote emergiendo a la superficie de lo social, superficie en el sentido que le dio P. Valery al afirmar que "lo más profundo es la piel", procesos y prácticas que parecían fosilizados pero no lo estaban, como la violencia de los fanatismos religiosos que creíamos superados por casi dos siglos de laicismo moderno, como el revival de tribalismos que configuran muchas de las socialidades emergentes en su enfrentamiento con las formalidades de la racionalidad doméstica y la representación política, y como la desconcertante afirmación del cuerpo -en la contradictoria mezcla de sus visibilidades- justo cuando las tecnologías inmaterializan la comunicación al conectar directamente los cerebros de los sujetos con las máquinas.

 

En El Malestar en la Cultura, puede leerse a propósito de Roma que esa ciudad pone al descubierto un verdadero teatro de la memoria, esto es, una arquitectura en la que capa sobre capa la historia mira escondida, de través, permitiendo ver la simultaneidad pegada a la memoria (S. Freud). También W. Benjamina cuestiona la tramposa continuidad de la historia, de la que busca salir mediante la idea de constelación, y desde ella mira la ciudad como lo que nos permite "convertir en espacio lo que es tiempo", fijar en espacio todo lo que se nos escapa en tiempo, y así para poder habitar como espacio lo insoportable del tiempo.

 

D. Harvey en sus estudios sobre las contemporáneas transformaciones espacio-tiempo, plantea que si la sensación de caos parece tornar ilegible la ciudad hoy es justamente por la enorme cantidad de capas y estratos, que, al quedar a la vista, des-figuran el mapa que teníamos de la ciudad haciendo aparecer grietas y capas que no caben en él.

 

Y L. Mumford lee en clave de palimpsesto el engranaje más profundo de la ciudad pues ella entrelaza sus sucesivas fundaciones. No hay ciudad que haya sido fundada de una vez, ni que se halle fundada sobre una sóla capa de tierra, de modo que sus diversas fundaciones se hallan conectadas y movilizadas por el propio flujo del convivir.

 

Una ciudad no es un orden, una ciudad nunca es coherente, por el contrario, está siempre sitiada por montones de movimientos contradictorios. Según Mumford, como la geografía de las ondas tectónicas así es también la onda histórica, el flujo de los acontecimientos, construyendo un sistema de sólidos y de vacíos que se reajustan continuamente precipitando cambios.

 

En el graffiti la palabra libertaria se hace escritura pública que, junto al mural, configura la apropiación de la calle por las masas como "su espacio", la materialización del espacio público. Y frente a la deriva panflateria del graffiti -con su contrapartida, el "blanqueamiento ideológico"- el spray deja marca de las nuevas figuras de la represión y la resistencia, convirtiéndose en "inscripción de una textualidad dolorosa y subversiva" (P. Rodriguez-Plaza).

 

Pero ya estamos en otra etapa, en la que los graffitis y murales se recargan de densidad simbólica y expresiva abriéndose a nuevas formas de hospitalidad subversiva que conecta el potencial fonético del grito con la nueva visibilidad cultural que posibilita la gráfica.

 

Articulación de programas

 

El otro hilo conductor fue el de una política cultural encomendada al Instituto Distrital de Cultura, y que pasó de estar dedicado al fomento de las artes a tener a su cargo la articulación de los muchos y muy diversos programas culturales del proyecto rector de Formar ciudad, en el que se insertaban tanto las acciones de la alcaldía como las de las instituciones especializadas de cultura y las de las asociaciones comunitarias en los barrios.

 

Y mientras los estudiosos de las políticas culturales en América Latina estábamos convencidos de que no podía haber política cultural sino sobre las culturas especializadas e institucionalizadas, como el teatro, la danza, las bibliotecas, los museos, el cine o la música, la propuesta de Formar Ciudad estuvo dedicada a lo contrario: partir de las culturas de la convivencia social desde las relaciones con el espacio público -en los andenes y los autobuses, los parques y las plazas- hasta las reglas de juego ciudadano en y entre las pandillas juveniles.

 

La ruptura y la rearticulación introducidas sonaron a blasfemia a no pocos pero otros muchos artistas y trabajadores culturales vieron ahí la ocasión para repensar su propio trabajo a la luz de su ser de ciudadanos.

 

El trabajo en barrios se convirtió en posibilidad concreta de recrear, a través de las prácticas estéticas, expresivas, el sentido de pertenencia de las comunidades, la reescritura y la percepción sus identidades. Redescubriéndose como vecinos, se descubrían también nuevas formas expresivas tanto en las narrativas orales de los viejos como en las oralidades jóvenes del rock y del rap.

 

Un ejemplo precioso de esa articulación entre políticas sobre cultura ciudadana y culturas especializadas es el significado que empezó a adquirir el espacio público y los nuevos usos a los que se prestó para el montaje de infraestructuras culturales móviles de disfrute colectivo. Devolverle el espacio público a la gente comenzó significar no sólo el respeto de normas sino su apertura para que las comunidades pudieran desplegar su cultura en un proceso en el que ciudadano empezara a significar no sólo participación sino también pertenencia, y creación.

 

Hoy Bogotá tiene además otras hablas y voces que pertenecen a esos nómadas urbanos que se movilizan entre el adentro y el afuera de la ciudad montados en las canciones y sonidos de los grupos de rock, como Ultrágeno y La Pestilencia, o en el rap de las pandillas y los parches de los barrios de invasión, vehículos de una conciencia dura de la descomposición la ciudad, de la presencia cotidiana de la violencia en las calles, de la sin salida laboral, de la exasperación y lo macabro.

 

En la estridencia sonora del hevy metal y en el concierto barrial de rap los juglares de hoy hacen la crónica de una ciudad en la que se hibridan las estéticas de lo desechable con las frágiles utopías que surgen de la desazón moral y el vértigo audiovisual.

 

La ciudad de las artes o la estética del carnaval y la fiesta
Esta tercera estética de la hospitalidad re-ubica las "grandes artes" -escénicas y plásticas, el cine y el video- en la experiencia estética que nos hizo pensable Nietsche: la del carnaval y la fiesta. Allí donde el arte pone sus obras a la sombra de la vida misma y no al revés.

 

Pero de la vida como exceso y borrachera, como intensidad que es, según Borges, la "forma humana de la eternidad". Que es lo que es el carnaval como paroxismo del lenguaje de la plaza (M. Bajtin): la toma de la ciudad por la risa y la máscara. Una risa que no es un gesto de diversión sino el más subversivo desafío a la seriedad del poder y su visión de la vida como tiempo del ahorro, la contención y la acumulación.

 

Ese arte de la risa en el que Umberto Eco des-cubriera "la victoria del pueblo sobre el miedo"; risa que burla al miedo tornando risible, profanando, todo lo que la seriedad del poder considera sagrado, pues "en la fiesta de los tontos hasta el diablo es tonto". Y máscara que quiebra la estabilidad de la identidad individual potenciando la experiencia comunitaria.

 

La fiesta es el tiempo fuerte de colectividad, ese en que se retoma contacto con sus figuras originarias, las de la vida/muerte. Para lo cual no hay más remedio que pasar por alguna forma de borrachera, esto es, de difuminar el yo para "ponernos en onda" con la comunidad.

 

Los sujetos de las nuevas generaciones perciben y asumen la relación social hoy precisamente en cuanto una experiencia que pasa fuertemente por su estética, por su sensibilidad -que es en muchos "sentidos" su corporeidad- y a través de la cual muchos jóvenes, que hablan muy poco con los adultos, les están diciendo muchas cosas. Los jóvenes nos hablan hoy a través de otros idiomas: los de los rituales del vestirse, del tatuarse, del adornarse, y también del enflaquecerse para conectar con los modelos de cuerpo que les propone la sociedad a través de la moda y la publicidad.

 

No son sólo mujeres los millones de adolescentes que sufren gravísimos trastornos orgánicos y psíquicos de anorexia y bulimia, atrapados en la paradoja de que mientras la sociedad más les exige que se hagan cargo de sí mismos esa misma sociedad no les ofrezca la mínima claridad sobre su futuro laboral o profesional.

 

De ahí que los jóvenes se muevan entre el rechazo a la sociedad y su refugio en la fusión tribal. Millones de jóvenes a lo largo del mundo se juntan sin hablar, sólo para compartir la música, para estar juntos a través de la comunicación corporal que ella genera.

 

Esa palabrita que hoy denomina una droga, el éxtasis, se ha convertido en el símbolo y metáfora de una situación extática, esto es del estar fuera de sí, del estar fuera del yo que le asigna la sociedad, y que los jóvenes se niegan a asumir. No porque sean unos desviados sociales sino porque sienten que la sociedad no tiene derecho a pedirles una estabilidad que hoy no confiere ninguna de las grandes instituciones socializadoras.

 

La política y el trabajo, la escuela y la familia, atraviesan su más honda y larga de las crisis... de identidad. Mientras el sujeto emerge hoy de un entorno fuertemente imaginal y emocional, la casa en parte, y sobre todo la escuela, se aferran aun a una racionalidad que, a nombre del principio de realidad, expulsa al sujeto, ya no tanto principio de placer, sino de su sensibilidad. De ahí que el mundo donde el sujeto joven habita sea mayormente el del grupo de pares, la pandilla, el parche, o el ghetto, la secta, y el mundo de la droga.

 

Y ahí está también la paradoja que nos ha descubierto Pilar Riaño en su investigación sobre Los habitantes de la memoria. Jóvenes, memoria y violencia en Medellín. La paradoja es esta: mientras vivimos en uno de los países donde hay más muerte -pero aun aquí la sociedad tardomoderna que nos moldea busca obsesivamente ocultar, tapar todo signo o alusión a la muerte, que es lo que valerosamente han denunciado Susan Sontag y Zigmun Bauman- los jóvenes de Medellín hacen de la muerte una de las claves más expresivas de su vida.

 

Primero visibilizándola en barrocos rituales funerarios y formas múltiples de recordación que van de las marchas y procesiones, de los grafittis y monumentos callejeros, a las lápidas y collages de los altares domésticos; y segundo, transformándola en hito y eje organizador de las interacciones cotidianas y en hilo conductor del relato en que tejen sus memorias. Y ello frente a la manida pero reiterada imagen de una juventud machaconamente acusada de frívola y vacía.

 

Pues en un país donde son tantos los muertos sin duelo, sin la más mínima ceremonia humana de velación, es en la juventud de los barrios pobres, populares, con todas las contradicciones que ello conlleve, donde encontramos -por más heterodoxas y excéntricas que ellas sean- verdaderas ceremonias colectivas duelo, de velación y recordación.

 

La autora constata que entre los jóvenes de barrio en Medellín "lo que más se recuerda son los muertos" y ello mediante un habla visual que no se limita a evocar sino que busca convocar, retener a los muertos entre los vivos, poner rostro a los desaparecidos, contar con ellos para urdir proyectos y emprender aventuras. Y lo más sorprendente: las prácticas de memoria con las que los jóvenes "significan a los muertos en el mundo de los vivos son las que otorgan a la vida diaria un sentido de continuidad y coherencia" (p.100).

 

Y está también la recuperación por parte de los jóvenes urbanos de los más viejos y tradicionales relatos rurales de miedo y de misterio, de fantasmas, ánimas y resucitados, de figuras satánicas y cuerpos poseídos, en "tenaz amalgama" con los relatos que vienen de la cultura afrocubana y la de los medios, del rock y del merengue, del cine y del video.

 

Evocadores de "mapas del miedo" esos relatos y leyendas, amalgamados eclécticamente, pasan a convertirse en generadores de "un terreno sensorial común" para expresar emociones, en figuras reivindicadoras de las hazañas non-santas de sus héroes otorgando una cierta coherencia moral y alguna estabilidad a unas vidas situadas en los más turbios remolinos de inseguridades y miedos, y sirviendo de dispositivo de desplazamiento (Freud) de los terrores vividos en la cruel realidad cotidiana a otras esferas y planos de mediación simbólica -memoria, magia, sobrenaturalidad, teatralidad emocional- desde los que se hace posible exorcizar y controlar en algún modo la delirante violencia en que se desarrollan esas vidas.

 

Y la autora va más lejos al encontrar en esa amalgama de relatos rurales y urbanos un ámbito estratégico de moldeamiento activo de sus culturas para dotarlas de supervivencia tanto en sus dimensiones más largas y raizales como en sus valores más utilitarios: los ligados al éxito en los noviazgos o en las operaciones del contrabando.

 

El mero circular por una ciudad como Medellín -y desgraciadamente también por Bogotá o Cali- que ha minado físicamente buena parte de su memoria, y en la que muchas de sus calles se hallan minadas por muy diferentes modalidades de "explosivos", exige de sus jóvenes el ejercicio de un especial saber proveniente de su experiencia sensorial -los modos como el joven habita el territorio- y de una competencia colectiva que es capaz de ponerles nombre y apellidos a los lugares.

 

Porque nombrar es situar al lugar en el mapa de la memoria colectiva, y adjetivarlo es señalar su temperatura en el termómetro de las violencias y en de los gustos, especialmente los del sonido, del olor y del sabor.

 

Suplemento Generación, periódico El Colombiano, Medellín, 13 de mayo de 2007

 

Exposición sin título de Lucas Ospina

 

Por Guillermo Vanegas
Luego de ver los dibujos del profesor y artista bogotano Lucas Ospina reunidos bajo el título de “El hombre sin atributos” en el centro de actividades conocido como Casa del encuentro, de la convención de artistas nacionales y extranjeros bautizada “Encuentro internacional Medellín 2007”, vale la pena volver sobre la obra de Robert Musil y pensar en esa afortunada conjunción de apelativos y denominaciones para no dejar de agradecerle al autor austriaco por haber elegido en los albores de la Gran depresión de 1929 ese nombre para la muestra de Ospina.

 

Entre otras cosas, “El hombre sin atributos” (de Musil), habla sobre las transformaciones de las actitudes, costumbres e inclinaciones políticas de un grupo de seres humanos que coinciden en algo semejante a una campaña política o publicitaria llamada “Acción paralela” en el ficticio Estado de Kakania, luego de que este hubiera sido modernizado hasta la muerte. Una de las conclusiones que se suele extraer del inventario de sobreactuaciones que podría llegar a tener alguien dotado de cierta forma de poder, y que se ve ilustrado en el libro de Musil, es la de que el hombre del siglo pasado llegó a comprender que le resultaba mejor vivir asumiendo de manera simultánea que casi no poseía atributos morales, como que debía cumplir permanentemente con un mandato de contemporaneidad. Para el sujeto genérico que esbozaba Musil entre todos sus personajes, existía el peligro de verse condenado al anacronismo si seguía de forma rigurosa algunas pautas o permanecía bastante tiempo aferrado a una idea. En una de sus páginas Musil afirmaba que “un pensamiento que no tiene un fin práctico es una ocupación secreta, algo indecente […] en tiempos pasados se solía hablar del vuelo del pensamiento; y, en la época de Schiller, un hombre con tan engreídas ideas en el pecho hubiera sido muy bien visto; hoy día, en cambio, se tiene la impresión de que en una persona así algo hay que no va en orden, caso de no coincidir casualmente ese algo con su profesión y con la fuente de sus ingresos.”

 

De ahí que la apropiación que hizo Ospina del título del libro mencionado no fuera tan pretenciosa (o descabellada). El dibujante se apoyó en el literato para insistir que la especie humana carece ahora, y por lo menos desde hace casi cien años, de la cualidad de ocuparse en actividades no productivas. Esto no es nada nuevo. Se ha repetido a lo largo de un tiempo mucho mayor. Y sin embargo, el hecho mismo de que esa exposición de dibujos haya tenido lugar en el marco de un encuentro de artistas invitados explícitamente para hacer parte de un evento articulado en torno al significante “hospitalidad” permite contemplar la posibilidad de cruzar algunas de sus implicaciones. Una de ellas, por ejemplo, la de la utilidad que tiene convocar a agentes del campo artístico de varios sectores de un país para que actúen durante un tiempo determinado en una ciudad, sin saberse por otra parte qué tipo de parámetros se siguieron para hacer ese llamamiento. Sin embargo, y para evitar caer en eso que el mismo Ospina destacara en otro lugar como la imposibilidad de escribir “sobre exposiciones sin que el polo de atracción de la crítica institucional haga que los textos que comienzan por las obras terminen convertidos en quejas de índole politico–administrativa”, creo que por ahora esta pregunta debería dirigirse al grupo de curadores que orientó el evento como una articulación de intereses colectivos en un marco institucional definido singularmente bajo un significante exclusivo: “hospitalidad”.

 

¡Las obras, las obras!

La ausencia de un espacio material identificable en todas las piezas exhibidas en la muestra de Ospina es equivalente a una reflexión sobre la inestabilidad de los contactos hospitalarios: sus escenas no ilustran ningún simulacro de hospitalidad, pues destacan con profusión a muchos sujetos que reflexionan mejor sobre sí mismos estando a solas o relacionándose disfuncionalmente con sus semejantes. Son personajes egoístas que utilizan al otro como una prótesis emocional.

 

Para demostrarlo, el dibujante sigue una serie de normas que comienzan por querer darle fuerza a la totalidad del conjunto montando las imágenes en una secuencia similar a la de un arreglo musical de tres partes: en la primera, un grupo de humanos dibujados en el centro de una hoja de marca Fabriano (el mismo que usan los artistas para hacer “obras de arte en papel”), están acompañados de un texto escrito a lápiz en la parte inferior; la segunda está hecha en papel bond que perteneció a una libreta de apuntes, y en ella se repite un personaje de traje y corbata en contacto con un joven de camiseta y pantalón, una mujer desnuda que tiene botas altas y guantes negros hasta los codos y a veces ejerce el papel de dominatriz, o con una niña que usa un vestido negro habitual en reuniones familiares especiales. En la tercera etapa, muestra unos dibujos elaborados con líneas gruesas y colores vivos, donde reitera su atención al desencuentro constante entre todos nosotros.

 

Otra de sus constantes es la anulación del referente espacial. Mediante la eliminación obsesiva de un contexto físico que ambiente sus representaciones, Ospina amplifica el sentido de soledad de sus personajes sin mostrar mucha lástima por ellos: además de dejarlos sin virtudes, les quita su lugar en el mundo, poniéndolos a actuar en función exclusiva de su propio cuerpo, sufriendo por él o con él, haciendo yoga, deshaciéndose de una piel muerta o escondiendo una parte suya en un hueco. Es decir, mostrando como se ocupan en algo, sin ocupar a su vez ningún entorno.

 

El juego con las palabras aparece en la segunda sección, donde Ospina establece una dicotomía entre los términos “ARTE”o “VIDA” para interrelacionar la significación de algunas actitudes simultáneas entre dos sujetos puestos en acto y llegando en ocasiones a hacerlas parte de sus cuerpos. No obstante, esta generalización queda puesta en entredicho cuando el artista pone la palabra “INDUL GENCIA” (con el vacío en el centro), sobre una bala de gas de la que sale una manguera cuyo extremo termina en la boca del hombre de traje y corbata, quien tiene inflada su cabeza como un globo y sobre la que está posado, según recuerdo, un pájaro. Gas, hombre, globo y pájaro se asocian a través de una línea que va de un elemento a otro y muestran los efectos que produce algo que no se puede contemplar a simple vista: si un contenedor se llena con algo, sus dimensiones se modifican hacia el exterior, y si la estructura de ese contendor es lo suficientemente flexible, en teoría, no se sabrá dónde terminan sus límites, hasta que estalle.

 

Otro de los ejes de ese segundo grupo de dibujos es la preocupación del artista por analizar la dinámica que ha adquirido en la actualidad el proceso de formación de los estudiantes de arte en las facultades universitarias. En uno de sus comentarios (que perfectamente también podría aplicarse para la propia exposición), Ospina dibuja al personaje de corbata acurrucado encima de una columna de libros señalando la nuca de la niña vestida de traje de gala, que mira hacia otro lado.

 

La coda de esta muestra es dada por el retorno que hace al autor al problema de las relaciones humanas, llevándolo en la tercera reunión de dibujos a un nivel de conflicto ubicado mucho más allá del problemático encuentro entre pares profesionales. En esta sección dibuja en su mayoría a dos sujetos (aunque algunas veces el doble está constituido por un reflejo), que exhiben abiertamente una actitud ideológica. Si bien persisten en su aislamiento pareciera que ahora racionalizan (medianamente) su situación y la interpretan (como pueden) de un modo decididamente político, es decir, buscando persuadir a quien tienen más cerca sobre la validez de sus convicciones. Incluso el autor los pone a ostentar algunos íconos identificados con ciertas formas de gobierno, sin que ahonden demasiado sobre su sentido. Esta confusión, que en la realidad suele rodear a quienes dicen practicar alguna variante de radicalismo, aparece ilustrada en el dibujo de un joven (o un adulto joven), que está sentado sobre una tortuga apoyada en un resorte y mira a un espejo haciendo el gesto de victoria con la mano derecha. En la espalda de su camiseta tiene estampada una svástica, mientras el pecho de su reflejo muestra un símbolo de anarquía. Así mismo ese sujeto no está sentado sino de pie y junto a él tiene a un perro amarillo que sonríe mirando a la nada.

 

Esta exposición permite una lectura de dos vías, ninguna de ellas estricta y ninguna de las dos excluyente de otras posibles alternativas. Su correlato no es únicamente la política ni el arte por el arte. Más bien, se ubica transitoriamente entre ambas categorías y admite tanto la ambigüedad de los postulados del autor como la idea de que sus presupuestos, sus prejuicios y sus referencias no son prerrogativas de un sujeto formado y perteneciente a un solo campo profesional. Ospina se sabe no ignorante de la ficción de autonomía que define a cada núcleo social y puede considerarse que dibuja lo que cree ver para que el espectador le dé el sentido que crea encontrar. Uno y otro están inmersos en el mismo vacío de sentido que sustenta la ficción de autonomía del campo artístico y que se ve con mucha mayor claridad cuando se ubica dentro de marcos como el que ofrece ahora el encuentro de Medellín.

 

Portal Esfera Pública, http://esferapublica.org/portal/ , 15 de Junio de 2007

 

 

Festival internacional de cine Sin Fronteras

 

 

 

(SIN FRONTERAS)

 

Género: Drama

 

Historia: Festival de cine que recoge las mejores películas de genero dramático como Manderlay, Cama Adentro, Agua, Días de San Diego y El Último Cazador entre otras.

Del 7 al 17 de junio del 2007 en Medellín.

 

El Festival, se lleva a cabo en la ciudad de Medellín y rotará en las siguientes salas de cine de Procinal: Las Américas, Mayorca y Puerta del Norte.

 

Buena Vida Delivery

 

Las Américas Sala 2:
(Jue 7) 5:10 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Mar 12) 4:50 p.m.
Puerta del Norte Sala 2:
(Vie 15) 5:00 p.m.

 

Manderlay

 

Las Américas Sala 2:
(Vie 8) 9:20 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Mar 12) 6:50 p.m., 9:30 p.m.

 

Tu, Yo y Todos los Demás

 

Las Américas Sala 2:
(Dom 10) 7:25 p.m., 9:15 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Sab 9) 5:30 p.m., 7:20 p.m.

 

Pequeño Senegal

 

Las Américas Sala 2:
(Mar 12) 5:10 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Lun 11) 9:25 p.m.

 

Viva Argelia

 

Las Américas Sala 2:

(Mie 13) 9:00 p.m

Mayorca Sala 6:

(Jue 14) 9:15 p.m.

 

El Último Cazador

 

Las Américas Sala 2:
(Vie 15) 2:30 p.m.
Puerta del Norte Sala 2:
(Mie 13) 7:15 p.m.

 

 

Cama Adentro

 

Las Américas Sala 2:
(Jue 7) 7:10 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Vie 8) 5:40 p.m., 7:30 p.m.

 

Tierra de Abundancia

 

Las Américas Sala 2:
(Sab 9) 4.45 p.m., 7:05 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Lun 11) 4:45 p.m., 7:05 p.m.

 

Agua

 

Las Américas Sala 2:
(Lun 11) 5:05 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Dom 10) 4:55 p.m.
Puerta del Norte Sala 2:
(Vie 15) 7:00 p.m.

 

El Camino de San Diego

 

Las Américas Sala 2:
(Mar 12) 7:10 p.m., 9:10 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Mie 13) 5:15 p.m., 7:15 p.m.
Puerta del Norte Sala 2:
(Jue 14) 7:15 p.m.

 

El Año en que mis padres se fueron de vacaciones

 

Las Américas Sala 2:
(Jue 14) 5:00 p.m., 7:10 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Dom 10) 7:10 p.m., 9:20 p.m.
Puerta del Norte Sala 2:
(Dom 17) 5:10 p.m.

 

Noticias Lejanas

 

Las Américas Sala 2:
(Sab 16) 2:30 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Vie 8) 9:20 p.m.

 

El Sabor de la Vida

 

Las Américas Sala 2:
(Vie 8) 5:00 p.m., 7:10 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Jue 7) 5:00
Puerta del Norte Sala 2:
(Sab 16) 5:05 p.m.

 

Hacia el Sur

 

Las Américas Sala 2:
(Sab 9) 9:25 p.m., (Dom 10) 5:15 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Jue 7) 7:10 p.m.
Puerta del Norte Sala 2:
(Jue 14) 5:05 p.m.

 

Al Otro Lado

 

Las Américas Sala 2:
(Lun 11) 7:20 p.m., 9:20 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Jue 14) 5:15 p.m., 7:15 p.m.
Puerta del Norte Sala 2:
(Mie 13) 5:15 p.m.

 

Días de Santiago

 

Las Américas Sala 2:
(Mie 13) 5:40 p.m., 7:20 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Sab 9) 9:10 p.m.

 

Stand By

 

Las Américas Sala 2:
(Jue 14) 9:20 p.m.
Mayorca Sala 6:
(Mie 13) 9:15 p.m.

 

Caché

 

Las Américas Sala 2:
(Dom 17) 2:15 p.m.

 

Portal de Cine Colombia, Medellín, junio de 2007

 

 

Fotografías que dieron trabajo

 

  • Henry Agudelo obtuvo el segundo lugar en la categoría general.
  • Ganadores: un argentino, un mexicano y un chileno.
  • Se entregó en Medellín el premio de fotografía Los trabajos y los días.


Medellín

El argentino Pablo Raúl Oliveri Vert, con Tejedora Mapuche, el mexicano Jorge López Viera, con El vuelo y el chileno Mario Vivado Portales, con Lecho del río Maipo, fueron los ganadores del Concurso latinoamericano de fotografía documental Los trabajos y los días, que convoca la Escuela Nacional Sindical.

 

El concurso recibió 3.178 trabajos en la Categoría general, 821 en Mujer trabajadora y 624 trabajos en Trabajo infantil, para un total de 4.623 fotografías.

 

Pablo Raúl Oliveri Vert fue el triunfador en la categoría Mujer trabajadora; López Viera lo fue en Trabajo infantil, mientras que Vivado Portales obtuvo la máxima distinción en la categoría general.

 

El antioqueño Henry Agudelo, editor fotográfico de EL COLOMBIANO, obtuvo el segundo lugar en la Categoría general con la serie -de cinco fotos- El arte de la inmovilidad.

 

El jurado del premio "valoró de manera muy positiva el interés que despierta el tema, la búsqueda de nuevos y viejos oficios dignos de fotografiarse, la apuesta por la imagen que denuncie, señale y cuente las condiciones de trabajo de las personas en Latinoamérica y de manera particular el trabajo ejercido, de manera casi siempre precaria, por la mujeres, así como la explotación que se hace de los niños en el trabajo infantil en prácticamente todos los países del continente".

 

Ayuda al lector 
Los que decidieron a los ganadores

 

El jurado del Concurso latinoamericano de fotografía documental, que convocó la Escuela Nacional Sindical, en su décimotercera versión, estuvo integrado por Clemencia Poveda Motta (residente en Bogotá) Jaime Pérez Múnevar (residente en Medellín y reportero gráfico de EL COLOMBIANO) y Carlos Obando Arroyave (residente en Barcelona, España).

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 4 de mayo de 2007

 

Hacés arte o sos profesor, yo mezclo ambas

 

Fredy Serna completa 18 años pintando historias de barrios, de casas arrumadas, de canchas de fútbol, de vidas complejas: sonrientes y difíciles

 

Descalzo, de sudadera, conversando con sus alumnos por fuera del aula, en un patio de una casa que funciona como galería y bar, La Jíkara, y con rock de fondo, se encuentra Fredy Serna en su salsa, un pintor de zonas urbanas, de esos lugares como su siempre querido barrio Castilla, espacios conocidos en Argentina como Villas, en Brasil como Favelas y en Colombia, Medellín como Comunas. Fredy, artista plástico, retrata bajo una mirada incluyente. En La Jíkara, una semilla que busca cosechar frutos culturales y artísticos, en medio de una comuna acostumbrada a muchas otras realidades, y no tanto a espacios como este, donde el encuentro y el compartir germinan, Fredy saca punta a lápices con un bisturí, recibe visitas, los invita a jugo de mora, ensalada y bocadillo, mientras coordina un trabajo para diseñar el zócalo de la Casa Amarilla de la Corporación Cultural Nuestra Gente, A Cielo Abierto, proyecto que hace parte de la agenda del Encuentro Internacional de Arte Contemporáneo.

 

Le gusta el trabajo académico, pero un poco más el extra académico, extra curricular, un trabajo artístico y cultural con los sectores periféricos de la ciudad, “esa es mi propuesta por fuera de lo estrictamente pictórico, comercial, trabajando más desde la promoción artística.”

 

¿Cómo define su trabajo?
Desde la pintura digo que lo que hago es “retratar” la mirada que tengo al frente: Medellín. Desde un principio siempre pintando la ciudad, algunos lo llaman paisaje urbano, y en esa medida cada vez me he ido más integrando con ese paisaje, pues no estoy pintando la ciudad desde el punto de vista del pintor como espectador, sino que la estoy pintando a ella realmente, por eso un poco del trabajo se enfoca en intervenciones públicas. Me gusta pintar la ciudad pero en una relación directa con ella, no simplemente contemplativa.

 

¿El Centro?
Lo conocí de la mano de mi mamá, pero a partir de los 16 años empecé a bajar solo. Creo que no es tanto que no es que podamos ir, sino que cada vez necesitamos y debemos, creo yo, necesitar menos de el Centro, la ciudad debe propiciar otros centros. No le veo ningún problema a no tener que ir a el Centro, de hecho yo voy a dictar mi clase y vuelvo. Viví tres años allí, y es detestable, es un no lugar, por más de que pretendan arreglarlo ahora, simplemente será un espacio para todo el mundo y a la vez para nadie, por eso las obras que se hacen son para eso, para que usted siga, para que no esté en él, para que vaya de paso. No solo en esta administración, siempre han querido obligarnos a que todo tiene que pasar por el Centro, hay que generar centros zonales, barriales, que no sea necesario recorrer muchas distancias para solucionar los problemas de trabajo, alimentación, entretenimiento. Medellín tiene ese problema, todos tenemos que pasar por el Centro para ir a cualquier lado.

 

¿El Centro un barrio?
No, a pesar de que existan muchas personas que habiten en él, no es un lugar para morar, las personas que viven allá no poseen alguna tradición de barrio, de pronto Boston y algunas manzanas en Prado, son el único vestigio de lo que fue barrio.

 

¿Política?
No me gusta, no hago, no me involucro con ella. Si el hecho de trabajar significa estar haciendo política, en el sentido de que significa construir, los artistas hacemos esto, no todos, pero sí hay artistas que trabajan más el aspecto de la construcción de ciudad, desde lo teórico y lo práctico. Si trabajar es ser político, entonces participo de esto. Si hay que tener en cuenta que tenemos unos derechos y hay que usarlos, sobre todo el derecho a proponer.

 

¿Cultura?
Un concepto bastante amplio, muchas personas confunden cultura con arte, y confunden lo cultural con la cultura, y son cosas distintas, la cultura es cualquier pueblo, los conglomerados humanos todos son culturas, ya no hay razas pero hay culturas, y parecemos todos distintos, pero la cultura en sí, es una sola.

 

¿Comunicación, información?
La comunicación es algo que los seres humanos tenemos, y ahora la información nos está robando esa facultad de volver a hablar, volver a comunicarnos, escribirnos, de dibujar, de generar cosas con nuestras propias manos, de sacarnos las ampollas. Todo se vuelve irreal, virtual, todo es un ordenador, ya nadie te da un papelito escrito. Esa gran red creo que es una cosa que tenemos que mirar con calma, usarla en la medida de lo necesario, pero tampoco abocarnos a ella como desbocados, siento que eso nos deshumaniza un poco, por eso estas actividades que hago con mis alumnos, son desde lo primitivo desde un lápiz. “Muchachos, hacemos el próximo taller por messenger”, grita a sus alumnos y ríe.

 

¿La Jíkara?
Es un bar que montó Héctor Darío Echavarría, era el dueño de esto, es el dueño, el compadre murió hace dos o tres meses, dos meses, tres... Él quería montar un café al que veníamos a tomar cerveza, de pronto empezó a hacer actividades culturales: música, cuentería, los artistas traían cuadros y él los ponía, a raíz de eso, tres amigos, Juan Cano, Kike Betancur y yo, decidimos unirnos al compadre y hacer una primera exposición que fue la mía, Después del Trabajo. Es un bar que cada vez necesitamos más utilizarlo de día, fuera de la tomada de cerveza, la conversada con amigos. Es un espacio que nos permite compartir nuestras experiencias culturales, artísticas, académicas, pedagógicas, amistosas y amorosas, un sitio de encuentro. Lo convertimos en galería hace un año.

 

Periódico Centrópolis, Medellín, junio de 2007

 

 

Hoy se abren los caminos del arte

 

Una alborada con tambores dio inicio a las exposiciones

 

El Encuentro Internacional Medellín 07/Prácticas artísticas contemporáneas, es un evento que convoca a artistas contemporáneos nacionales e internacionales.

El primer ciclo de exposiciones del Encuentro Internacional Medellín 07 comienza hoy con un recorrido por escenarios de la ciudad en los que más de 40 artistas exponen sus obras.

 

Por: Diana Carolina Jiménez Bermúdez
La ciudad se despertó hoy a las 5:30 a.m. con el sonido de mil tambores que se tocaron en los Cerros Nutibara y El Volador. Esta fue la manera en que el Encuentro Internacional Medellín 07, a través de la iniciativa del artista paisa Adolfo Bernal, le dio la bienvenida al primer ciclo de exposiciones que ocupará durante más de dos meses, importantes espacios de la ciudad.

 

Y es que desde febrero, Medellín está plagada de arte; de obras en las que la mirada del extranjero se confronta con la local, y en las que los sentidos se despiertan para ver de nuevo la ciudad, como lo propuso la alborada de tambores.

 

“El objetivo ha sido, desde el principio, que la ciudad se ponga al orden del día en cuestiones de arte contemporáneo, antes de que éste se vuelva historia”, afirmó Lucía González, directora del Museo de Antioquia, quien enfatizó en la idea de los proyectos abiertos, que diferencian este encuentro de cualquier exposición artística.

 

Para ella, junto a esta posibilidad de que las obras se construyan en la medida en que surjan las ideas, está el componente académico como factor que asegura la permanencia de los conocimientos referentes al arte contemporáneo en la gente de Medellín.

 

Asimismo, Jorge Melguizo, secretario de Cultura Ciudadana, explicó la importancia de la inclusión, comparando el momento que vive la ciudad con el de tiempos pasados, en el que "la cultura era exclusiva y excluyente. Ahora cada persona tiene acceso a lo mejor del arte contemporáneo, y recibe una reflexión sobre la noción de hospitalidad en un sentido físico, discursivo y político”.

 

Los pasos del arte

Para inaugurar este ciclo expositivo, el Encuentro programó para hoy un recorrido gratuito para los asistentes, que sale del parqueadero del Museo de Arte Moderno y recorre las 5 sedes expositivas.

 

Desde las 3:00 p.m., las afueras del Museo de Antioquia serán el escenario de un espectáculo que dará inicio a la inauguración. A las 4:00 p.m. comienza el recorrido en el Museo de Arte Moderno, con el paso por las salas de exposición. A las 4:40 p.m. será el traslado a Suramericana de Seguros; a las 5:20 p.m. al Museo Universitario de la U de A.; a las 6:45 p.m. la llegada a la Casa del Encuentro y al Museo de Antioquia, para culminar a las 8:00 p.m. con un reconocimiento a los gestores de las Bienales de Arte.

 

Todo el recorrido cuenta con la presencia de artistas nacionales e internacionales, quienes estarán en contacto con los asistentes, dándoles a conocer el sentido de su obra. Asimismo, estarán los curadores del Encuentro, que más que eso son los acompañantes y programadores de las muestras.

 

“La idea es desconvencionalizar la relación del público y las obras. Brindarles algo más que una exposición rígida e intervenir espacios públicos que los contagien a todos del arte”, explicó Ana Paula Cohen, una de las curadoras que resaltó la autonomía que tienen los artistas para intervenir los espacios y sus mismas obras.

 

El sábado continúan las inauguraciones con las muestras de Eafit, que desde las 11:00 a.m. estarán abiertas al público. Los artistas que “habitarán” ese recinto son Anny & Siebel Özturk, de Alemania; Freddy Serna, Colombia; Oswaldo Macía, Colombia; y Vasco Araujo, de Portugal.

 

Resonancia Histórica

Con algunas muestras llamadas de “Resonancia histórica”, el Encuentro quiere recuperar la memoria del papel protagónico que ha tenido Medellín en las últimas décadas en eventos de gran envergadura del arte contemporáneo.

 

Por esto, a través de “Memorias del coloquio de arte no objetual”, en el Museo de Arte Moderno, los orígenes del arte conceptual en Colombia son registrados con la curaduría de Álvaro Barrios. La otra muestra es Orígenes del Arte Conceptual en Colombia, que se encuentra en el Museo de Antioquia.

 

 

 

Recorrido - Artistas y escenarios

 

Casa del Encuentro
(antigua sede del Museo de Antioquia)

Angela Detanico & Rafael Lain (Brasil - Francia)
Antonio Caro (Colombia)
Bernardo Ortiz (Colombia)
Colectivo “Popular De Lujo” (Colombia)
Erick Beltrán (México)
Gabriel Sierra (Colombia)
Javier Peñafiel (España)
Libia Posada (Colombia)
Liliana Vélez (Colombia)
Mabe Bethônico (Brasil)
Michael Beutler (Alemania)
Revista “Asterisco” (Colombia)
Revista “Robot” (Colombia)
Revista “Valdez” (Colombia)
Museo de Antioquia
Adolfo Bernal (Colombia)
Bernardo Ortiz (Colombia)
Cildo Meireles (Brasil)
David Palacios (Cuba)
Erick Beltrán (México)
Jaime Ávila (Colombia)
Jaime Iregui (Colombia)
José Antonio Suárez (Colombia)
Juan Manuel Echavarría (Colombia)
Libia Posada (Colombia)
Miguel Ángel Rojas (Colombia)
Nicolás Consuegra (Colombia)
Museo de Arte Moderno de Medellín
Antoni Muntadas (España)
Colectivo “El Camión” (Colombia)
Juan Camilo Uribe (Colombia)
Mateo López (Colombia)
Tatzu Nishi (Japón)
Museo Universitario Universidad de Antioquia
Alberto Baraya (Colombia)
Carla Zacagnini (Argentina)
Cildo Meireles (Brasil)
David Palacios (Cuba)
Libia Posada (Colombia)
Liliana Angulo (Colombia)
Milena Bonilla (Colombia)
Tatzu Nishi (Japón)
Víctor Muñoz (Colombia)

 

 

Periódico El Mundo, Medellín, 13 de abril de 2007

 

 

Jaime Ávila

 

 

Por Natalia Gutiérrez*
Este texto sobre Jaime Ávila debí escribirlo hace tiempo. Todavía recuerdo su participación en un Salón Regional a principios de los años noventa; allí vi su trabajo por primera vez y me pareció insólito. Se trataba de unos pantalones de hombre con un par de tenis, como un simulacro de fotógrafo, agachado, mirando a través de una especie de cámara antigua “de cajón”. Este “personaje” inmóvil y cubierto por una tela negra parecía atrapado por un efecto hipnótico. Cuando el espectador se colaba a través de la tela, se encontraba con un televisor precario construido con restos de tecnología inservibles. Era una especie de caleidoscopio de espejos con muñequitas de plástico vestidas de rojo; eran bailarinas de Taiwan, si mi memoria no me falla. Desde entonces siempre he pensado que Jaime Ávila es un artista que ingresó en el arte colombiano para desordenar la sociedad de consumo y ponerla a sus órdenes.

 

Vinieron después tantas obras en las que aparecía también como un artista adolescente en su sentido literal, el de quien entiende el mundo desde el desajuste —no todas las piezas encajan— ,desde la carencia de afecto y desde la incomodidad con los límites. Podría decirlo de otra manera, y resaltar que Jaime Ávila es un pensador crítico de la generación anterior, y no me refiero precisamente a los artistas —aunque también—, sino crítico de toda una cultura ancestral. No hay que olvidar que nació en 1969 en Saboyá un pueblo en el centro de las montañas colombianas, frío y cerca de Muzo, la zona conocida por sus minas de esmeraldas. Pero tampoco hay que equivocarse, porque desde el comienzo entró en la corriente de las historietas que le enseñaron a dibujar, del cine y las revistas pomo que le enseñaron a ver. Con sus historietas-porno se convirtió en el héroe del colegio y así pasaron para sus compañeros un poco desapercibidas sus buenas notas. (Esta actitud pienso que la conserva todavía. Ha sido invitado a Caracas, México, Los Ángeles, a la Bienal de La Habana, de São Paulo, a la Universidad de Harvard, a las ferias internacionales, y él “fresco”, como decimos en Colombia, sigue interesándose por lo más cotidiano de la vida en Bogotá, esta ciudad tan rara, y conserva su risa.)

 

Pero continuemos con sus intereses. Después de sus días de colegio vinieron la ciudad, el juego de diseñar —ese gran simulacro— y el vínculo con todo lo marginal y lo “gomelo”, como se les dice a los estudiantes de clase alta de la universidad donde estudió, primero ingeniería y luego arte, Lo que quiero decir es que se acostumbró desde el comienzo a un juego de intercambios intuitivos y rápidos entre arte y no-arte. Ha construido objetos con desechos, con cartón, con ropa y con basura tecnológica. También, objetos de porcelana y fibra de vidrio. Ningún espectador es indiferente a un objeto construido por él, no me pregunten por qué. Creo que tienen el sentido de la oportunidad. Hablan de lo que se debería hablar en el momento preciso.

 

Por ejemplo, Trofeos es una serie de pequeños edificios, estilo Manhattan, en cerámica blanca. En conjunto, recuerdan la reflexión de Marshall Berman en su libro Todo lo sólido se desvanece en el aire, acerca de la agobiante renta del suelo urbano como motor del desarrollo de esa parte de Nueva York. En 2006, realizó una nueva versión de estos trofeos en porcelana roja, blanca y negra, como la bandera de Irak, y en esta ocasión la colección se llama Ira; éste es el sentido de lo pertinente que encuentro en sus objetos. También ha convertido la fotografía en un objeto, y quiero resaltar el caso de sus imágenes de las calles de Bogotá, las más asediadas por la miseria, iluminadas por pequeños bombillos, aquellos que se usan en las decoraciones navideñas. No sé; esa relación entre desolación y fiesta es un ejemplo de la eficacia en términos de “percepción densa” de algunos de sus objetos. Jaime Ávila ha sido también por momentos pintor, un muy clave fotógrafo y ha hecho instalaciones y algunos sintéticos y cortos videos. Como profesor de talleres de arte para presos en algunas cárceles, ha aprendido a darle una visión muy personal a aquello que Antanas Mockus, uno de los recientes alcaldes de Bogotá, llama convivencia ciudadana. Últimamente ha recorrido el país invitando a grupos de estudiantes a que construyan maquetas del hotel de su sueños y cuenten historias. Ha sido entonces uno de los que ha intentado abrir la experiencia estética al desplegar, en el relato, la mente de otros. Detengámonos en un caso: en 2005, en una exposición en la ciudad colombiana de Tunja, realizó uno de estos talleres y cada uno de los participantes, además de construir, nombrar y fotografiar su hotel, escribió un relato, y en ellos sí que es evidente la precisión de los recuerdos y los afectos para describir una ciudad. Desde el Hotel Footwear, por ejemplo, unos de los supuestos turistas escribe una postal que dice: “Camilo, que bueno fue el haber vuelto a caminar contigo de nuevo en Tunja, los columpios hechos con llantas de camiones, y nuestro juego favorito, el rodadero. Llegábamos a casa con los pantalones vueltos mierda. El colegio me recordó las veces que tuvimos que escondernos en la sala de la cooperativa para que no nos castigaran. Ya han pasado 50 años, somos viejos y me da tristeza haberte encontrado tan mal, tan pobre y tan solo, mi único amigo de infancia nunca bueno para los negocios y con tu vida que se ha llenado de amargura. Cuando vi que te brillaban los ojos, vi la misma mirada de cuando eras niño y reías a carcajadas. Mi vida está llena de lujos, soy asquerosamente millonario, y no sabes la felicidad tan grande que me da regalarte este hotel; el helicóptero lo manejará tu piloto privado, al fondo podrás jugar con el rodadero que caerá en la piscina de aguas termales. Ojalá te diviertas mucho, yo me quedaré aquí en Texas, viajando de vez en cuando a Las Vegas llenándome de plata y recordando el rodadero detrás de la escuela. Con afecto: Plutarco”.

 

De todo esto quisiera hablar pero es imposible, entonces. De las posibilidades que abre la obra de Jaime Ávila, sólo me voy a detener en algunos pocos ejemplos para resaltar su interés por la construcción de la geografía de un nuevo orden mundial, el conocimiento de la ciudad y una capacidad de vínculos de lo heterogéneo que ha traído como consecuencia una forma abierta. Tal vez por eso, sus obras han permitido describir aspectos de la vida en las ciudades y de la aldea global que ha puesto sobre el tapete las historias compartidas y las emociones comunes más que las diferencias,

 

Siguiendo con la reconstrucción de mi experiencia con su obra, puedo asegurar que fue uno de los primeros artistas contemporáneos en Colombia (por allá en los ochenta) que recorrió las calles de Bogotá a pie y construyo una metodología de peatón alerta, estableciendo una relación con el mismo lugar en el que se desplazaba. (Francesco Careri, el arquitecto italiano, escribe en 2002 todo un libro sobre el caminar como una conciencia crítica.) De sus caminatas aprendió que la cámara no sólo captura imágenes sino que es un instrumento para establecer relaciones y para conversar. (Le han robado ya algunas y el sigue tan campante.) En fin, es uno de esos artistas que no parten de un punto de origen fijo sino que, como en los deportes contemporáneos, el “ala delta” y el “surf”, se mueve porque capta intensidades, cambios de “clima”; se mueve porque le interesa la naturaleza humana. (Lo de los deportes contemporáneos se lo oí decir a un filósofo, Gustavo Chirola, en una conferencia sobre Gilles Deleuze y el rizoma.)

 

De todo esto quisiera hablar en esta reseña pero es imposible. Entonces, de las posibilidades que abre la obra de Jaime Ávila, sólo me voy a detener en algunos pocos ejemplos para resaltar su interés por la construcción de la geografía de un nuevo orden mundial, el conocimiento de la ciudad y una capacidad de vínculos de lo heterogéneo que ha traído como consecuencia una forma abierta. Tal vez por eso, sus obras han permitido describir aspectos de la vida en las ciudades y de la aldea global que han puesto, a mi modo de ver, sobre el tapete las historias compartidas y las emociones comunes más que las diferencias.

 

Entonces, el interés que manifiesta por señalar los cambios en el nuevo orden mundial, es giro que dio su obra reciente. Dije anteriormente que este artista desordena la sociedad de consumo y la pone a sus órdenes. En “Bombas” una exposición presentada en mayo de 2006 en Bogotá, parece que Jaime Ávila intenta desordenar la geografía o por lo menos proponer otras descripciones del mapa que conocíamos desde el colegio. Las parcelas políticas de diferentes colores, las de la clásica geografía, empiezan a cambiar y a ser sustituidas por territorios con otros límites que cruzan las fronteras nacionales. Toni Negri define esta nueva configuración del mundo como el Imperio. Y no se trata de una metáfora, como él mismo lo explica: el concepto de Imperio se caracteriza porque desdibuja las fronteras, dibuja otras a partir del poder del dinero y la tecnología, impone el consumo y domina la vida social en su totalidad. La descripción de este nuevo mundo está más lejos del dibujo de los pequeños y grandes países y más cerca de coleccionar estrellas y suspenderlas “por toda la eternidad” de manera irreversible, sobre una única bandera; coleccionar estrellas como países sobre un pedazo de tela azul. La descripción de este nuevo mundo está más cerca de señalar los fluidos que atraviesan las fronteras como el dinero y el peligro que representa su concentración.

 

No es casual entonces que esta obra se presentara a la sombra del archivo de una entidad financiera; el dinero es un flujo soberano por encima de cualquier frontera. Bajo esa sombra, Jaime Ávila dispuso situaciones y experiencias de ese nuevo orden global enmarcadas por la idea de una bomba, un mecanismo que en física se construye para regular la concentración peligrosa de fluidos cuando comienzan a ejercer presión. En este caso, ese fluido soberano es el dinero, que en la exposición parece acosarnos con un conteo regresivo.

 

La exposición era una puesta en escena de fotografías y objetos, y más que eso, se trataba de escoger íconos que se van construyendo hoy, a medida que se enfrentan de nuevo y con diferentes matices los poderes. Uno de ellos era la bandera de Cuba, coloreada de negro, que algunos manifestantes exhibieron frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana a comienzos de 2006. En las fotografías de Ávila las banderas, por efecto de la composición, se convertían en la bandera de Estados Unidos también negra. La idea de escoger objetos simbólicos cargados de fuerzas regresivas y amenazantes era visible también en sus bombas. Se trata de objetos en fibra de vidrio que parecen un aparato explosivo hecho en casa o bobinas de antigua tecnología. Las bombas tienen dos cabezas que son las cúpulas del Capitolio de los Estados Unidos y del Capitolio de La Habana, tan parecidos en su estilo neoclásico americano que caracteriza los edificios del poder. Los nombres de estas bombas son significativos y un tanto literarios: 1.500 millas, 2.000 millas, una distancia hipotética entre Washington y La Habana, un título casi para una novela “negra” entre dos extremos con polaridades diferentes. Corazón bomba, es un objeto que prevé la presión y sus efectos en una materia como la fibra de vidrio que al retorcerse, toma la forma de la destrucción. La que más me gusta, debo confesarlo, es uno de estos “dispositivos” fotografiado en un jardín. Parece que este artefacto destructivo hubiera aterrizado en el patio de nuestra propia casa o en el Jardín de Ofelia, del prerrafaelista, John Everett Millais. Esta fotografía se llama Shakespeare y ¡cómo es de clave la unión de heterogéneos!, porque sólo haciendo referencia a los paradigmas anteriores y a sus propias contradicciones es que se puede avanzar. Jaime Ávila escribió alguna vez que su visión analítica la hacía a través de una construcción romántica. Sí; tal vez por eso ésta es mi fotografía predilecta.

 

En la exposición aparece la ciudad subterránea, la ciudad del rap, una ciudad sintetizada por fotografías de ciudades rojas. Llegar a esta imagen tan sintética es posible porque Jaime Ávila conoce la ciudad muy bien. En sus obras anteriores hemos entendido la segregación en la calle a través de la mirada, que es la descalificación por excelencia. La mirada es una herramienta para establecer una distancia moral y expresar rechazo. Con este comentario me refiero a La vida es una pasarela, una serie de polípticos realizados entre 2002 y 2005. En ellos Jaime Ávila ha explorado las paradojas del espacio público. Para explicar esto, recordemos que la calle es un lugar definido —hasta el cansancio— por lo transitorio: ha sido definido por los analistas de la modernidad como poblada de transeúntes acosados por el reloj, o de paseantes que disponen de las tardes para hacer sus recorrido a la deriva. Al contrario de estas definiciones, Jaime Ávila nos mostró una calle habitada de manera permanente por sujetos que se cubren de harapos exuberantes para marcar su diferencia. En La vida es una pasarela, los habitantes de la calle, con su atuendo, ejercen el derecho a ocupar un lugar en ese territorio transitorio y tratan de construirse una precaria intimidad en un rincón con sus ropas; tratan de construirse un lugar donde se pueda vivir siendo cada vez más sucio que el día anterior o donde se puede comer lo que se recoge y vivir en la noche.

 

Los personajes de las fotos de Ávila son jóvenes de 19 años, y en su actitud se nota que no siempre han vivido en la calle; tal vez pertenecen a aquellos que no caben dentro de un sistema de una sola vía y que llamamos fracasados. Personajes como El Dios de la miseria, solitarios, con su individualidad excitada en un momento de performance frente a los otros para existir. Él escribió: “En la vida es una pasarela reconstruyo la imagen deteriorada de jóvenes drogadictos a manera de imágenes construidas por el cliché capitalista de las revistas de moda; ellos, nacidos en la década de los ochenta, época de la gran bonanza del narcotráfico en Colombia y en contraste con los jóvenes radioactivos, demostraban el fracaso de un sistema sin futuro; el título describe el sarcasmo y crueldad, comprometía al espectador como parte de un sistema poderoso que doblega a cualquier hombre frágil”.

 

Y es que la mirada de Jaime Ávila desde siempre ha considerado el poder, cualquiera que éste sea, como una ficción. Por ejemplo Bogotá, la ciudad de los planes de desarrollo, tiene su anverso: Ciudad Bolívar, esa ciudad amontonada que va tomando forma con vida propia. También el poder de la cámara de fotografía para capturar lo exótico, él lo convierte en un método para entrar en contacto con las experiencias de los otros, por ejemplo, un grupo de jóvenes que el llamó los radiactivos: “Los radioactivos son “pelados” tirados por ahí en la ciudad, al azar. Radiactivo es un término que me gusta porque es algo nuclear o pos nuclear que nombra algo sobrevive aunque a nadie le interese”.

 

Los Radioactivos implicaban una operación artística que al interesarse y describir el mundo de otros descubre similitudes de sueños y deseos. Los adolescentes de Ciudad Bolívar querían tocar en una banda de rock, oían las mismas emisoras de cualquier otro lugar de Bogotá. Más que la división en estratos, era una obra que mostraba cómo la ciudad estaba atravesada por intensidades y deseos. Esta es una de las obras que me permite vincularme con historias compartidas, con emociones comunes, más que con las diferencias.

 

Las zonas de la ciudad marginal en Bogotá, São Paulo o México D.F. se convirtieron en Diez metros cúbicos, en 2003. En realidad, es la composición final precisa de esta política de la aglomeración irreflexiva de la otra cara de la moneda del desarrollo. Eran cubos de 10 metros construidos de cubitos más pequeños de papel, con fotografías impresas de estos lugares deteriorados, pero con la voluntad humana de sobrevivir. Este espíritu de la confianza en la potencia que tiene el ser humano reaparece constantemente en la obra de Ávila, con todo el poder reflexivo. Eat me es una fotografía de un nuevo protagonista de los movimientos culturales. Un protagonista que nos hace pensar, siguiendo de nuevo a Negri, que toda crítica a ese imperio del capital, lejos de destruirlo, lo consolida. Lo que lo destruye es la deriva del deseo. Lo destruye la resistencia de la gente que no se deja definir como fuerza de trabajo, que protestan y construyen símbolos frente a las embajadas y que además como forma de protesta, así sea inconsciente, proponen la ley del que desea. Manifiestan lo que hay de político en las pasiones y pulsiones. Proponen que, por debajo del orden, late lo que el orden mismo reprime. No es casual entonces que la obra de este artista esté construida a la sombra del archivo de una entidad financiera, o en las calles oscuras y con personajes extremos. No es casual que, bajo esas circunstancias, Jaime Ávila disponga situaciones y experiencias de individuos que con el ejercicio de su propia individualidad ponen en jaque el sistema de poder. Bomba, un mecanismo que en física se construye para regular la concentración peligrosa d fluidos cuando comienzan a ejercer presión. Bombas, mecanismos ojalá de un cambio de tiempo, diseminadas por ahí en los deseos de la multitud.

 

*Docente de la Universidad Nacional de Colombia.

 

Revista ArtNexus / Arte en Colombia No. 110, Abril - junio 2007, Páginas 54 - 58.

 

Jesús Abad

 

 

El fotógrafo de las víctimas de una guerra desgarrada

 

Aniceto Córdoba tuvo que enterrar a su esposa Ubertina Martínez en medio de la selva, lejos de su gente. La noche anterior, fue herida en medio del fuego cruzado entre la guerrilla y el ejército que se enfrentaron en Napipí (Chocó) en mayo de 2002, días después de la tragedia de Bojayá. La vida a Ubertina no le alcanzó para llegar al hospital de Vigía del Fuerte. Aniceto culpa al ejército de los disparos contra su casa que, como su pueblo, sirvió de escudo a la guerrilla. Al sepelio lo acompañaron unas misioneras, el hombre que sostuvo la bandera blanca para que no les dispararan en el tránsito por el río, su suegro y un fotógrafo, Jesús Abad Colorado, a quien le dan ganas de llorar cada vez que recuerda las palabras de Aniceto: “Yo qué le voy a decir a mis hijos, si yo la tría viva.”

 

Y así, muchos paisajes más de esta guerra taladran la memoria de este periodista de 39 años que encontró en la imagen otra forma de escribir la historia, historia que para muchos es inconveniente, que habla de desplazamientos y masacres, que va más allá de las voces oficiales y de los comandantes ilegales, que muestra la cara real de las víctimas, de campesinos, indígenas, negros, todos civiles como Aniceto y Ubertina; una historia que también habla de esperanza y de perdón, pero no de olvido “Porque por estar olvidando nos sigue pasando”, dice Chucho, como lo llaman sus amigos.

 

Hijo de una maestra y un campesino desterrado de San Carlos (Antioquia) en los setenta, y luego vigilante de la Universidad Nacional fue criado junto a sus siete hermanos con la conciencia de pensar en los demás, más allá del bolsillo propio y los logros personales.

 

Estudió comunicación social en la Universidad de Antioquia y desde segundo semestre se encarretó con la fotografía, pero no por la técnica —de la que no le interesa saber mucho más de lo necesario—, sino porque vio en ella una herramienta para dejar una memoria impresa y reflejarle a la sociedad lo que es desde muchos ángulos, sin casarse con una sola visión.

 

Su oficio empezó con una cámara prestada. Después su hermana le regaló otra con la que tomó, para sostenerse, fotos de primeras comuniones, bautizos y matrimonios. Ya para 1991 hizo su primera exposición con fotos del movimiento cultural Barrio Comparsa que mostraba la Medellín de aquel año sitiada por el narcoterrorismo.

 

Chucho trabajó en El Colombiano de 1992 a 2001 como reportero gráfico, siempre yendo más allá del registro, iba al lugar de los hechos más con la postura de un historiador y de testigo de los horrores del conflicto: en Segovia Machuca, Urabá, Peque, el Oriente Antioqueño, los Llanos Orientales, el sur de Bolívar y otras partes del país que retrataba en el rostro de su gente los dramas que afrontan, las esperanzas que los mantienen vivos.

 

Por eso se acostumbró a llevar dos cámaras, una para los registros del periódico y otra para construir su propia versión que después contaba en exposiciones, documentos sociales en imágenes.

 

Desde 2001 trabaja como periodista independiente vinculado a proyectos humanitarios. Ahora viaja con más tiempo a las zonas por donde pasa la guerra, llega con su chaleco y su cámara terciada a hablar con la gente y a conocer su historia antes de hacer el primer clic: “Que vean que llegó una persona y no un medio”.

 

Así escribió la crónica El camposanto de San José de Apartadó, publicada por El Tiempo en marzo del año pasado y donde cuenta, también en imágenes, cómo acompañó a esa Comunidad de Paz a buscar ocho campesinos asesinados en febrero. Pero también mira la esperanza y retrata antes, después de la toma guerrillera y una vez terminada la reconstrucción a Granada (oriente antioqueño).

 

“Yo creo que no basta con tener un buen ojo, también hay que tener bueno oído, un cerebro bien puesto y mucho corazón. Uno no puede pensar en hacer fotos para ganarse premios, es un compromiso muy grande, debe ser hecho con respeto y ética, para no terminar tergiversando la realidad o de parlante de la guerrilla, los ´paras´, un gobernante o los militares”, dice Chucho que ha sido reconocido dos veces con el premio de periodismo Simón Bolivar y que en noviembre recibió en Nueva York el Premio Internacional de Libertad de Prensa 2006 otorgado por el comité para la Protección de Periodistas.

 

Para un convencido de que la guerra no se acaba por la vía armada, premios y exposiciones son la excusa para mostrar en otras partes lo que aquí se ve a diario. Por ejemplo, en Suiza, donde recibió el Premio Cáritas en junio, su exposición La guerra olvidada en Colombia ha recorrido más de 40 lugares, que van desde el Parlamento Nacional hasta universidades y pueblos.

 

Las fuerzas para seguir con su labor las saca de Patricia, su esposa, y Manuela y Santiago, sus dos hijos. “Hay que mantener la alegría y la esperanza para no ahogarse en el dolor. Si me llego a dar un descanso en este trabajo será para aullar un rato, llorar, porque no es justo que sigan pasando cosas tan dolorosas”, dice Chucho, quizá pensando en historias como la de Aniceto.

 

Revista La Hoja de Medellín Edición 291, diciembre de 2006 - enero de 2007, página 32

 

 

 

 

Junca habla sobre la hospitalidad

 

 

¿Qué entiende por hospitalidad?
Humberto Junca: La hospitalidad es la manera amable como el nativo de un lugar recibe al extranjero. Se comunica con él. Lo atiende y atiende a lo que dice.

 

¿Su trabajo tiene relación con lo que acaba de expresar?
Si tomo al espectador como un extranjero que entra en mi obra, por supuesto que quiero comunicarme con él, o al menos busco que entre en mi mundo y se asombre un poquito y al irse quiero que le quede el recuerdo de haber visto lo que hice, el recuerdo de esa sensación, como un souvenir. De hecho busco que el espectador vea con extrañeza lo que hago y a su vez, lo que él hace; porque al fin y al cabo trabajo con objetos y mecánicas que nos pertenecen a ambos. Y quizás, siguiendo la misma lógica, busco ser un extranjero en mi propio proceso, busco extrañarme?quizás busco verme desde afuera, reconocerme en los ojos del espectador, del extranjero.

 

¿Es Medellín una ciudad acogedora? ¿Por qué?
He estado en Medellín en tres ocasiones. Me gusta el acento paisa. Me encanta el clima. Me gusta la ciudad, me gustan sus mujeres. Pero siempre me he sentido incómodo al ser un bogotano en Medellín. Creo que hay una rivalidad cultural pesada. Regionalismo de doble vía. Creo que nos falta vivir más experiencias en conjunto y mirar más allá de las montañas.

 

¿Cree que el arte tiene alguna capacidad para generar una reflexión sobre las relaciones que se establecen con el otro?
Claro que sí.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 16 de abril de 2007, página 11A

 

 

La ciudad como escenario del arte

 

 

Medellín será sede el próximo año de un encuentro de arte que posibilitará un diálogo entre artistas, curadores, críticos y público en general. Organizado por varias entidades, la idea es hacer una convocatoria de largo aliento. Por su importancia y por las posibles repercusiones, se organizó un Café Generación con el tema del arte y la ciudad. La tertulia se hizo en el Museo de Antioquia y los invitados fueron los curadores colombianos María Inés Rodríguez, Samuel Vásquez y Jaime Cerón. Presentamos en esta entrega las exposiciones de los dos primeros, en una nueva edición se tendrán las palabras de Jaime Cerón. Café Generación es el encuentro directo de Generación con sus lectores. Una tertulia abierta en la que se han tratado diferentes temas con invitados de distintas disciplinas del pensamiento.También en esta edición, diez "desconectados" que han dado de qué hablar, por el periodista Javier Rodríguez, director de la emisora de la Cámara de Comercio de Medellín.El escritor mexicano Jesús Silva-Herzog Márquez habla sobre la libertad y el dolor de la elección, en un interesante ensayo.Y celebramos el aniversario de nacimiento de un director total: el italiano Roberto Rossellini. Un perfil realizado por Santiago Gómez.

 

Por Beatriz Mesa Mejía
Profesión: Periodista Nacionalidad: Colombiana

 

Periódico El Colombiano, suplemento Generación, Medellín, 19  de noviembre de 2006, página  2

 

 

La ciudad Museo

 

 

El japonés Tatzu Nishi intervendrá una de la iglesias del centro de la ciudad. Quiere volver a llamar la atención sobre la Cruz de la iglesia y parar eso le construirá un cuarto a 20 metros de altura

Arte

A partir del 13 de abril el arte se saldrá de los museos en Medellín. Exposiciones, intervenciones públicas y hasta tatuajes harán parte de lo que se ha denominado MDE07.

 

Fecha: 04/07/2007 -1301

"¿Cuántos postes de luz hay en Medellín?" se preguntó el artista japonés Tatzu Nishi cuando caminaba hace dos semanas por el centro de la ciudad. Nadie supo la respuesta. "¿Qué tal si los postes se convierten en grandes lámparas colgantes, como en los castillos antiguos?", dijo Tatzu. "¿Y qué tal si le hacemos una habitación, con cama incluida, al Cristo que está en la cúspide de la Iglesia del Sagrado Corazón en Barrio Triste?". Preguntas similares se han hecho más de 70 artistas nacionales e internacionales que por estos días se pasean por los diferentes barrios de la ciudad. Preguntas que son, a su vez, propuestas artísticas, y que se verán materializadas antes del mes de junio. Y es que desde enero y durante seis meses los habitantes de la ciudad han decidido tener al arte como al más cercano de sus vecinos.

 

Las preguntas de los artistas no han sido casuales. Quieren que sus intervenciones públicas o sus exposiciones en museos y galerías sean una combinación de sus propuestas y el concepto de hospitalidad -que ha sido el tema elegido para este encuentro de arte-. Un claro ejemplo de ello es la obra de Tatzu. En sus recorridos por la ciudad le llamó la atención la cantidad de iglesias del centro y decidió intervenir una de ellas, la que queda en la zona de mayor concentración de talleres mecánicos en Medellín. Es una Iglesia perfecta para el japonés: cero naturaleza alrededor, buena altura y una cruz en la cúspide.

 

Lo primero se explica porque a Tatzu no le gusta intervenir nada que tenga que ver con la naturaleza. Considera que el arte está en contra de ella. Un concepto duro de digerir en una ciudad rodeada de montañas. Pero eso a él poco le importa. "Lo que me interesa es volver visible lo invisible", se refiere a la Cruz de la Iglesia. Según él, ningún ciudadano que transita diariamente por Barrio Triste es consciente de esa cruz; se ha vuelto tan cotidiana, que ya es invisible. Y para que la gente recuerde que existe, ha decidido construirle una habitación a la cruz, con cama y clóset, a 20 metros de altura. A la pregunta de por qué la cruz encima de una cama, Tatzu responde con un aforismo japonés: "Dios se aparece en la almohada".

 

Durante sus caminatas por la ciudad, el artista se dio cuenta de que los postes de la luz son invisibles para la gente. En especial los del centro. Entonces Tatzu eligió uno que queda en la Avenida Oriental con La Playa -una de las zonas más populosas de Medellín- para convertirlo en una gran lámpara antigua que llama la atención a cualquier desprevenido. Se espera que todas las obras de Tatzu estén terminadas para finales de abril.

 

Pero el centro no fue el único espacio por el que caminaron los artistas. Barrios como Castilla, Moravia y Santo Domingo también tendrán su obra. El artista mexicano Héctor Zamora, por ejemplo, eligió Moravia, el antiguo basurero de Medellín y una de las zonas más marginales de la ciudad. En una de sus caminatas encontró un canal que contiene uno de las afluentes del río Medellín. A ambos lados del canal hay asentamiento de desplazados y esto, precisamente, fue lo que más le llamó la atención para crear unos 'jardines errantes'. "La idea es construir unas macetas que permitan plantar en ellas desde plantas ornamentales hasta cultivos tipo huerto", dice Zamora, que al explicar su intervención advierte que lo más importante es generar un cambio radical en un paisaje donde predomina el gris de los muros del canal.

 

El artista alemán Michael Beutler realizará una escultura en el patio de la Casa del Encuentro. La idea es que esta pieza con forma de racimo de plátano proteja a los visitantes de la lluvia y el sol.

Lo de las mesetas tampoco es una idea casual. Hace dos semanas, mientras caminaba por los barrios más pobres de la ciudad, Héctor observó esa afición de los paisas por colgar macetas con matas en las ventanas de sus casas. Plantas que no sólo embellecen las fachadas e invitan a entrar, sino que involucran de lleno el concepto de hospitalidad del encuentro de arte. La buena noticia para los desplazados es que las obras del mexicano -que estarán listas la primera semana de mayo- serán permanentes.

 

Son muchos los artistas internacionales que nunca habían pisado suelo latinoamericano y que ahora, gracias a este gran encuentro, están volcando sus miradas a una ciudad que desde cuando se acabó la Bienal de Coltejer, ha pasado de agache frente al arte contemporáneo. Por ejemplo, cuando invitaron a Michael Beutler, de Alemania, él pensó que se trataba de Columbia, Estados Unidos. Pero cuando le confirmaron que era Colombia, Suramérica, dice que se emocionó porque era trabajar con un público desconocido. Desde cuando llegó a Medellín el 23 de marzo, su pasatiempo preferido ha sido montar en Metrocable, en la ladera nororiental de la ciudad. Ha viajado varias veces en él y pensó, en un principio, montar su obra por esos lados. Pero, al final, se decidió por hacer una escultura en el patio de la Casa del Encuentro (el antiguo Museo de Antioquia, en el centro de la ciudad) que tuviera que ver con un producto no muy común en su país: el plátano.

 

El 13 de abril la brasileña Renata Lucas inagurará una obra de grandes dimensiones en el parque de las esculturas de Botero.

La idea es que esta pieza, en forma de racimo y construida con lona y bambú, proteja de la lluvia y el sol a los visitantes de la casa. Para su construcción, el artista colombiano Gabriel Sierra -quien ha sido el encargado de todo el mobiliario de la casa- creó un taller para desarrollar el material y las piezas que él utilizó. La obra del alemán se inaugura el viernes 13 de abril.

 

Ese mismo día se abre el primer ciclo de exposiciones que irá hasta el 12 de mayo, con 70 obras en museos y galerías de toda la ciudad. Y sin dar tregua, esa misma semana, la brasileña Renata Lucas inaugura su obra en pleno Parque de las Esculturas de Botero. Una obra enorme que involucra tres construcciones de la zona: el Hotel Nutibara, Residencias Nutibara y el Palacio de la Cultura. Su intención es crear una habitación aérea que una las tres terrazas y dé la sensación de llenura. "Es un trabajo basado en arquitecturas incompletas que serán terminadas gracias a la visita de las personas a cada una de las terrazas", dice Renata.

 

MDE07 es una gran invitación al arte, una invitación que no excluye a los que nunca van a los museos o a las galerías ni a los que prefieren ir al cine o quedarse en la casa. Porque el encuentro también trae ocho zonas de activación en las que, a través del cine, la televisión, la radio y la prensa, se sensibilizará acerca de las exposiciones. Además, habrá un programa de residencias artísticas para que pintores, escultores y otros artistas internacionales presenten sus proyectos durante los seis meses que dura MDE07. El arte está ocurriendo en Medellín. Sus habitantes, acostumbrados a las esculturas de Botero, a las pinturas de Débora Arango y a la música de Juanes, nunca antes habían estado tan expuestos al arte contemporáneo. Y garantía de ello es, también, el equipo curatorial. María Inés Rodríguez, Óscar Muñoz, Jaime Cerón, Ana Paula Cohen, José Ignacio Roca y Alberto Sierra le han prometido a Medellín que en cada uno sus rincones habrá una pieza del mejor arte contemporáneo que se pueda encontrar. Bibliotecas, parques, colegios, galerías, iglesias, jardín botánico... todo está siendo impregnado por un aire artístico que no está dejando espacio para otra que salir a las calles convertidas en museos.

 

Recuadro
“Invitamos a extranjeros para que nos ayuden a mirar mejor a Medellín”

 

SEMANA: Un montón de artistas andan por las calles y hacen muestras gratuitas por toda la ciudad. Ahora, viene el turno para la academia. Habrá un evento llamado 'Encuentro en teoría'. ¿De qué se trata?

 

LUCÍA GONZÁLEZ: Tenemos ocho invitados de diversas partes del mundo que darán conferencias sobre las prácticas artísticas modernas y su relación con la hospitalidad de las ciudades. Ellos hablarán sobre cómo convivir en medio de la pobreza, el desplazamiento, las exclusiones...

 

SEMANA: ¿Y de dónde salió ese tema?
L.G.: Lo escogimos porque la sede es Medellín, una ciudad muy hospitalaria.

 

SEMANA: ¿Qué tiene que ver el arte con pobreza, desplazamiento...
L.G.: Tiene todo que ver. Estamos hablando de arte contemporáneo y, precisamente, los problemas actuales de las ciudades colombianas son esos. se tienen que ver reflejados en el arte, mucho más en el de nuestros tiempos, que es más político, más basado en la realidad.

 

SEMANA: Si son problemas de Colombia, ¿para qué traen expertos de otros países?
L.G.: Hay dos invitados de Medellín. El resto viene de afuera porque la idea es que haya extranjeros. Primero, porque si vamos a hablar de hospitalidad, debemos tener inquilinos. Segundo, porque los extranjeros ven cosas que no ven los que habitan la ciudad. Queremos que ellos se crucen e intercambien ideas con la gente de acá.

 

SEMANA: Además de la academia, ¿qué más hay?
L.G.:
Tenemos algo que se llama 'Experiencias sonoras'. Consiste en presentar agrupaciones de música contemporánea por toda la ciudad.

 

SEMANA: ¿Qué novedad se ha presentado?
L.G.: Hace un mes estuvo Héctor Buitrago con un percusionista y otro músico que trajo sonidos del Tíbet. Hicieron improvisaciones por toda la ciudad con otros artistas de rap, pop, rock, en fin. Héctor no quiso que anunciáramos nada, sino que él iba llegando a los barrios sin avisar. La gente salía a escuchar esos sonidos tan raros y se les iban 'pegando' artistas de todos los géneros.

 

SEMANA: ¿Eso tiene relación con el tema central, el de la hospitalidad de la ciudad?
L.G.: Por supuesto. En la música conviven muchos ritmos. Similares cosas está mostrando el cine, que también está dentro de la programación. Si uno mira las cosas a fondo, encontrará que todo lo que está pasando en Medellín tiene relación con inquilino, hospitalidad y convivencia con el extranjero.

 

Revista Semana, Bogotá, 4 de abril de 2007

 

 

La ciudad tiene una cita con el arte

  • Directora del Museo de Antioquia propone vivir y creer en este contacto.
  • MDE/07 invita a reflexionar sobre las prácticas artísticas contemporáneas.
  • La ciudad vivirá el arte en diversos espacios, de enero a junio de 2007.

 

Por Beatriz Arango Sepúlveda
Medellín

A Lucía González sus ojos clarísimos le brillan cuando habla de arte. Las manos se le alborotan para aumentar la contundencia de sus palabras: vamos a salir del miedo a la esperanza.

 

Una frase que podría sonar muy política, pero que a ella, directora del Museo de Antioquia, se le oye vital y emocionante cuando se refiere al Encuentro Internacional Medellín 2007, MDE 07: Prácticas Artísticas Contemporáneas.

 

El nombre suena extenso, pero es que serán seis meses en los que el arte contemporáneo, ese que todavía no terminan de definir, se hará visible en calles, parques, iglesias y cuanto espacio público los artistas puedan adaptar a sus expresiones.

 

Otra razón estética y vigorosa para declarar 2007 como un año de cultura.

 

¿Qué es MDE 07?

"Es un encuentro de la ciudad con el mundo, a través del arte contemporáneo. Medellín está en un momento muy importante y merece encontrarse con una reflexión contemporánea y profunda de la ciudad. El arte como posibilidad, camino y medio de comunicación entre muchos.

 

Cuando hablamos de prácticas artísticas contemporáneas no estamos hablando del tradicional arte que se cuelga en los museos, sino de la manera en que hoy se expresan los artistas. Y lo hacen en relación con la vida, el mundo que vivimos.

 

Será un espejo para vernos en un momento en que la ciudad se puede mostrar con mucho orgullo".

 

¿Cuándo surgió la iniciativa?
"Yo digo que las ideas nunca son de nadie, se van sumando y los proyectos un día explotan. Partió un poco de una conversación sobre la necesidad de reconocer el arte contemporáneo, por lo menos en Colombia, y darles respuesta a ese montón de artistas jóvenes y nuevos que tenemos. La ciudad estaba en el momento de lograrlo, con ese entusiasmo de salir del miedo a la esperanza. Con los curadores construimos la idea de Espacios de hospitalidad y ratificamos la idea de que Medellín fuera el espacio de reflexión.
Y surgió con la propuesta de no hacerlo desde una sola entidad y hoy somos más de 30".

 

Trabajando por el asombro...
"Es un evento que nos va a sorprender a todos por igual. Muy poca gente sabe de arte contemporáneo. La idea es que todos se sientan en igualdad de condiciones, pues frente al arte contemporáneo está la posibilidad de la pregunta y la reflexión. Es crear un entusiasmo, un ánimo, un asombro...".

 

¿Qué acercamientos a este arte se han vivido en Medellín?
"De lo más contemporáneo que hemos tenido fue cuando la artista argentina Marta Minujin (1981) quemó una figura de Gardel. Es contemporáneo en tanto es una representación simbólica, que no es lo estético propiamente dicho. También el trabajo de Adolfo Bernal en la ciudad con carteles y letreros con frases. O con una gran flecha señalando el norte en la comuna Nororiental.

 

El contemporáneo es un arte muy urbano, que se pregunta mucho ¿cómo vivir juntos?, que fue la pregunta de la Bienal de Sao Paulo: ¿como vivir juntos en medio de la diferencia, las pobrezas, las exclusiones, las dictaduras, las economías globales? Eso nos interés a todos".

 

¿Hábleme de los ejes propuestos para el Encuentro: hospitalidad/hostilidad, xenofobia/xenofilia y otros?
"Fue muy bonito. Los curadores propusieron el tema de la hospitalidad. Para nosotros hubiera sido muy fácil en el sentido que nos sentimos hospitalarios y sabemos que es una condición de la ciudad. Ellos lo vieron como una fortaleza y creen que desde ahí vale la pena hacer una mirada. Pero a la hospitalidad se opone la hostilidad, pues la ciudad también es vivida de manera hostil. Entre lo positivo-negativo también está la xenofilia: nos gustan mucho los extranjeros, somos amables con ellos, pero la pregunta es por qué nos dan dificultad los extranjeros cercanos, aquellos que vienen de Chocó, Urabá o de otras partes que son nuestros paisanos y no somos capaces de acogerlos".

 

                       
En noviembre pasado, el artista peruano Marcelo Zevallos trabajó desde las cuatro de la madrugada para que este ojo de aserrín de colores observara temprano a los ciudadanos. Una obra efímera que miles admiraron y cuidaron, aunque el artista invitaba a que pisaran el tapete que los miraba. 

 

¿Este encuentro es posible por la nueva fuerza del Museo de Antioquia en los últimos años?
"Es posible por la credibilidad que tiene en el Museo en el sector público y privado. Pero es posible, porque creo que la violencia nos enseñó a trabajar juntos. Hoy estamos en los cargos de dirección de la ciudad los que hace años estábamos en mesas de paz, de trabajo, de mujeres, de reconciliación. Entonces hay una suerte de confluencia que hay que potenciar. Es un trabajo de todos. El Museo lo lidera porque se siente como un proyecto de ciudad".

 

¿Es una ventaja que el Museo no se haya cerrado a mostrar otros artes?
"Es muy importante, pues tiene que ver con la búsqueda de públicos jóvenes y que el Museo permanezca vital. Es muy fácil que un museo de estos se vuelva histórico. Creemos que los más importante que tiene el Museo es la posibilidad de establecer ese diálogo entre el pasado y el presente y permanecer vigente".

 

¿Cómo han respondido las facultades de arte?
"Hay propuestas de ellos. La Nacional hará un seminario sobre lo contemporáneo. En la Universidad de Antioquia ofreceremos seminarios especializados; en Bellas Artes estará Oscar Muñoz, a cargo de un seminario de dibujo, lo cual es todo un lujo, y tendremos uno más sobre mobiliario y diseño con la UPB y la Colegiatura.

 

Lo relevante de esto es que no es un evento, es un proceso que tiene muchos dispositivos para que más que ver, podamos aprender. No será solo una exposición, pues se va a conversar, aprender, debatir. La idea es que sea un evento muy hondo".

 

¿La idea es darle continuidad?
"Sí. Medellín requiere una comunicación más permanente con el mundo. La ciudad no está en los circuitos de arte, pero está preparada porque tiene un nivel muy bueno.

 

Es un imperativo dejar de pensar que nos quedamos en la parroquia. No se llama bienal, porque es más que una exposición. Estamos convencidos de que si tenemos éxito, se repite".

 

Usted sostiene que las bienales le cambiaron la vida...
"Uno quisiera que una experiencia tan transformadora la vivieran otras personas. Vi la primera bienal a los nueve años y no hay palabras para nombrar lo que se puede sentir al ver este mundo de locuras. Bultos de heno, obras en neón, piezas en las que uno participaba... Uno entendía entonces que el mundo era más grande".

 

¿Habló de locuras. El arte contemporáneo tiene límites o se le podrían poner?
"No tiene. En el arte contemporáneo todo es posible. Ni siquiera tiene límites de técnicas o expresiones. Por eso no podemos denominar el encuentro como de artes plásticas, sino Prácticas artísticas contemporáneas. No hay una palabra capaz de nombrar las cosas que suceden. Se desdibujaron los límites entre las artes.

 

Eso quiere decir que estamos en el momento de la creación, construyamos y aprendamos ya".

 

¿El arte contemporáneo es para disfrutar o entender?
"Siempre el arte es para disfrutarlo y/o entenderlo.

 

El arte tiene algo que decir, por más simple que parezca. Pero la aproximación básica, el solo disfrute es ya un asunto muy importante, es movilizar los sentidos, los sentimientos y a través de ellos se consigue la movilización de la razón. Habrá quienes tengan la posibilidad de hacer reflexiones profundas sobre las obras, pero igual el disfrute estético del hecho mismo aporta una experiencia rica".

 

¿Cuándo empieza?
"El 15 de enero abre la Casa del Encuentro y el 10 de febrero será la inauguración oficial".

 

Más datos en www.encuentromedellin2007.com

 

 

Jardín volador, Tomás Saraceno: el arquitecto y artista argentino está invitado a MDE 07. En su obra es muy importante la relación entre el cuerpo y la escala de sus objetos inflables, hechos para encerrar, elevar o reunir a las personas. 

 

 

 

 

 

Las puertas, en Nueva York, Christo es uno de los referentes de lo contemporáneo. El búlgaro es famoso por el envolvimiento de objetos en un primer momento para después "empaquetar" monumentos y parajes, como las puertas en el Central Park.

 

 

 

 

 

Una pareja hiper realista, Ron Mueck es un australiano que vive en Inglaterra. Sus esculturas reproducen de manera fiel y casi escabrosa, los detalles del cuerpo humano, pero juega con la escala para crear imágenes monumentales que nos sacuden. 

 

 

Obras que se viven desde el asombro

 

Prepare los sentidos, porque en cualquier momento durante estos seis meses, el arte lo puede encontrar en la calle. Arte que va a su encuentro, arte contemporáneo, como una mujer que teje, dispuesta a conversar...

 

Asombro como aquel de 1981, durante la IV Bienal de Medellín, cuando la argentina Marta Minujin nos enseñó su arte efímero y elaboró una figura metálica de Carlos Gardel de 17 metros de altura, la cubrió de algodón y le prendió fuego.

 

O cuando hace dos meses, un ojo enorme y colorido, elaborado en aserrín se hizo tapete en la Plaza de las Esculturas. Arte y asombro.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 14 de enero de 2007  páginas 10a y 11a

 

La ciudad y sus estéticas

 

Por Beatriz Mesa Mejía Profesión: Editora
El filósofo y escritor Jesús Martín Barbero ofrece aquí un interesante análisis sobre la ciudad y sus estéticas. Un documento que propone una mirada plural y que toca aspectos fundamentales sobre la necesaria relación entre arte y comunicación.

 

El texto, entregado especialmente a Generación, que pone a consideración del lector pistas y fragmentos de un tema que el autor ha trabajado desde hace varios años. La ponencia se dio en el Encuentro Internacional Medellín 2007: prácticas artísticas contemporáneas que se realiza hasta junio próximo.

 

En esta edición presentamos un provocativo recorrido por la historia del Festival de Cine de Cannes, a partir de los personajes que han pisado su alfombra roja. Este es un texto preparado con lujo de detalles por el periodista Ángel S. Harguindey.

 

Esta cita con el cine cumple 60 años y en esta versión que será entre el 16 y el 27 de mayo, varias películas colombianas serán proyectadas. Un aval importante para el cine nacional que cada vez tiene más presencia en los festivales internacionales.

 

El crítico de música Rafael Vega Bustamante se refiere a los períodos musicales. Habla del Barroco, del Clásico, del Romántico y del Moderno, en un artículo que tiene una didáctica particular y que se adelanta a un concierto que ofrecerá la Orquesta Filarmónica de Medellín.

 

Y el analista político Evelio Ramírez Martínez, recuerda el golpe de estado del general Gustavo Rojas Pinilla, en un ensayo que pone en antecedentes al lector.

 

Suplemento Generación, periódico El Colombiano, Medellín, 13 de mayo de 2007, página 2.

 

La clausura del MDE07 fue con un museo en el aire

 

  • Tendra gira mundial para recoger más de su material: bolsas de basura.
  • El globo es idea del argentino Tomas Sarraceno y un grupo de colombianos.
  • Uno de los eventos de clausura del MDE07 fue elevar un globo solar

 

Por Catalina Rendón Jaramillo
Medellín
Durante dos horas completas las miradas de todos los que pasaban por el Parque de San Antonio, se elevaron al cielo.

 

En la tierra cinco hombres sostenían con cuerdas, tal si fuera una cometa, un gigante globo solar que representaba, junto a otros eventos, el cierre de un exitoso evento como el MDE07.

 

Un museo al aire que plantee elementos de ecología, amor, solidaridad y familiaridad fue el mensaje que dejó la elevación de un globo solar que esta vez no surgió de la típica costumbre antioqueña de elevar globos, sino de la idea de un grupo de artistas, entre los que se encuentra el maestro argentino Tomas Sarraceno.

 

"El encuentro MDE07 invitó al maestro Sarraceno, gracias a que es un artista que vincula su arte con las comunidades. Al estar en la ciudad se planteó la idea de hacer un globo dinámico y ecológico", contó Hugo Santa María, coordinador del área de plásticas en Bellas artes y uno de los colaboradores con la creación del globo.

 

"Más de 50 personas se unieron en la manufacturación del globo y muchísimas más a la hora de su vuelo lo que corroboró que el MDE07 fue un exitoso evento de participación ciudadana", agregó Santa María.

 

Para Alejandro Uribe, otro de los creadores del globo con su grupo Bimana, conocido por el festival de globos solares que se desarrolla en la ciudad, la emoción a la hora de elevar el globo fue mucha. Concentrado en cada momento del vuelo y coordinando la logística de cada uno de sus movimientos, pasó varias horas de la mañana viendo como una idea conjunta con el maestro Sarraceno se materializó.

 

"Nuestra propuesta artística pretendía hacer un globo solar hecho con bolsas de basura de diferentes países con la idea de darle una mirada artística a estas bolsas que de otra forma serían basura", afirmó Alejandro.

 

Para la manufactura del globo se consiguieron bolsas de Italia, Alemania, Emiratos Árabes y Colombia; y se pretende que con una gira mundial siga creciendo con bolsas, de otros países del mundo.

 

Las caras de todos los que pasaban por San Antonio era de sorpresa y muchos se preguntaban qué hacían las bolsas de los supermercados de la ciudad, y otras de marcas desconocidas, flotando por los aires del Parque.

 

Varios niños, entre ellos Nelly Andrea Agudelo e Iván Darío Orozco repetían "que lindo" mientras miraban hacia arriba tapándose la frente del fuerte sol que dio los rayos precisos para mantener a flote el globo, que siempre se mantuvo sostenido por cuerdas, pues no podía elevarse del todo. Seguirá en una travesía por varios continentes creciendo en tamaño con bolsas de todo el mundo.

 

"La idea es que el globo se agrande con bolsas de otros continentes y una vez terminado ahí si se elevará. Todavía no se sabe en qué país, pero ojalá sea en el cielo de Medellín", dijo el profesor Santa María mientras de fondo el globo seguía halando, tratando de tomar vuelo.

 

  Ayuda al lector 

 

Se cumplieron los objetivos

 

Llegó a su fin con todo éxito el Encuentro Internacional Medellín 07 prácticas artísticas contemporáneas.

 

Y cumplió con su objetivo de ser escenario para los espacios de hospitalidad, pues se hizo real la definición del pensador contemporáneo Jacques Derrida: "la hospitalidad consiste en hacer todo lo posible para dirigirse al otro".

 

Una vez más, Medellín hizo valer la tradición y la vocación cultural con la realización de MDE07.

 

En el pasado realizó emblemáticas Bienales (1968, 1970, 1972, 1981).

 

Además, el Primer Coloquio de Arte no Objetual (1981), los salones Rabinovich y el Festival Nacional de Arte.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 1 de julio de 2007, página 13a

 

 

La diferencia de Lucía

 

A propósito de MDE07

 

“Tanto la misión del Museo como la tarea que se propone el Encuentro son en esencia políticas. No puede ser de otra manera. (...) impone la necesidad de asumir una responsabilidad con el discurso y la manera de poner en escena los actos de una institución”.

 

Por Belén Sanz de Ibarra

Lucía González vino a asumir como discurso políticamente connotado las prácticas de significación de la institucionalidad artística y en especial de los museos. Viene demostrando que no se trata solo de retórica renovada (como es la costumbre).

 

El Encuentro Medellín 2007 nos trae un viento fresco, que auguramos pronto se convertirá en una estruendosa lluvia que promete ayudar a mojar la seca arena que andamos pisando en materia de institucionalidad artística en Colombia. Les tocó en Medellín hacer la diferencia liderados por la nueva directora del Museo de Antioquia, Lucía González, y con el apoyo de la Alcaldía, nos dieron la sorpresa y una lección...

 

La presente entrevista fue realizada para ARTERIA vía e-mail.

 

Belén Sáez: Como escribirías tu perfil si te preguntan quién eres.
Lucía González: Lucía González Duque. De formación arquitecta, pero jamás ejerció. Amante de la justicia y la democracia, también de la diferencia y por lo tanto de la confrontación. Convencida de la importancia de avanzar en una tarea potenciadora de las personas, los recursos y las oportunidades que como nación y sociedad nos correspondieron, desde el ámbito de la cultura, expresada en el arte o en lo social, dos campos que ha trabajado desde lo público y lo privado en múltiples instituciones y proyectos. Convencida a fondo de la importancia de permanecer actualizados y vigentes, como sujetos y como cultura, como una manera de crecer en consonancia con el mundo y con el tiempo, sin nostalgias de tiempos pasados, sino por el contrario, con una confianza infinita en lo que es y lo que será posible más adelante. Amiga del trabajo en equipo.

 

BS: Llegas al museo de Antioquia en una coyuntura particular de las artes contemporáneas en la ciudad. ¿Cómo ves la situación de las artes en Medellín desde el punto de vista institucional?
LG: Justamente la preocupación por un estancamiento institucional es lo que me lleva a liderar, con muchos otros, la tarea de abrir espacio a una nueva generación de creadores, de hacerlos visibles ante el mundo y de hacer parte de los circuitos internacionales, como una manera no sólo de relacionarnos, sino ante todo de confrontarnos, de vernos en el otro. La ciudad está llena de nuevos artistas, con propuestas novedosas y de gran nivel, pero las políticas públicas y las políticas privadas del arte no han sido generosas con lo nuevo, y los espacios de proyección son increíblemente reducidos. Las Bienales inauguraron una presencia de Medellín en lo moderno e impulsaron ideas y proyectos, como las facultades de artes, que requieren de un espacio de aliento.

 

BS: Estás tomando un riesgo al proponer un giro en la concepción de los eventos artísticos, no solo en Medellín, sino en el país. ¿A que se debe esta apuesta?
LG: En este Encuentro hay un giro hacia algo mucho más profundo de lo que habitualmente son los grandes eventos en el país. La estructura diseñada por los curadores y apoyada plenamente por el equipo promotor, trasciende el acto expositivo para dejar una huella en la ciudad que siga dando frutos por mucho tiempo, al proponerse una extensión en el tiempo, que permita procesos y encuentros múltiples y transformadores. Ya estamos viendo cómo se cruzan las experiencias, las miradas, los conceptos. Se propone una agenda académica múltiple, no sólo para especialistas, y una ruta pedagógica que interpele y forme. El Encuentro se funda en la presencia activa de artistas, curadores y académicos, que permita el encuentro entre artistas, entre artistas y estudiantes, entre éstos y público en general, para que la ciudad sea vista, sea conversada y mirada a través de los ojos del otro, y sea entonces repensada. Y hablamos de la ciudad como un escenario que representa a cualquier ciudad latinoamericana en construcción, con sus potencialidades y falencias, con sus espacios anfitriones y hospitalarios y sus rasgos de hostilidad. En ese sentido, es un evento que no cumple una tarea educadora para un pueblo determinado, sino que propone el propio como escenario de reflexión para muchos ámbitos.

 

BS: Esta apuesta es más representativa teniendo en cuenta que es el Museo de Antioquia quien toma la iniciativa de abrir este espacio y no digamos instituciones naturalmente llamadas por su misión específica institucional en el contexto de la práctica artística contemporánea. ¿Qué te motiva a liderar estos procesos y cómo esperas que tal reto trascienda en el Museo de Antioquia en relación con la institucionalidad artística en el país y en la ciudad?
LG:
La preocupación por la casi inexistente agenda de la ciudad en el reconocimiento de lo contemporáneo, hasta el punto de desconocer por completo a los grandes artistas contemporáneos nacionales, y no estar incluidos en ninguna agenda internacional, nos lleva a emprender ésta como una tarea urgente que nos permite estar vigentes en el mundo, también desde un orgullo por lo propio, y establecer ese diálogo que reclaman las nuevas generaciones.
El Museo de Antioquia es una entidad cuya misión refiere a la historia de las artes en Antioquia y en Colombia, pero no excluye el presente. Por el contrario, creemos que la historia tiene vigencia es en el diálogo del pasado con el presente, y lo presente nos obliga a romper con concepciones retardatarias de la institucionalidad y de los museos. Hemos reformulado la misión en términos de diálogos polifónicos, reconocimiento y valoración de las culturas, y se ha profundizado en el sentido político y social además del estético.

 

BS: El proyecto cuenta con un equipo de profesionales que bajo tu liderazgo proponen nuevos formatos para relacionarse con el arte. ¿Percibes un cambio trascendental en los modos de hacer del arte hoy?
LG:
La manera de liderar la propone el arte mismo, que se sale de los espacios físicos, técnicos y conceptuales tradicionales para reconocer formas, lenguajes y medios insospechados y establecer una relación profunda con el contexto. Como decía antes, la estética es un medio y un fin pero no es el medio y el fin. El arte contemporáneo indaga ante todo por la manera de habitar en comunidad, de vivir en la ciudad, de reconocernos en medio de la diferencia. Se requiere de una gran disposición para ver y valorar. Se requiere de un liderazgo abierto y complejo.

BS: Has demostrado con esta apuesta que concibes tu tarea como directora de un museo con tanta presencia social desde una nueva postura. ¿Podrías ampliarnos un poco en qué consistiría esta postura? Hablas de un compromiso político, de una toma de posición de la institución Museo de Antioquia. ¿Cómo es esto? Es realmente una novedad en nuestro medio que se asuma de manera tan clara y transparente el hecho de que “el museo” es un dispositivo muy potente de significación social.
LG:
Tanto la misión del Museo como la tarea que se propone el Encuentro son en esencia políticas. No pude ser de otra manera. Pretendemos incidir en la percepción que tenemos de nuestra historia, en las ideas que constituyen nuestro soporte presente, en la valoración de lo propio y la capacidad de entender lo distinto, esta es en esencia una tarea política que tiene implicaciones sociales porque obliga o pensar en el acceso democrático al arte y a la cultura, obliga a la valoración de todos los públicos, al respeto por otras culturas e impone la necesidad de asumir una responsabilidad con el discurso y la manera de poner en escena los actos de una institución.

 

BS: ¿Tuviste dificultades en el proceso de financiación de un proyecto tan complejo y conceptualmente tan ambicioso?. ¿Cómo ha sido este proceso?, ¿Quiénes te han apoyado?
LG:
No ha sido fácil, en el sentido de hacernos entender la importancia histórica de un proyecto de esta envergadura. El país está acostumbrado, en el campo del arte, a apuestas de muy corto tiempo. Además, hablar de lo contemporáneo, precisamente por lo extraño que es aún en nuestro medio, ha sido difícil. Hemos contado sí con una gran fortaleza, la capacidad inmensa que hemos desarrollado en Medellín de hacer un trabajo en equipo, donde cada cual aporta lo que puede o le corresponde o su misión y son casi insignificantes los espacios de oposición o estos esfuerzos colectivos. Además, contamos hoy con una ciudad que va con entusiasmo “del miedo a la esperanza”, en un ambiente de gran confianza y colaboración entre sectores público, privado, social y cultural, con el liderazgo de una Alcaldía que cree en el papel de la educación y la cultura y ha hecho una importante apuesta para hacer posible el Encuentro MDE07.

 

BS: ¿Crees que es posible continuar con el proceso de este proyecto? ¿Está concebido para permanecer como proceso? ¿Cuál es la estrategia en ese sentido?
LG: Creo que es necesario mantener el hábito de estar conectado a lo nuevo y al mundo. La estrategia para que esto suceda es dejar muy bien sembradas todas las semillas que nos proponemos y hacer con excelencia todo lo que nos propusimos.

 

Revista Arteria, Bogotá, año 2 # 9, marzo - mayo de 2007, páginas 8 y 9

 

 

 

La fiesta del arte en Medellín

 

Las Bienales fueron ruptura, causaron revuelo, convocaron a cientos y fue cuna de muchos artistas.
Recorrido por esas bienales que abrieron la ciudad al mundo cuando se acerca otro encuentro sin precedentes

 

 

Por Juan Fernando Rojas
Un señor bajo de pinta campesina y con los ojos bien abiertos miraba detenidamente un cuadro del artista español Manuel Millares, una obra así como manchas rojizas y relieves regados caprichosamente. Se acercó Leonel Estrada, director de esa tercera Bienal de arte de Medellín montada en los sótanos del inacabado edificio Coltejer en 1972. También él se quedó mirando esa obra informalista. Pasaron unos segundos de contemplación y el campesino no se aguantó más y dijo: "¡Qué quema tan berraca!, ¿no le parece?"

 

Esa anécdota la recuerda ahora Leonel como una muestra de lo que esos encuentros de puertas abiertas a toda la ciudad podían causar a tantos a los que el arte no les llegaba ni por asomo: "La gente lo vio desde su mundo, desde su percepción, algo se le quedó y eso es lo que cuenta", dice ahora este artista y crítico sentado en su apartamento, que más bien parece una galería porque en sus paredes no cabe un cuadro más de obras de reconocidos artistas contemporáneos, nacionales y extranjeros.

 

 Y así como lo que vio ese campesino en esa pintura de Millares fue una quema, algo parecido se vivía en el mundo del arte internacional con las nuevas corrientes vanguardistas que ardían en Europa y Estados Unidos, de las que se sabía en Medellín por algunos que viajaban y una que otra revista. De resto, dice el crítico de arte Daría Ruíz: "Estábamos en la tiranía de los acuarelistas antioqueños, a muchos se les metió que no había más arte que ese de los paisajes, de los retratos. Decirle q los papás que se iba a ser artista era como contarle que se iba a fracasar y a terminar como borrachito de esquina y derrotado."

 

La conservadora y cerrada sociedad antioqueña se encarga de vedar espacios a muchos talentos jóvenes que se autoexilian en Europa o Estados Unidos para poder surgir como artistas. Resistencia en la que ejercía esa sociedad ante las nuevas formas del arte plástico, y hasta La Bachué del maestro José Horacio Betancur -que hoy está en el Pueblito Paisa- fue tachada de vulgar por curitas de la época, dizque porque exhibía los senos.

 

Pero algunos persistieron buscando otro espacio por fuera del Salón Nacional de Artistas, en el que Antioquia se contentaba con la representación de Carlos Corre, Ignacio Gómez Jaramillo y a veces, de Pedro Nel Gómez. Así se abrieron exposiciones colectivas, con el patrocinio de Coltejer, como la muestra Arte Nuevo para Medellín en 1967, en el edificio Furatena. Allí aparecen artistas como Samuel Vásquez, Marta Elena Vélez, Aníbal Vallejo, Leonel Estrada, Jaime Rendón y Ramiro Cadavid que rompieron con los cánones del arte antioqueño.

 

Ese nuevo arte fue la antesala para que por iniciativa de la dirección cultural de Coltejer y la visión de su presidente, Rodrigo Uribe Echavarría, se embarcara en la financiación de la Primera Bienal Iberoamericana de Pintura, abierta al público el 4 de mayo de 1968 en la ciudad universitario de la de Antioquia, en aquel entonces apenas en construcción.

 

Para ese momento el epicentro del arte en Colombia era Bogotá, donde la crítica Marta Traba impulsaba a los que llamó "jóvenes artistas" como Alejandro Obregón, Fernando Botero, Eduardo Ramírez Villamizar, entre otros. No pocos capitalinos se rieron con la idea de la Bienal de Medellín, pero cartas fueron y vinieron; Leonel Estrada viajó por Sudamérica, y el suyo junto con el trabajo de Darío Ruíz convenció a importantes artistas contemporáneos y críticos de que vinieran a una ciudad de la que no se había oído nunca en ese mundo del arte.

 

"Era la muestra visual más grande que tuviera Medellín, 160 obras de once países, de todas las tendencias del arte contemporáneo, desde lo óptico, hasta lo geométrico, lo abstracto, fue como entrar a una gran fiesta didáctica", recuerda Leonel Estrada, quein hizo un folleto explicativo que se repartía en la entrada, y dispuso como guías a jovencitas que acompañaban a los cientos de visitantes.

 

Y surgieron allí artistas como Luis Caballero, quien ganó el primer premio con un políptico que hoy se conserva en el Museo de Antioquia y que rompía con los esquemas de pintura de caballete.

 

"Mientras unos renegaban de que esa bienal era mediocre, sin reglas y nunca sería de arte, y hasta organizaron exposiciones paralelas en el Museo de Zea, el hecho de que fuera gratuita acercó a miles a la estética, al asombro, creó un público que no tenía acceso a museos y menos a galerías. Fueron casi dos meses en que la ciudad sólo hablaba de arte", recuerda Darío Ruíz.

 

Y si la primera causó conmoción, la segunda bienal, en 1970, hizo protestar a Pedro Nel Gómez, que no entendía "cómo se gastaba tanta plata en eso tan espantoso", recuerda el doctor en historia del arte, Carlos Arturo Fernández.

 

 Eso que llamaba espantoso el muralista se trataba de 324 obras de 131 artistas extranjeros que vinieron desde 25 países de América y Europa, además de las de otros 40 colombianos. Leonel Estrada calcularía en 170 mil personas las que visitaron esta bienal, de nuevo patrocinada por Coltejer, que aseguraba el transporte de las obras y el hospedaje de los artistas.

 

Pero ya no sólo era pintura, llegaron esculturas, obras conceptuales y hasta propuestas como la de Margot Farjul, una guatemalteca que acondicionó uno de los espacios del Museo Universitario de la de Antioquia, en donde intervenían los visitantes que se descalzaban y caminaban sobre la arena húmeda dentro de un cuarto oscuro.

 

La ruptura se hacía cada vez mayor. Medellín era un meridiano del arte, cuando apenas existía otra bienal en Sudamérica, la de Sao Paulo, y la más reconocida en el mundo era la de Venecia.

 

Dos años más tarde, la tercera bienal se tomó los sótanos y primeros pisos del edificio Coltejer, aún en construcción. Eran 600 obras dispuestas en un recorrido de cerca de tres kilómetros de caminos por entre paneles, por los que se encontraban cosas tan desconcertantes como la propuesta del artista conceptual argentino Carlos Ginzburg que se vistió como valla y se tituló El artista mendicante, y que también pintó en letras blancas la palabra piedra, en la Piedra de El Peñol. Todo concepto.

 

"Pero el éxito -comenta Darío Ruíz- no fue sólo que vinieran tantos artistas, fue la oportunidad para que vinieran los críticos más importantes del mundo como Giulio Carlo Argan, Gillo Dorfles o Jorge Romero Brest. Medellín fue centro de reflexión del arte mundial."

 

Sin embargo, después de tres exitosas bienales llegó una crisis económica y Coltejer tuvo que retirar su apoyo. A pesar de ello, las bienales desataron la creación de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional, y el impulso de nuevos talentos locales con la muestra Once artistas antioqueños que llegó hasta el Museo de arte Moderno de Bogotá en 1975 y donde participaron, entre otos, Óscar Jaramillo, Dora Ramírez, Juan Camilo Uribe y Hugo Zapata.

 

Sólo hasta 1981 y de nuevo con el apoyo de la empresa privada y bajo la coordinación operativa de la Cámara de Comercio se realizó en el Palacio de Exposiciones la cuarta Bienal de Arte. Si las otras versiones eran ruptura, ésta sí que más.

 

"Fue muy distinta y marcó un nuevo camino en el arte latinoamericano contemporáneo. Incluso aquí se expusieron en 1981 lo que en 1982 se expondría en Venecia. Era encontrar desde arte decorativo, instalaciones, impresionismo, hasta obras que existían en el pensamiento del artista", cuenta Carlos Arturo Fernández quien abona ese logro a los contactos con artistas de todo el mundo que tenía Leonel Estrada.

 

Es en la década del ochenta cuando entra en vigencia el acuerdo municipal que ordena a los edificios instalar obras de arte como ornato de ciudad. Ya la gente sentía que el arte también salía de las galerías para habitar las calles, un hecho confirmado en 1997 con el Festival Internacional de Arte Ciudad de Medellín que no sólo se quedó en los pabellones del Palacio de Exposiciones.

 

"La apuesta fue la apropiación del espacio público con propuestas de arte efímero, las esculturas regaladas por artistas nacionales y extranjeros para muchos barrios. Era ampliar las coordenadas del arte y que el artista entrara en contacto con las comunidades de los barrios en donde se instalaría su obra, como el caso de Ronny Vaida en el barrio San Joaquín, donde regaló a la ciudad su Ágora", recuerda Lucrecia Piedrahita, directora ejecutiva del Festival.

 

Y así son casi 40 años de historia de bienales y del arte contemporáneo en Medellín. Esos hitos fueron detonantes de talentos, de obras, de una forma distinta de ver el arte por fuera de los caballetes y donde todavía se encuentran las fuellas de tantos artistas que han pasado pro acá y que se unieron a la fiesta del arte, una fiesta universal en la ciudad.

 

"El arte es vivir mejor"

 

 Apartes de una conversación menuda con el Doctor en historia del arte Carlos Arturo Fernández. Abrebocas

 

Las bienales significaron una ruptura total con la forma de entender el arte en la ciudad. El arte tradicional estuvo sometido a unas normas académicas, y arte era aquello que se acogiera a ellas. Pero esa idea empieza a desbaratarse en Europa desde el siglo XIX y en nuestro contexto mucho tiempo después.

 

· Las cuatro bienales hecha en Medellín (1968, 1970, 1972 y 1981) fueron la llegada de unas corrientes de vanguardia donde la idea predominante es la experimentación, la novedad, y en muchos casos, la idea del escándalo.

 

· Todo el siglo XX se caracterizó por esa búsqueda de la originalidad exacerbada, al punto de llegar a decir que un artista siempre tenía que hacer nuevas cosas y si guardaba en su siguiente exposición elementos de la pasada, era porque se estaba repitiendo.

 

· Durante el tiempo de la bienales los artistas parecían que tuvieran que inventarse el mundo todos los días para demostrar que eran creativos.

 

· Todo eso nos llegó con las bienales, que abrieron el horizonte de muchos cuando otros teóricos y críticos incluso hablaban del fin del arte. De eso vendríamos a ser concientes tiempo después, y nos daríamos cuenta de que el arte puede ser cualquier cosa, pero no cualquier cosa es arte. Al final lo que distingue lo que es y no es arte es la reflexión que lleva detrás, ese ejercicio teórico que la origina.

 

· Ahora asistimos a un tiempo donde hay total tolerancia en el arte. A eso que denominamos arte contemporáneo lo ronda siempre la pregunta por su esencia, y así llegamos a un arte de hoy que es mucho más análisis, investigación, filosofía, sin olvidar el elemento sensible que lo enriquece mucho y lo acerca al público.

 

· Con todo, encontramos que el arte en Medellín es mucho más democrático, y comienza a asumirse como un valor estético, cultural y hasta político; cuando antes no había ni noción del arte, que en buana parte nos llegó por las bienales y en los últimos años, por esfuerzos como el del Museo de Antioquia, por llevar el arte a los barrios.

 

· Hoy vemos muchos niveles de aproximación y todos muy válidos: desde la intuición, la sensibilidad, la experimentación, la curiosidad y también el análisis, la crítica. Igual en todas se disfruta del arte.

 

· Si se tratara de responder para qué sirve el arte, uno podría contestar que para nada. Desde su inutilidad podría decirse que es un exceso, ñno es esencial para ñla especie humana que tiene necesidad de satisfacer unas necesidades básicas para sobrevivir. Por eso, en últimas, el arte sirva para vivir mejor, contribuye a la calidad de vida de las personas: nos muestra la relación del hombre con su entorno, su época, es acercarse, como pasa en la ciencia, a un mundo por descubrir. Algunos viviremos del arte, pero para otros será alimento espiritual.

 

Toma de ciudad

 

Durante seis meses Medellín sabrá, verá, tocará, explorará, aprenderá, recorrerá, pensará eso que se llama arte contemporáneo, del hecho aquí y en otras partes. Más allá de los museos y las galerías, expresiones plásticas diversas se regalarán por toda la ciudad, se tomarán espacios públicos para que se acerque a toda la gente y sea otra manera de construir una ciudad abierta, otra forma de transformarla.

 

De enero a junio del otro años se realizará el Encuentro de Medellín 2007 / Ciudad + Arte Contemporáneo -MDE07-, una idea donde muchos se juntan, desde empresas, gobierno local y nacional, medios de comunicación; hasta universidades, artistas, colectivos creativos y embajadas.

 

Habrá exposiciones en el Museo de Antioquia, Suramericana, Eafit, el Colombo Americano, el MAMM, la Alianza Colombo Francesa, entre otros. También se tomarán espacios de ciudad como la plaza Botero, los parques biblioteca, la plaza de toros, el Jardín Botánico, Carabobo, estaciones del metro, barrios... en estos lugares, artistas volverán lienzo lo público con sus expresiones de arte relacional allí donde las comunidades podrán participar de su obra.

 

Pero no sólo será arte plástico contemporáneo lo que se vivirá, también habrá cine, música, visitas guiadas, recorridos urbanos y espacios académicos y de reflexión con personalidades del arte de hoy. Abril concentrará el mayor número de actividades de este encuentro que busca volver a posicionar a Medellín como ciudad de arte y una manera de descentralizar la escena plástica.

 

Periódico La Hoja de Medellín, edición 290, noviembre de 2006, páginas 8 y 9 

 

La hospitalidad en el séptimo arte, todo un rollo

 

Escrito por Anesma*
Sus pasos eran lentos para el caos del centro de la ciudad. Su cabeza inclinada, mirando el asfalto y cruzando las esquenas del palo con la playa, sin mirar los semáforos y mucho menos a los automóviles, permitía sospechar que se dirigía a un lugar habitual para él.

 

< Sus 1,69 centímetros de estatura, su piel pálida, un arete en su oreja izquierda que rozaba con el cable de unos audiófonos blancos y su cara aún de niño hacían que Julián Restrepo con 18 años de vida, uno de ellos dedicado al estudio del arte en la universidad donde cursa su tercer semestre, se pregunta por el Encuentro Internacional Medellín 2007 “Prácticas artísticas contemporáneas”.

 

 

Para él, lo poco que ha prendido en su cosmos académico, Medellín ha sido una de las ciudades pioneras en la creación de espacios dedicados al arte contemporáneo, porque las autoridades gubernamentales de los últimos cuarenta años –1968, 1970, 1972 y 1981– emblematizaron, en todos los rincones y esquinas de la ciudad, sin olvidar la instauración de los salones Rabinovich y el Festival Internacional de Arte instaurados en 1997, este tipo de elementos que aportan a los nuevos esquemas de la sociedad.

 

Pero esta vez Julián, y sin importarle mucho, no asistiría en un recinto para mirar obras plasmadas en lienzos y mucho menos su cuerpo estaría escorzado por un reflector que resaltaría diversos trazos coloridos, se encontraría con otra realidad social, la cual ha sido determinada como la del séptimo arte.

 

Jota, como le dicen los amigos, nació a finales de la década de los noventa –el mismo día en que el Muro de Berlín fue derribado, el cual dividía a dicha ciudad alemana desde agosto de 1961–. Por eso, son pocos los años que ha vivido, tanto que muchos de los acontecimientos históricos y diversas transformaciones sociales de Colombia no los presenció.

 

El asombro lo embargó cuando ingresó al Centro Colombo Americano a la ponencia llamada El cine de la hospitalidad. Allí se efectuó la muestra de una de las piezas “ochentenas” del cine colombiano, la cual han contenido en su argumentación referente a la amabilidad de los lugareños.

 

El Embajador de la India, del director Mario Ribero, rodada en 1986 –Neiva– narra episodios cómicos que se presentaron con repercusiones internacionales, porque Jaime Flórez, nombre dado al protagonista, utilizó toda su malicia indigena para hacerse pasar como el más alto funcionario de la embajada de la India en Colombia quien, por su acento y su toalla enrollada en la cabeza –como si saliera del baño– engañó no sólo a los habitantes sino, también a los políticos de turno.

 

Julián, quien atónito por la hospitalidad de las personas en dicha farsa, recordó a los paisas quienes sin ningún interés ayuda a los demás, pues, sin dejar a un lado lo fascinante que resulta estar al lado de una persona importante, también se sorprendió cuando supo que eso había acontecido en la vida real: en la década de los sesenta alguien se alojó gratis en el mejor hotel de Neiva, haciéndose pasar por el embajador.

 

Sin duda alguna, esta práctica acerca a los citadinos para un reconocimiento cultural, con propuestas de arte contemporáneo, el cual se ha venido efectuando en diferentes sitios de la urde desde enero de 2007. Por eso para Ana María Aponte, de la oficina de comunicaciones del evento, “el arte contemporáneo es el hacer artístico que se desarrolla en un mismo lapso temporal a un referente. En el caso del arte contemporáneo a nosotros, se desarrolla desde la teoría postestructuralista, la cual ha acuñado el término «postmoderno», ya que desde esa teoría se vislumbra la imposibilidad de seguir creando desde los preceptos de la originalidad y la novedad –elementos propios de la modernidad–. En lugar de ello se apunta a elementos como reinterpretaciones, resignificaciones y el giro lingüístico con el fin de ampliar el concepto de arte y establecerlo como un acto comunicativo”.

 

Para concretar, este tipo de prácticas tuvo sus inicios en 1917, con la obra de Marcel Duchamp, quien cuestionó a la institución del arte. Pero este pensamiento comenzó con su aplicación y a tomarse, seriamente, desde la década de los setenta hasta la actualidad.

 

* Estudiante de Periodismo de la Universidad de Antioquia. Profesor: Juan Carlos Morales S.

 

Revista electrónica De la Urbe Digital, Medellín, Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia, Boletín 156, 8 de mayo de 2007

 

La hospitalidad hecha encuentro

 

Como recuperando el tiempo perdido que apuntale logros, Medellín inaugura ahora el Encuentro Internacional de Arte Medellín 07, Prácticas Artísticas Contemporáneas, un evento en el que se invierten 3.600 millones de pesos y que , de contera, trae 80 artistas y críticos invitados de varios países alrededor del tema La Hospitalidad como eje central de la convocatoria.

 

Así, lo que está planteado es una mirada desde la hospitalidad que no excluye la hostilidad. Medellín tiene una característica y es que sus habitantes son supremamente hospitalarios, sin embargo, la ciudad tiene todavía reductos de malquerencia que tienen que ver con el sistema, con la cultura, con las exclusiones, y la idea es que sus habitantes los vean para corregirlos, que realmente la ciudad se ponga un espejo, según Lucía González, directora del Museo de Antioquia, entidad impulsora y responsable del evento que ya es esperado entre la gente.

 

Y es que en el imaginario colectivo, la ciudad está en una coyuntura política y social favorable después de vivir épocas en las que era muy difícil construir porque la gente estaba con preocupaciones de otra índole. Medellín ha sido pionera en Latinoamérica en loa difusión del arte contemporáneo, por medio de emblemáticas Bienales desde los 60 hasta los 90. Ahora vuelve el encuentro, que se extiende hasta junio de 2007 y estará en museos, parques, calles y espacios públicos de la ciudad, con curadores como Alberto Sierra, Jaime Cerón, Ana Paula Cohen, José Roca, María Inés Rodríguez y Óscar Muñoz. Información en www.encuentromedellin2007.com

 

Revista La Hoja de Bogotá, edición 52, abril de 2007, página 3

 

 

La villa es bella

 

 fiesta
El Congreso de la Lengua y el Encuentro Medellín 2007 coinciden en Medellín con una explosión cultural sin precedentes. Una ciudad que ha asumido la cultura como piedra angular de las políticas de desarrollo.
Fecha: 03/17/2007 -1298

 

Cuentan que André Malraux, siendo ministro de Cultura en Francia, dijo alguna vez: "¿Ustedes saben qué es la cultura? Yo no". Si estuviera vivo, encontraría la respuesta en Medellín. Cultura es inaugurar cinco modernas bibliotecas en los barrios más pobres de la ciudad. Es un encuentro de seis meses de arte con más de 80 artistas nacionales e internacionales. Es tener encuentros y tertulias con poetas y escritores de todo el mundo en cualquier calle Medellín. Es hablar del mundo editorial y de la lengua española. Es ver murales vivos en Manrique y leer libros gratis en el metro. Cultura es toda esa explosión de letras, música, cine, pintura y arquitectura que vive la ciudad. Como señala uno de sus habitantes, "la cultura es un mandamiento en Medellín".

 

Lo anterior no es una exageración. Medellín, un nombre estigmatizado durante años por la violencia y la muerte, hoy es sinónimo de cultura. Y más esta semana, cuando recibe a 200 académicos iberoamericanos que del 21 al 24 celebrarán el XIII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua, evento al que asistirán los reyes de España. Ellos aprobarán de manera oficial del texto básico de la Nueva Gramática de la Lengua Española, que recibirá el nombre de Gramática Medellín, y el Diccionario Esencial de la Lengua Española. Además, el Instituto Cervantes y los rectores de las universidades españolas e hispanoamericanas presentarán el Certificado Internacional del Español como Lengua Extranjera.

 

Pero lo más importante es que los ojos del mundo podrán ver que, detrás de un evento que atrae a la realeza española y que se llevará a cabo casi todo a puerta cerrada, bulle una ciudad que respira libros, música, pintura y no sólo en sus museos, sino también en sus calles y sus barrios.

 

 Desde enero y hasta junio, a Medellín se la han tomado las diversas actividades del Encuentro Medellín 2007 (MDE07). Espacios de Hospitalidad, un evento en el cual 80 artistas de Colombia y diversos países del mundo presentan sus obras en los distintos museos y galerías de la ciudad y desarrollan trabajos con las comunidades, para acercar así a los artistas con los habitantes de la ciudad. A ellos se une un puñado de músicos que enriquecen aun más este diálogo entre los artistas y los ciudadanos.

 

A través del hilo conductor de la hospitalidad, artistas y ciudadanos pueden reflexionar acerca de temas que muy a menudo traen dolor, como la xenofobia y la exclusión. Al trabajar estos temas no sólo en los museos, sino ante todo en el espacio público, Medellín aprovecha el inmenso esfuerzo que ha realizado en los últimos años para volver amigable el centro de la ciudad y, durante la administración del alcalde Sergio Fajardo, para hacer que la cultura y la educación sean las piedras angulares de su gobierno.

 

Como señala Jorge Melguizo, secretario de Cultura de Medellín, "el presupuesto para cultura de la ciudad subió de 16.000 a 41.000 millones de pesos anuales". Que se reflejan en una inversión de 5.800 millones de pesos para apoyar 326 proyectos de creación cultural. En la asistencia masiva a museos como el de Antioquia, gracias a que la Alcaldía financia la entrada gratuita de los menores de 12 y mayores de 60, y de todos los de los estratos 1, 2 y 3. En la aparición de obras en todos los espacios de la ciudad. "Urbanismo con contenido social", como lo define Melguizo.

 

El 31 de diciembre de 2006 se inauguró el Parque Biblioteca Presbítero José Luis Arroyave, en San Javier. A este se han sumado el de Santo Domingo Savio (que este sábado recibirá del Instituto Cervantes una donación de dos toneladas de libros), el Tomás Carrasquilla (en La Quintana) y el León de Greiff, en la antigua cárcel de La Ladera, inaugurado en febrero por los poetas nadaístas Jota Mario Arbeláez, Eduardo Escobar y Jaime Jaramillo, quienes estuvieron presos allí cuando la cárcel aún funcionaba.

 

A estas iniciativas se ha sumado la empresa privada, con donaciones que alcanzan decenas de miles de millones de pesos, y la cooperación internacional.

 

Como señala el periodista Héctor Rincón, estos escenarios "son mucho más que simples bibliotecas. Son 'centros Pompidou' que sirven de punto de encuentro donde se discuten temas muy variados". En ellos la comunidad tiene acceso a Internet, salones de lectura, escenarios artísticos, centro de desarrollo zonal (Cedezo) y espacios abiertos para la recreación y el aprendizaje de niños y niñas, jóvenes y adultos. "Son lugares con recovecos para cogerse de la mano con la novia. Más que culturizar, civilizan, porque el único antídoto contra la barbarie es la belleza".

 

El arte también está en Medellín

 

Miércoles 21
6:30 p. m.
Casa del Encuentro (Antigua sedel Museo de Antioquia)
Conversatorio con Juan Diego Sanín y Lucas Ospina (Colombia)

 

Viernes 23
6:30 p. m.
Casa del Encuentro
Conversatorio con María Teresa Cano (Colombia) y Renata Lucas (Brasil)

 

Miércoles 28
6:30 p. m.
Casa del Encuentro
Conversatorio Michael Beutler (Alemania), Grupo Utopía (Colombia) y Renata Lucas (Brasil)

 

Viernes 30
6:30 p. m.
Casa del Encuentro
Conversatorio Tatzu Nishi (Japón) y Antonio Caro (Colombia), dirigido por Jaime Cerón

 

Exposiciones en la Casa del Encuentro: Proyecto Phila, Ruido Blanco y El mundo justificado, de Detánico y Laín, (Brasil); Constelaciones, de Jaime Iregui (Colombia), y obras de Javier Peñafiel (España) Erick Beltrán (México) y Bernardo Ortiz (Colombia), El mobiliario de la casa y otras obras de Gabriel Sierra, también de Colombia.

 

Ciclos de cine, entrada libre.

 

Martes 20
6:30 p. m.
"La vida secreta de las palabras" de Isabel Coixet.
COMFAMA San Ignacio

 

Miércoles 21
7:00 p. m.
"Ve y Vive" de Radu Mihaileanu
Casa de la Cultura del municipio de Caldas

 

Sábado 24
1:00 p. m.
"El ángel exterminador" de Luis Buñuel.
Centro Colombo Americano
Certifica.com

 

Letras y más letras

 

Durante los tres días que dura el Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua, Editorial Planeta llevará a 60 de sus escritores por toda la ciudad. Estarán en auditorios del centro de la ciudad como el Museo de Antioquia, la Estación del Ferrocarril, la Biblioteca EPM, pero también en universidades, colegios, bibliotecas de las comunas y centros comunitarios. Ellos ofrecerán conferencias y charlas sobre los más variados temas relacionados con la lengua castellana y la literatura.

 

Vienen de Colombia, Argentina, Chile, Cuba, Ecuador, España, México, Nicaragua, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

 

Son encuentros para todos los gustos. Varios de ellos visitarán planteles educativos y bibliotecas de las comunas para recomendar los libros que más han disfrutado. Pero también disertarán sobre temas tan diversos como literatura y periodismo; cómo adaptar obras literarias al cine; la crítica literaria en Iberoamérica; el oficio de escribir e Internet; cómo crear y conservar los lectores de hoy; los desafíos de la literatura juvenil en el siglo XXI; gramática y ortografía en la literatura contemporánea.

 

‘Cuando la gente habla con naturalidad, habla mejor'

 

Alex Grijelmo, director de la Agencia EFE, leyó esta frase en el libro de gramática de un niño de 13 años y quedó preocupado. "El complemento del régimen verbal es un sintagma preposicional que se toma mediante la preposición que exige el verbo y un sintagma nominal". Era evidente que los jóvenes de hoy aprendían gramática de la misma manera a cómo se la habían enseñado a él: complicada y árida.

 

Pero Grijelmo tuvo una segunda oportunidad en esta materia, con los muchos libros de literatura que llegaron a sus manos y que le enseñaron la otra cara de la gramática: la divertida, la cálida, la bonita. "Llegué a descubrir que era más interesante de lo que a mí me parecía". Por eso dice que cuando leyó esa frase en el texto escolar quiso hacer una obra que "devolviera a lo sencillo lo que siempre se ha tenido por complicado".

 

Ese fue el nacimiento de Gramática descomplicada, el más reciente libro de este periodista sobre el tema del lenguaje que se lanzará en Cartagena durante el Congreso de la lengua. En esta obra, el autor construye metáforas, analogías y comparaciones que ayudan a entender las reglas del idioma. A lo largo del texto se leen frases como: "El nombre es el maquinista del idioma. El adjetivo le pone la ropa al maquinista. El verbo es la locomotora de la lengua porque ejerce la acción, lo arrastra todo. Y el adverbio describe la clase y el color de la locomotora". Todo ello para introducir al lector en el reino de los adverbios.

 

La gramática, como lo define Grijelmo, enseña a conocer la estructura del lenguaje; a ordenar la realidad; a exponer las ideas, pero, sobre todo, a generarlas. Por eso piensa que quien la domina tiene en sus manos la mejor herramienta para convencer y seducir a los demás.

 

Pero él no considera que el mayor problema que enfrenta el idioma sea el desconocimiento de la gramática. Tampoco lo es la influencia de la tecnología en el idioma, debido a que las innovaciones científicas se dan en países que no hablan español sino inglés. Considera que el lenguaje tiene recursos suficientes para encontrarles un reemplazo a estos anglicismos, como ha sucedido con palabras viejas que lograron nombrar inventos recientes. "La palabra pantalla existía antes de ser inventados el cine, la televisión y el computador", afirma.

 

Tampoco lo es el spanglish, un tema que para él no deja de ser un mito que no tiene futuro ni presente. "El que diga vamos a vacunar la carpeta, en lugar de decir vamos a limpiar la alfombra, simplemente es un analfabeta en dos idiomas", asegura.

 

El problema más preocupante del español, según Grijelmo, es el complejo de inferioridad de algunos hispano hablantes, que se refleja en esa tendencia a traducir las frases con la sintaxis del inglés o a incluir palabras en dicho idioma para pretender ser o hablar mejor. El ejemplo que el autor ofrece es el de los viajeros frecuentes de avión que cuando van en primera clase dicen "Voy en businness", pero si van atrás, incómodos, lo dicen en español: "Voy en clase turista". Paradójicamente, dice él, son los miembros de las clases cultas quienes más cometen errores gramaticales. Un campesino, sostiene, nunca diría "me van a hacer un by pass", pero sí un médico de España, de Chile o de Colombia. "Cuando la gente habla con naturalidad, en familia, habla mejor", dice.

 

La recomendación, por lo tanto, es no impostar ni pretender hablar mejor pensando en que al utilizar estos anglicismos se escuchará con más prestigio. Y, por supuesto, darle una segunda oportunidad a la gramática, porque no es tan difícil de entender y porque es indispensable para generar las ideas. "Las gramáticas no dicen cómo se debe hablar, sino cómo se habla. La medicina no establece cómo debe funcionar el cuerpo humano, sino cómo funciona (...) aquí la norma es lo normal, y la regla, lo regular. Y todo lo que se desvía de ahí -en la lengua como en la medicina- tiene consecuencias", dice el periodista. Y si no lo cree, analice esta frase del autor: ser gramática la divertida puede. Sin orden no dice nada, pero con la estructura adecuada da una idea concreta: La gramática puede ser divertida.

 

Revista Semana, Bogotá, 17 de marzo de 2007

 

 

La voz de la calle

Bellavista Social Club

 

Por Sol Astrid Giraldo
Fotografía: Juan Fernando Ospina
Tacita de plata quebrada. Eterna primavera infernal. Miedo sin esperanza. Medellín sin Coltejer. Vida sin edificios inteligentes. Para las historias de barrios no hay moldes. Don Vito sale al escenario. No sale solo. Debajo de su camisa negra, su pantalón ancho y sus manos furiosas, sale su generación. La ciudad de su generación. No es la manoseada por Rodrigo D. Ni la estilizada por Rosario Tijeras. No es la retorcida por la hiel destilada en la distancia de La virgen de los sicarios. No tiene los labios carnosos de Flora Martínez, ni las balas de cow-boy del Zarco, ni la ignorancia de Vallejo en el exilio. No hay detrás un productor o una editorial cobrando los derechos por asustarnos con historias “sacadas de la vida real”. No hay nadie queriendo redimir. No es la ciudad de las agencias de noticias internacionales, la de su ejército de reporteros-chulos sobrevolando la carroña de una guerra que no entienden ni les pertenece.

 
Es la generación de los 90. La que se desilusionó de los disparos de un lado y del otro. Así que no me digas a quién tengo que matar, matar, matar. Quién es el enemigo, a quién tengo que disparar. ¿Qué intención traes, sí, qué pretendes, cuál es tu bando, a quién es que defiendes? Yo no sé de razas, no sé de partidos, no sé de banderas ni de tus héroes caídos. La que nació en las montañas pero no se esconde en ellas La que se atreve a la objeción de conciencia, a los argumentos. A la que después de todos los despojos le ha quedado la voz. Así voy, con mis mareas interiores fluyendo en canciones, haciendo temblar la nación. Don Vito, Medina, su generación la convirtieron en su territorio. En las montañas ahora se escribe la historia sin pedirles permiso a los señores de la Academia, o a los mercenarios de CNN, o a los guionistas de imaginación calenturienta. Pum, tas, boom, ritmo, palmas, beat. Cuando las palabras faltan, los sonidos ayudan. Cuando la vida tiene fiebre no todo se puede decir. Al igual ahora yo pienso que el discurso no alcanza. Las historias salen a borbotones no ya de las bocas que se quedan cortas, sino de la piel. Medellín vivida desde las vísceras, después de los fracasos, a un lado de las traiciones, se descubre y se siente con los cuerpos que tantas veces mata.

 
Los sueños de progreso se deshacen en esta historia no oficial. El miedo no se ha ido, la muerte acecha. Pero ahora se tiene la palabra. Hoy, no más, mataron a una líder comunal, y los muchachos de Bellavista tienen una palabra para ella en medio de esta presentación sin aliento. También hay otra por los 26 años durante los cuales Lady Tabares se pudrirá. Una palabra para esa mujer del barrio de quien después de las rosas, Cannes, los culebrones en Bogotá, los premios, las entrevistas en TV y Novelas, ya nadie se acuerda más Primero fue un chisme, algo vago al contar: hablaba de un muerto, nada claro me parece recordar. No había nombre, dirección, teléfono, no había una cara para describir, a quien preguntara por él, por ella, por lo que fuera: no había nada, no había nada, nada, no había nada, ¡no! Más tarde me dijeron cómo se llamaba pero lo que me contaron no me lo esperaba, pasaron desfilando momentos dolorosos y otros tristes y otros alegres y otros dichosos: nací, luché, me crié con ese nombre al lado, cualquier cosa esperaba menos saber que fue asesinado. Nombres. Es lo poco y lo mucho, lo demasiado que pueden dar. Cuando la muerte mata dos veces al asesinar el cuerpo y luego su memoria, la voz, la palabra pueden volverse redentores. Al menos resucitar a los NN del anonimato. Bellavista, Antígona posmoderna luchando por honrar sus muertos a los pies de la muralla ensangrentada.

 

Medellín asesinada. Fragmentada. Vapuleada. Militarizada. Cercada. Arrinconada. Envenenada. Las imágenes detrás de los músicos en el escenario oscuro son disparadas al ritmo de las balas diarias. Botas militares. Muecas de políticos. Helicópteros como chulos sobre campos muertos. Muecas sin sentido. Marchas militares sin norte. Armas. Fumigaciones. ¿Dónde está la verdadera Medellín? ¿En las noticias que se inventan un presente, en la historia que hila una coherencia, en las películas que ficcionan unos personajes, en las novelas que traman un sentido? ¿En los tratados sociológicos que aventuran explicaciones? ¿O en esta ráfaga desatada, potente, furiosa, de palabras, imágenes fragmentadas, manos febriles, sonidos, golpes, ritmos a una velocidad escalofriante? Cada cual tiene su Medellín, su ciudad, su versión, sus cicatrices. Cada cual encuentra una manera.... y si la mía no te gusta, la tuya no es mejor, no!. Bellavista, Don Vito, Medina, su generación, tienen la suya. Es la ciudad que nos mira desde arriba con ojos limpios por la rabia. Tienen algo que decirnos. Han tomado la palabra más allá de los discursos obscenos de los políticos, de la pornografía de los medios de comunicación:

 

En historias de ghettos mi feeling se basa. Se alzan mis manos, vengo cansado, el discurso político se ha agotado, mi karma. La TV, la farándula cortan mis palmas. Lo juegos de guerra oprimen almas: sin motivos, sin razón, te dicen calma. Que va, día a día suben y bajan mis emociones y, si no hay condiciones, ¿cómo quieres jugar con mis razones? ¿Cuántas son las versiones de asesinos? ¿Cuánto suenan los himnos? ¿Cuándo no se verán los signos?¿Cuándo dejaré de escuchar por los siglos de los siglos?

 

Pero frente al desencanto, el miedo, el caos el Apocalipsis, queda la fuerza infinita, regeneradora de la calle. Una fuerza que se convoca al nombrarla. La esperanza no muere en el barrio, no; la esperanza no muere ni morirá. La esperanza no muere en la calle, no: finura siempre el barrio probará. Ellos han convertido la palabra en su territorio. Y vale la pena escucharla, así sea desde estos sillones cómodos de un teatro adonde llega sin excusas, ni maquillajes la calle de una generación herida que hoy recupera furiosamente su voz.

 

Experiencias Sonoras
Concierto Pablo Tobón Uribe
Bellavista Club Social
23 de abril

 

Portal www.m3lab.info, Encuentro Internacional Medellín 2007

 

 

Laboratorio y delito en las páginas sociales

 

Una conversación con Humberto Junca

 

Miguel. Cuéntanos qué es El Bodegón

 

Humberto Junca. El Bodegón es un espacio independiente en Bogotá. Tiene un slogan que dice: “Arte Contemporáneo y vida social”. Lo que hacemos es dar una mensualidad para pagar una bodega que queda en un barrio popular muy cerca de dos universidades privadas en las cuales yo enseño (la Tadeo Lozano y la Universidad de los Andes). Tiene como unos nueve socios, algunos han sido alumnas míos, pero no todos. Creo que todos son egresados o estudiantes de la Tadeo ya que ha sido una iniciativa básicamente de estos alumnos en compañía de Víctor Albarrazín que es profesor allí y egresado de cine y televisión de la Universidad Nacional. A mí me llamaron porque necesitaban socios para conseguir pagar el arriendo, y con eso se pagan también las invitaciones, el alquiler de equipo, las cervezas. Cargamos con todo e invitamos a artistas que nos gustan, que son o muy jóvenes o que no hacen parte del circuito hegemónico central de la capital. Lo que queríamos era justamente eso, una especie de alternativa. Vendemos cervezas en las inauguraciones —si el artista no se opone- y también hacemos fiestas de vez en cuando. Ahora que lo pienso nos va mejor haciendo fiestas que exposiciones (risas), la gente toma más en las fiestas. Se intenta como ser más alternativos y evitar el modelo prepotente y acartonado, nos interesa ir en contra de lo terriblemente serio. Mucho de ello lo sacamos de una galería independiente que hizo una chica norteamericana pero de madre colombiana, Michel Faguet. Ella dirigió ‘La Panadería’ en México en sus últimos tiempos, y allí conoció a los chicos de ‘El Vicio’ (Simón Hernández y José Tomas Giraldo), la invitaron y se vino a Bogotá, colocó un lugar que se llamó ‘La Rebeca’ y era increíble. Tenía además el apoyo de becas extranjeras, y con ese dinero traía gente de afuera, sostenía el lugar y también daba oportunidad a gente de la ciudad.

 

M. ¿En qué año fue eso? ¿Existía El Bodegón o Ganga Internacional Gallery en ese momento en Bogotá?

 

HJ. Calculo que en el año 2004 ó 2003. Entonces no existía El Bodegón ni Ganga. Yo creo que ambos aprendimos un poco de ella. A ella le tocó muy duro porque por un lado era feminista en una sociedad terriblemente machista y por otro lado norteamericana. Todo le parecía tenaz, caótico... Con el tiempo se fue agotando, y el suyo es además un espíritu nómada así que ahora está trabajando en una galería en Vancouver, Canadá. Pero aprendimos mucho de ella...

 

M. Y esto de “vida social” de su slogan ¿cómo se incorporo al proyecto?

 

HJ. Lo de “vida social” es como un chiste porque acá decimos que la gente no va a las exposiciones sino en las inauguraciones, que les fascina porque hay trago, y que además esa gente no va a ver las obras sino a hacer vida social. Eso de “hola, cómo estás, me contaron que estás escribiendo en tal revista, y dime cómo hacemos...” (risas). Por eso le pusimos “arte contemporáneo y vida social”, y porque además nos dimos cuenta que era una muy buena idea hacer exposiciones únicamente de inauguraciones, una única noche que es la noche de apertura, porque además no tenemos plata para pagar seguros ni celaduría ni vigilancia, entonces como que estamos muy pendientes y obviamente la gente va. Y luego hablando con Lucas Ospina él me hacía caer en cuenta de una cosa muy importante, que en un momento donde todo es extremadamente mediatizado a él le parece increíble la mecánica performativa de que la acción-exposición sea una sola noche. Es decir que si no estuviste allí te lo perdiste porque se vuelve una situación como del momento, de un tiempo y un espacio determinado. Por eso es vida social, tiene que ver con la inauguración, con el hablar, echar carreta...

 

Eliana. ¿Y tú has vista qué la gente preste un poco más de atención justamente por el hecho de ser una cosa fugaz? Es decir, ¿sientes que la vida social ha disminuido o no? (risas)

 

HJ. Yo creo que sí, además tenemos un público muy dispar, pero sobre todo son estudiantes universitarios y ellos como que sí están pendientes de la cosa. No es la gente de dinero que va a pavonearse como en otras galerías. Aunque también de vez en cuando va gente de plata, y depende si se enteran y les interesa pues van... Aunque hay atracadores en la vía ya que la cosa queda en un lugar bastante popular. Es un lugar un poco peligroso por la noche, y si tú das la oportunidad de que te atraquen pues seguro que lo hacen, incluso a unos coleccionistas les pasó yendo a una exposición de Wilson Díaz, fue tenaz y no nos enteramos hasta un mes después. Me los encontré en una exposición y les pregunté: ¿Fueron a la exposición de Wilson? y me dijeron “Sí, fuimos pero nos atracaron cuando estábamos llegando al lugar...” (risas) Por eso ahora colocamos siempre en las invitaciones: “atracadores en la vía” para que no se diga que no les advertimos.

 

M. Pero entonces las propuestas que entran al espacio tienen habitualmente también un formato no convencional... ¿o son también pinturas?

 

HJ. Pueden ser pinturas pero tiene que ser una pintura que nos llame la atención. Digamos que la pelea no es con los medios, la pelea es con lo que tú hagas con ellos. la decoración no nos interesa y por eso nos llamamos El Bodegón, nos parece un buen chiste entre el típico bodegón que es por supuesta la pintura que más define la idea cliché del arte comercial o decorativo, y la bodega porque literalmente funcionamos en una bodega que es por cierto muy chiquita. Es también hacer un chiste con su tamaño: suena ‘el bodegón’ y la gente dirá “wow debe ser un gran espacio”... Y en verdad debería llamarse La Bodeguita... (risas)

 

M. ¿Y cuál fue la propuesta de ustedes para este Encuentro en Medellín?

 

Hl. los chicos de El Bodegón somos varios, yo soy el mayor de todos, y la menor creo que tiene 21. Si hacemos un promedio la edad está por los 24 ó 25 años, y la verdad es que los mayores somos únicamente Víctor Albarrazín, María Isabel Rueda y yo. Los demás son súper jóvenes, no llegan a los 30. Entonces para el Encuentro de Medellín ellos dijeron que cómo así que un encuentro, que cómo así de hospitalidades, y tenían presente que a esta ciudad que también se le dice Medallo en un momento se lo llamó Metrallo asociada a esta imagen que se tienen de los sicarios y de la época más dura. Entonces ellos dijeron: “hagamos algo que sea entre la hospitalidad y la hostilidad”, por eso la muestra se llamó ‘Hostipitalidades’. Lo que hicimos fue convocar a artistas en Bogotá que trabajaran con arte o con obras que estuvieran en el linde con el delito, que pudieran ser leídas también como trasgresión. La presentación que se hizo de El Bodegón fue también de una sola noche, pero se hicieron tres eventos de una sola noche: un conversatorio en La Jíkara, a los ocho días abrimos lo exposición y el lanzamiento de una revista, y una noche siguiente hubo como un concierto-fiesta con ‘Los Claudias’ de Colombia, haciendo un guiño además con uno de nuestros artistas del arte conceptual más emblemáticos que es Antonio Caro...

 

E. ¿Y Antonio se molestó un poquito, no? (risas)

 

HJ. Antonio se molestó cuando tocaron porque se supone que es un homenaje a Manuel Petra y a Antonio Caro. Y también porque el líder de Los Claudios, Carlos Castro, hace arte apropiativo, apropiándose de imágenes de Caro y de un mantón de gente, incluso imágenes mías. Y Castro se metió a ARBO, que es la Feria de Arte de Bogotá, donde nadie lo había invitado, puso sus cosas en el suelo y se puso a vender como un vendedor informal: Caros falsos, Beatriz Gonzáles falsos, pero además se sabía que era falso. ¡Obvio que era falso! Desde allí Antonio se molestó hartísimo y quedó como la pelea. Entonces cada vez que puedo le hurgo ahí en la herida, es tenaz. Además Carlos Castro se empelota, le encanta el strip-tease...

 

M. Y sobre las intervenciones que hicieron aquí...

 

HJ. Puedo hablarte de tres. Un chico robó betún de almacenes EXITO, caballetillas y cepillos y con eso embolaba los zapatos de los policías, y todo esté registrado. Otra, que no se si se hizo o no, pero en Bogotá hay un sitio que se llama la Plaza de Toros donde hay muchos drogas, muchos bazuqueros que se van con monedas a pelar ladrillos porque el bazuco que se fuman lo mezclan con polvo de ladrillo. Entonces la obra que él tiene es que coge bazuko que mezcla con tinher y con un poquito de cemento, y hace una mezcla con la que resano los huecos que están rasgadas por los bazukeros. Es como que puedes volver a pelar y te lo puedes volver a fumar porque ya esté compacto, como una forma de curar la ciudad pero también de darle al drogadicto lo que quiere. Pero creo que él se enfermó en un momento y no se si llegó a resanar los muros o no.

Había otra intervención que fue la más sonada, donde se convocaba a la gente a través de volantes a ir a cantar al McDonalds canciones colombianas, y que decía algo así como: “canta una canción colombiana y reclama gratis tu cono McDonald’s...” Llegó gente al McDonalds diciendo que dónde cantaba y los administrados no entendían nada, y allí estaban los de El Bodegón filmando con una cámara todo lo que ocurría. Y nadie cantó porque les dijeron que esa promoción no existía. Les preguntaron qué donde los habían dado el volante y llamaron a la policía. Entonces cercaron a la gente de El Bodegón, a Lorena y Francisco, y los llevaron a la cárcel. Y si tu intención era lindar con el delito y no te llevan a la cárcel es como si no hicieras nada, es algo inofensivo. Lo que me contaban es que la gente de El Bodegón nunca se llevó bien con los de La Jíkara porque ellos estaban justamente desde el lado contrario, en una especie de campaña de resane de tejido social y cultural de su comuna, y utilizan el arte como cosas positivas y constructivas y no como cosas negativas. Entonces era complicada la cosa. Si me preguntas a mí pues yo les dije:
“no me parece muy buena idea...” (risas) Pero allí todos votamos ya que buscamos siempre la cosa horizontal y gana la mayoría.

 

E. ¿Cuál crees que es el criterio para ir juntando los espacios anfitriones? es decir, estos espacios que vienen de afuera con los espacios locales. Como que por ejemplo uno podría pensar que juntaron a los de El Bodegón con la Jíkara porque ambos pertenecen a barrios populares o un tanto similares.

 

HJ. Allí sí hay una visión como de clase. Aunque tú sabes que el clasismo es de doble vía, yo no estoy siendo clasista pero a veces me pongo paranoico y me pongo a preguntarme. Ellos tal vez dijeron “El Bodegón y La Jikara”, de una... de eso sí estoy casi convencido.

 

M. Asociado también a un contexto de violencia por lo que nos cuentas.

 

HJ. Pues la historia del barrio de La Jíkara señala que de allí solieron Tyson y Popeye, que fueron dos de los más grandes sicarios de Pablo Escobar. Curiosamente de ese barrio de Castilla salió también René Higuita.

 

E. ¿Y cómo han evaluado a su regreso a Bogotá los de El Bodegón su participación aquí en Medellín y sobre todo con este concepto de la hospitalidad y la relación con La Jíkara?

 

HJ. Creo que fue bien difícil porque para comenzar aquí mismo en el evento hubo una serie de roces internos en El Bodegón. Y lo que contaba un poquito Jaime [Cerón] sobre la presencia de El Bodegón en Medellín, como que ellos llegaron y el Encuentro recién estaba comenzando, habían momentos donde parecía que no tenía ni pies ni cabeza. Además hubo algo de presión: nunca nos habían invitado afuera, nunca se había trabajado afuera, ni habíamos tenido este apoyo con presupuesto y también con un contexto que posiblemente no entiende lo que tú estás haciendo. Cuando volvieron a Bogotá fue tenaz. Y las historias eran como que “me metieron a la cárcel”, “que Nicolás el del bazuko se enfermó”, “que en Castilla un día la policía había encontrado unos cadáveres descuartizados...” Estaban medio asustados también. En fin, todo es enseñanza y tú aprendes también echando las cosas a perder. Yo creo que se sintieron un poquito incomprendidos, pero también como niños que quieren hacer una travesura, y como que esa travesura no tiene tanto eco, lo cual puede resultar siendo incluso contraproducente, volteándoseles la situación un poco. Pero habría que preguntarles a la gente de La Jíkara y a la gente del barrio que pensó de la exposición.

 

M. Dices que es la primera vez que salen de Bogotá, y no se si cuando los invitaron a este evento se pusieron a pensar que desplazar el espacio de actividades también implica correr el riesgo de perder cierto objetivo crítico, como esa especificidad del sentido enmarcado y pensado para una situación contextual localizada. Es decir, ¿qué se pierde y qué se gana en ese tipo de situaciones? O si algo de la espectacularidad del evento también reduce o circunscribe de forma excesiva su campo de acción...

 

HJ. Creo que nunca se pensó en eso, y más bien era como que nos enteramos del presupuesto que está moviendo esto y por supuesto que era justamente eso que tú estás diciendo, algo que parece ser tan espectacular aunque no necesariamente, ya que no tiene un clímax sino pequeños golpes. Y dijimos “qué loco esa de que se haya depositado tanto dinero en una cosa cultural en Colombia, y eso de ser hospitalario, pues que hay allí una cosa sospechosa, entonces hagámoslo inverso”. En ese contexto que tiene una historia tan agresiva pues hagamos arte brusco. Pero fue casi suicido ese pensamiento. Yo estaba completamente atareado con mi exposición entonces. Si me preguntas creo que fuimos un poquito ingenuos, pero sabíamos también que era una laboratorio, vinimos a ver que pasa, y si la gente se pone brava pues buenísimo. Creo que nunca pensamos resultar en la cárcel, eso sí no, pero tampoco pasó nada...

 

Juanacha la Revista, No. 0, Ediciones La Culpable, junio de 2007, páginas 26 a 29

 

 

Las tardes de McNulty

 

Por Sol Astrid Giraldo
Fotografía Juan Fernando Ospina
Los atardeceres a veces se nos olvidan, a veces nos sorprenden, a veces se pierden, a veces nos asaltan, a veces son todo. Muchas otras, las más, no son nada. Una palabra bonita, larga, que se usa o no se usa. Pero que casi nunca se practica. Con algunas excepciones.

 

Tal vez no había un escenario mejor para una persona adicta a los atardeceres. El músico irlandés, Dennis McNulty, no llegó con instrumentos. Sólo trajo un computador. Tampoco le dio la cara al público. Es que en sentido estricto no lo había. No se trataba de la experiencia tradicional de un artista mediático ofreciendo un espectáculo para consumir en cápsulas, entre aplauso y aplauso. Por eso le dio la cara a la ciudad al igual que todos los demás. Lo que sucedió en la Biblioteca de La Ladera fue un encuentro para mirar la tarde. Simple. Como le gustaba hacerlo todos los días a El Principito en su pequeño planeta. El nuestro es más grande pero le hemos robado los cielos. Los hemos borrado al hacerlos desaparecer de nuestro horizonte. McNulty les descorre el velo de la indiferencia y los pone en el centro. Es el lienzo sobre el que pinta. Cuando un músico se convierte en un artista audiovisual lo más normal es que monte un show de videos con imágenes frenéticas. McNulty cambia estos aparatos hiperquinéticos por las nubes lentas, los colores que se deshacen o explotan, el viento en la cara, la atmósfera que envuelve, la mente en blanco. Y aquí estamos, en comunión, emprendiendo el vuelo en esta nave sideral que maneja McNulty desde su portátil. La gente fue llegando poco a poco a la terraza de la biblioteca. Se sentaron en las pocas bancas, en el suelo, se acostaron a recibir en la cara la presencia de la tarde. Todos miraban hacia el frente, hacia el verdadero protagonista, más delante de la espalda del artista: el cosmos cayendo en una lluvia dorada sobre la ciudad. Una imagen cliché, una frase cliché. Pero la experiencia no fue cliché. Ritual, tal vez, vivencial, profunda. La música de McNulty seguía haciendo de bajo continuo de una experiencia total en tiempo real y en un espacio específico. Que es la manera como él entiende la música. McNulty no quiere pensar más en la música como una abstracción que se intercambia por un puñado de pesos en los empaques comprimidos de un cd o en el formato codificado de un concierto. El tiempo y el espacio se extendieron por dentro en la “hora mágica”, como suele llamarle McNulty a ese lapso específico que escoge cada día para intervenir. Y al hacerlo, los cuerpos se fueron soltando. La gente fue abandonando su posición rígida, dejo de mirar la espalda del músico como lo piden los formatos y las costumbres, se desperezaron en el suelo, treparon al techo, miraron la ciudad de nuevo, con los ojos jóvenes, como la primera vez. La Medellín de siempre, la amada, la temida, la de los padres, la de los hijos, la de la infancia, la de los afanes, la de los muertos, la de los otros, la de nosotros. La ciudad fue prendiendo sus ojos eléctricos debajo de unas nubes barrocas que contrastaban con el minimalismo de los acordes de McNulty. La esperada tarde se desperezó como siempre, indiferente, extensa, muda. Se filtró por la piel, por las manos, por el cuerpo, por el teclado de McNulty. Había llegado como todos los días. No hay sorpresas ni cambio de libretos en los rituales. Hay experiencias sin tiempo alrededor de lo mismo. La de McNulty, sin duda lo fue. Con la noche llegó el último sonido metálico. Un minuto de silencio. O varios. De congelamiento en el tiempo y en el espacio. El rito terminó, pero la gente se quedó, caminando, deambulando, por el piso de madera, por el techo, por el parque, como fantasmas livianos, descargados. McNulty cerró el portátil y la ciudad se rió con su cara recién bañada.

 

Portal www.m3lab.info, Encuentro Internacional Medellín 2007

 

 

 

Lo que siempre se oculta, hoy está en el museo

 

Por Alejandra Álvarez Londoño *
Al museo voy poco. De arte no sé nada. La verdad es que para asombrarse con la obra de Libia Posada, exhibida en el Museo de Antioquia no es necesario un postrado en arte, ni siquiera un cursillo de apreciación estética.

 

Cuando ingresé a la sala Siglo XIX y XX ubicada en el segundo piso del museo, una fotografía titulada “Mujer con collar”, me impactó, era el rostro de una mujer, pero a diferencia de las demás mujeres que aparecen exhibidas en las obras del museo, ella tenía la cara llena de moretones, la mirada perdida y un gesto de dolor y tristeza propio de las víctimas de maltrato.

 

La ficha técnica indica que la obra hace parte de la colección “Evidencia Clínica II”, no conozco la primera colección, pero ésta me puso a correr por toda la sala y a buscar entre la obra de Francisco Antonio Cano, Eladio Vélez, Débora Arango, Pedro Nel Gómez, Jesúsita Vallejo, aquellas mujeres de moretones en el rostro, el cuello y los brazos.

 

“Pedí permiso para retirar los oleos durante el Encuentro Internacional Medellín 2007 de prácticas artísticas contemporáneas y reemplazarlos por estas fotografías que son una replica de la obra que estaba ahí situada”, cuenta la artista antioqueña Libia Posada.

 

En total son once fotografías ubicadas según el impacto que pueden generar. Unas son más impactantes que otras, de hecho, algunas de ellas se camuflan en las demás obras de la sala, pero todas tienen en común que son fuertes y agresivas ante la mirada desprevenida de un público como yo, que de arte no entiende nada y de arte contemporáneo mucho menos.

 

Hasta el 30 de junio el ingreso al Museo de Antioquia es gratuito para los estratos 1, 2 y 3, para menores de 12 años, mayores de 60 años, y todos los estudiantes con carné vigente. Mejor dicho, de lunes a sábado, entre las 9 de la mañana y las 6:30 de la tarde, y los domingos y festivos de 10 de la mañana hasta las 4 de la tarde, no hay disculpa para no dejarse impactar por esta obra.

 

* Estudiante de Periodismo de la Universidad de Antioquia.

 

Revista electrónica De la urbe digital No. 158, Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia, Medellín, junio de 2007

 

 

Los trabajos y los días: un concurso fotográfico en la red

 

 Por Sandra Valoyes*
234 fotografías de fotógrafos y periodistas de distintas latitudes, pero sobretodo latinoamericanos, fueron seleccionadas en el concurso latinoamericano de fotografía documental Los trabajos y los días, realizado por la Escuela Nacional Sindical. Un chileno, un colombiano y un cubano mexicanizado, recibieron los tres primeros puestos en categoría general. Los ganadores se exhiben en el sitio web de la Escuela y en el Claustro de Comfama, en el centro de Medellín.

 

Lecho del Río Maipo, del fotógrafo chileno Mario Vivado Portales fue catalogada por el jurado del concurso latinoamericano de fotografía documental como una "excelente composición, dirección visual que propone la imagen vertical, y el interesante punto de vista del fotógrafo es lo primero que atrae la mirada en esta fotografía". Por ello a este fotógrafo publicitario le fue otorgado el primer puesto a la imagen del río, principal canal de las aguas de la Región Metropolitana de Santiago de Chile.

 

"La fotografía resume en su contenido, uno de los problemas más contemporáneos como es el deterioro del medio ambiente y la falta de previsión en el manejo de los desechos industriales. La figura del campesino que mira desde lo alto refleja la impotencia y la desolación de la escena retratada", destacó el jurado.

 

La Escuela Nacional Sindical entregó la versión número 13 del concurso Los trabajos y los días, que en ésta ocasión demostró la gran recepción al concurso del reportero gráfico, además de la ya establecida acogida entre fotógrafos y reporteros gráficos de varios países del mundo, pero sobretodo latinoamericanos.

 

Jairo Ruiz Sanabria, director del concurso, destacó la alta inscripción, pues pasaron de 300 a 1.015 participantes. De 4.623 fotografías que llegaron, fueron preseleccionadas 234.

 

El ganador de la categoría general, fue uno de los nuevos inscritos, pues ésta era la primera vez que Mario Vivado Portales participaba del concurso. Según lo expresado por él, lo encontró en concursos de fotografía que constantemente busca para complementar su trabajo.

 

“Para mí este premio es muy importante ya que sale de las fronteras de mi país, mi foto va dónde nadie me conoce (en el medio fotográfico), por lo que me da doble orgullo de que Lecho del Río Maipo, sea la foto ganadora del concurso”. Explicó Vivado.

 

El concurso es una muestra de comunicación en línea, pues los participantes enviaron su inscripción y sus fotografías a través de Internet. Asimismo, los jurados usaron este medio y sus herramientas como correo electrónico, chat y el sitio web, para comunicar su concepto y decisión respecto a las fotografías y series que serían seleccionadas.

 

El concurso encierra siempre la temática del trabajo, por ello, en esta oportunidad, el lente de los fotógrafos retornó a los oficios para dar muestra de este panorama en América Latina: el trabajo rural, urbano, el informal y hasta el mismo desempleo y la lucha por la tierra, fueron los retratados.

 

Por su parte Lecho del Río Maipo, da cuenta de un hábitat que para nada se parece a lo que un trabajador del campo se imaginaba de su entorno inmediato, y muestra un contraste entre lo natural y lo artificial, especialmente cuando éste ultimo afecta al primero. Mario Vivado Portales explicó cómo consiguió semejante imagen:

 

“Esta foto la logro por el aviso de una amiga que vive en las riberas del río en la localidad de Buin, y ella me alerta sobre esta situación que está ocurriendo, por lo que partimos a registrarlo. No es novedad la contaminación de este río y muchos otros por no decir todos en nuestro país, verdaderamente estamos muy lejos de ser "los jaguares" cómo penosamente nos hemos autodenominado con tanta arrogancia (para la exportación), siento una enorme tristeza por la falta de respeto hacia nosotros mismos.”

 

El jurado del concurso estuvo compuesto por Clemencia Poveda Motta, radicada en la ciudad de Bogotá, fotógrafa y directora del Festival Internacional de Fotografía de Bogotá –FOTOLOGÍA-, Jaime Pérez Munevar, reportero gráfico en el periódico El Colombiano en Medellín y Carlos Obando Arroyave, comunicador social y periodista, radicado en Barcelona.

 

En el recientemente restaurado Claustro de Comfama en la ciudad de Medellín, se exhiben cerca de 100 fotografías de las seleccionadas, en formatos homologados de 30 por 40.

 

Allí se encuentran las fotografías de los ganadores. En la categoría general, Mario Vivado Portales en el primer puesto. El segundo premio fue para Henrry Agudelo, reportero del periódico El Colombiano, con la serie El arte de la inmovilidad. El tercer premio fue otorgado a Jorge López Viera, fotógrafo de Guadalajara, con la serie de cinco fotografías titulada La mar de hierro, y El vuelo en la categoría trabajo infantil. Finalmente en la categoría mujer trabajadora le fue entregado el premio a la imagen Tejedora Mapuche, del fotógrafo Pablo Raúl Oliveri Vert, de Argentina.

 

Además todas las fotografías seleccionadas están en el sitio web www.ens.org.co.

 

La exposición en el Claustro de Comfama, estuvo abierta durante el mes de mayo. En septiembre pasará al Museo de Antioquia, con nuevas fotografías para que pueda ser vista en su totalidad. Luego se exhibirá en otros espacios de la ciudad.

 

* Estudiante de Periodismo de la Universidad de Antioquia.

 

Revista electrónica De la urbe digital, Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia, Medellín, junio de 2007

 

 

Lucía González… Una mujer amante del Arte

 

Es agradable saber que en Colombia, existen personas que le apuestan a la cultura, el arte contemporáneo, conversatorios, rutas pedagógicas, lecturas y otras actividades que simplemente logran la unión, el encuentro de las personas, no sólo con la ciudad, sino también consigo mismas.

 

Hoy, Medellín cuenta con una de estas personas, una dama quien desde muy pequeña le han infundido el arte, la formación artística y las ganas de trabajar siempre por la sociedad. Es Lucía González, una mujer amante del arte y de la política, entregada al trabajo urbano, la justicia social y el desarrollo de la ciudad, el cual, es su más importante reto.

 

Lucía González, nació en la ciudad de Medellín el 22 de abril de 1959, estudió arquitectura, profesión que ama pero nunca la ejerció, de igual forma, le abrió un espacio muy grande en su vida, estar muy cerca de algo que su madre le había cultivado desde muy pequeña, el arte. Lucía ha trabajado en distintas ciudades, en la gobernación de Antioquia, en organizaciones sociales, que luchan siempre por un bien común desde labores con niños, procesos de paz con grupos armados al margen de la ley.

 

“Siempre he estado trabajando en instituciones sociales y culturales, me encantan las organizaciones y no es que me disguste el trabajo libre, sino que, es más rico trabajar en equipo algo que la cultura organizacional puede producir. Tengo un recorrido laboral muy completo, he trabajado desde organizaciones que ayudan a los niños y jóvenes, procesos de paz en Medellín, hasta el manejo de la Orquesta Filarmónica, el Teatro Pablo Tobón Uribe, entidades de Lobby político y la dirección de planeación del departamento” afirma Lucía.

 

Proyectos artísticos para la comunidad
Luego de haber terminado sus labores en la organización social Viva la Ciudadanía y haber trabajado con la política pura en Bogotá, Lucía inició a trabajar como directora del Museo de Antioquia en abril del 2005, cargo que consiguió por medio de la junta directiva. Viene realizando una serie de proyectos adecuados para toda la comunidad, como exposiciones, encuentros, agendas académicas, talleres, entre otros.

 

“En este año, le estamos apostando al arte, la lectura y las culturas globales, tenemos presente el proyecto encuentro MDE07, que son prácticas artísticas contemporáneas, espacios de hospitalidad, la cual se crearon para reavivar el interés de la ciudad y por promover el arte contemporáneo, tenemos la exposición de gramáticas en el Museo, una exposición en la que a través de unos libros y talleres de gastronomía, veremos cómo fue el encuentro de la lengua castellana con las lenguas indígenas y el cruce de las culturas.”

 

Es claro y evidente que Lucía González junto con su equipo de trabajo, la alcaldía y otras entidades quiere alcanzar: Lograr que toda Medellín se sienta orgullosa de lo que es, que deje de mirarse y compararse a sí misma, ponerle frente al mundo, mostrar que en las calles de la ciudad se vive y se respira el arte contemporáneo del y en el presente, sin la necesidad de ir a un museo o casas culturales, en pocas palabras, mostrarle al mundo que Medellín es la capital de la cultura, el arte y la educación.

 

Medellín respira arte contemporáneo

 

“En el 2007 el arte ocurrirá en Medellín”, es el lema del encuentro, hay un intento declarado de robarle el ropaje a la ciudad. De que haya un arte más artístico. En medio de los barrios más marginales y del desorden del centro de la ciudad y del calor de algunas calles, están sacando el arte al encuentro con la gente. Se espera un éxito rotundo, a un poco más del mes de haber comenzado MDE07, empieza a sentir la presencia de un asunto llamado arte contemporáneo. Desde abril, la ciudad comenzará a vivirlo.

 

“Medellín, durante los últimos 40 años, ha sido reconocida como una de las ciudades pioneras en Colombia y Latinoamérica en la difusión del arte contemporáneo. Hoy, gracias al esfuerzo entre sectores públicos y privados de carácter local, regional, nacional e internacional y liderado por el Museo de Antioquia, se hace honor a este reconocimiento con la realización del Encuentro Internacional Medellín 2007 (Prácticas artísticas contemporáneas. Espacios de hospitalidad),

 

Entre enero y junio de 2007, el arte contemporáneo del mundo está presente en escenarios como la Alianza Francesa, la Biblioteca Pública Piloto, el eje del Río Medellín, Metrocable, los museos locales y regionales, el Jardín Botánico, el Planetario de Medellín, los parques públicos, barrios, calles y otros múltiples espacios que serán testigos de esta gran toma de ciudad.

 

Como parte del encuentro se programa mensualmente una agradable programación académica en actividades como: La cátedra Pedro Nel Gómez, los jueves de cátedra, El Coloquio Encuentro en Teoría y el Diseminario. La invitación para participar de todas estas actividades y para vivir el arte en la ciudad está abierta.”

 

Lucía González directora del Museo de Antioquia, invita a todos los habitantes de Medellín y de los municipios aledaños, a que se acerquen a estos eventos culturales, que se conecten y participen con el arte contemporáneo, todo por un encuentro no sólo con la ciudad sino consigo mismos. Este es un arte que se encuentra en un solo museo, el cual todos conocen, ven respiran caminan y viven todos los días, “Las calles de nuestra eterna primavera.”

 

Para mayor información, ingresen a la página web: www.encuentromedellin2007.com

 

Periódico El Guayaquil Times, Medellín, mayo de 2007, página 9

 

 

MDE lleva el arte a todas partes

 

  • El viernes comenzó el primer ciclo de exhibiciones. Tuvo gran asistencia.
  • La ciudad acoge a artistas y crea espacios de hospitalidad.
  • El encuentro Internacional de arte en Medellín moviliza a la gente.

Por
Juliana Correa H.
Medellín

El arte se sintió cercano, cotidiano, palpitante. Así lo vivieron cientos de ciudadanos en la apertura del primer ciclo de exposiciones de MDE 07, el encuentro de arte contemporáneo que se vive en la ciudad.

Era una romería de gente que inundaba museos en un recorrido lleno de alegría y asombro.

No había distingos de clase, condición, profesión. Los estudiantes de colegio miraban con interés a través de una cámara lúcida. A su lado, el curador Alberto Sierra hablaba sobre la resonancia de la obra de Juan Camilo Uribe, mientras que varios estudiantes de artes plásticas intercambiaban impresiones acerca de las propuestas del japonés Tatzu Nishi, cuya obra logra centrar la atención en objetos que pasan desapercibidos, -así, es capaz de invertir una farola del alumbrado público para que ilumine un subterráneo en una ciudad de Europa-.

La idea para inaugurar el primer ciclo de exposiciones de MDE, fue realizar un recorrido por cuatro espacios de la ciudad, comenzando en el Museo de Arte Moderno a las 4:00 p.m.

Mateo López es un artista bogotano invitado al MDE 07. Ubicó una moto Vespa en medio de una de las salas de exhibición del Mamm, sobre el asiento de la moto puso el casco lleno de calcomanías y en el asiento trasero, puso un racimo de bananos. Titulo: Diarios de motocicleta.

Mateo se ha dedicado en estos últimos días a dibujar en el Centro. Empieza a pintar. La gente aparece, le habla, le pregunta. "Funciono como una especie de circo de pueblo", dice.

En la galería de arte de Suramericana, los visitantes jugaron con una obra de Juan Camilo Uribe. Decenas de visores (de esos que dan en el circo) cuelgan formando una red. Cada visor trae una sorpresa: fotos de obras famosas, estampas de Bolívar, Juan Camilo Uribe en una escena familiar, una procesión de Semana Santa, fragmentos de libros sobre arte latinoamericano.

Los buses -que transportaron gratis a los visitantes- se fueron entonces para el museo universitario de la Universidad de Antioquia.

Allí en unas sillas universitarias, ubicaron pósits y lapiceros, se invitaba al espectador a dibujar un mapa de Colombia y a pegarlo en la pared.

De ahí salieron para la Casa del Encuentro, contigua al Museo de Antioquia.

Allí, tres jóvenes recorrían los pasillos sosteniendo el marco de un cuadro y en una sala, acondicionada como una habitación, las luces de discoteca danzaban por la estancia mientras un monitor mostraba líneas de colores de manera ininterrumpida. Las camas estaban cubiertas con colchas de esas tejidas por las abuelas. La memoria y la tradición intensificadas en un ambiente psicodélico. Los espectadores observaban y parecían preguntarse que era todo aquello.

El arte contemporáneo hace posible eso, cuestionarse. Y Medellín, sus calles, sus aceras, sus museos, son escenarios de miles de visiones y cuestionamientos en este encuentro.

La opinión
Teresita Gómez, “Esto es una maravilla. Me ha emocionado mucho ver tanta juventud en este recorrido que ha sido una oportunidad para encontrarse con el otro. Hoy he visto amigos que no saludaba hace muchos años”.

Giovanny Restrepo, “Para los estudiantes este encuentro representa una gran oportunidad de apertura. Podemos mirar lo que están haciendo los artistas aquí y en otras partes del mundo y ver cómo intervienen la ciudad”.

Ayuda al lector
El aporte de las bienales

Desde hace cuarenta años Medellín ha sido sede de varias Bienales Internacionales de Arte.

La textilera Coltejer, patrocinó las versiones de 1968, 1970 y 1972. En 1981 tuvo lugar la IV Bienal, apoyada por diversas empresas privadas.

Estos eventos pretendieron presentar las manifestaciones de vanguardia en las artes plásticas de una forma didáctica, comprensible tanto para los especialistas como para el público en general. Hoy Medellín vuelve a ser escenario del arte contemporáneo.

Para cerrar este primer ciclo, se realizará un concierto con el irlandés Dennis Mcnulty, hoy a las 5:30 en el parque biblioteca La Ladera.

Periódico El Colombiano, Medellín, 15 de abril de 2007

 

MDE O7: la ciudad, el ciudadano, el lugar, la respuesta del artista, el reto del arte

 

 

Encuentro Internacional 2007

 

Cuando estamos en el centro mismo del evento MDE 07 han transcurrido casi 15 años desde la celebración de la última Bienal de Arte, una Bienal de “Cuadros”, de “Obras de Arte” donde la presencia de Nelly Richards pasó casi inadvertida pero dejó una lección crítica que de algún modo se recoge hoy. Vivía la sociedad chilena la dura represión de la dictadura militar y un grupo de artistas encabezados por Eugenio Dittborn planteaba de manera inteligente y certera una denuncia sobre lo que esta represión suponía.

 

Darío Ruiz Gómez

Para ello habían replanteado semánticamente un lenguaje tradicional y buscado la eficacia de otras imágenes más, repito, certeras para hacer entender, más allá de la simple denuncia política lo que suponía la tortura, el pánico, etc. Es lo que Alfredo Jaar supo llevar adelante mediante un lenguaje visual donde la denuncia de la agresión al ser humano, matanzas de inocentes estaba pertrechado en imágenes donde el sentimiento de dolor, de indignación tenía como soporte unas imágenes inolvidables.

 

Porque la denuncia en manos de “Realistas Sociales” había sido conducida a la nulidad y por otro lado el proceso hacia la consolidación de las experiencias fructíferas del ensamblaje, de lo conceptual, de las instalaciones, o sea de una reconsideración necesaria de las imágenes –aquello que algunos críticos llamaron “Deconstrucción”- supuso algo imprescindible.

 

El poder adentrarse en los nuevos contenidos, el tema urbano, por ejemplo, la ciudad convertida en un shopping center, la conversión del objeto en basura de consumo, la destrucción de los significados de la casa. Pero sobre todo la imposición de una centralidad totalitaria que excluía tajantemente la periferia con el fin de que el genocidio, las masacres de campesinos, la corrupción burocrática, la especulación inmobiliaria, fueran olvidadas mediante estas nuevas propuestas de estetización de la realidad.

 

Por un lado, el espacio devastador del capitalismo de ficción tan agudamente descrito por Vicente Verdú, y por otro, las consecuencias nefastas del simulacro cultural y el auge de la sociedad del espectáculo tan rápidamente impostado en la nueva economía neoliberal de Colombia.

 

Ningún artista logra expresar con mayor lucidez y con unas imágenes tan contundentes este interregno dominado por la violencia periférica como Doris Salcedo, muerte de la utopía política, impacto demoledor de la economía del narcotráfico, arrasamiento especulativo de los espacios urbanos. Una mirada que nace del concepto socrático de la piedad y recupera la perspectiva del atropello desde los ojos de la víctima y no del verdugo pues es a través de estos ojos que constatan ausencias que se puede recuperar no el significado sino el sentido de vivir la vida.

 

La propuesta es moral

 

Este “Giro Lingüístico” no ha sido comprendido por el artista que ha preferido mantenerse en una centralidad abstracta y prosigue, ingenuamente, su “Tarea de deconstruir” fantasmagorías escolares, realidades inventadas, en hacer remakes donde se pone de presente aquello que Wellmer describe: “Sin la experiencia estética y sus potencialidades subversivas, nuestros discursos morales tendrían que volverse necesariamente ciegos y vacías nuestras interpretaciones del mundo”.

 

¿Visión moral, posición moral del arte? ¿Por qué entonces es el Dejá Vu lo que caracteriza al arte joven, al rebaño sumiso de los jóvenes obedeciendo no a la exigencia moral que nace de estas situaciones de atropello de los poderes sino a los falsos mesías del establecimiento del arte para los cuales la estetización de la realidad se debe mantener dentro de una asepsia moral que no incomode al nuevo establecimiento artístico, a la cultura oficial?

 

Las muestras de arte joven en la última década no han sido otra cosa que esta exhibición de tibieza moral propia de las catástrofes a que conduce la aceptación de estos cánones impuestos por la moda: Dejá Vu a la criolla, ingenio a la lata, pero, salvo honrosas excepciones esa dificultad afrontada que caracteriza al verdadero conocimiento en la tarea de adentrarse en estos presupuestos estéticos a través de los cuales se haga presente la experiencia del terror, del chantaje, del secuestro, la separación y el desplazamiento, la banalización por parte de los medios de comunicación del drama familiar, la conversión del paisaje en un motivo turístico, etc. ¿A qué temática sino se refieren Haacke, Viola, Jaume Plensa, Abad, Wodiczko, Andrés Sierra? ¿No recuerdan ellos el lugar transitorio donde estamos hoy ad puertas de reconocernos en otras formas de vida, en otras estéticas cuya tarea no se puede reducir a estetizar la realidad, a hacerla mercancía?

 

Aterrizar a Baudrillard, a Lyotard, entender la lucidez profundamente crítica de Virilio, desacademizarlos, sacarlos del lugar común en que los ha convertido, como recuerda Tomás Maldonado, la cháchara universitaria. Lo más fácil hubiera sido negar cualquier salida porque este es el peligro a que conduce un arte ensimismado: la tautología, una fraseología cerrada que se niega al diálogo, a asumir la exterioridad en todos sus alcances y bajo todas las circunstancias.

 

No es pues cavilar sobre lo que va de Obregón, Negret, de los testimonios a lo Beatriz González hasta la sólida respuesta de una Doris Salcedo, hasta la coherente respuesta visual de una Maria Teresa Cano, de una Ana Claudia Múnera, de un Adolfo Bernal, etc., sino de lo que supone el escenario de las preguntas y si los artistas -¿Los seguiremos llamando así?- serán capaces de afrontar esta avalancha de imágenes, de situaciones -que no de temáticas-: ¿Historia o memoria herida? ¿A qué hogar no se ha asomado el terror? ¿Quién es el desplazado y cuál es el territorio que lo lleva? ¿Monumento decimonónico, túmulo funerario o tarja-recordatoria?

 

¿Si la imagen ha muerto como señala Régis Debray cuál va a ser la imagen liberada que brote del ojo de la víctima y no de las “Teorías Visuales” al uso? ¿El tiempo del arte o estas temporalidades de las calles, de las habitaciones recuperadas para la vida nueva? ¿Cómo escapar del fascismo de la imagen, de estos fotogramas ya convertidos en archivo, mediatizados por el marketing? ¿Cuál es el acontecimiento a desvelar y cuál la historia?

 

¿La masacre descrita con obscenidad para el espectáculo o el fulgor de vida que escapa a ese ojo fijo, homogeneizante, totalitario?

 

“Imagen -recuerda Baudrillard- es ausentarse, es lanzarse hacia una vida nueva”. El espacio urbano es el espacio de la calle o sea del ahora y es desde este punto de partida desde donde puede el artista llegar a imaginar la vida que ya acontece pues para quien no tiene sino la vida ésta no puede cercarse bajo una imposición histórica ni mucho menos “artística”. Es aquí donde la tautología estética confunde su falta de imaginación con “la muerte del arte”, así como el lenguaje –Borges Dixit- está antes de nosotros y el verdadero creador debe adentrarse en él, hacer suya la memoria del mundo, en los espacios, en los colores, en los recorridos:

 

como en un palimpsesto están las imágenes latentes donde la poética de la resistencia se ha convertido en guía secreta, en disimulados refugios para quien deambula en silencio.

 

Las casas que Matta-Clark deconstruyó siguen presentes en estos espacios que al recuperar su visibilidad nos proponen una nueva semántica del arte como construcción de sentido desde espacios, lugares desde donde se desterró el terror, la agresión, el chantaje de los verdugos para plantear a quien llega los espacios de su hospitalidad.

 

Periódico El Mundo, inserto Palabra y obra, Medellín, 13 de abril de 2007

 

MDE –07, bien en todos los idiomas

 Después de años en que los viajeros internacionales y nacionales temían visitar a Medellín, este años todos quieren venir. Artistas de Brasil, Irlanda, Puerto Rico, Canadá, Panamá, Eslovenia, Cuba, Estados Unidos, México, Japón -como el artistas japonés Tazro Nascino- Argentina, España, Dinamarca, Alemania, Inglaterra, Portugal, España, Escocia, Venezuela, Holanda, Costa Rica, Perú, Francia, Bélgica, Argentina, entre otros países y por supuesto, de todas partes de Colombia, llegan este años a la ciudad a crear en museos y calles espacios artísticos de hospitalidad.

Pero estos artistas no mandarán sus obras por correo ni vendrán sólo un día a inaugurarlas. Al contrario, llegarán a residir en la ciudad, la cual le abrirá sus calles, barrios, comunidades, esquinas, puertas, casas, habitaciones para que permanezcan en ella, la conozcan de primera mano. La vivan y la recreen con sus obras contemporáneas. Alrededor de 40 artistas internacionales y 40 nacionales vendrán por períodos de un mes, quince días, o una semana, a palpar la ciudad, olerla, investigarla, sentirla, a conocer su cultura, a tener un contacto profundo con las comunidades, la gente de a pie, otros artistas, antes de realizar sus intervenciones artísticas.

Periódico El observador, Medellín, 11 al 14 de enero de 2007, página 4.

MDE07: mucho más allá de la Bienal

 

Por Juan Pablo Muñoz P.
rafaelusman@hotmail.com
Un evento que se propone replantear el concepto de Bienal de Arte, que se disemine en el tiempo y en el espacio, con una duración de seis meses y utilice lugares como parques, bibliotecas y calles, además de museos y galerías, para que intervenga y altere la vida cotidiana de la gente, es lo que se propone el equipo curatorial del Encuentro Internacional Medellín 2007/ Prácticas Artísticas Contemporáneas-Espacios de Hospitalidad, más conocido como MDEO7.

 

De esta forma se da al público la posibilidad de cruzarse con muchas otras actividades enmarcadas dentro del evento, no solamente lo expositivo, como la diversa programación académica y cultural.

 

Intentos previos
El antecedente más claro del Encuentro MDEO7 son las bienales de arte de finales de los sesenta y comienzos de los setenta, patrocinadas por Coltejer. Consideradas los más importantes eventos artísticos, de la época, en el país, posicionaron a Medellín como la ciudad pionera en este campo.

 

Hasta ese momento Medellín había permanecido anclada en la concepción de las artes tenían que cumplir una función social, hasta que aparecieron las bienales y con ellas, los vientos de la vanguardia. A partir de allí se da la fundación de nuevas escuelas de arte y las que ya existían se consolidaron con procesos de innovación centrados en las vanguardias internacionales.

Después de la Cuarta Bienal de 1981, viene un momento clave para el arte local, que de alguna forma suma factores de tipo político y social. Quizás el más importante fue la eclosión del narcotráfico en los años ochenta. En los noventa, la administración pública se concentra en la lucha contra el terrorismo, lo que hace la promoción de la ciudad un despropósito. Los primeros años de esta década no proporcionaban las condiciones sociales ni locativas para la promoción de eventos culturales locales; la ciudad se aisló y los movimientos artísticos se estancaron. Paradójicamente, durante todo ese tiempo se percibió un auge en la aparición de galerías de arte tradicional-clásico, motivado por el esnobismo ignorante de los narcos, pero que sólo resultó en espejismo, en un mercado ficticio que desconoció las propuestas ofrecidas por las nuevas generaciones de artistas, las mismas que ahora se dan cita en el encuentro MDEO7.

 

«El que no haya habido desde hace 25 años en la ciudad una bienal es inquietante y preocupante para todos. No ha habido un proyecto institucional para proyectar el arte», dice Carlos Uribe, director artístico del Encuentro. «Es el momento propicio desde lo económico, lo político y lo social. Dentro de esta paz del silencio la ciudad parece tener un clima favorable para que la cultura pueda estar en primer plano con un evento como éste. Se le dio una temporalidad extensa porque nada aseguraba que se pudiera tener un consecutivo en el tiempo -apoyo de la administración municipal y de la empresa privada- para volverlo a hacer», continúa Uribe.

 

Un hijo legítimo
MDEO7 tiene dos apellidos: Prácticas Artísticas Contemporáneas y Espacios de Hospitalidad. El primero va en plural, mas allá de lo que convencionalmente se asumía hasta hace unos diez años de una practica artística como producto o resultado de la obra de arte, objetual o no objetual. Hoy es la practica artística como tal la protagonista del encuentro, pues acoge propuestas que antes no se tenían en cuenta en eventos de este tipo.

 

Una es la práctica académica e investigativa que patrocina y acoge el Encuentro. Y otra es la circulación, la difusión y la divulgación del arte y los artistas dentro del medio. La última y más sonora es la práctica de la satisfacción, en la cual todos nos convertimos en espectadores, nos aproximamos a la obra de arte, la vivenciamos, o bien hacemos parte de ella. De igual manera lo hacen los participantes (por ejemplo, un músico puede acercarse al proceso creativo plástico, o un director de cine a la creación musical y viceversa; es la idea de la interdisciplinariedad).

 

El otro apellido es Espacios de Hospitalidad. En él encøntramos varios conceptos que rivalizan: hospitalidad vs. hostilidad, parasitismo vs. simbiosis, xenofilia vs. xenofobia y residentes urbanos. Estos conceptos paradójicos buscan mostrarnos una ciudad hospitalaria que sabe cómo recibir al extranjero, que conoce de urbanidad y convivencia. Los discursos y ponencias de los conferencistas invitados irán dirigidos en este sentido, hacia donde también se encaminará la creación de las obras. Cómo recibir a los que llegan a nuestra ciudad, desplazados o visitantes, no importa el motivo. Aceptar diferencias políticas e ideológicas es el objetivo de los Espacios de Hospitalidad.

 

MDE 07 por todas partes
MDEO7 tiene dos claros componentes: el expositivo y las zonas de activación. Estas son realmente un proceso de divulgación en los medios del Encuentro. Se destacan el programa de televisión La Pantalla, el espacio radial El Citófono, y La Columna, página semanal de un periódico local. Ciclos de cine, rutas pedagógicas, intercambios y residencias artísticas también pertenecen a la zona de activación y harán parte del curso del Encuentro hasta el 29 de junio.

 

Nuevos habitantes, nuevas miradas
Dentro del componente expositivo, que va del 23 de abril al 29 de junio, 39 artistas internacionales, 29 nacionales y 15 locales habitarán la ciudad, observándola, vinculándose con el entorno, experiencia que les ayudará a plantear su proyecto artístico.
En síntesis, «el objetivo del Encuentro es actualizar a los artistas participantes y al público en general, retroalimentándose en relación con los otros y dando a la ciudad el protagonismo como ente participativo. Hablar con un discurso contemporáneo, equiparándose al discurso latinoamericano e internacional, con el fin de legitimar la identidad propia y proyectarla al extranjero dentro del discurso global, visto con una mirada crítica y subversiva», concluye Uribe

 

Periódico De la Urbe, Medellín, Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia, Año 9 No. 35, abril de 2007, página 24

 

 

Medellín entre cintas

 

 

Filmes de 17 países se podrán apreciar en la ciudad

 

Alrededor de 25 películas de 17 países se encuentran estarán disponibles en seis salas del Valle de Aburrá, entre el 7 y el 17 de junio, para el disfrute del público antioqueño.

 

Las películas que se va a proyectar durante el festival cuentan con reconocimientos en los principales festivales de cine del mundo y conforman “Sin Fronteras Festival Internacional de Cine”, un gran certamen cinematográfico que se viene preparando desde el mes de febrero y que hace parte del Encuentro Internacional de Arte, prácticas artísticas contemporáneas, MDE07, el cual busca unir bajo el cine los municipios del Área Metropolitana.

 

El menú de Sin Fronteras se caracteriza además por ofrecer en su mayoría filmes inéditos en Colombia, con presentación exclusiva para el Valle de Aburrá durante las fechas de este festival. Dentro de las muchas películas destacadas se encuentran:

 

La tragicomedia rumana “La muerte del señor Lazarescu”, considerada como una de las mejores cinco películas del mundo en el 2005, ganadora del premio Una cierta mirada del Festival de Cannes.

 

La norteamericana “Tu, yo y todos los demás”, reciente ganadora en Cannes del Gran Premio de la Semana de la Crítica, entre muchos otros reconocimientos, en esta cinta una serie de personajes solitarios buscan la manera de conectarse unos con otros.

 

“Oro Carmesí”, representante del cine iraquí, con guión del prestigioso Abbas Kiarostami y dirigida por Jafar Panahi, conocido por películas como El Círculo y El balón blanco. Una película que provoca una reflexión inmediata sobre el desequilibrio entre clases sociales.

 

En representación del cine latinoamericano en Sin Fronteras se pueden encontrar cintas como “Al otro lado” y “Noticias Lejanas” de México, “Días de Santiago” de Perú, “Buena Vida Delivery” y “El camino de san Diego” de Argentina.

 

Otra gran novedad de Sin Fronteras es la presentación por primera vez en América Latina de la reciente producción española “Invisibles”, mezcla de documental y ficción.

 

Por otro lado, el cine francés podría ser el que más ha abordado desde ángulos diversos el tema de la hospitalidad, concepto bajo el cual el Encuentro MDE07 ha hecho la selección de todas las obras participantes. Por ello cinco películas producidas o coproducidas por Francia están presentes en Sin Fronteras.

 

Estas y otras importantes películas podrán verse en Las Américas, Colombo Americano, Mayorca, Museo de Arte Moderno, Puerta del Norte y Teatro de Envigado. Mayor información en el 2930424 y próximamente en www.encuentromedellin2007.com.

 

Periódico El Mundo, Medellín, 28 de mayo de 2007, página B/10

 

 

Medellín invadida por el arte

 

Hasta junio se realiza en la capital antioqueña el Encuentro Internacional Medellín 2007. Prácticas artísticas contemporáneas, el más importante evento plástico que se haya realizado en el país en los últimos años.

 

“Al encuentro asistirán durante los cinco o seis meses de su realización unos 15 artistas locales, 25 nacionales y otros 40 internacionales, cuatro colectivos de artistas internacionales, cuatro nacionales y cuatro locales, y unos 20 especialistas entre curadores, críticos y académicos. En total, más de 100 invitados especiales de 20 países: Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Costa Rica, Cuba, Colombia, Dinamarca, Eslovenia, España, Francia, Irlanda, Japón, México, Panamá, Perú, Portugal, Puerto Rico, Estados Unidos y Venezuela han confirmado su presencia. La mayoría de ellos nos visitará dos veces, una para conocer la ciudad y proyectar su trabajo, la otra para realizarlo y exponerlo.”

 

Música y algo más
Este 13 de marzo, con el concierto en el teatro Pablo Tobón Uribe de Humberto Pernett y El Colectivo se lanza “Experiencias Sonoras”, el componente musical del Encuentro que es curado por Héctor Buitrago y Juan Fernando Ospina.
El 27 de marzo, se presentarán Scalandrum, de Argentina, con Pipi Piazolla, en el mismo escenario. También se realizarán ciclos de cine “Hostilidad y compañía”, en la sede de Comfama en la plazuela de San Ignacio; “La extrañeza del huésped”, en la casa de la cultura de Caldas; “Clásicos de la hospitalidad”, en el Centro Colombo Americano de Medellín.

 

MDE07
Los primeros artistas en llegar fueron el japonés Tatzu Nishi, los colombianos Alberto Baraya, Nicolás Consuegra, Jaime Iregui, Bernardo Ortiz y Gabriel Sierra, los brasileros Angela Detánico, Rafael Laín, Rodrigo Bueno, Dense Grinspun y Mabe Bethônico, los argentinos Tomás Saraceno y Carla Zacagnini, la eslovena Marjetica Potrč, Anny y Sibel Oztüc, el alemán Michael Bautler.

 

Por Sergio Ramírez
Durante mucho tiempo Medellín se destacó por la fuerza de su actividad artística: en esta ciudad surgieron eventos tan importantes como las Bienales de Arte (1968, 1970, 1972 y 1981), el Primer Coloquio de Arte no Objetual (1981), los salones Rabinovich y el Festival Internacional de Arte (1997). Sin embargo, el siglo XX llegó a su fin en una ciudad desconectado del movimiento artístico no solo mundial, sino nacional. La obra de los más importantes artistas contemporáneos jamás llegó a una urbe que, artísticamente hablando, parecía haberse quedado anclada en el tiempo. Sacar a Medellín de ese ostracismo fue una de las razones que llevaron a un grupo de entidades públicas y privadas a planear el más grande proyecto de arte contemporáneo que se haya realizado en Colombia (ver entrevista con Lucía González en esta misma edición). Un encuentro que hasta el próximo mes de junio reunirá en la ciudad más de 100 invitados, entre artistas curadores, críticos, galeristas, docentes, teóricos, historiadores y ciudadanos.

 

Según sus organizadores el principal interés del Encuentro Internacional de Medellín es acercar las prácticas artísticas contemporáneas a los habitantes de la ciudad. Para ello han programado una serie de actividades alrededor del concepto de hospitalidad, en una ciudad que acoge por estos días no solo personas sino una gran variedad de experiencias culturales, pero que además se ha caracterizado por su amabilidad al acoger al visitante, pero también por su regionalismo e incluso por su chauvinismo y una imagen de hostilidad originada en los diferentes conflictos que ha padecido.

 

El encuentro busca explorar estos estereotipos y plantear nuevas formas de habitar la ciudad por medio de prácticos artísticas que pasan por la intervención en espacios urbanos, la utilización de medios de comunicación, el arte electrónico, los formatos tradicionales, muestras en museos, galerías y centros culturales, pero también performances, recursos sonoros y otros modos de arte como la música y el cine, y actividades académicas que complementan el encuentro como talleres, charlas, seminarios y conferencias.

 

El evento le ha dado gran importancia a las residencias. Una gran cantidad de artistas, tanto nacionales como internacionales, han comenzado a llegar a Medellín con el objetivo de permanecer un tiempo en la ciudad y generar procesos que puedan compartirse con los artistas locales y creen vínculos con la ciudad. De este modo hasta junio en la ciudad estarán no sólo artistas, sino también curadores, diseñadores e incluso espacios, en residencia.

 

El Encuentro Internacional Medellín 07 se configuró a través de una serie de componentes que han sido denominados Zonas de Activación: la Caso del Encuentro; la Columna del Encuentro (medio escrito); el Citófono (programa de radio); el Inquilino (programa de cine y video); La pantalla del Encuentro, (espacio en TV) diversos Lugares del Encuentro (espadas en la ciudad de Medellín, públicos o privados, físicos o mediáticos, propuestos a los artistas para ser activados por proyectos específicos); Espacios Anfitriones (programa de intercambio con espacios artísticos de otras ciudades y países) y varias Resonancias Históricas (exposiciones y publicaciones que examinarán el legado histórico que recoge el Encuentro Internacional Medellín 07).

 

Las llamadas Rutas Pedagógicas del Encuentro comenzaron con el taller-laboratorio de curaduría, que se inauguró con una charla del curador Jaime Cerón sobre las prácticas de circulación en el arte contemporáneo. Posteriormente se realizarán otros talleres relacionados con las prácticas artísticas contemporáneas, en asocio con diferentes centros académicos de la ciudad, y con la presencia de artistas, curadores, académicos y gestores culturales, convocados especialmente por MDEO7.

 

Se realizarán también un taller de montaje y producción técnica de exposiciones, un taller de diseño de mobiliarios y espacios, uno de diseño y producción editorial, uno de diseño de modas, otro de diseño de gastronomía, uno de formación para visitas guiados, uno de nuevas tecnologías, uno de dibujo experimental, otro de actividades de formación de públicos y finalmente un aula taller en artes.

 

En abril se inaugurarán los grandes eventos expositivos como las exposiciones de revisión histórica. Este eje incluirá una exposición documental sobre las Bienales de Medellín; la exposición “Orígenes del Arte Conceptual en Colombia”, curada por Alvaro Barrios, junto con la reedición del libro homónimo; la edición de las memorias del Coloquio de Arte no Objetual, a cargo de Alberto Sierra Maya, y la edición del libro Historia de las Bienales de Medellín.

 

En el mismo mes se realizará el evento académico internacional, en el que participarán académicos como Beatriz Preciado, Cuahutemoc Medina, Agustín Pérez Rubio, María Victoria Uribe, Víctor Manuel Rodríguez, Jesús Martín Barbero, entre otros. Los lugares del encuentro incluyen desde las sedes de entidades culturales como la Alianza Colombo Francesa, la Biblioteca Pública Piloto, el Palacio de la Cultura, el Planetario de Medellín, la Red de Bibliotecas, la sala de Suramericana de Seguros y el Centro Colombo Americano; los museos de Antioquia y de Arte Moderno; recintos universitarios como el Centro de Artes de la Universidad EAFIT y el Museo Universitario de la Universidad de Antioquia; espacios públicos como el eje del Río Medellín, el Jardín Botánico, el Metrocable, el Parque de los Deseos, el Parque de los Pies Descalzos, el Parque Explora, el Paseo peatonal de Carabobo y la Plaza Botero, y espacios artísticos privados y alternativos.

 

Ocho espacios independientes, cuatro nacionales y cuatro internacionales, han sido invitados para realizar su práctica durante un mes en la ciudad de Medellín. Estos invitados serán acogidos por cuatro espacios y colectivos independientes que funcionan en la ciudad: La Jíkara Galería- Café, Casa Tres Patios, Taller 7 y la Fundación Universitaria de Bellas Artes; donde podrán residir y desarrollar su actividad.

 

Los espacios invitados son Capacete Entretenimientos (Río de Janeiro, Brasil), Casa Tomada (Cali, Colombia), El Basilisco (Buenos Aires, Argentino), El Bodegón (Bogotá, Colombia), Ganga International Gallery (Bogotá, Colombia), Helena Producciones (Cali, Colombia), La Culpable (Lima, Perú), Oficina # 1 Centro de Arte Los Galpones (Caracas, Venezuela). Este eje curatorial tiene como objetivo involucrar los espacios independientes de Medellín al Encuentro y facilitar el contacto de ellos a una red mas amplia que se esta activando en América Latina y otras partes, por medio del intercambio.

 

Los espacios anfitriones, son espacios alternativos autogestionados, liderados por artistas jóvenes y con trayectoria que promueven formas, diferentes a las tradicionales, de producción y circulación de arte, funcionando como centros culturales, puntos de encuentro, cafés, bares, talleres y galerías. Se conforman como espacios para el fomento de la cultura y las artes, por medio de la producción de proyectos artísticos colectivos e individuales; la discusión; el intercambio de ideas y la práctica de conceptos que interesan a la plástica contemporánea, con actividades como charlas, conferencias, seminarios y exposiciones de artistas invitados jóvenes y con trayectoria, nacionales y extranjeros (en calidad de residentes o expositores); que se socializan en el propio espacio y en otros ámbitos de la ciudad y el país.

 

Ángela Detánico y Rafael Laín
Por: Lucrecia Piedrahíta

Experimentar nuevas posibilidades en el arte es lo propuesta del colectivo Detánico y Laín, artistas de Brasil presentes en el Encuentro Internacional Medellín 07. Su trabajo consiste en dar formas o las letras y así otorgar al espectador un alfabeto mutante. Ellos definen una arquitectura interna para cada palabra y señalan así mismo una altura espacial para construir la letra, de esta manera las letras funcionan como dispositivos tridimensionales que se ubican en el espacio y sugieren un contexto de interpretación que desplaza la letra hacia el ámbito del diseño. El proyecto Pihla representa una conquista del arte conceptual al otorgar validez a la idea haciendo uso de estructuras revestidas de sentido que se apoyan en el piso de un museo o en la calle para conformar un cuadro escénico en donde las letras o las palabras se montan y se desmontan en su mismo proceso de producción. Estas estructuras funcionan como un ready-made que se construye y se arma en la relación activa entre artista-espectador, lo que confiere autonomía expositiva a las piezas de alfabetos transportables.
Ángela Detánico y Rafael Laín son dos artistas de la era posmedio que asumen las relaciones abiertas entre arte, diseño, arquitectura, video, y medios digitales como herramientas de una producción circular. El colectivo afirma: “si nuestra obra transita entre los medios es porque nunca partimos de ellos. Pasamos por ellos. Pensamos que están ahí, a nuestra disposición para ser usados, como caminos para llegar o algún lugar”. En el marco del Encuentro Internacional Medellín 07 lo propuesta de estos artistas se perfila sólido y segura para proponer nuevas maneras de entender las relaciones entre la palabra y el mundo, entre el signo y el sentido.

 

Curadores

 

Jaime Cerón
Bogotá en (1967). Maestro en Bellaos Artes de la Universidad Nacional especializado en escultura. Maestría en Historia y Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño en la Universidad Nacional. Ha sido jurado de importantes eventos artísticos nacionales, conferencista y miembro de comités editoriales de revistas como ARTERIA y Arcadia. También ha realizado diversas publicaciones y comentarios.
Actualmente es Gerente de Artes Plásticas del instituto Distrital de Cultura y Turismo. Ha sido miembro de equipos curatoriales en Colombia, Ecuador y Venezuela.

 

Ana Paula Cohen
Săo Paulo (1 975). Co-realizadora y curadora del proyecto “istmo — arquivo flexible”. Curadora asistente en el Museu de Arte Moderna de Săo Paulo (2001-2002), y la Kunslverein de Munich, Alemania (2003). Organizadora del simposio “curating with light luggage”, publicado por la Editora Revolver (Frankfurt, 2004) y traducido posteriormente al portugués para su tesis de maestría para la Universidad de Săo Paulo (2005). Curadora invitado por el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, MALBA (2005). Colabora regularmente para revistas de arte contemporáneo como Art Nexus (Bogotá) y EXIT express (Madrid).

 

Oscar Muñoz.
Popayán (1951). Artista plástico creador del espacio Lugar a Dudas, en Cali. Ha realizado exposiciones individuales en diversos escenarios de Cali y Bogotá y, además, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Argentina (2003); Iturralde Gallery, Los Ángeles (2002); Houston,(2002); Throckmorton Fine Art, New York (1999). También ha sido invitado a participar en exposiciones colectivas en Bogotá, Nueva York. (2004), Toronto. Canadá (2003) Miami (2002); Madrid, España (2002); Tampa, Florida Austin, Texas, y Corea del Sur (1994). En el 2004 recibió el Primer Premio en el Salón Nacional de Artistas y en el 2005 participó en la 51 Venice Biennale, y en la Prague Biennale for Contemporary Art. Vive y trabaja en Cali.

 

José Ignacio Roca
Curador radicada en Bogotá, en donde está a cargo de las exposiciones temporales de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Ha liderado proyectos curatoriales ,en Bogotá, Barcelona (2004); Filadelfia (2003); Nueva York (2000); Carlos Garaicoa: La ruina; la utopía, Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá, Bronx Museum, Nueva York y Caracas (2000-2001). Fue Co-curador de la Trienal Poli/gráfica de San Juan, América Latina y el Caribe, Puerto Rico (2004), y de la 27 Bienal de Săo Paulo, Brasil (2006). Es actualmente el Director Artístico de Philagrafika, un evento cuadrienal de gráfica contemporánea que se presentará en diversos espacios en Filadelfia en 2010. Publica vía internet Columna de Arena, un espacio quincenal de crítica sobre arte y cultura contemporánea. Es asesor de ARTERIA.

 

María Inés Rodríguez
Vive y trabaja en París. Es curadora independiente, ha realizado exposiciones y proyectos de investigación en diferentes espacios de arte contemporáneo en Colombia, Venezuela, Francia, Puerto Rico, España, México y República Dominicana, Interesada en las ediciones impresas, ha organizado y participado en varias conferencias y exhibiciones. Ha publicado los periódicos lnstant Cuy y Bogotham City y hace parte del equipo de editores de la revista Valdez, colaborado con las revistas A-42, Atlántica, Latinart.com, Les inrockuptubles, Beaux Arts Magazine y Art Press. Poro 2007 prepara los proyectos Hábitat/Variations, BAC Ginebra, Bermuda Triangle, Ecole de Beaux Arts de París.

 

Alberto Sierra
Arquitecto de la Universidad Pontificia Bolivariano, fundador, director de la Galería de La Oficina, en Medellín, y fundador-curador del Museo de Arte Moderno de Medellín. Ha participado en el montaje y curaduría de proyectos como las bienales de Medellín y el Festival Internacional de arte de Medellín .Fue coordinador del primer Coloquio Latinoamericano de Arte no—objetual y Urbano (1981) y ha sido invitado a las Jornadas de la Crítica en Buenos Aires a PhotoFest (Houston) y al International Visitor Program de Estados Unidos. Fue el director de la RE — VISTA del Arte y la Arquitectura en América Latina de la que fue director y participó en el diseño de publicaciones como La otra orilla, La oveja negra, Hugo Zapata, Oscar Jaramillo, Luis Fernando Peláez, Beatriz Olano, Rodrigo Callejas, Libro 60 años de Suramericana, entre otros. Actualmente se desempeña como Curador del Museo de Antioquia y de lo Colección de Arte de Suramericana de Seguros y hace parte del Comité Cultural de Banco de la República, de Suramericana de Seguros y del Museo de Arte Moderno de Medellín.

 

Revista Arteria, Bogotá, Año 2 # 9. Marzo - Mayo 2007, páginas 4, 5 y 6

 

 

Medellín se llena de arte

 

El arte es una oportunidad para profundizar en nuestras más ocultas vivencias que posibilita conquistar el reino de la imaginación y la libertad

Cada vez nos consolidamos más como un centro de pensamiento y creación abierto a tendencias y culturas. Generamos ideas, divulgamos pensamientos, dialogamos, discutimos y seguimos construyendo un mundo mejor. Por eso nos vinculamos al Encuentro Internacional Medellín 2007: Prácticas artísticas contemporáneas, espacios de hospitalidad.

 

A partir de este concepto, espacios de hospitalidad, el arte contemporáneo se toma las calles, bibliotecas, museos, barrios, plazas y parques de Medellín. En este encuentro caben todas las ideas, lenguajes, culturas, razas y hasta todos los prejuicios; un espacio que desea devolver a la cultura su picante de sorpresa y de fiesta, su filo y su peligrosidad, pero desde la cotidianidad, volviendo a mostrar los espacios de la ciudad que no hemos vuelto a mirar.

 

Nuevas experiencias
Como evento académico central de este Encuentro Medellín 2007, se realizará el seminario El encuentro en teoría: reflexiones sobre la hospitalidad desde las prácticas artísticas contemporáneas, que se desarrollará el 16, 17 y 18 de abril en el auditorio Alfonso Restrepo Moreno en Comfama San Ignacio.

 

Asistirán como invitados los teóricos internacionales, locales y nacionales: Agustín Pérez Rubio, Víctor Manuel Rodríguez, Jesús Martín Barbero, María Victoria Uribe, Daniel García Andujar, Ana María Cano y Juan Guillermo Uribe, quienes reflexionarán en torno a las relaciones entre los habitantes de la ciudad actual. Ellos contribuirán a la labor de dar luces, abrir horizontes y formar ciudadanos críticos y partícipes frente a las nuevas expresiones artísticas.

 

Más beneficios
Los estudiantes con carné vigente pagan $60.000 y el público general $120.000. Tendremos un 20% de descuento presentando la tarjeta de afiliación a Comfama. Cupo limitado. Mayores informes e inscripciones en La Casa del Encuentro MDE07, antigua sede del Museo de Antioquia. Teléfono: 251 36 36, extensión 165.

 

Periódico El Informador, Comfama, Medellín, abril de 2007, página 15

 

 

Medellín se llenará de arte:

MDE07, prácticas artísticas contemporáneas. Espacios de hospitalidad

"La hospitalidad consiste en hacer todo lo posible para dirigirse al otro"
Jacques Derrida

Hasta el mes de junio de este año, la contemporaneidad, producción artística y reflexiones sobre la ciudad.

¿Qué es el Encuentro Internacional Medellín 2007: Prácticas artísticas contemporáneas Espacios de hospitalidad?
Es un evento internacional de arte contemporáneo que se realizará hasta junio de 2007 en Medellín. Más de 70 artistas, los mejores del país y del mundo, vendrán a construir sus obras en la ciudad. Más de 20 académicos reconocidos internacionalmente conversarán con artistas, estudiantes y todos los públicos interesados. También vendrán artistas en residencia, quienes observarán, crearán, se formarán y formarán, pero sobre todo dialogarán con la ciudad. Otras ciudades del país se unirán con eventos paralelos.

¿Por qué Medellín?
Porque Medellín tiene experiencia. Durante los últimos 40 años, la ciudad ha logrado ser centro mundial de arte cuando realizó cuatro emblemáticas Bienales (1968, 1970, 1972, 1981), el Primer Coloquio de Arte no Objetual (1981) y el Festival Internacional de Arte (1997).

Porque Medellín tiene ganas. La ciudad pasa por un momento de renacimiento social, político y cultural que se quiere aprovechar. Hay una importante producción de artistas locales, hay reflexión crítica, hay públicos, hay capacidad institucional, hay voluntad política y todas las posibilidades para llevar a cabo y disfrutar un evento de esta magnitud.

Porque Medellín está unida. Los sectores públicos y privados quieren trabajar en conjunto en este evento que además del arte renovará los lazos sociales de la ciudad.

¿Por qué prácticas artísticas contemporáneas?
En la actualidad se considera que al arte le da significado un conjunto de prácticas sociales que no sólo involucran el trabajo de los artistas, sino el de los críticos, curadores, museógrafos, historiadores, teóricos, periodistas culturales, docentes, coleccionistas y, sobre todo, los públicos. Por eso, todas estas personas están convocadas para que este Encuentro pueda llevarse a cabo plenamente.

¿Y esto, que tiene que ver con la hospitalidad?
La hospitalidad es el eje curatorial que articulará el Encuentro. Los temas alrededor de los cuales reflexionarán los artistas locales e internacionales que nos visitarán son ¿Cómo vivir, cómo sobrevivir en las ciudades? ¿Cómo vivirlas, cómo habitarlas? ¿Por qué nos fascinan los extranjeros y rechazamos los migrantes locales? ¿Cuáles son las relaciones parásitas? ¿Cuáles las simbióticas? ¿Cómo el espacio urbano se convierte en la casa de muchos?

¿Qué serán las residencias artísticas?
A Medellín llegarán artistas internacionales, nacionales y de las regiones para conocer la ciudad, entenderla y a partir de este conocimiento realizar un intercambio a través de proyectos artísticos. De este intercambio se alimentarán tanto los artistas que nos visitan como los locales.

¿En dónde va a ocurrir el Encuentro?
La Casa del Encuentro. Esta será el cerebro y el corazón de la hospitalidad del Encuentro. Funcionará en la sede alterna del Museo de Antioquia y tendrá abierta sus puertas a todo el mundo. En su cocina se horneará toda la información que produzca el Encuentro. Como toda la casa, tendrá salas, pero las suyas serán de lectura, producción editorial, proyecciones, exposiciones, visitas para conferencias o charlas. También tendrá una biblioteca y un café lounge para facilitar encuentros en donde el sonido y la música serán importantes. Este espacio permanecerá como el gran legado del Encuentro a la ciudad y al país.

Lugares del Encuentro
Medellín será el escenario: los parques, calles, espacios públicos y, claro, también los museos (el de Antioquia, el de Arte Moderno, los de Eafit y la Universidad de Antioquia, la Galería del Colombo Americano, la Alianza Francesa, entre otros). Estos espacios públicos o privados, físicos o mediáticos, serán activados por los distintos proyectos de los artistas.

Espacios anfitriones
Este eje reunirá espacios y colectivos artísticos independientes de las instituciones tradicionales, que han hecho posible nuevas forma de producción y circulación de arte. Se busca con este eje conectar a los espacios locales con los latinoamericanos e internacionales en una amplia rede activada por el Encuentro.

¿Dónde se refleja la memoria del Encuentro?
La relación de Medellín con el arte contemporáneo es de vieja data. Por eso el Encuentro quiere desarrollar exposiciones y publicaciones que examinen este legado histórico:
. Exposición y libro sobre las Bienales de Medellín.
. Exposición y libro Orígenes del Arte Conceptual en Colombia.
. Memorias del Coloquio de Arte no Objetual.

¿Dónde más tendrá lugar el Encuentro?
. La Columna del Encuentro (medio escrito).
. El Citófono (programa radial).
. El inquilino (programa de cine y video).
. La pantalla del Encuentro (espacio TV).

Lugares de exposición y de actividades artísticas:
. Alianza Colombo Francesa.
. Biblioteca Pública Piloto.
. Centro Colombo Americano.
. Centro de Artes Universidad Eafit.
. Eje del Río Medellín.
. Jardín Botánico.
. Jíkara.
. Metrocable.
. Municipios del Área Metropolitana.
. Museo de Antioquia.
. Museo de Arte Moderno de Medellín.
. Museo Universitario de la Universidad de Antioquia.
. Parque de los Deseos.
. Parque de los Pies Descalzos.
. Parque Explora Medellín.
. Paso peatonal Carabobo.
. Plaza Botero.
. Red de Bibliotecas de Medellín.
. Taller 7.
. Tres Patios.
. Suramericana de Seguros.
.El Museo de Antioquia y nuestro Metro, entre muchas otras entidades, están apoyando esta importante iniciativa de ciudad e invitan a todos los habitantes de Medellín a disfrutar de este gran espacio para el arte y la cultura. Para consultar la programación del Encuentro sólo tiene que acceder a www.encuentromedellin2007.com

Periódico Nuestro Metro, Medellín, febrero de 2007, página 7 

Medellín se sigue viendo en las bienales

 

 

  • Una exposición las recuerda por estos días en el Museo de Antioquia.
  • Importantes artistas aún vigentes aparecieron en esos certámenes.
  • Las Bienales de Coltejer ocurrieron hace casi 40 años y marcaron la historia.

 

Por John Saldarriaga
Medellín
Tres bienales se han realizado en Medellín y es tal el impacto que han dejado, que parecen haber sido más.

 

De su realización hace ya 39, 37 y 35 años respectivamente (hace 26 años se intentó realizar un certamen parecido, llamado IV Bienal sin efectos positivos, el cual encerraba un error en el nombre porque bienal quiere decir cada dos años) y no hay quien pueda hacer una historia de las artes plásticas y visuales en Antioquia sin que las mencione.

 

Por eso, el Museo de Antioquia, en la programación del Encuentro Internacional de Arte Contemporáneo -MDE 07-, tiene algunas áreas ocupadas con una exposición que las evoca.

 

Total, una de las ideas de tal Encuentro, e revivir estos certámenes, cosa que por ahora no se ve clara.

 

Lo cierto es que la muestra que hay en el Museo recrea la magnitud de esos eventos.

 

De acuerdo con uno de los curadores de esa época, Samuel Vásquez, quien es también el curador de la exposición actual, antes de 1968, el de las artes plásticas era en nuestro medio un círculo muy cerrado. Los artistas más internacionales que tenía el país eran Pedro Nel Gómez y Rodrigo Arenas Betancourt. Sólo existían unos salones de cerámica y de acuarela.

 

Las bienales de Coltejer tuvieron la curaduría de Leonel Estrada y Samuel Vásquez.

 

Artistas del mundo entero, entre ellos muchos colombianos, mostraron un arte novedoso, sin precedentes.

 

"Por primera vez veíamos el llamado arte conceptual", cuenta Samuel Vásquez, quien señala que muchas de esas obras -algunas en original y otras en copias- pueden observarse en la exposición de las Bienales en estos días.

 

Artistas como Beatriz González -quien incursionó en la segunda con sus muebles-, Carlos Rojas -integrando el espacio como objeto de la obra-, Santiago Cárdenas -quien pasó del arte pop a otro más realista-, Humberto Salcedo y otros, crearon para participar en estos certámenes y dieron a conocer su estilo a partir de ellos, siendo entonces todos muy jóvenes.

 

No se pierde
  Una gracia de la exposición que está ahora en el Museo es que el visitante no se pierde, aunque no tenga guía o no sea experto en arte.

 

La curaduría de las obras -agrupadas no por países sino por afinidad artística, como en las Bienales-, está acompañada de comentarios precisos y en cantidad justa.

 

En la entrada del salón, con explicaciones de contexto; durante el camino, con comentarios sobre obras y autores e, incluso, sobre acontecimientos que fueron importantes hace 39 y 37 años, como la censura de que fuera objeto el artista Leonel Góngora, por razones moralistas, por parte de la dirección. Un video con opiniones de artistas, acompaña la muestra.

 

En fin: las Bienales se cuentan solas en el Museo.

 

Ayuda al lector                                                             

 

Impacto en cantidad y calidad

 

El impacto de las Bienales de 1968 y 1970 puede medirse por las cifras.

 

Medellín era entonces una ciudad que contaba menos de un millón de habitantes. Con un museo débil, sin galerías ni revistas de artes plásticas.

 

La segunda de las bienales atrajo a 204.577 visitantes desde el martes 1° de mayo hasta el martes 23 de junio.

 

Pero, sin duda, el impacto cualitativo es abrumador.

 

En ellas, artistas y aficionados al arte recibieron información de lo que sucedía en el mundo en materia creativa.

 

Periódico El Colombiano, Medellín, 19 de junio de 2007, página 16a

 

 

Medellín será escenario del Encuentro Internacional de Arte Contemporaneo, durante cinco meses

 
Foto: Archivo particular
Héctor Zamora interviene espacios públicos, como este edificio. 
 
Se trata del certamen de arte público más importante del año en Colombia, que congregará a 80 artistas, la mitad de Colombia y la otra parte del exterior.

Su tarea será intervenir espacios públicos, privados, abiertos y cerrados con obras de arte contemporáneo. Se realizará a partir del 24 de enero y hasta el 29 de junio y se denomina 'Encuentro Internacional Medellín 07/ Prácticas artísticas contemporáneas (MDE07)'.

A la propuesta, inicialmente liderada por el Museo de Antioquia, se han unido universidades, ONG y entidades del Estado, como los ministerios de Cultura y de Relaciones Exteriores, la Alcaldía, la Gobernación y el Banco de la República. Cuenta, incluso, la participación del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, de Bogotá y el espacio de arte Lugar a Dudas, de Cali.

Carlos Uribe, director artístico de MDE07 dice que todo costará 3.400 millones de pesos. "Es necesario fortalecer el medio artístico de Medellín que, a diferencia de Bogotá y Cali, resultó muy fracturado en los años 80 por la influencia del narcotráfico. Se cerraron galerías, cesó la tradición de mostrar la ciudad por medio de sus artistas y se perdió una generación de creadores", explica Uribe.

Aunque no se atreven a decirlo a voz en cuello, MDE07 es la oportunidad de revivir las bienales de arte que agitaron el ambiente plástico en 1968, 1970, 1972, más otras dos muestras en 1981 y en 1997.

El Encuentro tiene un programa de residencia de artistas para que quienes vengan del exterior y propongan un proyecto de acuerdo con la ciudad.

Hasta hoy han confirmado, entre otros, Carlos Garaicoa, de Cuba; el brasileño Cildo Meireles (ambos intervienen espacios arquitectónicos); Dennis McNulty, de Irlanda (trabaja video y sonido en casas); Detanico e Lain, brasileño que vive en París; Héctor Zamora, de México, Instant Coffee Collective, de Canadá; el japonés Tazro Niscino (hace grandes intervenciones en ciudades) y el Argentino Tomás Sarraceno.

Periódico El Tiempo, Bogotá, 23 de diciembre de 2006

Medellín Sin Fronteras

 

Hasta el 17 de junio va el Festival de Cine

 

A partir de hoy, en el marco del Encuentro Internacional Medellín 2007, la ciudad podrá disfrutar de obras destacadas del séptimo arte en diferentes escenarios como parte del Festival Internacional de Cine Sin Fronteras

 

Desde hoy y hasta el 17 de junio seis salas de cine ubicadas estratégicamente en la ciudad se convertirán en escenario del Encuentro Internacional Medellín 2007, en ellas se proyectarán 24 películas de 17 países de diferentes lugares del mundo para dar cuenta de cómo el séptimo arte ha planteado varios puntos de vista sobre la hospitalidad con los vecinos, los visitantes, los distintos, los de siempre, los que se quedan y con la naturaleza misma, temas del MDE07.

 

Las películas que serán proyectadas durante el festival cuentan con reconocimientos en los principales festivales de cine del mundo y conforman “Sin Fronteras Festival Internacional de Cine”, un gran certamen cinematográfico que se viene preparando desde el mes de febrero y que hace parte del Encuentro Internacional de Arte, prácticas artísticas contemporáneas, MDE07, el cual busca unir bajo el cine los municipios del Área Metropolitana.

 

Dentro del conjunto de filmes que ofreces Sin Fronteras su mayoría son filmes inéditos en Colombia, con presentación exclusiva para el Valle de Aburrá durante las fechas de este festival.

 

En Sin Fronteras se destacan cintas como la tragicomedia rumana “La muerte del señor Lazarescu”, la norteamericana “Tu, yo y todos los demás” y la película iraní “Oro carmesí”.

 

Por otra parte, la representación del cine latinoamericano en Sin Fronteras es destacada y se pueden encontrar cintas como “Al otro lado” y “Noticias Lejanas” de México, “Días de Santiago” de Perú, “Buena Vida Delivery” y “El camino de san Diego” de Argentina.

 

Otra gran novedad de Sin Fronteras es la presentación por primera vez en América Latina de la reciente producción española “Invisibles”, mezcla de documental y ficción.

 

Además no puede dejarse de lado el cine francés, que puede ser quizás el que más ha abordado desde ángulos diversos el tema de la hospitalidad, razón por la cual cinco producciones producidas o coproducidas por Francia estarán presentes, se destaca “Hacia el sur” última producción de Laurent Cantent.

 

                                           Salas - Cine en el MDE07                                                                                          

 

Estas piezas destacadas de la industria cinematográfica internacional, que hacen parte del Encuentro Internacional MDE07, elegidas de acuerdo con el tema de la hospitalidad, podrán disfrutarse en las salas de Las Américas, El Centro Colombo Americano, Mayorca, el Museo de Arte Moderno, Puerta del Norte y Teatro de Envigado.

 

Hoy habrá funciones desde las tres de la tarde en las Américas, las salas uno y dos del Centro Colombo Americano, Mayorca, el Museo de Arte Moderno y el Teatro de Envigado. Ver programación en la página B/7.

 

Periódico El Mundo, Medellín, 7 de junio de 2007, página B/10

 

 

Medellín, bella y plástica

 
 
 
Encuentro internacional de arte 2007


Intervenciones, charlas y conversatorios en lugares públicos. Idilio entre el arte y la ciudad.
Redacción Arte y Gente
 
 
 
Tatzu Nishi es un artista plástico japonés radicado hace más de 20 años en Colonia, Alemania. Su trabajo, reconocido en todo el mundo, consiste principalmente en intervenir monumentos construyendo a su alrededor espacios íntimos (salas, apartamentos) que les dan un significado distinto a las obras públicas.

Este hombre de muchos nombres (porque se lo cambia cada dos años como parte de su proyecto artístico) estuvo en Medellín en diciembre. Pasó varios días recorriendo la ciudad y escogiendo el lugar que intervendría como parte del Encuentro Internacional Medellín 2007, que se realiza hasta finales de junio en la capital antioqueña.

El cerebro de este proyecto que compromete los principales centros culturales de la ciudad es el Museo de Antioquia, en cabeza de Lucía González. "La nostalgia por lo que alguna vez fueron las bienales de Coltejer, a mediados del siglo XX; la conciencia de que tenemos una ciudad para mostrar, y un gran esfuerzo por unir energías, nos llevaron a este gran evento, que durará muchos meses e involucrará 80 artistas del mundo", explica la directora.

De la mano de un comité curatorial conformado por Jaime Cerón, José Ignacio Roca, Ana Paula Cohen, Alberto Sierra Maya, María Inés Rodríguez y Óscar Muñoz, en el encuentro se darán cita artistas plásticos y curadores de Brasil, Alemania, Colombia España, Canadá, Japón, Argentina, Eslovenia, entre otros.

"Queremos recordar los tiempos de oro de las bienales, con un esquema distinto, pero también desatrasarnos porque hemos pasado un tiempo muy encerrados en nosotros mismos". La hospitalidad paisa, y la hostilidad que en algún momento se vivió en la ciudad de Medellín, se convierten en este encuentro de muchos capítulos en los dos polos que tensan una cuerda que une conversatorios, charlas, exposiciones, intervenciones y otras actividades culturales, como conciertos (cuya curaduría estará a cargo de Héctor Buitrago de Aterciopelados) y una muestra cinematográfica.

Así, desde ya hasta finales de junio, Medellín gira su mirada hacia afuera, invitando a que la miren por dentro. No siente vergüenza de sí misma y desea ser huésped del arte de manera permanente.

Toda la información acerca del encuentro se puede ver en www.encuentromedellin2007.com.

Periódico El Espectador, Bogotá, 3 de marzo de 2007 

Medellín, ciudad abierta

 

 

 

 

DESDE HACÍA 25 años no ocurría nada especialmente importante en materia de arte internacional en Medellín, a pesar de que durante décadas había sido el segundo espacio para el arte en el país.

 

Siempre a la vanguardia, sede de bienales, conferencias, festivales y muestras internacionales, la ciudad se rezagó por cuenta de la guerra a muerte declarada por el cartel de Pablo Escobar, que la inundó de sangre y la convirtió, por ese entonces, en la más violenta de Colombia.

 

Por fortuna eso es cosa del pasado, pues de unos años para acá Medellín ha resurgido y ha vuelto por sus fueros gracias a la tenacidad y a la creatividad de su gente, y a administraciones como la de Sergio Fajardo que le ha dado un impulso sin precedentes a una de las ciudades más bellas de Colombia.

 

Hoy, Medellín es reconocida por su arquitectura y por obras como las del metro y el Metrocable, parques, plazas, centros culturales y bibliotecas que son motivo de orgullo de una ciudadanía que quiere recuperar la imagen de la ciudad como una ciudad moderna, amigable y a la cabeza de propuestas urbanísticas y artísticas que están en sintonía con las corrientes internacionales.

 

Dentro de ese propósito, una serie de instituciones como el Museo de Antioquia, el Jardín Botánico, las universidades Eafit y de Antioquia y la red de bibliotecas de Medellín, entre muchas otras, se unieron para realizar en este primer semestre del año un encuentro de arte contemporáneo, cuyo eje es pensar a la ciudad desde la hospitalidad, pero también desde su opuesto, la hostilidad.

 

Medellín es como cualquier ciudad latinoamericana que aún padece la violencia, la pobreza y la marginación, y por eso artistas nacionales e internacionales han sido invitados para que reflexionen sobre estos azotes.

 

"Medellín ha vivido profundas y dolorosas mutaciones -explica Carlos Uribe, artista y director artístico del evento-. Por eso la hospitalidad puede entenderse como la posibilidad de restablecer lazos sociales". Es una ciudad viva, llena de contrastes, que busca recuperar su tejido social.

 

Los curadores del Encuentro Internacional Medellín 2007, José Roca, Jaime Cerón, María Inés Rodríguez, Óscar Muñoz, Ana Paula Cohen y Bernardo Ortiz, invitaron a artistas nacionales y extranjeros y entre estos, el primero que pisó tierra paisa fue el japonés Tatsuro Niscino.

 

A finales de diciembre, Niscino recorrió las calles de la ciudad siempre mirando hacia arriba, hacia los techos, pues su intención era conectar el recorrido con los trabajos que ha hecho en otras partes del mundo. La obra del japonés plantea el rescate de elementos de la ciudad en los cuales la gente por lo general no repara, como una cruz en la cúpula de una iglesia o una rosa de los vientos en el techo de una casa. Para cumplir su propósito, instala pequeñas salas para que la gente pueda sentarse y contemplar desde otro ángulo eso que estaba ahí desde hacía tanto tiempo, pero de lo cual no se había percatado.

 

A Niscino le llamó mucho la atención la iglesia del Sagrado Corazón, de estilo europeizante, seudogótico, en el deprimido Barrio Triste, conocido por sus talleres de mecánica. La mezcla despertó su interés y por eso en Semana Santa y como segunda etapa de su investigación, construirá una sala con mobiliario y decoración típicos de algunas casas de clase media antioqueña para que los paisas vuelvan a ese sector olvidado de la ciudad.

 

Otras de las invitadas internacionales que visitaron la ciudad fueron las hermanas alemanas de origen turco, Sibel y Any Öztürk, cuyo apellido significa "los verdaderos turcos", y cuya obra hace alusión al derecho a la propiedad. Sobre la base de una ley turca según la cual quien construye durante la noche una vivienda en terreno del Estado, puede convertirse en su dueño, hicieron una performance que grabaron dentro de una galería alemana, donde con sus esposos construyeron en una noche una especie de cambuche sin que nadie los viera. Un mundo mejor yace enfrente mío es el título de la obra. Impresionadas de la similitud que encontraron entre Medellín y Estambul, harán una obra sobre el problema de la vivienda informal en la ciudad.

 

El paulista Rodrigo Bueno también visitó la ciudad la semana pasada. Recorrió varios barrios pero se interesó particularmente en Castilla y Santa Cruz en la comuna noroccidental. Su propósito es rescatar las raíces a través de la música, sobre todo del hip hop, que para él es "la orquestación de todos los elementos culturales: desde el que pone la música, hasta el que la toca y la baila, pasando por que el que pinta graffitis".

 

Para Bueno, las comunidades con poquísimos recursos hacen resistencia pura desde el arte y la música. "Saberse con tan poco significa que cualquier lazo es un verdadero tesoro: lo que cantan son sus mitos y sus historias".

 

En esto radica la fascinación que produce el ritmo, pues todos se sienten parte de esa historia cantada. Eso es lo que el brasilero quiere hacer visible: que cada uno tiene su historia aunque no la vea.

 

"Lo que hacemos aquí es un juego para que Medellín se vea mejor a sí misma -asegura-. Para nosotros es maravilloso ver que, en realidad, hay un verdadero renacimiento en la ciudad y su gente".

 

Entre los artistas nacionales, figura el polémico Adolfo Bernal, quien llevaba más de 15 años dedicado a la docencia.

 

Se hizo famoso en los años 80 porque desde una avioneta lanzó sobre Medellín cientos de volantes que decían The End y ordenó un clasificado en los periódicos con el mismo texto. Muchos creyeron que se trataba de un mensaje cifrado de la guerrilla.

 

Ahora el proyecto es volver a sobrevolar la ciudad el 29 de junio, como cierre del evento, pero esta vez con un mensaje que no tendrá la misma carga apocalíptica que tuvo el primero.

 

No cabe duda de que desde el arte, es posible hacer una reflexión sobre Medellín, como también los medellinenses pueden pensar en sí mismos y en su ciudad.

 

Eso es lo que propicia el Encuentro Internacional Medellín 2007.

 

"Es interesante que el arte se pregunte por su lugar y por la manera como puede servir en algún sentido -asegura Conrado Uribe, del Museo de Antioquia-. Los artistas, ya sin anhelos románticos, son conscientes de que no pueden cambiar nada desde el arte, pero tienen claro que deben señalar y decir algo desde lo que saben hacer. Ese es, tal vez, el sentido del arte hoy".

 

Revista Cambio, Bogotá, 15 de marzo de 2007

 

 

Medellín, espacio de hospitalidad

 

Por Organizadores del Encuentro*
Desde diciembre del año pasado, Medellín se ha convertido en una caja de sorpresas para los artistas que han llegado al Encuentro Internacional Medellín 2007 / Prácticas Artísticas Contemporáneas . Aquí han encontrado de todo. En estos cuatro meses, muchos artistas vinieron, vieron y plantearon sus proyectos. Y no han dejado de llegar, observar y proponer, haciendo realidad uno de los principales objetivos de este evento: convertir a Medellín en un gigantesco Espacio de hospitalidad en el que se encuentren miradas, discursos, saberes y prácticas artísticas, de afuera y de adentro.

 

No todos conocían la ciudad. Algunos, como el japonés Tatzu Nishi, ni siquiera sabían que existía. Otros tenían vagas referencias: estaba en Latinoamérica. Algunos la relacionaban con hechos de violencia, otros la habían ubicado por una extrema especificidad; por ejemplo, Tomás Saraceno, el argentino constructor de ciudades aéreas, sabía que en Medellín existía uno de los cuatro grupos en el mundo que elevan globos con energía y por eso tenía muchas expectativas de contactarse con ellos. Entre los artistas nacionales, algunos habían participado en eventos anteriores como el Festival de Arte del 97, pero la mayoría nunca había expuesto aquí. No obstante, gracias a residencias que fluctúan entre quince días y dos meses, los artistas han tenido tiempo de sobra para husmear la ciudad, escarbarla, rescatar tesoros escondidos y convertir en realidad miradas inéditas de ella.

 

Unos han llegado a explorar las colecciones anónimas que estaban en los sótanos de los museos, como Jaime Iregui y Alberto Baraya, quienes encontraron jugosos botines como una colección de objetos arqueológicos raros y curiosos procedentes de diferentes lugares del mundo o el exquisito álbum del siglo xix de reproducciones botánicas de Ruperto Ferreira. Otros han observado las alturas y han redescubierto joyas que, aunque al aire libre, pasaban inadvertidas para la mirada cotidiana y desatenta de los transeúntes, como Tatzu Nishi, quien se prendó indiscriminadamente de cruces, torres de energía, vírgenes o lámparas del alumbrado público. Algunos, en lugar de hablar con críticos o curadores, se decidieron por entrevistar tanatólogos, como la brasileña Carla Zaccagnini, o arquitectos y urbanistas, como la eslovena Marjetica Potrc. Otros recorrieron intensamente sus calles rectas, sus montañas laberínticas, sus parques al sol o sus esquinas perdidas como el brasileño Rodrigo Bueno, quien no dejó de explorar un solo minuto la comuna noroccidental, hasta convertirse en el improvisado guía de caminantes locales que a su lado redescubrieron la ciudad. Algunos no salieron de los archivos históricos o de los museos de geología, como la brasileña Mabe Bethónico y se maravillaron con las leyendas del oro de Antioquia. Otros, como Saraceno, quisieron ver la cara plena de Medellín desde el aire, a vuelo de pájaro, con la perspectiva que sólo se puede tener desde un parapente, y se familiarizaron más con los cumulus y cirrus de la cambiante atmósfera del Valle de Aburrá, que con el Parque de Berrío.

 

Ninguno ha salido decepcionado. La ciudad, generosa, se ha prestado para todo: para hacer fiestas como las de El Bodegón, colectivo bogotano de artistas, que prendió las montañas urbanas con una rumba hospitalaria de música tropical de los 70; para llenarla de jardines colgantes como planea hacerlo Rodrigo Bueno; para embalsamar de otra manera a sus animales salvajes como sueña Carla Zaccagnini; para construir un globo gigante con bolsas de basura recicladas que lleguen de todas partes del mundo como lo hará Tomás Saraceno; para tatuar con flores del siglo xix las pieles modernas de sus hombres y mujeres como es el proyecto de Baraya; para crear nuevos sistemas energéticos como lo está haciendo Marjetica Potrc; para releer su zaga del oro como Mabe Bethónico.

 

Es la Medellín de siempre, convertida en la metáfora de la ciudad latinoamericana, extendiendo su hospitalidad como una vela al viento, recabando en los puntos oscuros de su hostilidad. Xenófoba y xenofílica, tejiendo simbiosis productivas y dejándose recorrer por obras parásitas que la redescubran. Es la Medellín de siempre, vuelta a construir con las manos y los ojos de propios y extraños. Es la Medellín que quiere desplegar en todas sus calles la mirada descomplicada, mundana, urbana, incluyente, omnívora, del arte contemporáneo: un arte que se sale de los marcos, pedestales y museos para producir acercamientos sociológicos, antropológicos, etnográficos, arquitectónicos y lúdicos. Es la Medellín que disfruta de los encuentros, del encuentro con los otros y del encuentro consigo misma.

 

Obras proyectadas

 

* Las fiestas de Bueno:

El artista brasileño Rodrigo Bueno, comunicador social, decorador, pintor, promotor de eventos que combinan presentaciones de música, graffittis y exposiciones de arte en las comunidades, estuvo diez días en Medellín. Su proyecto es fortalecer en la ciudad una red de intercambio cultural, tomando como base corporaciones populares como Nuestra Gente de Santa Cruz o La Jíkara de Castilla. En estas comunidades piensa hacer fiestas, exposiciones, música, comida, intercambios, en un evento popular que ayude a urdir nuevos tejidos sociales.

 

 
* Las vistas de Carla:

Carla Zaccagnini, una artista argentina multidisciplinar y multifacética (también es escritora, crítica, curadora) viene desarrollando desde el 2004 el proyecto Museo de las Vistas. Se trata de una colección de dibujos a partir de paisajes descritos por transeúntes a dibujantes policiales, especializados en retratos hablados. La idea es que la colección sea un testimonio de los modos como un paisaje se convierte en imagen mental, y cómo ésta puede transformarse en discurso, para luego ser traducido al dibujo. En este proceso hay algo que se pierde y algo que se mantiene, y este proyecto apunta a las dos posibilidades. Después de realizar este ejercicio en ciudades como Sao Paulo y San Juan de Puerto Rico, Zaccagnini lo repetirá en Medellín.

 

* El globo gigante de Tomás:

Tomás Saraceno, un argentino que pasó la mayor parte de su infancia en Italia y actualmente vive en Alemania, ejecuta proyectos inflables, móviles y modulares en varias ciudades europeas y latinoamericanas. Persigue con ellos la construcción de una utopía: la de las ciudades aéreas. Saraceno estuvo diez días en la ciudad para concretar su idea de elaborar un globo gigante con bolsas de basura que envíen personas de todo el mundo y que sean intervenidas por éstas. Lo hará junto a Alejandro Uribe, el promotor del Festival del Globo Solar de Envigado, quien, junto a Sarraceno, es de los pocos fabricantes de globos solares en el mundo.

 

 

 

* La cruz de Tatzu:

Tatzu Nishi es un artista japonés que vive desde hace veinte años en Alemania. Ha realizado diferentes intervenciones públicas en distintos países de Europa, buscando un arte que les llegue a todas las personas. En sus proyectos edifica habitaciones privadas en torno a monumentos públicos, para las cuales construye un complejo sistema de andamios para que los espectadores pueden acceder y ver con nuevos ojos estos elementos olvidados del paisaje urbano. En Medellín intervendrá la iglesia del Sagrado Corazón de Barrio Triste, alrededor de la cual construirá una sala típica de una casa de clase media a veinticinco metros del suelo.

 

 

 

• Los tatuajes de Baraya:

 
El artista bogotano Alberto Baraya viene trabajando desde hace años un proyecto llamado Herbario de plantas artificiales , que consiste en recoger, catalogar, fotografiar e inventariar flores y plantas artificiales por todo el mundo. Con este particular herbario, Baraya parodia los métodos científicos. Y al hacerlo, pone en duda la objetividad, la neutralidad de sus herramientas, reflexiona sobre el buen y el mal gusto, sobre lo cultural y lo natural, observa comportamientos sociales, estrategias de inclusión y exclusión. Elaboró su propuesta para el Encuentro en los siguientes términos: a partir de las ilustraciones botánicas de Ruperto Ferreira (obra perteneciente al Museo de Antioquia), Baraya les propone a los habitantes de Medellín que se tatúen con reproducciones de estas flores y plantas y a quienes lo hagan, les pide que le envíen un correo electrónico donde cuenten por qué tomaron la decisión de hacerlo.
 

 

* Los objetos raros y curiosos de Iregui:

Jaime Iregui es un artista y gestor bogotano. Uno de los principales temas que trabaja es el coleccionismo; es así en obras como Escenas de caza , serie de fotografías en las que ha registrado múltiples colecciones particulares de personas anónimas de América Latina. Con esta obra, Iregui confirma que el afán de coleccionar es un impulso totalmente humano, del cual nace el Museo, aunque no sea exclusivo de esta institución. Para el Encuentro va a trabajar con una colección de fragmentos de monumentos históricos de una antioqueña viajera de los años veinte, perteneciente al Museo de Antioquia. Una especie de saqueo particular, que de alguna manera se convierte también en la metáfora de ese gran saqueo institucionalizado que dio origen a los museos europeos del siglo xix .
 

 

* Las minas de Mabe

Mabe Bethónico es una artista brasileña cuyo campo de investigación son los límites y posibilidades de la estructura del museo. Así, desde el 2000 ha venido realizando un museo ficticio llamado Museumuseu , el cual exhibe, publica, y produce multimedia y tiene una página web (www.museumuseu.art.br). Al interior de este museo creó otro proyecto llamado Casa mineraria , que funciona como su núcleo histórico y en el cual ha venido coleccionando imágenes, dibujos e impresiones antiguas que se refieren a la minería. En Medellín quiere continuar con esta investigación y recolectará imágenes y relatos acerca de la minería antioqueña del oro.
 

 

 

* La energía de Marjetica

Marjetica Potrc es una arquitecta eslovena interesada en que el arte afecte a la gente. Es ampliamente conocida por sus investigaciones acerca de proyectos de autosostenibilidad en construcción, alimentación, agricultura y energía, llevadas a cabo en varias regiones del mundo. Potrc se involucra con las comunidades que visita, luego produce diseños referentes a los principales problemas detectados; entonces, les propone a los habitantes participar en la elaboración de soluciones colectivas y eficaces y en proyectos de grandes dimensiones económicas y políticas. Durante su residencia en Medellín, ha estado investigando el urbanismo espontáneo de Moravia y algunos proyectos de la Alcaldía , como los solares ecológicos y los cerros tutelares. Pero, sobre todo, le interesa trabajar en un proyecto de energía hidráulica que sirva para llevarle energía a una escuela en el corregimiento de Santa Helena.
 

 

 

Los ejes del Encuentro

Los artistas convocados a participar en la reflexión sobre la hospitalidad, desarrollan sus trabajos en estos ejes temáticos del Encuentro:

 

Hospitalidad/hostilidad

Este eje reúne artistas cuya obra reflexiona sobre formas alternativas de residir en la ciudad, de vivirla y de habitarla. Muestra estrategias para sobrevivir en ella y propicia las interacciones entre lo público y lo privado.

 

Artista eje: María Angélica Medina (Bogotá).

Denis McNulty (Dublín), Rodrigo Bueno (Sao Paulo), Marjetica Potrc (Ludbiana), Miguel Ángel Rojas (Bogotá), Libia Posada (Medellín), Ana Claudia Múnera (Medellín), entre otros.

 

Parasitismo y simbiosis

El parásito se inserta en otro organismo —por lo general sin su consentimiento— para aprovecharse de los beneficios que ese cuerpo le brinda. La simbiosis, por su parte, es la cohabitación entre dos o más seres basada en una mutua conveniencia. Este eje abordará cuestiones como la cohabitación, la infiltración y las diversas estrategias que permiten cuestionar los sistemas y circuitos.

Artista eje: Cildo Meireles (Río Janeiro).

Renata Lucas (Sao Paulo), El Camión (Cali), Héctor Zamora (México), Tatzu Nishi (Nagoya), Tomás Saraceno (Buenos Aires), Santiago Cirugeda (Madrid), Carla Fernández (México), Ángela Detánico y Rafael Laín (São Paulo), Gloria Posada (Medellín), entre otros.

 

Xenofilia/xenofobia

La fascinación por el extranjero, herencia de un pasado colonial, contrasta con una relación conflictiva con el migrante local. Este eje reunirá obras que examinan la relación con los referentes foráneos y el regionalismo, así como el fenómeno del desplazamiento interno.

 

Artista eje: Antonio Caro (Bogotá).

José Alejandro Restrepo (Bogotá), Jesús Abad Colorado (Medellín), Liliana Angulo (Bogotá), José Antonio Suárez (Medellín), Anny y Siebel Ozturk (Berlín), Juan Camilo Uribe (Medellín), entre otros.

 

Residentes urbanos

Debido a razones económicas y políticas como el desplazamiento interno o el incremento de los niveles de pobreza, el espacio urbano se ha convertido para muchos en el ámbito doméstico: para miles de personas la ciudad es su lugar de residencia. Pero el espacio urbano también puede ser reivindicado como el sitio en donde se da la verdadera vida social de la ciudad y la posibilidad de lograr la cohesión social.

Artista eje: Adolfo Bernal (Medellín).

Instant Coffee Collective (Vancouver), Carlos Garaicoa ( La Habana ), Michael Beutler (Berlín), Jaime Ávila (Bogotá), Milena Bonilla (Bogotá), María Teresa Cano (Medellín), entre otros..

 

Habitando el museo

Este eje incluirá artistas que reflexionan sobre el museo y el archivo, sobre las nuevas formas de considerar los recintos de la memoria y el patrimonio como espacios vivos, a través de la relectura de sus colecciones, arquitecturas o usos.

Artista eje: Antoni Muntadas (Barcelona).

Carla Zaccagnini (Buenos Aires), Gabriel Sierra (San Juan de Nepomuceno, Bolívar), Mabe Bethonico (Bello Horizonte), Jaime Iregui (Bogotá), Alberto Baraya (Bogotá), Mateo López (Bogotá), Beatriz Olano (Medellín), Víctor Muñoz (Medellín), Freddy Serna (Medellín), entre otros.

 

*Adaptación de texto suministrado por los organizadores del Encuentro Internacional Medellín 2007/ Prácticas Artísticas Contemporáneas, espacios de hospitalidad . Los fragmentos resaltados son comentarios del artista Carlos Uribe, Director Artístico del MDE07.
 

 

 

Se llega necesariamente a este Encuentro Internacional Medellín 2007 veintiséis años después de la última Bienal y diez años después del Festival Internacional de Arte, porque la ciudad está en un momento propicio y vive un proceso especial en sus procesos de reinserción social, en sus dinámicas económicas, políticas, con una significativa infraestructura en obras públicas y, por supuesto, la cultura está en primera fila con las nuevas manifestaciones del arte, sobre todo teniendo en cuenta que a través del Festival de Poesía, el Festival de Danza Contemporánea, el Encuentro de las Lenguas, Medellín ya ha venido proyectándose internacionalmente en la última década.

 

 

 

El Encuentro es esa posibilidad del intercambio entre anfitriones y huéspedes, entre nuevos inquilinos y personas que reciben, que acogen, que invitan; es además, la oportunidad de interrogar y poner en cuestión lo que consideramos una característica tan propia de los medellinenses y de los antioqueños: la de ser hospitalarios.

 

 

En el arte actual hablamos de prácticas artísticas, englobando en este término tanto a la obra misma y su discurso como producto del hacer y el pensar del artista, así como a las prácticas académicas e investigativas, las de la curaduría como nuevas formas de pensamiento y sentido, las de circulación por la importancia de los espacios de exhibición, las de difusión de las empresas editoriales, la labor de los marchantes de arte y galeristas, así como la práctica de la participación, donde todos nos convertimos en espectadores activos y le damos sentido al discurso artístico e institucional al vivir la obra, y cerrar el círculo, para comenzar de nuevo ese continuo y manifiesto diálogo con el arte.
 

 

Revista Agenda Cultural, Universidad de Antioquia, Medellín, 14 de abril al 15 de mayo de 2007

 

Medellín, toda una instalación

 

(Encuentro) Muchas actividades tiene previstas en abril el Encuentro Internacional Medellín 2007, prácticas artísticas contemporáneas. Aquí algunos para ver y participar.

 

En la Casa del Encuentro. Conversatorios con los artistas sobre proyectos de creación. El sábado 14 de abril: 180 minutos con María Angèlica Medina, Alberto Baraya, Juan Manuel Echavarría y Víctor Muñoz (Colombia); Carla Zacagnini (Argentina), Federico Herrero (Costa Rica), Federico Guzmán (España), todos acompañados por la curadora María Inés Rodríguez. Entrada libre.

 

Exposiciones en La Cas. Muestras del arte quí y allá. A partir del 13 de abril, con entrada libre, exhibición de las obras de Alberto Baraya, Antonio Caro, Bernardo Ortiz, Gabriel Sierra, entre otros colombianos, acompañados por artistas de Argentina, Francia, Cuba, México, Canadá y Brasil.

 

Experiencias sonoras: Actividad para vivir la música y sus expresiones de arte contemporáneo, con el apoyo de Comfenalco Antioquia. El lunes 23 de abril; Bellavista Social Club, grupo de San Juan de Urabá, en el Teatro Pablo Tobón Uribe. Entrada libre.

 

En toda la ciudad. Exposiciones de artistas nacionales y extranjeros en diferentes escenarios. A partir del 13 de abril, salas abiertas en el Museo de Antioquia, Museo Universitario de la U. de A., MAMM, Centro Colombo Americano, Universidad Eafit y Suramerican. Informes en el 251 36 36 y en www.encuentromedellin2007.com

 

Revista La Hoja de Medellín, Medellín, abril de 2007, página 10

 

 

 

Museos celebran su día

 

 

Espacios de historia y cultura al servicio de las comunidades

 

Por María Cecilia Hernández
Por iniciativa de la Unesco y el Consejo Internacional de Museos (Icom), fue instaurado en 1977, el 18 de mayo como el Día Internacional de los Museos. La celebración pretende propiciar la revalorización de estos espacios como centros de cultura y protectores de la historia.

 

En 1951 se realizó la Cruzada de los Museos, una campaña organizada por la Unesco y el Icom. El propósito era crear conciencia de la importancia de los museos en la sociedad.

 

En 1977, durante la XII Conferencia General del Icom, se tuvo en cuenta la experiencia de la Cruzada y se decidió instaurar el 18 de mayo como una fecha en que las naciones se unen en una fiesta de los museos.

 

Medellín hace presencia

Temáticas variadas hacen que los museos de Medellín se conviertan en verdaderos centro culturales e históricos, pues allí no sólo se pueden apreciar las colecciones especializadas, sino que, en su mayoría, estos centros han generado una serie de espacios para la reflexión, el debate, el esparcimiento y la producción de conocimientos.

 

“Para nosotros, contar con los museos es fundamental, porque nos ayuda en las investigaciones académicas y nos acerca de una manera más real a la historia”, expresó Lorena Vasco, estudiante del Colegio Inem José Félix de Restrepo.

 

Generadores de ciudad

 

Dedicado a promocionar las artes plásticas y visuales, el Museo de Antioquia se ha convertido en un patrimonio de la ciudad.

 

 

Museos - Medellín, gran variedad

 

El Museo de la Universidad de Antioquia, el Museo de Antioquia, la Casa Museo Pedro Nel Gómez y el Castillo, son sólo algunos de los más reconocidos y visitados centros patrimoniales, históricos, científicos y artísticos de la ciudad. Sin embargo, una serie de espacios mantienen sus puertas abiertas para recibir a públicos especializados y generales y volcar en ellos toda la riqueza que habita en estos espacios y que espera a ser descubierta.

 

Museo Interactivo de Empresas Públicas de Medellín
Museo de Arte Moderno de Medellín
Museo Filatélico del Banco de la República
Casa Museo y Zoológico Santa Fe
Herbario de la Universidad de Antioquia
Museo Entomológico Francisco Luis Gallego
Museo Etnográfico Miguel Ángel Builes
Museo Histórico de Antioquia
Museo Cementerio de San Pedro
Museo Casa Gardeliana
Casa Museo Otraparte.

 

Para Guillermo Henao, fotógrafo de la Plazoleta de las Esculturas, aledaña al Museo de Antioquia, “el Museo es muy importante, a mi por ejemplo de manera indirecta me da empleo, cuando vienen turistas no se quedan sin entrar al Museo y cuando salen siempre se quieren tomar fotos con las esculturas".

 

Por su parte, reconocido como Patrimonio cultural de Colombia, el Museo Universitario de la Universidad de Antioquia, contiene la más grande colección del país en cerámica precolombina, etnográfica, lítica, conchas y textiles.En este recinto reposa también una de las colecciones más completas de Ciencias Naturales.

 

Dos colecciones más hacen parte de la riqueza de este museo. La colección de Historia de la Universidad comprende diversos elementos usados en la labor académica de la Universidad en sus casi doscientos años de existencia y la de Artes Visuales.

 

Al entrar al Museo Universitario, la profesora María Elena Suárez, opinó que “uno de los principales lugares que siempre tengo en cuenta para traer a mis alumnos es el Museo de la U. de A. porque es muy completo y de un contenido académico e histórico invaluable".

 

Agenda - Por los museos de Medellín

 

Hoy los museos de la ciudad tienen programada una agenda especial para que ningún habitante del Valle de Aburrá se quede sin visitarlos. En el Museo de Antioquia se realizarán actividades desde las 9:30 a.m. hasta las 7:00 p.m.:

 

· “El Patrimonio está vivo, esta en ti, es de todos”. Los transeúntes podrán crear sus propias reflexiones sobre el concepto de patrimonio.

 

· Exposición de libros, en la biblioteca Jaime Hincapié Santamaría de la Casa del Encuentro.

 

· Exposición virtual de patrimonio en museos colombianos.

 

· 9:30 a.m. y 4:00 p.m. “El Museo por dentro”, visita guiada donde los asistentes podrán conocer aspectos desconocidos del museo.

 

· 10:30 a.m. y 2:00 p.m. “Belleza redimida”, visita guiada por diversas piezas de la colección que han sido sometidas a procesos de conservación y restauración.

 

· 11:00 a.m. “El Palacio Municipal, primera pieza del Museo”, recorrido guiado a cargo del arquitecto Luis Fernando González, quien abordará los aspectos arquitectónicos del edificio. Dirigido a estudiantes de arquitectura y público interesado.

 

· 12:00 m. y 5:00 p.m. Película El arca rusa, del director Alexander Sokurov, Rusia y Alemania, 2002. Cinta grabada en el museo del Hermitage de San Petersburgo, Rusia.

 

·“Un museo de y para todos”, taller de patrimonio, identidad y comunicación dirigido a niños entre 8 y 12 años de edad (inscripción previa).

 

Periódico El Mundo, Medellín, 18 de mayo de 2007, página B/5

 

 

Museos: Medellín y Guayaquil

 

 Xavier A. Flores Aguirre | xaflag@yahoo.com
"El museo fue siempre solamente una ruina de la esfera pública, una privatización burguesa del espacio público hecha lo suficientemente segura para aventurarnos a visitarla. La verdadera esfera pública moderna fue siempre el lugar de trabajo [...] Esa es la esfera pública -el lugar donde el conflicto social tiene voz-". La frase le pertenece al artista contemporáneo Gareth James; puede decirse que el Museo de Antioquia, mediante el ‘Encuentro Medellín 07 / Prácticas artísticas contemporáneas', hace propia su parte final. (www.encuentromedellin2007.com)

 

Es así, porque el Encuentro Medellín 07 sucede no solo en los museos sino, principalmente, en calles, parques y espacios públicos; como lo reconoce el Boletín Nº 2 del citado Encuentro "el arte contemporáneo es un ‘niño terrible' al que no le gustan las ataduras. Sus lemas son la libertad, las mezclas, la irreverencia, el humor, el diálogo, la participación, la observación, las nuevas relaciones[, porque] una obra de arte contemporáne[o] no existe sin un espectador que la perciba, que la complete, que participe en ella". Este Encuentro propone una reflexión acerca de la noción de hospitalidad, a la que concibe como "una estrategia para activar e incentivar las formas de comunicación entre las prácticas artísticas y la ciudad", porque la hospitalidad, como nos recordaba Jacques Derrida, "consiste en hacer todo lo posible para dirigirse al otro". (Una reflexión, sobra decirlo, que resulta muy pertinente para la ciudad de Guayaquil, donde el diálogo de las autoridades que imponen el orden en los espacios públicos con los ciudadanos suele reducirse al uso de silbatos y el cumplimiento de nebulosas "órdenes superiores".)

 

En las antípodas de este Encuentro Medellín 07 está el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) de Guayaquil. El MAAC, ni es niño ni es terrible: es una dama de sociedad, apoltronada en la comodidad burguesa de su salón de té. El único proyecto con el cual el MAAC, en su momento, arriesgó y con el que podrían trazarse analogías con la propuesta del Encuentro Medellín 07 se llamó Ataque de Alas: duró poco y se descontinuó hace mucho. Desde entonces, la noción de arte contemporáneo que tiene el MAAC solo sirve para justificar el principio de la cita de Gareth James que abre esta columna. Más aún, la tarea que despliega el MAAC puede criticársela también desde otras perspectivas: flexibilización laboral, prácticas burocráticas y políticas culturales en general, son algunas de ellas. El ámbito de esta página no alcanza para la descripción y análisis de sus necesarios matices y detalles, pero el antropólogo Xavier Andrade explicita varios de estos en un artículo de la revista Íconos (http://www.flacso.org.ec/docs/i20andrade.pdf) y en algunos de sus ensayos en la ciberpágina www.experimentosculturales.com que merecen, todos ellos, propicia discusión.

 

Patético: si llama usted al teléfono 232-7402 que se asigna al MAAC en la página de información www.visitaguayaquil.com que administra la Municipalidad de la ciudad, una mecánica voz le indicará que "el número que usted marcó no está asignado a cliente alguno". Llame y compruébelo: no existe comunicación. Una lástima que esa misma inexistencia se manifieste, muy a despecho de su nombre, entre esta institución que se llama MAAC y el arte contemporáneo.

 

Periódico El Universo, Guayaquil - Ecuador, 3 de marzo de 2007 

 

 

Música y cine, de cuenta de MDE07

 

 Cine y Música son los nuevos artes que este fin de semana se incorporaron al Encuentro Internacional Medellín 2007-MDE07-

Uno de los atractivos de este encuentro musical es la presencia del bogotano Héctor Buitrago (Aterciopelados) y su proyecto Conector vs Kamadaclan

La idea es que Buitrago y su proyecto intercambien música, en vivo, con talentos locales como Kmusic (rapero), Zdey (trombonista), Germán Cañellas (guitarrista), Glad Kzuka (músico electrónico) y Fabián (gaitero).

Todos estos músicos estarán, a partir de las 11:30 de la mañana, en diferentes esquinas, canchas y escenarios de la ciudad mostrando su música, como componente de MD07.

La jornada musical de hoy finalizará con un conversatorio en la Casa del Encuentro, en la antigua sede del Museo de Antioquia.

Cine
El otro componente, el cine, comenzará con el ciclo El Inquilino, nombre de la programación de cine arte y video en torno al tema de Espacios de hospitalidad.

El ciclo muestra cómo aunque la inmigración, la guerra o la marginación hacen vulnerables a algunos, la presencia de otros en mejores condiciones hacen más hospitalarias las condiciones de adversidad.

Por su parte, el ciclo La Extrañeza del huésped plantea cómo en cada tiempo y espacio se concretan formas de comodidad y quienes llegan o regresan necesitan otra piel para convivir y sobrellevar su extrañeza en confrontación con los que viven allí. Estas cintas se podrán ver en el Colombo, a partir de la 1:00 p.m. JHAD

Ayuda al lector

La programación de hoy

Músico invitado: Zdey -trombonista-

Lugar: Carlos E Restrepo. Hora: 11:30 a.m.
Músico invitado: Marcos - Kmusic
Lugar: Santa Cruz. Hora: 2:00 p.m.

Conversatorio con todos los músicos invitados
Lugar: Casa del Encuentro. Hora: 6:30 p.m.

Músico invitado: Glad Kzuka - Gregorio Gómez
Lugar: Callejón frente al Museo de Antioquia
Hora: 7:30 p.m.

Periódico El Colombiano, Medellín, 10 de marzo de 2007

NOTAS

Aquí están agrupadas las notas cortas  publicadas en los periódicos sobre el Encuentro Internacional Medellín 2007.

 

Arquitectura en el Río

 

El certamen Los Rituales Experimentales de la Universidad San Buenaventura se toma el Paseo del Río Medellín, se realizará el 17 y 18 de mayo, en el que se expondrá las prácticas artísticas de 1